Por casi tres décadas Martin Scorsese estuvo pensando esta película, lamentablemente el tiempo no siempre es amigo de las ideas y este parece ser el caso. Al maestro de las pelis de gangster el Japón feudal le quedó grande.

Martin Scorsese es un director que ha demostrado a lo largo de su extensa carrera una versatilidad que muy pocos otros creadores tienen y en esta entrega nos trae ese lado contemplativo y lento que solo un puñado de sus películas anteriores exhiben. Esta parece ser una película muy personal para él, lo que no quiere decir que sea excelente y muchos críticos (que no hacen parte de la arquidiócesis) parecen estar de acuerdo con que no es la epítome de su carrera. Muchas veces hemos visto como un director logra finalmente hacer esa película con la que lleva soñando décadas y de alguna forma falla en transmitir lo que tanto tiempo ha querido (tal como le sucedió a Aronofsky con su infame entrega en Noah). Tal vez sea porque la pieza se convierte en un capricho, quizás es porque el director, ciego por su deseo de creación que ha visto tantas veces en su mente, no puede ver realmente lo que sucede frente a su cámara. O tal vez sea la duda, que siempre viene con el tiempo, la que empieza a comerse, como un hongo se come el material fílmico, la fuerza con la que se ideó la obra. Este es el caso de Silencio, un filme que pretende alcanzar una conciencia espiritual a través de Sebastião Rodrigues, un monje portugués que viaja a Japón en plena persecución cristiana del siglo XVII en busca de su maestro y quien se vera confrontado por su propio ego al momento de tomar la decisión más difícil de todas, al menos para él, entre su dios y su religión.

Dos hombres vestidos de negro uno principalmente preocupado

La actuación de Andrew Garfield es una vergüenza y no solo por el poco talento que en mi opinión posee el joven spiderman sino por decisiones de dirección de parte del mismo Scorsese, como ponerlo a hablar toda la película con un fingido acento portugués que llega a ser intolerable. Además, vimos a Andrew Garfield en un papel prácticamente idéntico en “Hacksaw Ridge” de Mel Gibson, compartiendo cartelera. Y de hecho, en los Oscar parecieron valorar más la película de Gibson que la de Scorsese. Fanático cristiano pacifista se ve envuelto en medio de la barbarie animal de “la raza” japonesa. De alguna forma personalidades tan diferentes como la de Gibson y Scorsese encuentran un punto común en su visión religiosa y cerrada del mundo, es como un velo occidental que los hace pensar que Europa siempre fue el vividero más sabroso aún con la inquisición, la colonia, la esclavitud, el feudalismo y tantas otras joyas de la corona que Europa supo repartirle al mundo. El libro sobre el que está basado Silencio fue escrito por el japonés católico Shūsaku Endō, por este motivo la visión de Japón es un poco más amplia que la de Gibson. Aún así, siguen siendo una caricatura grotesca del único país del mundo que supo contener los avances coloniales de occidente, al menos hasta la revolución Meji y después, la bomba atómica.

Dos hombres de diferentes paises haciendo fuerza en sus frentes

Si bien una de las grandes virtudes de Scorsese es su conocimiento sobre la historia del cine global, en Silencio parece haberle fallado la brújula. Muchas veces es difícil saber si este es un drama religioso o una comedia barata, sobre todo con el papel de villano o némesis que interpreta Issei Ogata como Inoue “el inquisidor”. Ogata es un reconocido actor de comedia japonés y Scorsese parece sacarle el jugo al estilo sobre actuado que lo caracteriza, regalándonos probablemente una de las peores actuaciones de su carrera y quitándole toda posible seriedad a este drama histórico. Yôsuke Kubozuka hace otro papel digno de olvidar como Kichijiro, el judas personal de Rodrigues. De nuevo un personaje totalmente patético que parece querer hacernos reír más que llorar y que, aunque nos recuerda a grandes personajes interpretados por Toshirô Mifune para Akira Kurosawa, realmente se queda en la imitación desagradable y clichesuda: es una vil copia y encima mal hecha y mal pensada pues para Kurosawa estos eran personajes coyunturales, hacían parte de toda una comprensión del mundo, solían ser ejes en sus historias, en cambio, en Silencio Kichijiro es un personaje molesto y esporádico que busca la relación fácil de Rodrigues con el Nazareno y de Scorsese con Kurosawa mismo. Con tantas referencias de estilos diferentes, que van desde planos muy al estilo de Ozu, mucho de Kurosawa, una decapitación y una que otra tortura al estilo de Takeshi Kitano y hasta una referencia muy importante a Star Wars, dónde Liam Neeson hace el mismo papel de Obi Wan Kenobi pero en el Japón Feudal (seguro estoy obviando muchas más) esta película termina siendo un popurrí con intenciones espirituales. Por otro lado, para llamarse Silencio el narrador es omnipresente, o los narradores, pues hay muchos (cosa que es común en las pelis de Scorsese pero suelen tener nombres como Casino, Pandillas de Nueva York o El lobo de Wall Street) ¡hasta Dios habla en la película. No da mucho tiempo para el silencio realmente. No logra crear un mundo, entre tantas referencias este Japón termina perdiendo, irónicamente, toda identidad. Todo gira entorno a nuestro protagonista europeo, es como un Cristo reencarnado que pasa por situaciones muy similares a las de su salvador. Ni siquiera voy a hablar de Garupe, “coprotagonisa” de Rogrigues interpretado por Adam Driver que es tan accesorio y falto de peso y carácter que no vale la pena.

“Está probando nuestra fe todo el tiempo, creo que esta película lidia con eso todo el tiempo” Andrew Garfield en los Premios Bafta.

Ahora, lo que sí me gustó de Silencio: El momento histórico en el que acontece es una de las extrañezas de la historia global que dan gusto ver representadas. El personaje es medianamente interesante a pesar del galardonado actor Andrew Garfield. Aún cuando no comparto la idea de Scorsese sobre las bondades del cristianismo y la labor mesiánica del padre Rodrigues, las contradicciones morales que plantea me parecen dignas de estudiar, ver y disfrutar. En algún momento de la película le dicen al testarudo padre colonialista que “el sufrimiento de sus fieles es la fuerza de él”. No queda claro es sí esto es algo positivo o negativo, mejor así. Inue, el “inquisidor”, es mucho más racional y compasivo que el mismo cura Rodrigues, lo que se ve tristemente opacado por la interpretación ridícula de Ogata.

Un hombre vestido de negro mojandose al aire libre

Debo confesar que también disfruté los pequeños guiños en fotografía que hace el cinematógrafo  mexicano Rodrigo Prieto a Kurosawa, como el juicio de inquisición que retoma esa particular escena de Rashomon.  Los paisajes, que son en Taiwan y no en Japón por temas de presupuesto, son espléndidos, la ambientación hace de esta película de época realmente creíble (de lo poco que logra credibilidad). El ritmo de la película puede llegar a marear a muchos amantes de anteriores pelis de Scorsese, quizá se salgan de la sala de cine o vayan a otra página de contenido pirata a mirar la ultima XXX (no, no estoy hablando de porno, la ultima de Vin Disel) pero esto suma y no resta ahora donde todas las películas tienen que llegar a su clímax en la primera escena y mantenerte ahí por los próximos 60 minutos, como la última xxx (Entre Hollywood y el porno van apareciendo cada vez más símilutdes).

Es cierto, Silencio es un poco larga y su ritmo es extraño, quizá intenta imitar el ritmo del cine japonés de antaño o incluso del teatro No, pero también me recordó a Mean Streets de un Scorsese joven que intentaba narrar algo muy personal de una manera inédita. La lucha del padre Rodrigues contra sí mismo puede ser también la lucha de Martin consigo mismo, su cine independiente subió los estándares del cine independiente mundial y aquí lo tenemos, haciendo su capricho de juventud, su película de misioneros confundidos a sabiendas que probablemente no sea un éxito de cartelera. Esperemos que su próxima película, The Irish Man, pueda devolvernos al Scorsese que nos gusta, al que habla de cosas que entiende, al que no quiere evangelizar sino divertir y explorar personajes y crear mundos. Creo que las palabras del mismo Martin sobre el curita Rodrigues  le quedan perfectas en esta última entrega “tiene que dar ese paso de más para superar su ego y su orgullo espiritual” pero él mismo no lo logra.

Un hombre grande con la barba y el cabello largo y dos hombres corriendo a la orilla de la playa

Curiosidades:

  • Scorsese llevaba queriendo hacer esta película por más de 30 años.
  • Esta película está basada en un libro del mismo nombre escrito por Shûsaku Endô en 1966,
  • La primera versión de Silencio fue rodada por el director japonés Masahiro Shinoda en 1971.

 

https://www.youtube.com/watch?v=TTvKOs2EeyQ

https://www.youtube.com/watch?v=Uq8s055Qt_o

http://www.theendmag.com/silence-de-scorsese-se-estrena-en-el-vaticano/

Silence, una extrañeza de Scorsese
Brazos y piernas vuelan por los aires, lanzallamas y misiles, todo al son de un sermón adventista.
CALIFICACIÓN TOTAL65%
Puntos Fuertes
  • Tema.
  • Arte y Ambientación.
  • Fotografía.
Puntos Debiles
  • Excesivo uso del narrador.
  • Malas actuaciones en general, solo es rescatable los 15 minuts de Liam Neeson ( no solo por su talento sino porque ya se conocía el papel de Obi Wan Kenobi de memoria).
  • Falla la cohesión de un mundo narrativo, el exceso de referencias de toda índole con la única consigna que sean referencias al cine japonés hace que los personajes se desarticulen con el tono narrativo central y le resta mucha fuerza a la película.
65%Overall Score
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