13 Reasons why, el nuevo fenómeno de Netflix que tiene a todos hablando sobre quién acabó con la vida de Hannah Baker.
¿Hay acaso alguien a quien culpar?

Crecí viendo a través de una pantalla el drama adolescente de los High Schools americanos, consumí todo como si fuese una barra de chocolate: los triángulos amorosos, los cuadrados, los hexágonos y los romances unilaterales; el rol de la escuela y su total desconocimiento/¿indiferencia? acerca de las realidades de sus chicos; la jerarquía en la cafetería; los severos casos de bullying, y los clichés-estereotipos. Y a esos dos últimos ítems de la lista les adjudico la realización de la serie 13 reasons why, un retrato creado por el monstruo mediático de Netflix, sobre la historia de una joven que decide quitarse la vida y grabar su despedida en unos casetes dedicados a las personas que representan las razones del porqué de su decisión. Denso, sin duda.

Hemos logrado avanzar mucho como sociedad, en la forma de comunicarnos, de vestirnos, de distraernos, pero jamás de tratarnos. Al contrario, empeora. Día a día avanza la violencia y solo se reseñan las consecuencias, por lo que son comunes los headlines sobre chicos que, agotados de ser victímas de esto, deciden matar a varios en su escuela y luego terminar con sus vidas. Muy parecido a lo que pasa en la serie pero sin la poética de un buen guionista, un equipo de producción, personajes atractivos, y música cool de fondo para acompañar el clímax de la historia.

Lee también: Mozart in the jungle

El cine ha recorrido durante años el tema, siendo por medio de él que se han hecho inmortales estos retratos de la sociedad estudiantil; tomemos por muestra los films de John Hughes como ejemplo máximo de estereotipos y objetivización del amor adolescente, siendo The Breakfast Club la que mejor los maneja a todos:

The Breakfast club

THE BREAKFAST CLUB (1985)

La chica rica Miss “I have it all”, que es tan trendy que come sushi en su almuerzo y podría ser fácilmente una fashion blogger exitosa, el deportista, con solo cheerleaders y puntajes en la cabeza, el chico delgado con pubertad atrasada y genio en matemáticas, la rara que se viste de negro y usa delineador para cubrirse de la sociedad y, de último, el sexy bad boy, con cabello genial y violencia familiar unidas al alcohol.
Alex Standall En 13 reasons why se presentan además otros personajes un poco más adaptados a la sociedad millennial: la hija del matrimonio homosexual con dudas sobre su sexualidad, la popular con emociones y sentido del humor, Alex Standall, el nuevo modelo de chico sexy con look K-pop que es más deseado por las nuevas generaciones por sus comentarios asertivos y sus gustos geek, y Brice Walker, el que todo lo consigue con dinero, no es bueno para nada en específico y parece no tener ni idea del daño que hace, (aunque a este personaje ya lo conocemos todos en todo, desde siempre, a veces también opinando que no es su culpa).

Luego tenemos a Hannah Baker, la adolescente que se toma todo muy en serio y a quien los expertos en colorización de la serie convierten en una especie de sol que ilumina absolutamente todo a su paso. Es fácil culparla de superficial, ya que vive sin mucho pronóstico del mañana, todo le afecta increíblemente y se mete a sí misma en situaciones complejas por su mismo brío ante la vida, además tiene un gusto pésimo hacia los chicos pero se maneja demasiado bien con ellos. A la que como sociedad nos gusta culpar por ser tan sexy para su edad, y por tener la osadía de hacer poemas sobre la suavidad de su piel y su ropa interior de encaje.

¿Es entonces una búsqueda de culpables o de prestar mayor atención?

Y si no, ¿de quién es la culpa?, la idea del suicidio siempre se presenta como una elección de quién lo toma como salida, y pocas veces se enumeran las razones que pueden llevar a alguien a direccionarse hacia él, lo que hace del show una historia diferente, compleja y bastante completa sobre lo que una persona en situación de depresión puede cargar consigo. ¿Es entonces una búsqueda de culpables o de prestar mayor atención?

El bullying en el celuloide ha sido mostrado en todo tipo comedias y dramas, tenemos por un lado la divertidísima Easy A con Emma Stone, quién es tildada de fácil por sus compañeros de clase y decide darles la razón, ofreciendo “citas” a los desesperanzados a cambio de cupones en tiendas de retail, y luego estos vulgarizan sin escrúpulos dando detalles sobre encuentros con ella.

Otro factor común en todos estos retratos es el desconocimiento de los padres acerca de lo que ocurre con sus hijos.

Easy A

EASY A (2010)

Y hacia el lado completamente opuesto, tenemos también el drama mexicano de Después de Lucia, en la que esta tiene sexo con un chico en una fiesta donde todos hicieron lo mismo pero ella fue grabada por su compañero y es dañada de todas las formas posibles por los chicos en la escuela. La misma realidad, desde ópticas manipuladas para el entretenimiento del público que las ve.

Después de Lucía

DESPUÉS DE LUCÍA (2012)

Otro factor común en todos estos retratos es el desconocimiento de los padres acerca de lo que ocurre con sus hijos, presentándose siempre como personajes secundarios que terminan sintiendo todo el peso de la culpa por no prestar más atención. Y señalando como culpable de todo a la escuela –siendo el escenario donde todo este show corrosivo se presenta–, como unos ciegos que veneran los puntajes en el deporte, las notas y a los líderes estudiantiles pero hacen caso omiso a los llamados de atención.

Ya mencioné el uso de los colores durante y después de Hannah, lo que con ella es soleado, feliz y brillante, sin ella es gris, y con emociones sombrías. Todos los que oyen los casetes tienen un secreto del que no quieren hablar, o una duda, o una acción que les genera culpa y se nota cómo dentro de cada uno existe una admiración por ella, por su honestidad, enmascarada en una crítica hacía su manera exagerada, sobreactuada y ombliguista de tomarse los hechos que le ocurren: su soledad repentina, luego de que sus amigos la abandonan y usan para darse celos entre sí, las cartas robadas, el agarrón de la tienda, el amor cobarde del protagonista, la propagación de rumores asquerosos y falsos para encubrir un secreto propio, las violaciones, etc.

“Usemos a Hanna Baker como el vertedero de suciedades para que no salgan las mías a relucir”.

13 reasons why 2

Las actuaciones dentro de la serie están muy bien logradas, el manejo de la historia es pausado y con mucha tensión, cada personaje es alguien con quien podemos sentirnos identificados, y es un show que está sonando mucho por lo que se tilda de glorificador del suicidio. Pero todos lo están viendo y todos estamos hablando de él. Una serie para evaluar qué punto de vista manejamos ante un caso como estos, para recordar cuando estuvimos frente a alguien que necesitó ayuda, o cuando fuimos de algún modo Hannah, y nos afectó demasiado algo que otros pasaron por encima.

Hanna Baker

13 reasons why, es sin duda una serie cautivante, que debe verse con cautela, porque puede desenmascarar nuestras propias verdades y que es necesario precisamente para eso. Veámosla ahora que es un hot topic y antes de que se nos vuelva a olvidar qué puede estar pasando con la persona de al lado.

 

THE END MAGAZINE