Arrancamos motores. En apenas unas horas dará comienzo el festival Estéreo Picnic, y para estar completamente listos os hemos preparado una selección de lo que no os podéis perder este año.

Foto de Mario Acevedo

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¿Lleva emocionado por Estéreo Picnic desde el comienzo de la semana -o antes- y no sabe cómo canalizar su energía? Con los conciertos y los festivales pasa como en las salidas a rumbear: hay que emprender una preparación mental, emocional e intelectual que desarrolle y resalte la disposición afectiva con la que se va a sumergir en la actividad. Es decir, la previa (la pre, el pre, como usted lo prefiera). Es, entonces, necesario (y apenas entendible) un intento por saciar y cultivar la emoción que precede a los días del grito intenso, del pogueo -si se quiere-, de la relajación desafanada: es necesaria una previa musical. En The End propusimos un listado de bandas que pueden servirle para guiarse, para prepararse y, sobre todo, para iniciarse ante el acontecimiento que comienza el 23 de marzo.

 

The XX

Foto de Mario Acevedo

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A quién engañamos: a The XX la pueden seguir y preceder todas las bandas posibles y va siempre a relucir con su corte de deep house apaciguado, fiel a la nostalgia. La última vez que la banda estuvo en la capital -2013- logró cautivar al público en el Royal Center con sus melodías suaves y tenues. Le dijeron a Bogotá que saben cómo generar conmoción corporal sin la necesidad de una escena estruendosa. En su concierto -como en muchos otros de música regida por sintetizadores y dispositivos eléctricos- las luces juegan un papel protagónico: las luces enamoran y disponen el ambiente para enamorar, van de la mano con las guitarras, los bajos y las baterías pausadas que, a su vez, marcan un tono sublime, un tono liderado por la contradicción entre las sensaciones de relajación y la exaltación. Desde su primer álbum, “xx”,del que resaltan las joyas que los catapultan a la fama como VCR, Crystalized y, por supuesto, Intro, pasando por “Coexist” ,que incluye las emotivas e inolvidables Angels y Try, hasta el nuevo álbum “I See You” , con temas tan mágicos como I Dare You, Brave for You y On Hold, The XX nos ha hecho sentir de la manera más intensa con una simpleza musical que, tendencialmente, no tendría por qué generar tanto sentimiento. Tal vez es el amor que destila entre sus dos cantantes: Oliver y Romy.

Cage the Elephant

Foto de Mario Acevedo

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Son más conocidos por Trouble, Cigarette Daydreams y It’s Too Late to Say Goodbye, canciones que están tentadas a responder a un ámbito pop e indie del mundo rockero. Sin embargo, esas -y otro par- pueden ser la excepción a la regla por la que se rige el género de Cage the Elephant: rock juvenil, inclinado hacia rock alternativo, garage. La mezcla entre las guitarras, las voces y la batería resulta en una armonía de personalidades que se unen en un acto rebelde por ser escuchadas, siempre desde un registro áspero, rudo y bastante varonil -incluso cuando cantan en falsete, como en Trouble-. En Cage the Elephant encontramos un intento genuino por sacar del alma las cosas que necesitan salir y plasmarlas en la música. Su evolución se nota desde Cage the Elephant, su primer álbum, hasta Tell Me I’m Pretty, el más reciente –que incluye los últimos y más conocidos éxitos–, sin abandonar nunca un estilo y unos rasgos que los diferencian de demás bandas que intentan también persistir en la escena del rock alternativo. Cage the Elephant canta sobre la vida, sobre su crudeza, pero siempre bajo un tono que disfraza los contenidos densos que tratan. No, su eclecticismo no es el mismo que el de The Strokes –es más ordenado y melódico–, y Matthew Shultz, el vocalista, bajo ninguna circunstancia intenta asemejársele a los otros actores rebeldes, jóvenes y aparentemente dejados del rocanrol moderno. Son un respiro de aire fresco en medio de tanta pretensión.

 

Rancid

Foto de Mario Acevedo

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Rancid –y me corregirán los punkeros– es la reivindicación del punk en la vida de la música moderna. Por supuesto, la banda no comprende enteramente el género del punk (pues tampoco pretende hacerlo), pero incluye momentos que el concepto entero del punk intentó abarcar en su momento: la actitud cruda hacia un mundo moderno que no entiende la juventud ni el principio de la vida –que es vivirla–, el cinismo jocoso que pide a gritos una mejoría de la condición humana, las reacciones contestatarias frente a la gente y los modelos de pensar gregarios. En Rancid, los jóvenes punkeros –nostálgicos y añorantes– pueden encontrar la resurrección de aquella actitud que desde Sex Pistols parecía haberse perdido. Ahora, ellos saben que dentro de la variedad está la armonía: sus canciones fluctúan entre el skaOld Friend– y el rock noventero propagado por Green Day –Avenues & Alleways–. Desde canciones con un furor más moderado como Red Hot Moon (con un toque de reggae) hasta momentos donde el pogueo es inevitable, como L.A. River, Rancid es considerado un clásico, moderno y actual, pero clásico –casi como lo que representa Red Hot Chili Peppers en el rock de hoy–.

 

The Strokes

Foto de Mario Acevedo

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La banda que más mueve las masas en la cartelera de este año. The Strokes es de las bandas más llamativas porque llegaron a la escena musical con una propuesta que en su momento fue bastante original –y que hoy en día se ha quemado a cuenta de otras bandas que han intentado buscar su lujar por medio de la semejanza y la copia–: el conjunto de un grupo de jóvenes que están cansados de la cotidianidad, de los nervios y del afán que vienen con la sociedad moderna, tecnológica y de la inmediatez. El mundo en el que se mueve esta banda, que es un mundo que ella misma ayudó a construir –el indie rock–, está compuesto de una mayoría juvenil que quiere zafarse de una tradición de rock clásico y reclamar su lugar en la historia musical. Los solos de guitarras ya no son lentos como los de Led Zeppelin o Pink Floyd; son estruendosos, chillan y hacen querer brincar frente al auge de una nueva generación indie que quiere redefinirse musicalmente.

Es indiscutible que uno de los motivos por los cuales la banda ha logrado alcanzar tanto reconocimiento es por cuenta de la persona –literaria, casi– que ha logrado dibujar Julian Casablancas –su vocalista– en torno a sí mismo. Ha creado una figura mítica que quiere que sus oyentes se detengan en sus letras, que ahonden en la importancia de las ideas de tiempo y espera que Casablancas ha plasmado en los temas que tratan las canciones banda, que entiendan el estruendo musical que The Strokes representa como una manifestación de la manera en que él a veces se siente: impotente, trascendental, frustrado y, por supuesto, triste. Su colaboración con Daft Punk y sus momentos de solista, si bien lo han hecho más visible, también han contribuido a su mitificación. En I’ll Try Anything Once, You Only Live Once y Threat of Joy, podemos ver a un Casablancas real, desnudo.

 

The Weeknd

Foto de Mario Acevedo

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De los artistas más pop y, podría decirse, comerciales que trae el festival este año está definitivamente The Weeknd. Sin embargo, es a la vez uno de los artistas comerciales que el público más adora. ¿Por qué? Sencillo: al igual que artistas como Lady Gaga o, en su época, Michael Jackson que lograron llegar a lo alto de la cima musical y cultural, The Weeknd tiene una propuesta que es original. Esta originalidad surge de un primer momento de su carrera en el que la música le salía por una necesidad intrínseca. Sí, ha colaborado con varios artistas comerciales –como Ariana Grande– pero nunca ha abandonado un sabor, una característica y un rasgo que si bien se inmiscuye dentro de lo tendencial, siempre es innovador. Este deseo de nunca de siempre intentar mantenerse fiel a sus raíces a sus causas principales nos lo relata en Rolling Stone, una canción poco conocida pero que enmarca mucho de lo que es The Weeknd. Sus canciones muestran una vida que ha sido difícil de llevar, nos relatan sobre el displacer cuando se es rico, exitoso y afortunado pero también cuando se es pobre, trabajador y superviviente. Su voz, la voz que despierta la sexualidad masculina a pesar de ser contratenor, le es tremendamente fiel a esos tópicos.

 

Totó La Momposina

Foto de Mario Acevedo

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Porque es muy difícil hablar de un Estéreo Picnic puramente internacional cuando la oferta nacional estuvo tan marcada –y tan arraigada en el folklor nacional– es impensable hacer un listado de artistas sin mencionar a Totó La Momposina. Es de las primeras veces en las que se le dice al público bogotano (y nacional, también) que lo nuestro también vale, que el folklor colombiano no es exclusivo de una tradición histórica e indígena. No, nosotros, los mismos que vamos a ver a The Strokes y DeadMau5, los que vamos a bailar al son de Two Door Cinema Club, también podemos bailar y disfrutar al son de Totó. El folklor no está lejos de nosotros. Por eso es tan diciente la presencia de la folklorista más importante del país, porque además de que es la prueba de que se puede salir adelante cantando y componiendo con ritmos de nuestra tierra, también trae a colación ciertos temas que abarcan sus canciones que tienen importancia social y que nos conectan con una tradición donde lo simple no sólo cobra valor sino que se vuelve una herramienta por medio de la cual también se puede decir mucho (como con Aguacero E’ Mayo). Su cumbia, los cantos sobre la depresión momposina, los fandangos y el mapalé reviven toda una tradición colombiana que gracias a Totó La Momposina –y gracias a quienes aún se emocionan por bailársela en concierto– sabemos que no está enteramente perdida.

 

Todo esto no es más que una pequeña muestra de las bandas que tendrán cabida en esta nueva edición de Estéreo Picnic. Un festival que ha sabido compaginar perfectamente lo nacional con lo internacional y lo “mainstream” con lo alternativo, pero que sobre todo, se ha ganado a pulso ser el evento musical más importante del año en Colombia. Toda la información acerca de estos tres días de música, esta puerta a #UnMundoDistinto la podréis seguir diariamente en The End, donde os ofreceremos coberturas diarias, fotografías y mucho más.

 

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THE END MAGAZINE