Alice Guy fue la primera cineasta mujer. Escribió, dirigió y produjo de 700 a 1000 filmes con y sin sonido,  una de las primeras películas narrativas de la historia es suya y la hizo con apenas 23 años. Ella sigue siendo la única mujer en construir y dirigir su propio estudio todo antes de tener derecho al voto y siendo obligada a usar corset. Lastimosamente, su nombre no se para al lado de los de otros pioneros como George Méliès o los Lumière ni se encuentra en los libros de historia del cine.

Durante muchos años, los historiadores y críticos de cine ignoraron las contribuciones de las mujeres a la creación de este. Sin embargo, un nombre continuaba apareciendo entre paréntesis o en una nota al pie: el de quien fue la cabeza de producción para los Estudios Gaumont. De 1896 a 1906 Alice Guy fue probablemente la única mujer cineasta del mundo. En su carrera, que duró décadas, vio el nacimiento de la imagen en movimiento así como el ascenso de el cine como una industria global. No tenía miedo a arriesgarse con las nuevas tecnologías lo que la llevó a hacer experimentos y avances importantes en el cine sonoro y a color.

Alice Guy

Alice Guy participó en la realización de al menos 700 películas.

Alice Guy nació en Francia el primero de Julio de 1873, y aunque su familia estaba situada en Chile fue criada en Suiza por su abuela hasta los cuatro años cuando su madre se la llevó al país suramericano. Esto duró poco, pues a los ocho volvería a un internado en Suiza junto con dos de sus hermanas. Eventualmente, y tras la muerte de su padre, se muda a París donde empezó su carrera en 1894 como secretaria de la compañía de fotografía del ingeniero Léon Gaumont, un inventor francés quien fundó uno de los primeros estudios cinematográficos.

La compañía fotográfica fracasó pero Gaumont estaba mirando hacia el lado de la tecnología de las imágenes en movimiento. El 22 de marzo de 1985, ahora una fecha histórica, invito a Guy a una reunión con los Lumière la cual terminó siendo la proyección de la primera película de la historia: Los trabajadores saliendo de la fábrica Lumière.

Guy se enamoró del Cinematógrafo; pero también se dio cuenta de que los filmes de la época no eran para nada narrativos, sino que se dedicaban a documentar la cotidianidad. Se dio cuenta del potencial del cine como un medio para contar historias lo que la llevó a acercarse a su empleador y decirle con valentía que ella podía hacer algo mejor. Le propuso escribir una o dos obras cortas y hacerlas para entretener a sus amigos.

Tras la aprobación de Gaumont, quien le dio la posibilidad de usar los equipos los fines de semana para que no intervinieran con su trabajo, y rodando en una pequeña casa prestada por el mismo y con un elenco mínimo, que incluía a sus amigos Guy, hizo su debut como directora. A los 23 años salió a la luz La Fée aux Choux (1896), un cortometraje cómico y fantasioso puede entenderse como el primer filme de ficción de la historia mientras los Lumière continuaban haciendo sus actualités.

Complacido con el resultado, en 1987 Gaumont la hizo la cabeza de un departamento de cine narrativo y la directora de la producción cinematográfica, posición en la que estaría por diez años. Además, en 1902 el Francés introdujo el Cronófono, uno de los primeros dispositivos diseñados para incluir sonido en las películas, así que Guy empezó a dirigir los primeros filmes sonoros. Esto se tradujo en una serie de vídeos que capturaban actuaciones de los cantantes más populares de la época, interpretando sus canciones con playback. Convirtiéndola, indirectamente, en luna precursora del videoclip musical.

“No hay nada conectado con la creación de una película que una mujer no pueda hacer tal como lo hace un hombre, y no hay razón por la cual ella no pueda dominar completamente cada tecnicidad de este arte”. – Alice Guy

Como la primera mujer directora y la única por la siguiente década, las películas de Guy compartían mucho elementos con las de Méliès y los hermanos Lumière e incluso contienen experimentos extensivos con técnicas de efectos visuales como la doble exposición, los acercamientos, flashbacks y el coloreado a mano. Sin embargo, siempre estaba buscando llevar las barreras de la industria más allá, haciendo comedias pero al mismo tiempo tratando temas tan diversos como la religión, el feminismo y la raza.  En 1906 realizó su proyecto más ambicioso hasta la fecha, La Vie du Christ para los Estudios Gaumont, una obra de treinta minutos que contenía veinticinco sets, numerosas locaciones exteriores y más de trescientos extras. Hasta hace poco el crédito de este filme se vio atribuido a uno de sus asistentes. Al año siguiente, renuncia a su cargo en la productora de Gaumont, mas no su relación de negocios con él, debido a su matrimonio con el camarógrafo británico Herbert Blaché, empleado de la misma compañía.

El matrimonio se mudó a Nueva York a promover la invención sonora de Gaumont; sin embargo, no les fue muy bien y se hicieron cargo de un estudio en Queens. En 1910 los dos fundaron The Solex Company, el estudio pre-Hollywood más grande de la historia en Fort Lee, New Jersey —donde se ubicaba toda la industria cinematográfica la cual se desplazaría hacia el oeste unos años después debido al monopolio de Thomas Edison—. Mientras criaba dos hijos y construía un estudio de $100.000 dólares (2 millones actualmente) lleno de carpinterías, cuartos de utilería, camerinos, cinco sets, laboratorios, cuarto oscuros y cuartos de proyección. De 1910 a 1914 Guy-Blaché supervisó la producción de más de 325 películas de uno a treinta minutos de duración editando todos los guiones y dirigiendo de 35 a 50 ella misma. Entre ellas A Fool and his Money (1912) la primera película con un elenco totalmente conformado por personas negras, hecha tres años antes que The Birth Of a Nation de D.W Griffith.  

The Solax Company impulsó la carrera de muchos actores y los hizo estrellas, entre ellos Darwin Karr y Blanche Cornwall, quienes protagonizaron una serie de melodramas que criticaban el sistema social. Pero los actores que llevaron las geniales comedias de Guy mas allá fueron Marian Swayne and Billy Quirk, en las películas A House Divided y Matrimony’s Speed Limit, ambas de 1913, dos ejemplos de la idea que la directora tenía del matrimonio como un trato igualitario.

Alice Guy en rodaje.

Alice Guy, co-fundadora de The Solex Company, supervisando un rodaje.

Guy desarrolló una voz más discernible que la mayoría de sus contemporáneos gracias a su sentido del humor que usualmente involucraba llevar premisas lógicas a los extremos más locos.

Pero la dicha no duró para siempre, al estallar la Primera Guerra Mundial Alice y sus esposo se enfrentaron a una posición complicada en el negocio. Aunque fundó otras dos compañías a partir de 1919 se hizo imposible competir con Hollywood. Solex pasaría por numerosos cambios de nombre, pero finalmente la compañía terminó por caer, al igual que su matrimonio. Herbert Blaché, fiel a los cánones de la industria del cine, la dejo por una actriz lo cual llevó al divorcio de la pareja en 1920 y a la venta de Solex en 1922. Herbert se quedó en Hollywood, se casó de nuevo y se volvió comerciante de muebles. Divorciada y en bancarrota, Alice regresó a Francia, donde durante los siguientes treinta años realizó charlas sobre el inicio del cine y escribió ficción para varias revistas pero nunca volvió a dirigir. En 1949, la cinemateca de París le rinde homenaje por ser la primera mujer directora, y en 1955 recibió las insignias de Chevalier de la Legión de Honor, el reconocimiento no-militar más importante en Francia. Décadas después, regresó a Los Estados Unidos a vivir con su hija y murió a los 94 años en 1968. Fue enterrada en New Jersey, cerca al lugar que vio lo mas grande de su éxito cinematográfico y donde cambió el curso de la historia del cine.

Cuando Gaumont escribió la historia de la compañía no la menciono a ella, casi todas sus películas se perdieron fueron destruidas o atribuidas a otros autores de la época. Luego todo se acabo, el nombre de una de las pioneras del cine como lo conocemos hoy en día desapareció de la historia del cine y su legado se desvaneció. A pesar de que Alice Guy solía reclamar los créditos respectivos de sus creaciones para hacerse lugar en la industria del cine como una pionera, su reconocimiento ha sido más bien poco y no empezó a llegar lentamente sino hasta esta última década.

THE END MAGAZINE

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LAURA GARCIA

Estudio publicidad en la Javeriana. Me gusta ver y contar historias pero no sé describirme a mi misma.

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