Nunca ha habido temas vedados para el cine porque lo importante está en cómo los resuelve el autor. Dos ejemplos, Tommaso, una comedia que no hace reír y Voyage of Time, un documental existencialista que Terrence Malick tardó cuarenta años en llevar a cabo.

Para comenzar el último de mis días en la edición 73 del Festival de Cine de Venecia me tocó levantarme temprano y de esta forma tener el tiempo suficiente para empacar, hacer el check out y dejar la maleta en el lugar que corresponde. En el listado estaban la italiana Tommaso, el filme con que Kim Rossi StuartIl Freddo en Romanzo Criminale (2005)—, volvía después de diez años a la dirección después de la multipremiada Líbero (2006); y Voyage of Time, del afamado y festivalero Terrence Malick. El recambio y lo consolidado.

Kim Rossi Stuart en Tommaso

El teatro Pala Biennale recibía mucha menos gente que de costumbre, muchos han partido para Toronto. Tommaso trata de un hombre que está hastiado de la pasividad con la vive. Romper su noviazgo de años le resulta en puertas nuevas a mundos por explorar. Pero él es un regalo bomba que le estalla en la cara de las que lo reciben por su fina envoltura. ¿Se lee bien no? Ningún asunto es trillado en el cine, por eso hay géneros, y esta es una comedia romántica de las más malas que haya podido haber visto en décadas. Porque la verdad es que no sé qué nos quiere decir el director. ¿Es que le debemos tener lástima a este dulce demonio y disculparlo por haber sufrido las malas influencias de su madre?, ¿o debemos culpar al psicólogo por no ayudarlo de verdad y querer cobrar su dinero cada semana? Sí y no. El director dilapida una buena oportunidad de desarrollar el personaje central, que es él mismo como protagonista, y cómo se hace condescendiente con él. El filme trata de rescatarlo todo el tiempo y en algún momento sentí dejos de catarsis autobiográfica, ¿será eso?, cuando me monta a un don Juan con piel de inseguro más bien apendejado. Tommaso es un tipo al que nadie le creería la pose de galán, y no por falta de buen porte, en tanto sí de carácter. Las escenas quedan pues mal desarrolladas porque no se entiende muchas veces si es un melodrama, con la histeria italiana típica; o una comedia, con la misma histeria y el dejo lastimero, que no hace reír.

Malick en su salsa

Y cuando lo “novedoso” de la sangre nueva se queda en lo mismo de siempre, pues, afortunadamente para la cinefília quedan los viejos. Esos a los que a veces les achacamos el “por qué no se retira y le da espacio a otros”, hoy de alguna forma agradecemos que sigan haciendo su trabajo. Malick presenta, en su búsqueda de que las imágenes nos hablen por si solas, Voyage of Time como un nuevo y evidente paso en la que tal vez sea una nueva categoría de cine silente. No porque lo sea del todo, sino que él propone la ausencia de diálogos donde ellos sean los que explican.

Venecia 73, día 8

Escena de Voyage of Time de Terrence Malick

Son los narradores, Brat Pitt y Cate Blanchett, los encargados de hacernos preguntas profundas, filosóficas, metafísicas. Existencialistas. El director estadounidense se repite en ellas y lamentablemente intenta responderlas por nosotros; porque no es solamente que las hace nuevamente evidentes y nos deje con ello en la cabeza. No, cuando el torrente de imágenes —donde de la belleza del universo y del mundo que nos envuelve además de dejar un sabor de insignificancia, al mostrarnos tan pequeños en tamaño, y a grandeza por el hecho de estarlo viendo, imaginando y cuestionándonos por su origen y evolución— están montadas en la forma en la que el autor lo presenta, pues, no deja dudas de que nos quiere contagiar con sus ideas como un testigo de Jehova en la puerta. ¿Cuál es el afán de saber si hay un por qué estamos acá y lo que pasa cuando ya no estemos? Fue lo que me quedó como referencia. Un documental de cuarenta años de trabajo por parte del director, según confesó y que vale la pena disfrutar como un documental informativo. Pero no como una película.

Y aunque no fue el mejor de los postres el servido en este día de festival, esta aventura por Venecia me ha dejado grandes momentos grabados en la retina. Queda esperar a la premiación el próximo sábado.

 

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