La tormenta bogotana nos hizo llegar con seis horas de retraso a Cartagena, y nos dejó por fuera de la parranda.

Después de un atraso de casi seis horas, y de perseguir a Vincent Cassel por todo el Aeropuerto el Dorado para que nos dijera que no le gusta tomarse fotos, llegamos a Cartagena ayer sobre las diez y media de la noche. La tormenta capitalina quedó atrás y el viento cálido que tanto caracteriza a la heroica nos recibió junto con otros asistentes al festival como Lucas Maldonado, director de Yo Lucas que participa en la competencia de Cine Colombiano.

El día dos inició con un compromiso que quedo pendiente desde nuestra visita a Mar del Plata, Aquarius. Este filme es la segunda obra de Klever Medoça Filho, director y crítico de cine brasileño que realizo su primer largometraje O Som ao Redor en el año 2013 galardonado en diferentes ocasiones. Aquarius Relata la historia de Clara (Sonia Braga), una mujer de 60 años que se niega a abandonar el condominio Aquarius a pesar de la constante insistencia de la constructora dueña de todos los demás departamentos. Sonia logra retratar de manera excepcional a la matrona latinoamericana por medio de su sensualidad y rudeza. Lastimosamente, esta gran actuación se vio opacada por la forma en la que fue exhibida la película en esta función. A diferencia del año pasado, esta edición del festival presenta un nuevo espacio de proyección: la casa 1537. Al llegar a la sala nos encontramos con un espacio no apto para proyección, con sillas que me recuerdan las aburridas conferencias universitarias en las que las cabezas tapaban lo que se mostraba en pantalla. Los intentos para de oscurecer el recinto se quedaron en eso, en intentos. Había filtraciones de luz detrás del telón que hacían imposible ver las escenas oscuras. Para completar el combo, la película sufría de errores técnicos en su reproducción que la ralentizaban e impedían que el audio y el video se sincronizaran. A pesar de lo dicho, nos encontramos con una película cautivadora que mantiene al espectador constantemente en vilo y que desarrolla una trama que, a pesar de que deja varios cabos sueltos, no se siente débil o descuidada. Merecedora de su victoria en Mar del Plata a mejor película y mejor actriz, esta narración toca temas como el racismo, la libertad sexual, la diferencia de clases o el machismo, combinándolos todos en una historia sencilla pero profunda. En el estricto sentido cinematográfico, el festival comenzó por lo alto.

 

Para la siguiente función en mi cronograma, repetía en la casa 1537. Sin embargo, no me deje desanimar pues la película por ver era Amazona de Claire Weikopf. Después de más de una década haciendo documentales, esta directora irlandesa regresa a las salas con una obra muy personal. Su madre, Val, emprende un viaje a la selva colombiana buscando superar la trágica muerte de su hija mayor y busca encontrarse de nuevo consigo misma, dejando atrás a su familia, entre ella a Claire. Después de un tiempo, Claire, en estado de embarazo, decide confrontar a su madre y buscar respuestas sobre lo ocurrido.  No obstante llegar casi una hora antes para ver la película y posteriormente escuchar a la directora junto a su madre y Nicolás, su esposo y codirector y productor del film, la fila para ingresar era de casi dos cuadras y la sala solo tenía capacidad para 150 personas. Se las debo.

Ya estando allá, aproveché para entrar a ver el documental Los Niños de la chilena Maite Alberdi.  La historia relata la vida de un grupo de amigos con síndrome de down que asisten a una institución donde realizan diferentes actividades con la esperanza de llevar una vida normal con responsabilidades y relaciones de pareja. La película presenta una estética muy acertada que disuelve la línea entre la ficción y la realidad no solo desde el punto estético sino también en su narrativa, pues por la misma peculiaridad de los personajes consigue situaciones en cámara que si fueran libreteados y que dramatizados no lograrían el mismo efecto en el espectador. De nuevo la película se ve opacada por la exhibición mediocre y con fallas y falta de visibilidad. Sin embargo, la conexión con el público es muy grande, y se pasa de las carcajadas a los gestos de ternura en un abrir y cerrar de ojos. El documental se centra únicamente en este grupo, y deja de lado a las demás personas con arbitrarios fuera de foco y recortes por encuadre, limpiando así al máximo la conexión entre el espectador y el mundo de los adultos consientes, cuyo único puente con el exterior es la voz en off de las diferentes personas que interactúan con ellos pero que no tienen la misma condición.

Para terminar el día, fui a ver Keyla, opera prima de la directora Viviana Gómez Echeverry. Rodada en providencia, la película narra la historia de una joven nativa que busca junto con su tío a su padre que se perdió en el mar. Con un tagline que te deja inquieto “Todos tenemos un tesoro por Encontrar” la premisa de este filme nos lleva a una providencia lejana y desconocida para los colombianos mientras que ella misma busca identidad en un mar dividido en soberanías e intereses políticos. Keyla es una gran apuesta que rompe fronteras ese cine sufrido, que literalmente con las uñas y el apoyo de pocos se hace tangible. Una apuesta que, aunque no desmerece, tristemente se opaca entre malas decisiones actorales. Actores incómodos con una lengua no nativa, sin alma que recitan textos aprendidos con gran desventaja frente a una actriz internacional que con pequeños gestos y detalles enriquece las escenas. De resaltar las escenas bajo el agua que le dan dinamismo propio para su historia y muestran un manejo hábil de los recursos técnicos frente a un escenario tan diverso como el mar.

Ficci 57 Cartagena

Después de un largo día nos esperan mañana 3 películas hasta el momento: Elle de Paul Verhoeven, Señorita María: la Falda de la Montaña de Rubén Mendoza y Yo, Lucas. Por ahora volvemos a la ciudad amurallada a armar fiesta porque de nuevo nos dejaron por fuera de la parranda.

 

THE END MAGAZINE

About The Author

GABRIEL DELGADO ARANGO

Comunicador Audiovisual de la Universidad Javeriana. Estudié Artes Visuales hasta que vi todas las materias de fotografía. En el colegio capaba clase para ir a ver películas y no me arrepiento en lo absoluto.

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