La 20 Century Fox, asustada, seguro, ha dado a James Mangold bastantes libertades creativas en Logan, la despedida de Hugh Jackman después de 17 años cargando el esqueleto de adamantium.

A veces los cinéfilos asumimos la pose romántica. Esa que nos deja plantados en el cine de autor, independiente, de culto, buscando joyas entre el bajo de presupuesto. Ya el solo hecho de tener una major como la Twenty Century Fox detrás de una película nos puede ahorrar pensar mucho cuando de hablar de una película se trata. El momento que vivimos nos hace olvidar todo lo que para bien o mal le debemos a la industria. La Fox, peleó con sus miedos y nos regala una pieza de alto vuelo cinematográfico donde el director James Mangold hace recordar apartes del biopic de Jonny Cash Walk the Line (2005) —y no lo digo solo por la música—. Logan es sofisticada bravura, y violenta; mas por encima de lo dicho es dramática. El director, con la ayuda de Michael Green y Scott Frank, ha escrito un guion para despedir con mariachis al más grande: Wolverine | Hugh Jackman.

Es el año 2029 y Logan está dormido en una limosina en El Paso (TX). Algunos chicanos hablan, el carro se sacude un poco y él se despierta. Como si su esqueleto le pesara, le cuesta levantarse y el cansancio se ve más allá de sus ojos rojizos. Las habilidades de negociación no estaban entre sus habilidades y la situación se sale de control. Él termina haciendo lo suyo: saldo de muertos y heridos, y a comprar ropa porque la suya está manchada y rota. Más allá de lo externo, Logan camina con dificultad, su piel está repleta de cicatrices y camina renqueando. Las tomas largas, tan escasas en una película de superhéroes, nos ofrecen la posibilidad de conocer por primera vez el dolor de este superhéroe. ¿Qué ha pasado con sus superpoderes, con su capacidad de recuperación, con su eterna juventud? No lo sabremos acá. Como tampoco sabemos qué ha pasado con sus compañeros, decir amigos sería demasiado, solo sabemos que ya no están más y que ahora apenas son cómics que los niños coleccionan.

Logan, Berlinale 67 (01)

Lo que sí sabemos, o lo que venimos a reconfirmar, es que la dureza de Logan es un recubrimiento tan pobre como su nuevo uniforme de chofer de limosina. Por más escueto y cáustico, Logan sigue cuidando a Charles Xavier (Patrick Stewart) al otro lado de la frontera. El profesor X también está enfermo y su mal se manifiesta en ataques que dejan paralizados a los que quedan dentro de cierto perímetro. Así que el dinero ganado por Logan como chofer va para las medicinas que su mentor necesita. Y lo que queda en trago. Hugh Jackman completó diecisiete años desde cuando lo vimos en X-Men (2000) vestido por primera vez de amarillo y azul. Nueve películas han pasado y en las que el carácter de este superhéroe asomaba apenas y era su fortaleza física lo evidente. En esta ocasión vamos a contra mano; los planos americanos hablan de su humanidad, de lo mal estado físico. Él está viejo, enfermo, con sus cualidades curativas menguadas: Logan está muriendo. El director tiene el arrojo de recordarnos que con la vejez los defectos de personalidad se hacen aún más manifiestos: cascarrabias, borracho, mal hablado, pendenciero, explosivo, violento.

Logan, Berlin 2017

Mangold se las ingenia además para denunciar: lo ilegal en EUA o en Canadá se puede hacer en México. El enemigo hoy es una corporación donde el Dr. Rice (Richard E. Grant) lleva utilizando el ADN de los mutantes extintos para crear una nueva raza de guerreros mercenarios para outsourcing. Entre todos ellos, —niños de prueba que viven en las mismas condiciones de las vacas y pollos de granjas de cultivo previo consumo humano—  hay una niña, X-23 es su código, Laura (Dafne Keen) es su nombre. Los experimentos llegan hasta el X-24 y los directivos deciden poner a dormir a los niños. Gabriela (Elizabeth Rodríguez), y sus compañeras enfermeras, se revela en la ignominia y huyen con los niños y ella se queda encargada de Laura. Gabriela contacta a Logan para que la transporte hasta cierto lugar llamado Eden más allá de la frontera canadiense. Caliban, el mutante con capacidad de encontrar otros mutantes, la siente, Charles Xavier la espera y sabe algo de lo que Logan no quiere darse por enterado. Las cosas contingencias a las que se ven enfrentados revelan las capacidades de Laura.

Lo que vemos en la primera batalla es lo que más se agradece a la Fox. Dejar que Mangold desarrolle un personaje de acción adulto contra todo cálculo comercial —la película es clasificación R (adultos) y no PG 13 (mayores de 13 bajo supervisión de padre)—, y el director nos muestre sin condescendencias la personalidad violenta y bestial de una niña de once años.  El resultado de la primera batalla hace que Logan, Charles y Laura emprendan el viaje atravesando los EUA con los persecutores siempre en los talones corriendo a un futuro en el que nuestro héroe no cree. El sentimiento de estar en casa, de dormir en una verdadera cama, ver a los otros compartir, cuidarse y quererse les da un aire de esperanza a los fugitivos. Pero las pesadillas de Logan son recurrentes, las personas que él aprecia sales lastimadas con su contacto. Su pasado no le deja dormir bien. Los sueños de Charles Xavier son apenas eso, y muy a su pesar la niña solo tiene a Wolverine. Pero él está cansado, se duerme y no quiere que otros hagan lo que supuestamente él debería terminar.

Logan, Berlinale 67,

Sin embargo, es Laura la que encuentra el camino. Es Laura la que le deja descansar y recomponer. Y los niños se divierten con el hombre de la historieta, del que tienen muñecos de acción. Ellos le quieren, le admiran, le cuidad y buscan ayudarlo. Pero Logan sigue siendo fiel a su personalidad y es poco lo que deja ayudarse. Y repito él es como es, y no es capaz de abandonar la lucha, menos cuando ve que hay un futuro, mucho menos por lo que Laura despertó en él. El ejercito de mercenarios van de cacería por los niños, y la fiereza de Wolverine se presenta sin uniforme y potenciada. Quién más sino él para tirar los restos cuando toca ir contra su propio pasado, contra su propio yo. Cuando vale inmolarse ante su némesis. Con todo lo dicho, en un muy buen sentido, Logan es una película de apocalíptica esperanza. Logan es una gran despedida la Jackman de este universo, y sin dudas hemos quedado huérfanos y un tanto desamparados al, al menos yo, no imaginarme a nadie más metido en el traje amarillo y azul.

THE END MAGAZINE

About The Author

JUAN CARLOS LEMUS
EDITOR RESEÑAS Y DOSSIER

Soy un colombiano que cada vez entiende peor el porqué de nuestro top of mind: Shakira y el perico. Mas entender no es compartir. Y menos aceptar. Ingeniero por confusión, MBA por necesidad, filósofo, mountain biker y amigo de curiosidad. La que me hizo melómano, lector y cinéfilo. La que trajo las ganas de probar el mundo. Así se llega a un par de cosas que dejan a los sentidos disfrutar, como escribir tratando de no perder la elegancia en ello.

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