La definición de ser mujer es revisada a profundidad por los filmes visionados el día de hoy.

La parranda en la playa terminó temprano porque surgió la misión del día: reservar las películas de hoy y las de mañana. Logramos levantarnos y con cambios de planes y una fila larga pudimos cumplir nuestra deuda y obtuvimos boletas para Amazona. Sin embargo, nos quedó un hueco en el horario y los 32 grados de temperatura no fueron impedimento para irnos a turistear y buscar el mejor pescado de la ciudad amurallada.

Las películas de hoy, Amazona y Elle cumplieron su promesa de imperdibles, mientras que Yo, Lucas, que vi por casualidad me sorprendió positivamente.

El largometraje de la documentalista con más de 10 años de experiencia Clare Weiskopf, que compite en la categoría de documental, logró conmover a más de un espectador incluyéndome. Una reunión familiar en el Amazonas prometida desde hace mucho tiempo llegó a lo más profundo de mí como mujer y como hija. La mirada femenina permanente de Clare fue clave: ella misma narraba y confrontaba a su madre Val, una mujer encantadora a pesar de que sus decisiones parezcan incorrectas a los ojos de muchos. “La vida de uno es la vida de uno” decía, mientras madre e hija buscaban encontrar el sentido o lo que significa en realidad la maternidad, y que no necesariamente es sinónimo sacrificio. Val entiende eso muy bien.

En una sublime explicación de la vida en un ambiente amazónico, recóndito, alejado de las vanidades del mundo, las decisiones del pasado se asumen y se aceptan. Pero también se aprenden a amar mientras se construye el retrato de una conexión intangible que va más allá de la distancia y que une a estas dos mujeres, quizá sea la sangre o el amor tan profundo que hay entre las dos o quizá es su necesidad por conocer el mundo y a sí mismas, a pesar de que lo hagan de formas muy distintas y de que tales decisiones dejaron marcas que tal vez buscan ser curadas con este documental donde es clave estar preparado y esforzarse para entender al otro.

Mujer con un guante negro

Michele es asaltada y abusada sexualmente en su casa. El neerlandés Paul Verhoeven abarca, en su primera película en francés, la morbosa clase alta entre fachadas y fetiches poniendo en tela de juicio los mitos alrededor de la sexualidad y los valores familiares. Con una actuación vigorosa, que le consigue una nominación a los premios de La Academia, Isabelle Huppert encarna a una mujer madura, independiente y sensual. Ella es una clara amenaza para muchos hombres, especialmente al estar sumergida en un mundo que ellos dominan. Logra convertirse en una Clara (Sonia Braga en Aquarius) francesa, con la fuerza y determinación que la caracterizan. Sin embargo, la película va más allá de ser un relato feminista o machista, de acuerdo a la forma en que se mire. Es más bien un retrato de un ser humano en busca de sus anhelos más ocultos. Un suspenso que gira en torno a una mujer que está sola en el mundo, y que a pesar —o por culpa— de sus lazos familiares caóticos hace todo lo posible para seguir así: sola e inquebrantable. Lo que podría llamarse su “venganza” no es más que la búsqueda de la verdad en un mundo donde nadie es capaz de mostrarse como es y donde todos deberíamos ser honestos con nosotros mismos.

Un hombre y una mujer acostados en una cama

Para terminar el desfile de mujeres aparecen todas las que alguna vez pasaron por la vida del director Lucas Maldonado. En una película-documental Lucas se desnuda, metafórica y literalmente, ante la pantalla sin temor a volver a escuchar sobre todo lo que alguna vez le ha hecho daño y a quienes él también ha dañado, incluyéndose a el mismo. Pero en su autorretrato no solo habla de los vicios y los errores, también habla del amor y la felicidad, de cómo los demás marcan nuestras vidas y definen quien somos. Aparece su mamá, la cineasta Camila Loboguerrero, quien añora el año en el que Lucas tomó un descanso del alcohol para hacer el largometraje y escenas de películas en las que apareció su papá, de quién heredo el gusto por la bebida. También salen sus amigos contando anécdotas que no fallan en entretener a la audiencia que se estalló en risas más de una vez. El filme logró ser una grata sorpresa para más de uno, especialmente tras el conversatorio con el director que se hizo después de la proyección. Lucas, un tipo sencillo que afirma que sí aprendió algo de sí mismo al hacer la película pero que no puede decir con exactitud qué, se ganó la confianza y la admiración varias personas en la sala.

Hoy el turno fue de las mujeres en el festival, detrás y en frente de la pantalla. La mirada reflexiva de Clare sobre su propia vida familiar, la actitud implacable de Michele y la larga lista de mujeres, incluyendo a su propia madre, que le dijeron las cosas en la cara a Lucas Maldonado. Un día donde no hubo una mala y el FICCI se lució en logística, hasta llegué al lugar donde me estoy quedando gratis en la ruta que tienen del teatro al hotel. Con muchas esperanzas para mañana, nos esperan Solo el fin del mundo, Epifanía, el Sitio de los Sitios y, si todo sale bien, un conversatorio con Vincent Cassel.

THE END MAGAZINE