La llegada (Arrival, 2016), de Denise Villeneuve, parece lograr lo imposible: combinar en una misma pieza la lingüística, las paradojas del tiempo y el espacio, la melancolía de lo inevitable y la utopía de unir a la civilización humana en un solo propósito; una obra de ciencia-ficción que transforma pensamientos.

La llegada se estrenó el pasado 1 de septiembre en el Festival Internacional de Cine de Venecia, y desde entonces ha recibido críticas muy positivas: en Rotten Tomatoes alcanzó el 94% de favorabilidad por parte de los críticos y 83% de la audiencia, y obtuvo ocho nominaciones a los Premios Oscar, entre ellos a Mejor Director y Mejor Película.

El filme, basado en el relato La historia de tu vida (Story of your Life), del escritor de ficción especulativa Ted Chiang,  trata la ya tan conocida, pero siempre atractiva, llegada de naves extraterrestres a diferentes puntos estratégicos en la Tierra, lo que, como es de esperarse, sumerge a la población en un pánico colectivo y pone en alerta a los sistemas de defensa de los países amenazados, en todos los continentes del mundo.

Nave espacial en la mitad de la ciudad que tiene mar

Esto por supuesto, nos recuerda al Día de la Independencia (Independence Day, 1996) con la enorme diferencia de que en La llegada no atestiguamos la destrucción masiva de edificios emblemáticos y otros monumentos, ni al Presidente de los Estados Unidos combatiendo alienígenas desde una aeronave, sino a una lingüista, la doctora Louis Banks (Amy Adams), el científico Ian Donnelly (Jeremy Renner) y un grupo de militares que intentan descifrar el lenguaje de los heptápodos (el nombre dado a esta raza alienígena por sus siete extremidades tentaculares) para enseñarles el suyo y entender las razones de la presencia de estos visitantes al planeta.

Tal labor de intercambiar signos lingüísticos para comprenderse (que cada país hace por su lado) se lleva a cabo a lo largo de meses, lo que día a día incrementa la impaciencia de los líderes mundiales y militares por lograr una comunicación clara y puntual y resolver de una vez por todas la inquietud generalizada de sí los visitantes son pacíficos o un grupo interplanetario de conquistadores bélicos. A esto se suma la personalidad reflexiva y melancólica de la doctora Banks, y los recuerdos que la agobian.

Tres grupos de personas, una mujer con un cuadro, tres hombres de naranja y un hombre con cajas

El lenguaje y el espacio-tiempo

“El lenguaje es el fundamento de la civilización. Es el pegamento que une a las personas. Es la primera arma que se desenfunda en un conflicto”. Esta afirmación de la doctora Banks revela el porqué el lenguaje es la línea argumentativa de la historia, el pasaje por el cual atraviesan los personajes, incluidos los extraños heptápodos, para darles sentido a los demás elementos de la trama y dejarlos con naturalidad hacer su puesta en escena. Es además, en la historia, el medio a través del cual se pretende unificar las intensiones humanas, acallar las diferencias entre naciones y crear propósitos comunes.

Se remonta el espectador inevitablemente al relato bíblico de cuando Dios descendió a la Tierra a confundir a los hombres otorgándoles diferentes lenguas, y evitar así, que continuaran la hazaña de construir la Torre de Babel, que pretendía alcanzar sus dominios. Dicho anatema habrá alcanzado a seres de otros planetas, que ahora, en La llegada, arriban a estos territorios con la también eterna necesidad del organismo racional de entender y hacerse entender.

“El lenguaje es el fundamento de la civilización. Es el pegamento que une a las personas. Es la primera arma que se desenfunda en un conflicto”.

Aquí la historia juega su carta más original, por medio de ese intento de comunicación entre terrícolas y extraterrestres: el paralelo entre el lenguaje humano y el de los heptápodos, un complejo sistema compuesto por una escritura no lineal e intraducible en sonidos, un sistema semasiográfico, como lo etiqueta el filme. Y es en esa complejidad lingüística donde entra luego en escena el problema del espacio-tiempo, el cual es percibido y vivido de manera distinta por estos organismos gracias a su lenguaje evolucionado. Esto conduce a los protagonistas, y por ende al espectador, a enfrentarse a paradojas que van más allá del plano físico, más allá de su lineal entendimiento.

Una niña y un hombre naranja viendo un circulo en la pared

Una reflexión humana

Esa mezcla de ciencia, lingüística y extraterrestres, más la coyuntura que desata, sumerge también a los protagonistas (incluyendo por supuesto a los espectadores) en profundas reflexiones sobre sí mismos, su destino y su convivencia con los demás seres humanos.

Así, el filme, por medio de retrospecciones, diálogos explicativos, más una cuidada y enigmática edición, ahonda en razonamientos individuales sobre cómo enfrentar y aceptar lo inevitable o juicios colectivos, como la tendencia belicista de la raza humana y su intolerancia ante lo desconocido, así provenga de hemisferios ignotos a años luz de distancia. Además, la escenificación de un planeta unido, traza la reflexión sobre la importancia de tal utopía para el porvenir de la sociedad.

Foto tomada desde el aire en la sabanda con niebla y el objeto extraño

Pero además, tanto los protagonistas como la audiencia, se ven enfrentados a descifrar los enigmas que emanan de la presencia de los heptápodos ocultos en sus naves, enigmas anidados en la mente, en la relatividad del espacio-tiempo y en las atractivas paradojas que devana. El filme logra develar el misterio con sutileza y maestría a través de una estructura cuidada y tejida con minucia, fundamental para el equilibrio de una historia que anda de puntillas en el borde de una cornisa.

Cuando el entretenimiento se hace conocimiento

Hay una tendencia en ciertas obras de ciencia-ficción recientes de acoger temáticas complejas y convertirlas en historias e imágenes digeribles; no se limitan a mostrar lo fantástico o lo previsible; invitan al espectador a esforzarse por entender lo que no siempre es comprensible en el plano de la realidad. En otras palabras, escala hacia un nivel en el que el entretenimiento se hace conocimiento, se hace introspección, y cuando el espectador se marcha de la sala siente que algo diferente quedó dentro de él.

La vista del cuerpo del extraterrestre pegado al vidrio y siendo observado por la mujer

Obras laberínticas como Interestelar (Interstellar, 2014) o El origen (Inception, 2010), ambas de Christopher Nolan, demuestran que el cine no debe temerle a la complejidad ni subestimar al espectador, y en tal tendencia es donde bien encausada se encuentra La llegada. Además de contar una historia original que, a pesar de la temática, no cae en el cliché de la amenaza apocalíptica, cuenta con una fotografía atractiva, algo misteriosa, como salida de un sueño; una edición de relojería, fundamental para el éxito de la trama, y una banda sonora que sabe entrar sin estruendo, más la conmovedora actuación de Amy Adams.

Se siente, en resumen, con esta pieza de Denis Villeuneve, un estilo ya presente en las obras mencionadas arriba: un planteamiento claro al principio, un desarrollo de la trama que parece luego hundirse en el caos, para después ordenarse con desenlaces inimaginables que de forma casi mágica organizan todo el relato desde su inicio. Quién sabe, tal vez estemos atestiguando el nacimiento de un nuevo género cinematográfico.

Curiosidades: El complejo lenguaje escrito de la raza alienígena que se muestra en la película y que está compuesto de extraños círculos, no es caprichoso ni arbitrario. Este fue creado por el guionista y productor Eric Heisserer, junto con el diseñador Patrice Vermette, con la asesoría de los científicos Stephen y Christopher Wolfram. Se crearon así “100 logogramas (letras que representan palabras) únicos, con palabras y frases incorporadas que cuentan con componentes capaces de mutar”, señaló Heisserer en su cuenta de Twitter.

 

http://www.theendmag.com/san-sebastian-dia-8-denis-villeneuve-clausura-el-festival-a-lo-grande-con-arrival/

http://www.theendmag.com/los-nominados-a-los-oscar-2017/

 

La llegada: el tiempo del lenguaje
Doce naves extraterrestres llegan a la Tierra. Se ubican en lugares estratégicos del planeta. El caos no tarda en diluviar las calles y los sistemas de defensa del mundo preparan sus armas. ¿Qué querrán estos viajeros interplanetarios? ¿Buscarán conquistar a los terrícolas? No, no es la historia para una nueva entrega de Día de la Independencia, es el inicio de la trama de La llegada, de Denise Villeneuve, una obra que sin la destrucción apocalíptica de rascacielos y monumentos famoso mantiene absorta la atención del espectador.
CALIFICACIÓN TOTAL80%
Puntos Fuertes
  • Historia original.
  • Una edición cuidada, que ayuda a comprender mejor la historia y su desenlace.
  • A pesar de ser una historia compleja, logra ser entretenida y digerible.
Puntos Debiles
  • Podría ser una historia políticamente discutible, por resaltar a otras naciones como intolerantes y belicistas.
  • Se abandona la injerencia de los demás países en la trama del filme, lo cual deja cabos sueltos.
  • El espectador se queda esperando una mayor injerencia en la historia por parte del actor Forrest Whitaker, como el Coronel Weber.
80%Overall Score
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68%
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