He visto tres veces en mi vida a Franco Lolli: una vez jugué fútbol con él por casualidad, otra vez estuve en su apartamento en el Park Way en una entrevista de trabajo que finalmente no conseguí y la última vez fue el viernes por la noche en una casa cultural en Teusaquillo donde se iba a proyectar su primera película, Gente de bien. Luego iba a haber un panel en el que un moderador le iba a hacer preguntas y después de eso yo iba a hacerle una entrevista de media hora. Ese mismo viernes por la mañana yo lo había llamado para concertar la cita y lo primero que me dijo fue que una entrevista de media hora le parecía muy larga.

Las dos primeras veces que vi a Franco Lolli no estaba nervioso, pero el viernes por la noche sí estaba nervioso. El motivo de esto es que el cine que hace Franco Lolli me toca.

Franco Lolli tiene mucho pelo y mucha barba de color negro. Tiene los ojos caídos y una ligera sonrisa permanente. Tiene 33 años y se parece a Jesús, que casualmente murió a esa edad. Franco Lolli es de gestos duros y frases cortas. Franco es director, guionista y productor de cine. Estudió en Francia, en La Fémis (Escuela Nacional Superior de los Oficios de la Imagen y el Sonido). Hasta el momento ha escrito y dirigido dos cortos (Como todo el mundo y Rodri), y una película (Gente de bien). Esas tres producciones tienen varias cosas en común: todas se desarrollan en Bogotá, en todas hay un perrito pequeño de mucho pelo blanco, en las tres hay un paseo a tierra caliente, en las tres los protagonistas son hombres y en las tres el conflicto se genera alrededor de la relación de esos hombres con una figura maternal muy fuerte.

Sin embargo, lo que a mí más me interesa del cine de Franco Lolli es su gran habilidad para retratar la profunda desigualdad social y económica de la sociedad bogotana. También me interesa mucho su trabajo con actores naturales, siguiendo el legado del cine neorrealista de la Italia de la posguerra y el del cine del director paisa Víctor Gaviria.

Después de ver la película, Franco nos contó que su proceso de casting es muy riguroso y que en él participan muchas personas. Su teoría es que es mucho más lógico buscar una persona que haya tenido vivencias similares a las de los personajes del guion que él escribió. Para él es importante que lo que el actor está interpretando en escena venga de un lugar muy íntimo.

A mí me parece que el trabajo que hace Franco Lolli con sus actores naturales tiene mucho en común con el trabajo que hace el etnógrafo. Ambos entran a un grupo social que no es el propio, lo observan y luego lo representan.

En 1965 un psicólogo llamado Henry A. Landsberger describió lo que se conoce como el efecto Hawthorne. Se trata del cambio de comportamiento que puede tener un grupo humano cuando es consciente de que está siendo estudiado, actuando de maneras que cree se ajustan más a la concepción que tiene de ellos el etnógrafo. Yo quería preguntarle a Franco Lolli él que pensaba de esa teoría y que si sentía que tenía algo que ver con su manera de hacer cine. Me arrepentí cuando lo escuché decir que para él, la forma en la que él se relacionaba con los actores no tenía nada que ver con ningún proceso científico. Luego dijo que él hacía el cine que podía y no el cine que quería, que toda su producción estaba basada en sus vivencias biográficas y que por ese motivo tenía una pulsión catártica. Nos habló de cómo la el proceso de escribir uno de sus guiones tenía mucho que ver con su estado de ánimo y de cómo él sentía que Gente de bien era una película oscura porque estuvo deprimido mientras la escribía. También nos habló de lo importante que era para él la relación que tenía con su madre (de la ausencia de su padre) y de porqué ese tema era el núcleo de su creación como cineasta.

Después de hablar de esto durante aproximadamente dos horas me acerqué para hacerle la entrevista, en ese momento del viernes por la noche los dos estábamos cansados.

Primero quise preguntarle sobre Como todo el mundo, un corto sobre los problemas económicos que atraviesa una madre y su hijo adolescente, y de los problemas que esto genera en su relación.

Franco Lolli

¿Hubo alguna diferencia en la recepción que tuvo Como todo el mundo en Colombia y en Francia?

Ese fue un corto que fue importante en Colombia finalmente. Ganó mejor corto del año en Colombia, ganó mejor actor, mejor actriz en lo que era Bogoshorts que en ese momento se llamaba In vitro visual. Y siento que es un corto que ha marcado una tendencia dentro de muchos nuevos directores. Hay mucha gente que le gusta el cine colombiano a partir de ese corto de alguna manera. Fue importante y allá (en Francia) también gustó mucho. Es el trabajo que yo he hecho que más éxito ha tenido.

Hábleme de la importancia del viaje en sus dos cortos y en su película.

En los dos primeros cortos era medio casual, en la película empieza a volverse una reflexión. Yo creo que a mí me gusta sacar a los personajes de su entorno natural y el viaje crea eso. Es un momento en el que pueden pasar cosas que no pueden pasar en la vida normal. Hay algo también con la tierra caliente, es sacar a la gente de su clima, y ese cambio de clima cambia el mundo en el que uno vive y la manera en la que uno percibe las cosas. En Como todo el mundo  era súper importante que esa finca fuera una finca de tierra caliente. Porque es el calor, es la sensualidad. En Rodri es importante porque el protagonista es costeño y termina encontrándose con el calor que es también el calor de la familia. Y en Gente de bien era muy importante también porque la tierra caliente es algo que mucha gente de clase baja no vive, y dentro de este contexto de clases era clave. Justamente el niño de la película no sabía nadar antes de la película y aprendió a nadar para la película.

Siento que hay algo muy documental en su manera de hacer cine, sobre todo en el caso de Rodri, donde actúa gran parte de su familia, que tiene que encarnar muchas situaciones y conflictos que son parte de su cotidianidad. ¿Cómo afectó a su familia la realización de ese corto?

Durante un tiempo cambió la mirada de los unos sobre los otros y después todo volvió a la normalidad. Para mí la vida es más fuerte que el cine. No cambia más que ver una foto de uno. Uno piensa “Yo en esa época era como raro”. Ellos se vieron reflejados y pensaron que debían cambiar muchos comportamientos pero en muchos casos siguieron siendo los mismos.

THE END MAGAZINE