Quedó muy difícil reducir la lista a cinco, entonces aquí una lista de las diez imperdibles del festival.

La edición 57 del FICCI viene con 175 películas, unas ya muy esperadas y otras que sin tanto ruido prometen sorprender al público de este año. Del primero al seis de marzo las calles de Cartagena se llenarán de cine y girarán en torno a seis categorías: ficción, documental, cine colombiano, mejor cortometraje, nuevos creadores y las anheladas gemas.

Adiós entusiasmo

Después de que corto Soy tan feliz estuvo en Cannes compitiendo por la Palma de Oro en 2011, Vladimir Durán, un colombiano formado en Buenos Aires y Nueva York, llega al FICCI con su ópera prima estrenada en Mar del Plata donde ganó el premio El Cono del Silencio el año pasado. Esta obra también se presentó este año en Berlín en la sección Forum, y llega a competir en la categoría oficial de ficción y en la de cine colombiano. Aunque se podría decir que su trabajo se asocia fácilmente con el de Yargos Lanthimos (director de la nominada a los Oscars, The Lobster), debido a su forma intencional de implantar desconcierto y extrañeza, Durán afirma que no es fanático de la filmografía del cineasta griego. Esto hace del debut del colombiano algo imperdible, pues en Adiós entusiasmo, un niño y sus tres hermanas viven en un pequeño apartamento bajo las reglas que los mismos inventan mientras se protegen de su propia madre. El largometraje, rodado en Argentina, se enfoca en mostrar la infancia y la familia a través de la mirada de ese niño rodeado de mujeres en un espacio cerrado mientras se cuestionan los modelos prestablecidos. Con un alto grado de drama psicológico, la película busca evidenciar y escudriñar en cada espectador las cosas que en la infancia, sin darnos cuenta, nos marcan para siempre.

 

elle

Una mujer es asaltada y violada en su propia casa por un hombre enmascarado, es así como Michele se torna en la búsqueda de su agresor rodeada de subtramas que revelan poco a poco la naturaleza de una mujer intrigante. Paul Verhoeven —uno de los mayores talentos de Hollywood reconocido por películas como Robocop y Desafío total, pero también director de varias películas independientes en Europa como El libro negro y otras menos conocidas como Steekspel— hace su primera película en francés: una gema que le consiguió una nominación al Óscar como mejor actriz a Isabelle Huppert, y que sin pausa es capaz de ir entre el thriller y la comedia. Se vuelve imperdible porque con un planteamiento controvertido evidencia como una mujer es obligada a desarrollar una extremada frialdad y distanciamiento emocional con un mundo que siempre la pone, a pesar de su alta posición laboral, en un lugar inferior. Sin embargo, no pierde el respeto por los principios feministas, por el contrario, el holandés logra que el espectador se distancie del discurso masculino o femenino y empiece a prestar atención a la esencia humana de un ser que se enfrenta a sus deseos más profundos.

Epifanía

El ya premiado director caleño Oscar Luis Navia —en Berlín con su opera prima El Vuelco del Cangrejo en 2010— se une con la sueca Anna Eborn para dirigir Epifanía donde se encuentran gracias al afecto y la memoria que cada uno tiene por su madre. Navia, fundador de Contravía Films, compite en la categoría de Cine Colombiano del FICCI. La película se sumerge en los misterios tanto físicos y espirituales de la muerte, el nacimiento y el renacimiento. El largometraje logra diluir la línea entre lo trascendental y lo cotidiano a través de la inseparabilidad de la vida y la muerte mientras busca despertar nuestras fibras

más profundas jugando a borrar la línea entre lo real y lo documental mientras, a través de la memoria, dejan un pedazo de su alma en la pantalla.

 

El sitio de los sitios

Con cierta ironía Oriol Estrada y Natalia Cabral describen en su segundo largometraje, el cual fue seleccionado para competir en la selección oficial en el Festival Internacional de Cine Documental de Ámsterdam. Breves momentos en la vida de turistas y locales alrededor de la construcción de una playa artificial, cosa que se ha vuelto muy común en el Caribe, poniendo en contraposición el paraíso fabricado para atraer viajeros con la incertidumbre de los obreros y propietarios. En su segunda pasada por el FICCI, la pareja dominicana trae consigo su talento para hacer que lo documental parezca ficción, pues son capaces de lograr tal nivel de naturalidad que sin darse cuenta terminan dejando en el espectador una reflexión social y política producto de una ardua observación y paciencia a la hora de investigar.

 

El silencio de los fusiles

La apertura del festival corre por cuenta de Natalia Orozco, ganadora de Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar, que trabajó durante cuatro años en este esperado documental colombiano, debido a la importancia que va más allá de lo estético, y que se encarga de abarcar la historia del país en el que fue hecho con Dos enemigos que llevan en guerra más de cinco décadas se sientan a conversar buscando dejar la violencia atrás y reemplazarla por negociación política. El documental se convierte en una especie de thriller político alrededor de las tensiones y el suspenso generado por el proceso de paz. Orozco muestra argumentos de cada lado, y no deja de concentrarse en lo esencial: la tragedia ocurrida en la sociedad colombiana. Prometiendo tocar a todos los colombianos en algún lugar de la memoria, es imprescindible para entender la historia del conflicto de Colombia y sus heridas, pero también para descubrir el futuro que le espera.

Los decentes

El segundo largometraje del austriaco radicado en Argentina Lukas Valenta Rinner pone en tela de juicio la percepción sobre el cuerpo desnudo y la libertad sexual que tanto parece alarmar a la sociedad. Belén, la protagonista, encuentra trabajo limpiando la casa de una familia acomodada, de esas que buscan la menor perturbación posible en un barrio suburbano; pero también se tropieza con una comunidad que más allá de las paredes hacen de la desnudez y la sexualidad un estilo de vida que el director se dedica a observar sin tomar partido. Con un humor extraño, la película se para en los muros de la moral tradicional y lo convencionalmente aceptado a través de una sátira casi desconcertante pero que vale la pena ver, pues con puntos intrigantes establecidos desde el inicio del relato y personajes algo caricaturizados se crea un sentido difuso de la realidad que nos lleva a hacernos preguntas sobre lo ya establecido.

Amazona

La documentalista, y también ganadora del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar, Clare Weiskopf se adentra en su propia historia familiar poniendo de protagonista a su madre Val, una mujer de setenta y siete años, que llegó a la selva remando para encontrarse a sí misma cuando Clare tenía solo once años. El encuentro madre e hija, con las confrontaciones tensiones que no nunca faltan, no deja de ser un proceso largo, pero conmovedor y sensible, revelando un lazo inquebrantable que las une no solo como familia sino en su condición de mujeres en busca de sentido y del descubrimiento de lo que significa la maternidad y la vida misma. Poniendo a la selva colombiana como escenario, compitiendo en la categoría oficial de documental, se vuelve imperdible y promete mostrar un retrato familiar inglés en el Amazonas.

Mujer indigena navegando

 

El cristo ciego

El chileno Christopher Murray, quien también dirigió Manuel de Ribera estrenada en el Festival de Róterdam en 2010 y del documental Propaganda, hace en su película un recorrido a través de la fe. Su protagonista Michael descubre que esta no se encuentra en ninguna religión ni en ningún templo, sino dentro de cada ser humano. En su viaje, Michael relata su búsqueda de lo divino, pero también muestra a una sociedad chilena abandonada. El largometraje está lleno de silencios y parábolas que descubren los rostros de una zona árida y desierta que no se sabe si se mueve por la fe o por el vasto deseo de creer. Haciendo una reflexión sobre la naturaleza de la religión y la creencia que la impulsa, el filme se vuelve esencial porque nos lleva a explorar si como Michael, descubrimos que la fe o “lo supremo” está dentro de nosotros mismos, nos esforzamos por creer en algo más grande que nosotros, o más bien aceptamos que hemos sido abandonados por algo que nunca estuvo allí en primer lugar.

 

Señorita maría: la falda de la montaña

El director y guionista boyacense Rubén Mendoza (quien con su primer cortometraje La cerca fue elegido para participar en la cinefondation del Festival de Cannes en el 2004, y cuya opera prima La sociedad del semáforo y su película La tierra en la lengua obtuvieron varios premios internacionales, World Cinema Fund en el festival de Berlin en 2010, premio especial del jurado en el festival de Pesaro en 2014 respectivamente) trae al FICCI un documental que nos hace testigos de lo siniestro, pero también de lo hermoso. Con una distancia justa pero no invasiva, este filme se mete en las montañas de Boavita, un pueblo campesino, conservador y católico. Allí nació hace 44 años quien hoy es María Luisa, la cual antes era un niño y que gracias a su fuerza interior y la solidaridad de los otros se ha vuelto inquebrantable en un mundo que se ha empeñado en maltratarla. Con una premisa intrigante, Señorita María promete mostrar un lado del campo colombiano antes no mencionado, abordando el tema de la crianza religiosa y de la homosexualidad con un enfoque diferente desde personajes expuestos por primera vez ante a la cámara.

 

Solo el fin del mundo

En el tributo a Vincent Cassel que se hará en el festival de este año no podía faltar el más reciente trabajo del canadiense Xavier Dolan: Solo el fin del mundo, su trabajo más ambicioso por el uso de actores de talla mundial, que ganó el Gran Prix en la edición del año pasado de Cannes. Cassel es el hermano mayor de un joven escritor que decide volver a casa tras una ausencia de doce años con la noticia de que le queda poco tiempo de vida. El encuentro de una familia disfuncional con un hijo a punto de morir genera gritos producto del dolor acumulado que nunca se expresó. Dolan se encarga de escudriñar dentro de cada personaje para revelar la verdad sobre la soledad y los sueños que dejamos atrás. Es definitivamente una imperdible, al ser este su estreno en Colombia, además el trabajo de Dolan siempre es prometedor y hay que aprovechar la presencia de uno de sus actores principales en el festival, Vincent Cassel.

Sin duda, el tiempo se va a quedar corto para ver la amplia gama de películas que nos trae el FICCI en su edición número 57. Entre los tributos a Apichatpong Weerasethakul, Denis Lavant y el ya mencionado Cassel, será una semana corta pero llena de cine en la ciudad amurallada.

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