Akira fue uno de las principales obras precursoras del manga y posteriormente el animé en el mundo occidental.

Nací con el lápiz en la mano, dolorosísimo parto. El cruel destino quiso que mi pasión ilimitada hacia el noveno arte no fuera proporcional al talento de dibujar sobre papel imágenes fácilmente entendibles por el lector.

Las historietas, antes de ser el resultado de una técnica, son el resultado de la síntesis y la intuición. En cierto sentido Katsuhiro Otomo, creador de manga y cineasta de inmensurable talento ya reconocido en todo el mundo, ayudó a enterrar debajo de una gruesa capa de barro todas mis ambiciones artísticas con Akira, su obra maestra que vio la luz en 1982.

De forma inesperada y perfecta, y con un irresistible encanto alienígeno que llegó al planeta Tierra como un rayo caído del cielo,mi primer encuentro con Otomo fue tranquilamente comparable con un encuentro cercano del tercer tipo: impactante y esclarecedor.

Yo nunca sería tan bueno como él. Me rendí. En ese entonces tenía diez años.

 

AKIRA de katsuhiro otomo

AKIRA de Katsuhiro Otomo

“Por primera vez la humanidad considera que la evolución no es un proceso natural, y sí algo que se puede manipular”

En una nueva relación entre hombre y tecnología, las máquinas no se ven negativamente, y en su lugar se convierten en oportunidades para superar las limitaciones de un cuerpo de carne y hueso.

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El punto fuerte de este título consiste en la participación casi angustiante del autor en la historia que describe, y que refleja en su obra la visión trágica y contemporánea de su país. Otomo espera la llegada de una nueva generación de jóvenes totalmente desinteresados en la carrera armamentista, sólo capaces de inclinar la balanza hacia el lado de los valores y reconstruir la sociedad desde sus cimientos.

akira de katsuhiro otomo

Akira es una tira cómica que late por si misma con las diferentes emociones que narra, apoyada por un ritmo obsesivo y de pequeñas viñetas que evolucionan incesantemente, y que de repente crecen hacia imágenes más grandes, panorámicas, suspendidas entre emociones, antes de sumergirse de nuevo en un torbellino de contrastes. Los personajes se mueven rápido, en un revoltijo desordenado, pero también coherente y consistente que realza y al mismo tiempo aturde en aquello que nos deja sin puntos de referencia en un universo refinado y cruel. Además de marcar un gran avance en el campo de la animación y ciencia ficción, gracias a la adaptación cinematográfica dirigida por el propio Otomo, el mundo de los cómics ha dado a conocer definitivamente el manga (cómic japonés) en Occidente, despejando el camino para muchos otros artistas aún necesitan encontrar inspiración y nuevos estímulos, pasando unas páginas extremadamente evocativas y llenas de magia.

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