Finalizada ya la primera jornada del Primavera Club podemos recapitular y llegar a una conclusión bastante clara; la música electrónica ha superado ampliamente a las 6 cuerdas.  Que no os engañen, hubo buenas actuaciones por parte de gente como Public Access TV o Lucy Dacus, pero fueron Extrarradio, Museless y Operators los que realmente rompieron con todo la pasada noche.

Extrarradio

Abrir un festival y en el escenario más pequeño no es tarea fácil. Primero porque el público estúpidamente interpreta que si tocas el primero o en un escenario pequeño no eres tan bueno como los demás. Esto no es algo baladí, ojalá algún año los señores del Primavera Sound tengan la brillante idea de poner un coro de perros y gatos a las 12:00 de la noche en el escenario Heineken y la gente probablemente acuda en manada a visualizar un concierto como poco, exclusivo. Pero dejado este trámite fuera y metiéndose en harina, el cuarteto catalán dio en escasos 40 minutos un recital para el poco público que se congregaba en la sala 2 del apolo. Sonidos que parecían la remezcla de un EP perdido de Burial por parte de Jagwar Ma con ecos de Cliff Martinez y sus bandas sonoras para cintas como Drive o The Neon Demon. Aunque si hubiera que hacer una comparación directa, seria con Darkside. Extrarradio recuerda inevitablemente al dúo norteamericano y consigue con sutilidad romper con las melodías ya preestablecidas. Es de esas bandas que nunca escoge el camino fácil, que crea mediante un complejísimo sistema de capas un lirismo que paradójicamente suena increíblemente limpio. Para sorpresa propia, todos sus temas sonaron distintos entre sí, y esa sin duda es la gran baza de una ecléctica banda que si continua reinventándose puede ser una de las grandes alegrías dentro del panorama musical español. Un orgasmo de ritmos que esperamos tenga un gran recorrido en el futuro.

Museless

Diametralmente opuesta fue la propuesta de Museless, una joven promesa catalana dentro de la escena electrónica nacional. Y es que si Extrarradio jugaba a la sutilidad, Museless es un huracán que arrasa todo lo que encuentra con una potencia descomunal. Un sonido atronador lleno de texturas que acompañan una sensual voz y cuyo embalaje completa unos maravillosos visuales que contribuyen a crear una atmósfera donde la tralla se da la mano con la inocencia. Temas como Lighthouse o Into the Mist no pueden ser más dispares y sonar más distintos, pero la catalana consigue unificarlo todo para ofrecer un show ecléctico, potente y lleno de nervio. Como si Fuck Buttons se acostara con Chromatics mientras escuchan la música de Pc Music. Brutal.

Boys Forever

Tras el recital de electrónica había que bajar a la tierra con Boys Forever. Tendrán su público, yo no digo que no, pero no pueden sonarme más genéricos en todos los sentidos. Imaginaros si me resultaron anodinos que a la hora de escribir esto apenas recuerdo nada, y eso que no probé una gota de alcohol en toda la noche. La formación liderada por Patrick Doyle suena inevitablemente a bandas como Veronica Falls, Line & Circle o incluso a la versión más sosa de Belle & Sebastian, pero realmente falla en emocionar, contar o transmitir. Hacer pop sencillo a priori puede parecer fácil, pero llegar a pasar a la posteridad con él no tanto. El principal problema de la banda es que todo suena terriblemente homogéneo, y si ni siquiera su supuesto single Underground, consigue destacar frente al resto. Bastante olvidables.

Lucy Dacus

Una de las actuaciones que más ganas tenía de ver en este festival. La joven promesa norteamericana ofrecía su primer concierto en Europa ante la “atenta” mirada de un público que no paró de hablar en todo el concierto. Y si, puedo decir rotundamente que no pude disfrutar del concierto por culpa de esa gente que se pasa teniendo conversaciones enteras durante tres canciones. Da igual si te pones a un lateral, primera fila o al final del todo, siempre vas a encontrarte a algún soplapollas jodiendote algún concierto a lo largo de un festival. Inevitablemente esto afectó a mi percepción de una actuación que estaba siendo bastante buena desde el comienzo. Con tan solo un álbum, la americana ya cuenta con un puñado de temas memorables como I Don’t Wanna Be Funny Anymore, Troublemaker Doppelganger o Strange Torpedo entre alguna nueva canción que interpreto para la ocasión.  A la largo de su actuación aporto un punto extra de rabia a cada tema de esos que te hacen contener la respiración, pero por desgracia, el público no colaboró a que la atmósfera fuera a más. Una pena.

Public Access TV

Los neoyorkinos son unos tipos muy listos. Saben camuflar bajo su música influencias tan dispares como las de Creedance Clearwater Revival, The Strokes o Arctic Monkeys para acabar elaborando un sonido que pese a no ofrecer nada nuevo, consigue tener cierta personalidad. Una colección de pegadizos hits como End of an Era o in Our Blood enganchó a parte del público más joven, que saltaba y coreaba los estribillos de las canciones en las primera filas. Public Access TV no han inventado la rueda, pero conectar con el público, crear temas pegadizos, agradables al oído y sobre todo plasmarlos con una actitud salvaje y directa son las cosas que acaban marcando la diferencia entre que una banda triunfe o se quede por el camino. Pese a no ser los mejores del día, probablemente sean los que más carrera tengan por delante.

Operators

Los sintetizadores se comen a las guitarras

El proyecto electrónico de Dan Boeckner aterrizaba en la primera jornada del Primavera Club como el evento más importante del día, y no era para menos. El líder de Wolf Parade ofreció un show enérgico, lleno de ritmo, elegancia y que encontró una conexión instantánea con el público que vibraba con salseros bombos de una enrabietada batería. No obstante, no empezaron bien las cosas para el grupo. Nos comentaba Dan a los que estábamos en primera fila que iban con retraso y estaban teniendo algunos problemas en la prueba de sonido y se les notaba nerviosos poco antes de empezar el show, aunque rápidamente ese nerviosismo se canalizó en alegría, energía y bailes. Nos hicieron disfrutar, pero sobre todo, les vimos disfrutar. Durante los escasos cincuenta minutos de concierto fueron lanzando una serie de hits demoledores como True, Control o Mission Creep, y el resto ya lo puso el público. Un concierto donde reinó la buena onda a cargo de unos genios musicales. Lo mejor del día.

Y finalizamos la primera jornada con un gran sabor de boca. Una jornada donde pese a haber guitarras fueron los grupos y artistas con mayor tendencia al género electrónico los que acabaron imponiéndose con propuestas más complejas, maduras y divertidas. Una noche en la que los sintetizadores se comieron a las guitarras. Veremos mañana quien gana la batalla.

 

*Todas las fotos aportadas pertenecen al Primavera Sound y el fotógrafo Dani Canto.

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