Un héroe devastado que viaja por tres idiomas y por tres ciudades. Un hermano que estremece y un tren que nunca tuvo reversa.

Aún no me puedo quitar de la mente la imagen del pequeño Mantosh, con con el cuero cabelludo lacerado, gritando y golpeándose la cara con furia. Tampoco la sonrisa cariñosa de Guddu mientras camina jugando por la carrilera del tren.

Lion es una coproducción británica-gringa-australiana, dirigida por Garth Davis, un tipo que viene del diseño, la televisión y una exitosa carrera en la dirección de comerciales. Ahora entra en el cine contando la dura historia de Saroo Brierley, un niño indio que se extravía en una estación de tren, y se trepa por error en un vagón que lo lleva muy lejos de casa.

El perturbado personaje de Mantosh es fundamental para detonar una carrera hacia el desespero, tanto en el espectador como en el mismo Saroo

La película es una adaptación del libro basado en hechos reales A long way home, por esto recibió la nominación a mejor guion adaptado. De allí el excesivo título para latinoamérica “Lion: un largo camino a casa” que me recordó dos cosas: una funesta experiencia en Transmilenio en la que perdí varias horas, y una película ligera de tres animales domésticos extraviados, que intentan regresar con su amo. Sin embargo Lion es un relato que no desmerece la nominación de la academia a mejor película, entre otras cuantas estatuillas que podría recibir este año.

La india visual:

Todo empieza en Khanwa, una región de India, que de entrada nos muestra por qué el filme también ostenta una nominación a mejor fotografía. Las texturas de esas geografías desérticas tienen encanto en sí mismas. Empieza la película, la cámara deja ver las pieles morenas y gastadas de Saroo de 5 años, y su hermano mayor Guddu mientras roban carbón y lo venden para ayudar a su madre. Una noche, en medio del entorno deprimido y precario, los dos niños se dirigen a la estación de trenes en busca de algunas monedas. Detonante, el tren parte llevándose al pequeño Saroo que se ha quedado dormido en una de las sillas mientras su hermano trabaja. La música de esta escena resulta en verdad angustiante, me detuve a pensar que las cuerdas frotadas funcionan muy bien para construir estas atmósferas, no en vano Hitchcock las usó para su gloriosa escena del asesinato en Psycho. Violines chirriantes que hacen presentir algo nefasto.

Actuación Infantil Increible

No quiero seguir adelante, sin exaltar el buen trabajo de Davis en dirección de actores. Siempre hemos sabido que el trabajo en cámara tanto con niños como con animales, es el más dispendioso y delicado. Bien, esos primeros minutos de película bastan para enganchar al espectador con ese par de pelaos que orientados magistralmente, marcan un arranque estremecedor: la pérdida de un hermano. En su viaje hacia la incertidumbre, el pequeño Saroo se muestra miedoso pero rápidamente revela visos de fiereza, enfrentándose con algunos viajantes en la estación de Calcuta donde finalmente logra escapar del tren. Desde ese momento solo queremos saber qué estuvo haciendo Guddu.

¿Por qué no regresó por su hermano? ¿Qué carajo le pasó esa noche?. Más adelante Dev Patel (Saroo adulto) y Nicole Kidman (madre adoptiva) hacen un excelente trabajo actoral, pero a mi juicio, esos dos niñitos se arrastran el film con sus propias fuerzas.

En la historia de Saroo se puede ver claramente el viaje del héroe. Desde su mundo ordinario en India con su familia, pasando por la llamada a la aventura en ese tren inesperado, hasta llegar a Calcuta y ser encerrado en lo que parece un sucio orfanato de donde nadie puede salir jamás.

Mantosh o el desequilibrio:

Cuando lo adoptan, el sonido del avión que lleva a Saroo hacia Australia se asemeja al de un tren avanzando sobre el ferrocarril. Como si un nuevo tren lo llevase más lejos de sus hermanos y su mamá. Un año después, acomodado con su nueva familia, Saroo conoce al personaje perturbador que revuelca la película con su carácter impredecible: Mantosh, su hermano adoptivo.

Mantosh es un niño pequeño y flacuchento que aparece por la puerta con mirada esquiva. Su aspecto desaliñado contrasta con la noble limpieza de Saroo y hace sentir lástima por ese niño que seguramente viene también de un pasado horrendo. Repentinamente Mantosh explota en una crisis nerviosa en la que se golpea la cabeza y grita estremeciendo la pantalla. Aquí encuentro la escena más poética, y el personaje que me puso en alerta desde su entrada: ha pasado poco más de la mitad de la película, y Mantosh se me presenta como un niño angustiado, misterioso, bestial. Desde ese momento, empiezo a desear fervorosamente que sea él, quien desequilibre el relato, un personaje filoso que con su carácter retorcido quiebre la serenidad que Saroo empieza a encontrar en su familia Australiana.

Un hombre blanco, Nicole Kidman peliroja y un hombre trigueño juntos

Fantasmas del tiempo y el montaje:

Saroo crece y se enamora en Australia, su novia Lucy es un personaje que surge y se desdibuja por momentos, al fin y al cabo aquí no se cuenta una historia de amor. Entre tanto el montaje nos lleva a hacer una comparación inevitable entre Mantosh el loco y Guddu el entrañable. Queremos saber de dónde viene Mantosh con sus problemas, sus desviaciones, y el terrible presentimiento de que nunca lo averiguaremos empieza a cernirse sobre nosotros faltando 20 minutos para el final de la película.

Las apariciones del recuerdo de su hermano Guddu en la nueva vida de Saroo, se convierten en una reiteración fuerte que empieza a taladrar incisiva. Lo bueno es que no son flashback convencionales: lejos de eso, son intervenciones directas del fantasma en el mundo real de ese hombre desesperado, que ya parece entrar en el delirio. El delicado uso de la elipsis y los pequeños saltos temporales, nos regalan momentos para imaginar lo que nos da la gana. Podemos inventar cómo es que se buscaron Saroo y Lucy tras un cruce fortuito en la escalera de un centro comercial, podemos especular sobre la vida aislada y enfermiza de Mantosh (es lo que más atrajo mi pensamiento). En esta película no se trata al público como un pendejo. Seguro que en nuevas revisiones, es posible encontrar pistas y elementos narrativos no percibidos a primera vista.

El montaje de esta película logra una interesante alternancia entre el pasado y el presente, hasta el punto de sentir que su protagonista está iniciando una patología delirante

Uno de los flashbacks a India, rompe de manera impecable la serenidad de un momento solemne: una moto aparece de la nada, arrollando y lanzando al pequeño Saroo al suelo encharcado. Así recibimos una cachetada de frialdad y naturalismo. Un accidente sin música terrorífica, sin sangre ni gritos exagerados. Un choque cotidiano de Saroo el niño contra una moto. De Saroo el hombre contra sus propios recuerdos.

Epílogo con viaje:

El malestar crece de manera exponencial desde que Saroo decide regresar a India a buscar a su mamá biológica. Su madre australiana, que es Nicole Kidman en un buen papel melancólico, se desgarra por la distancia de sus hijos adoptivos, el amor de Saroo y Lucy se desmorona sin remedio aparente. La presencia tangencial de Mantosh acecha en silencio, y los recuerdos empiezan a hacerse turbios e insoportables. Ese es Mantosh, el que definitivamente encarna la angustia que precipita la película hacia la tensión y el giro final.

Encuentro el punto de no retorno, cuando Saroo desde su casa en Australia, acaricia la mejilla de su hermano Guddu rompiendo los límites del espacio, pues él quedó en India. Y del tiempo, pues ese hermano ya no es más que un recuerdo perdido en alguna neurona del hipotálamo.

La actuación del pequeño Sunny Pawar resulta incluso más contundente que la de Nicole Kidman y Dev Patel

Los desenlaces suelen dejan un sabor bueno o malo en la boca. Sin importar cuál es, hay que permitir que el espectador lo deguste. Aquí no bien termina el último plano, nos lanzan a una secuencia con manida descripción de la historia real, y fotos de sus personajes en medio de música pop. A pesar de eso, Lion es una película que emociona con su historia contada entre buen montaje, actores cuidados y un lindo personaje desequilibrante y trastornado.

Curiosidades: 

  • El viaje de Saroo Brierley es real y está escrito en su libro A long way home.
  • La historia de Saroo era tan increíble que desató una guerra de productoras para quedarse con los derechos de realizar el filme.
  • El pequeño Sunny Pawar, que interpreta a Saroo niño, fue escogido entre miles de niños provenientes de varias ciudades indias.

La cara de Hombre de grande y de espaldas se ve cuando niño

Trailer

Entrevista con Garth Davis

Entrevista con la familia real

Lion: Hermanos desequilibrantes
Lion es una buena película. Tiene personajes que agarran sin soltar hasta el final y cuenta la historia de un viaje de ida y vuelta. Una desafortunada travesía que su protagonista trata de recoger muchos años después. Con una narración y una técnica bien manejadas, justifica sus varias nominaciones a los premios de la academia.
CALIFICACIÓN TOTAL81%
Puntos Fuertes
  • La actuación infantil es sublime: Sunny Pawar (Pequeño Saroo), Abhishek Bharate (Guddu) y Keshav Jadhav (Pequeño Mantosh)
  • El montaje con intervenciones del flashback y elipsis transportan armónicamente entre pasado y presente
  • La fotografía en paisajes desérticos es deslumbrante
Puntos Debiles
  • Se encuentran dos o tres elementos gratuitos o inverosímiles a lo largo de la película. Google maps se ve omnipotente.
  • La secuencia de créditos finales corta todas las sensaciones con su música pop de India.
  • La aparición de los curiosos en la escena de cierre parece una coreografía y pierde naturalidad
81%Overall Score
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94%
THE END MAGAZINE

About The Author

NICOLÁS CUERVO RINCÓN

Realizador Audiovisual de la Universidad Nacional, Magíster en Escrituras Creativas, inventor de historias para el papel y la pantalla; y docente de cine para jóvenes de bachillerato. Ha llevado sus letras al audiovisual publicitario, a la ficción y a publicaciones impresas y digitales. En 2013 fue ganador del Concurso Nacional de Cuento RCN y Ministerio de Educación Nacional con el relato “El emperador pacifista” que se publicó en la antología Colombia Cuenta. Le gusta encontrar historias que revelen con gracia las vetas oscuras del alma humana.

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