Ese amor inexperto que abre las puertas de la pubertad le abrió a Dolan las puertas del éxito. A tal punto que con su incipiente filmografía ya es comparado con el recorrido director del amor Pedro Almodóvar.

A sus diecinueve años, edad que para muchos no es suficiente para tener una madurez respecto a la vida, este imponente director canadiense se paraba en la tarima de Cannes a recibir ovaciones y diferentes galardones como el premio a la Joven Promesa en el Cine, premio de la SACD a la escenografía y premio Arte y Ensayo de la CICAE por su ópera prima, la cual escribió a los 16 años. Sin embargo, este joven acostumbrado al mundo audiovisual desde muy pequeño logró retratar impecablemente el amor desde su novel visión causando que tanto adolescentes como adultos se identifiquen con sus relatos de amor no correspondido e inmaduro: tema que toca a lo largo de toda su filmografía.

Xavier Dolan Tadros nació en Montreal, Quebec. El hijo de un padre actor y cantante, empezó su carrera en la actuación a la edad de seis años participando en más de 20 comerciales para una farmacia de su ciudad. Más adelante continúo su carrera como histrión haciendo parte en el 2006 del cortometraje Miroirs d’été de Étienne Desrosiers que fue seleccionado en diferentes festivales como Berlín, Kiev y San Diego. Ya en 2008 comienza su exitosa carrera como director con su película J’ai tué ma mèreYo maté a mi madre— por la cual fue nominado a la Cámara de Oro y fue ganador de 3 galardones.

La película relata la historia de Hubert Minel, un adolescente que mantiene una relación de odio y amor con su madre quien lo cría sola pues se separó de su esposo varios años atrás. Además, el protagonista vive un amorío con su amigo Antonin mientras su madre desconoce sus tendencias homosexuales, a diferencia de la mamá de Antonin que es quien finalmente le cuenta sobre la relación que mantienen sus hijos. Durante toda la historia Hubert está constantemente comparando la relación que tiene con su madre con la que tienen sus compañeros y amigos. A medida que la película avanza, Dolan utiliza diferentes elementos cinematográficos para volcar su precoz relación maternal y su visión frente a esta que resulta ser la misma del protagonista, visión que identifica e incomoda a los espectadores. Por ejemplo, los encuadres que integran al personaje principal con la decoración de su casa que son unos pájaros volando, migrando, como el desea hacerlo cuando le dice a su madre que se quiere ir a vivir solo; o la cuidadosa selección musical del playlist privado del director, pues como él mismo dice: “ la música tiene el poder sobre nosotros para usar nuestras emociones privadas y hacer público el sentido de la película”.

Además, la película está cargada de fuertes ataques verbales de Hubert hacia su mamá. Diciéndole explícitamente que la odia, que detesta como cocina y como se viste mientras la cuidadosa selección de planos refuerza las palabras de Hubert; en pantalla podemos ver un primer plano de los labios de la madre untados de queso mientras come al lado de él, que la mira con desagrado. Pero también hay momentos donde se comporta a la altura de un hijo ejemplar, y cocina y arregla la casa. Este amor bipolar, característico de cualquier adolescente entrando a su madurez, es un retrato violento empero sincero de las relaciones humanas. Es esta franqueza y agresividad que hace que la película cuestione directamente al espectador. Un método riesgoso pero efectivo para Dolan. Es un amor descrito abiertamente por el protagonista mirando a la cámara y eventualmente al espectador. No da rodeos y plantea su punto de vista desde el inicio, el cual va reforzando a medida que la película avanza por medio del comportamiento aberrante del protagonista y su relación aparentemente cada vez más distante con su progenitora.

Mientras tanto, por el otro lado vemos a una mamá que se esfuerza por mantener una relación buena con su hijo a pesar de todo lo que él hace. Una mamá que sorprendida por la homosexualidad de su hijo la acepta y la apoya, mientras él no hace sino atacarla. Como se puede ver en el fragmento en el que ella se entera de la homosexualidad de Hubert por medio de la mamá de Antoin cuando al ella intentar acercarse a su hijo con un interés genuino, para apoyarlo y no por cuestionarlo, él, siempre a la defensiva, se siente atacado y responde bruscamente a la conversación. Es una madre que tiene que lidiar con todo sola, y su amor no es correspondido con su hijo, que la mata simbólicamente en un ensayo para el colegio.

La obra deja para su final un sabor agridulce de ese amor de madre que es despreciado, pero que es necesitado por el hijo, que a pesar de todo quiere a su mamá. Una mujer que lo conoce como nadie más lo hace y le trae la calma que nadie más logra darle. Como se evidencia al final de la cinta, Chantale busca a su hijo que se ha escapado junto con su novio y ella es la única que sabe donde encontrarlo: en la casa en la que lo vio crecer. Dolan despide el filme con la imagen de ambos sentados sobre las rocas, tomados de la mano mientras la imagen se funde en pantalla con viejos videos caseros de una infancia feliz junto a su madre. Este amor de familia cederá su papel protagónico a uno más carnal, sensual, pero que no deja de ser no correspondido, es más, se vuelve imaginario.

“Even the characters that seem so far away intellectually or socially, for me, when they speak, it will always be my words.” – Xavier Dolan

En 2010 Dolan llega pisando fuerte con su película Les amours imaginaires (los amores imaginarios). En ella se retrata el triángulo amoroso de dos amigos cercanos con un adonis moderno que llega a la ciudad. En esta película ya se pueden ver elementos que se harán recurrentes en la filmografía del director: el amor como tema central, personajes extravagantes reforzando con una cuidadosa dirección de arte, una banda sonora comercial pero impecable, fragmentos tipo videoclip para describir emociones o sensaciones concretas y la homosexualidad como tema recurrente pero secundario. En este filme se vuelve a utilizar el elemento de la entrevista, del personaje hablando a la cámara e indirectamente al espectador para plantear la tesis o visión principal en la película y conectar diferentes momentos de esta. En este caso, los entrevistados hablan a pantalla sobre la decadencia en sus relaciones amorosas y su pensamiento frente a esta, mientras por otro lado vemos un amor que surge aparentemente fuerte entre Francis y Nicolas, ambos hombres y Marie y Nicolas respectivamente. La historia muestra como por separado Francis y Marie se van enamorando de un atractivo joven de cabello dorado. Cuando ambas relaciones parecen estar en su punto más alto, la relación de amistad entre Francis y Marie se ve amenazada por los celos y finalmente Nicolas vuelca todo y le deja de hablar a la mujer y le dice al hombre que acaso por qué pensó que él era gay. Esto deja a ambos amigos destrozados, quienes deciden continuar con sus vidas y dejar atrás ese doloroso capítulo de su amistad. Pero Dolan deja al espectador en la duda cuando, justo al final de la película, Nicolas vuelve a aparecer y la mirada de ambos amigos cambia drásticamente.

Al igual que en su ópera prima, Dolan toca el tema de la relación hijo madre, aunque esta vez no es la temática dominante. Ver a la mama de Nicolas, artista también, cuando conoce a Francis, refuerza la personalidad del hijo y muestra una relación totalmente decaída y disfuncional, donde la mama únicamente va a llevarle dinero. En este filme, el director muestra un amor mucho más sensual, respaldado en los gustos y dedicaciones artísticas de los personajes, como se verá durante toda la trayectoria de Dolan, siempre recurrirá a las labores inútiles (como desde Aristóteles hasta Paul Auster, pasando por Oscar Wilde se han descrito las artes) para la vida de sus personajes, todos van desde pintores hasta poetas. En este trabajo es donde más se evidencia el amor no correspondido, pues aunque ambos protagonistas tratan de tener una relación con Nicolas, quien nunca establece nada pero los ilusiona con su comportamiento coqueto, dejando a ambos en una gran confusión. Se llega a decir que en las películas de este canadiense la forma está por encima del contenido, por lo que los ostentosos espacios y trajes que utilizan los personajes son más importantes que lo que sucede en la trama como tal. Sin Embargo; aunque esto es un atractivo estético y visual de sus películas, siempre refuerza las intenciones y tipos de personajes.

Como se verá en En 2012 en su siguiente cinta, Laurence Anyways (Laurence para siempre) —la más larga de este director con casi 3 horas de duración —.

Un profesor de literatura que sin volverse homosexual, decide a los 35 años de edad comenzar a vivir su vida como una mujer, por lo que comienza a vestirse como tal y a ir al trabajo así. Vemos en pantalla un poco más de una década en la que se hacen evidentes las consecuencias y resultados de la decisión de esta persona. Es la primera película en la que el director canadiense no actúa; sin embargo, a pesar de esto sus personajes no pierden la fuerza que los caracteriza ni esa que los distingue. En este caso, el personaje comienza vistiéndose tímidamente, pero al final de la película lo vemos completamente apoderado de su cuerpo y vestido como toda una diva de la moda.

De nuevo se vuelve a lugares comunes en la temática del autor y sus estrategias formales para expresar esto. Sigue utilizando la entrevista, pero esta vez no se habla a cámara sino que es una puesta de escena, pues Laurence se convierte en un reconocido poeta y es entrevistado por una periodista que pregunta su historia. Su testimonio se convierte en el eje central de la narración. Además, recurre de nuevo a los elementos del videoclip para describir sentimientos o transiciones tanto en la película como en la vida de los personajes. Esto da vida a dos escenas memorables en la película: cuando Laurence camina imponente y seductor mientras llueve ropa del cielo y cuando su ex pareja lee los poemas que publicó Laurence, y mientras lee una cascada de agua cae del cielo y la moja completamente.

Laurence para siempre de Xavier Dolan

Laurence para siempre de Xavier Dolan

Una vez más el amor es el tema central de la película, aunque todo gira en torno a la transformación del personaje, el amor propio y el amor de su pareja son fundamentales en el proceso, y son quienes finalmente disparan el arco de transformación del protagonista. Este amor se ve un poco más adulto, pero igual de complejo que el de su primera película. La mujer de Laurence se encuentra en una encrucijada por la transición que su esposo está teniendo y el amor que le tiene y él por su parte se encuentra hambriento de la aprobación de su madre. En este punto volvemos a un elemento recurrente en las películas del joven director y es, como mencioné anteriormente, la madre cabeza de hogar y su relación con el hijo. En esta película vemos a una madre insensible respecto a lo que le sucede a su hijo, ya que no aprueba sus comportamientos ni lo ayuda en sus momentos más duros. Sin embargo, es una madre que a fin de cuentas recibe de nuevo a su hijo y lo ayuda en todo, un hijo que a pesar de su larga edad, sigue acudiendo a ella como un adolescente asustado.

Un año después, en 2013, Dolan vuelve a ser protagonista de su propia película Tom à la ferme (Tom en la granja) adaptación al cine de la obra homónima de Michel Marc Bouchard, siendo así la primera película del director canadiense que no escribe él mismo. En este filme, Dolan encarna a un publicista que viaja a un pueblo para el funeral de su novio Guillaume. Al llegar allí, se lleva una sorpresa al darse cuenta de que nadie sabe quién es él ni cuál era su relación con el difunto. Más adelante se entera de que nadie sabía de las preferencias homosexuales de Guilliaume, y que este, al parecer, mantenía una relación con una mujer llamada Sarah. Este thriller psicológico, a pesar de desviarse un poco del estilo y la estética del director, mantiene varios elementos por los que se puede distinguir el sello característico de Xavier Dolan. Uno de ellos es la homosexualidad de su protagonista. A excepción de Laurence para siempre, donde el protagonista se trasviste, mas no es homosexual y Mommy donde no hay un indicio explícito de la orientación sexual de Steve, todos los protagonistas de Dolan son homosexuales y no son aprobados por la sociedad en la que viven. En este caso, vemos a un hombre que debe ocultar sus preferencias sexuales para guardar la memoria de su novio frente al pueblo, lo cual desata una serie de frívolas y angustiantes situaciones con el hermano mayor del difunto y su familia.

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En este filme también la mujer toma un rol de poder al ser la cabeza de la familia de Guilliame. De nuevo se ve un padre ausente y unos hijos buscando la aprobación completa de su madre. Una vez más, caracterizado por anteponer la forma frente al fondo, este director deja su huella en la película al cambiar diferentes aspectos clásicos del cine negro con sus encuadres y extravagantes colores y utilizando impecablemente la banda sonora del filme para despertar y reforzar sensaciones en el espectador que atentamente ve la historia del rechazo hacia los homosexuales en los pueblos lejanos de Canadá, y cómo la aceptación de esto ha sido un largo proceso. Cabe rescatar el final donde Dolan decide en una misma secuencia cambiar el formato de la película, utilizando un radio de aspecto de 2.35:1, también llamado cinemascope, mientras Tom se esconde en el bosque del hermano mayor de su novio. Al igual que en sus anteriores películas, pone al amor como tema central e incitador de la trama. Por un lado un apego ignorante de la madre y por el otro un amor vengador del hermano que se esmera a toda costa por mantener a su mamá en la ignorancia, pues el resultado de que se entere de todos sus secretos puede ser desastroso. Además, se vuelve a recurrir al amor prejuvenil, aunque en este caso ambas partes no están presentes, pues Guilliaum ya ha muerto al comienzo de la película. Es un amor tan ciego y fuerte que permite que Tom se quede en la granja a pesar de todo lo que sucede, pero al mismo tiempo es reemplazable fácilmente. Dolan ya muestra una visión mucho más madura y menos emocional del amor, pero no deja atrás su joven visión de la vida. Ya comienza a reivindicarse consigo mismo y con los que lo rodean y sus sentimientos comienzan a cambiar, ahora quiere exaltar a su madre.

En 2014 es ganador del Premio del Jurado en Cannes, al igual que Jean Luc Godard, por lo que es quizá su película más exitosa y completa, Mommy. Un filme que toca la historia de una madre viuda que debe cuidar de su violento hijo sola hasta que encuentra apoyo en una misteriosa vecina. Es su segunda película en la que él no es el protagonista. En esta obra, Dolan reescribe su opera prima reivindicando a la madre, que es interpretada en ambas ocasiones por la misma actriz, Anne Dorval. Al mostrar un hijo que aunque es conflictivo, lucha por su madre y le expresa que son un equipo y que saldrán adelante juntos a pesar de que ella haya perdido su trabajo. Con una banda sonora de nuevo impecable y extremadamente comercial, rompe con las barreras del cuadro y de la imagen al mismo tiempo que transgrede las reglas del drama común y corriente. De nuevo, los personajes son definidos con precisión por medio de la estética que el director les asigna. En este caso se pude evidenciar esto desde los primeros minutos de la cinta donde la mamá de Steve firma el documento en el colegio con un bolígrafo rosado y extravagante, poniendo un corazón sobre la letra ‘I’ de su firma; demostrando así qué tipo de mujer es no solo para la directora del colegio que la mira con rechazo, sino también para el espectador que inmediatamente se hace una idea del personaje.

Xavier Dolan eleva la vara hasta el punto más alto de su filmografía hasta el momento tocando de nuevo el tema de la relación maternal y el amor de madre mientras que todo lo enmarca el sentimiento adolescente de uno de los personajes principales hacia esto. En este caso invierte los papeles y es la madre el eje central de la historia mientras que el hijo es el conflicto.

“I was a very violent kid. I think movies and writing and art have been a way of channeling this.” – Xavier Dolan

A lo largo de su corta pero fructuosa carrera como director, Dolan ha plasmado peculiar y sinceramente las relaciones humanas, las relaciones de amor. Comúnmente mencionado como el nuevo Almodóvar, su estética particular y sus mujeres protagonistas han dado de que hablar en festivales alrededor del mundo. Su corta edad no ha sido impedimento para mostrar un universo que atrae tanto a jóvenes como a viejos, y esconder su ego no es algo que le interese mucho, él está feliz codeándose con los más grandes mientras lo llama el niño terrible de Canadá. Para cerrar, lo más importante de la obra de Xavier Dolan, es que demuestra que se puede comenzar joven y madurar como cineasta sin perder en ningún momento ni un poco de ingenuidad; y esto lo ha demostrado a lo largo de sus obras pues no solo ha crecido él y su visión amorosa, sino que también lo han hecho sus personajes y sus complejidades, sin dejar atrás esa sensación de amor complicado puro y adolescente que caracteriza las emociones de las películas de Dolan, unos amores inmaduros que se niegan a crecer pero que cada vez abarcan más.

 

 

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