La ópera prima de Juan Sebastián Mesa, Los nadie, explora la cotidianidad, la ternura y la libertad de cinco amigos que buscan una resistencia a los contextos violentos a través de los malabares, el viaje y el punk.

Los nadie, filmado en blanco y negro, pasó de ser una historia local de cinco jóvenes de las comunas de Medellín a llevarse el premio del público de la semana de la crítica del Festival de Venecia 2016. El 24 de marzo de este año se proyectó en The Colombian International Film Festival New York y al día siguiente ganó un premio en el Festival Cinelatino de Toulouse. The End Magazine, habló con su director, Juan Sebastián Mesa, y con el productor, Alexander Arbeláez, acerca de las historias paralelas que se cuentan a través del punk en Los nadie y las nuevas formas de habitar la ciudad de Medellín.

 

 La banda sonora de Los nadie habla de la realidad que viven los jóvenes en Medellín. ¿Cuál es la historia que se narra a través de la música en esta película?

Juan Sebastián Mesa: La música en la película lo que hace es contextualizar un poco acerca de cómo son los personajes, dónde viven y cómo asumen ellos su existir dentro de las dinámicas de esta ciudad. La canción “Dinero”, del grupo O.D.I.O. que sale en la película, es muy contundente en cuanto a qué significa para los personajes algo tan cotidiano como es el dinero. El punk podría ser una radiografía de Medellín si analizamos las letras de muchas bandas en la historia del punk de los años 70, 80 y 90. Se puede entender muy bien qué es la ciudad y por qué ha atravesado. Además es un escape que encuentran los jóvenes para desahogarse y poder sacar toda la energía que tienen acumulada.

 

Alexander Arbeláez: Las canciones que hay en la película son unas interpretaciones muy particulares del entorno en el que viven ciertos jóvenes, de lo que han vivido y lo que les ha tocado vivir en la ciudad. Poner estas canciones en la película es como agregar una cita externa. Hay una canción con la que empieza la película, “A sólo un paso”, de un grupo que se llama Renkore. La letra de esa canción habla del contraste entre la violencia y una respuesta positiva. La canción nombra tres palabras que son amor, respeto y libertad. Hay otras canciones que son el reflejo de una realidad y hablan de cómo los personajes—tanto de la película como de las bandas de la ciudad—  ven el país en el que vivimos y el momento en cual estamos.

 

Los Nadie fotos de escena

 

Los nadie explora la cotidianidad, la ternura y la libertad de cinco amigos que buscan una resistencia a los contextos violentos a través de los malabares, el viaje y el punk

 

Los Nadie la película

 

Varias películas colombianas han usado el punk para hablar de una generación en un contexto violento. ¿Cuál es la aproximación de Los nadie?

JSM: La música es algo que viene con el universo que queríamos contar, no es algo que hayamos escogido por una cuestión estética. Fue algo que surgió en un ejercicio a la inversa, en el intento por encontrar en esa música elementos dulces o tiernos que mucha gente no ve de entrada o no es capaz de ver. Los nadie son personajes que físicamente pueden ser violentos para mucha gente pero que tienen por dentro muchos sentimientos que los hacen muy dulces. Yo siempre digo que estos personajes son como un limón cubierto de azúcar. Son personas muy sensibles y muy unidas. Hicimos un ejercicio de encontrar en estos personajes, que pertenecen a este universo violento, otros sentimientos y cómo los podrían expresar a través de la música.

 

¿Son Los nadie el reflejo de una juventud que busca una salida diferente a la violencia que se vive en ciertos barrios de Medellín?

JSM: Evidentemente, desde la perspectiva del punk, la violencia que se vive en ciertos barrios de Medellín ha virado. En los 80, con la película Rodrigo D No futuro se habló del punk pero con nexos con el narcotráfico y con una escena más criminalizada. Con Los nadie lo que queríamos era mostrar que la escena punk ha cambiado mucho y que las dinámicas de vivirla también son distintas. El tema de “no te desanimes, mátate” creo que cambió hace rato. Uno lo ve con grupos de gente que se sientan a pensar y a proponer otras formas de vida paralelas con las que no se sienten conformes. La película habla un poco de esos procesos.

 

El punk podría ser una radiografía de Medellín si analizamos las letras de muchas bandas en la historia del punk de los años 70, 80 y 90. Se puede entender muy bien qué es la ciudad y por qué ha atravesado

 

Madre vista a travez de una ventana

 

¿Cuáles son esas otras formas de vida y dinámicas de habitar la ciudad que propone los Los nadie?

JSM: El grupo de jóvenes replantea muchos conceptos que nos venden a diario, como las ideas del éxito o de tener un futuro. Los  personajes de Los nadie logran encontrar esas respuestas en cosas simples que los hacen sentir vivos. Como por ejemplo, tener una banda, componer una canción o simplemente viajar y conocer lugares sin necesidad de tener dinero para eso, consiguiéndolo mediante su arte. El mensaje de Los nadie es poder encontrar en esas cosas simples, como la amistad, otras dinámicas dentro de un contexto violento. Hay una frase que dice que “Ante contextos violentos sonreír es un acto revolucionario”. Yo creo que estos personajes reflejan eso. Si bien viven dentro de un contexto violento, logran encontrar la felicidad y la armonía en cosas mínimas, en pequeños esbozos de libertad que la ciudad les permite encontrar en algunos lugares.

 

En esta película no se muestran escenas explícitamente violentas. ¿Cuál es enfoque frente a la violencia?

AA: Nosotros en realidad no queríamos hacer una película sobre las confrontaciones de una ciudad o sobre sus dinámicas violentas. Esta película es sobre las personas que, dentro de esos contextos, pueden encontrar algo de vida, algo de amor. En aquella violencia hay siempre una contraparte y una respuesta en contra de eso y es precisamente la amistad y la camaradería. Me parecía injusto poner estos personajes al mismo nivel de otras personas [violentas]. En la película hay un contexto violento que se siente en los diálogos, en la forma en la que ellos se expresan y en los sonidos pero la película habla de qué hay más allá de la violencia. Los espectadores al ver la película, escuchan y sienten la violencia pero llega un punto en que la ven de frente y ahí es cuando asumen la muerte como algo cotidiano.

 

El lenguaje coloquial y todos los códigos del lenguaje de Los Nadie reflejan una sociedad atravesada por la violencia. ¿Puede hablar del énfasis que le da al lenguaje de Los nadie?

JSM: El lenguaje de la ciudad de Medellín y de los jóvenes está lleno de símiles, de subtextos y de elementos que vienen de los años 80 y 90. El conflicto ha permeando la forma en la que nos expresamos y comunicamos. Somos violetos en la forma de hablar y eso ha sido como un mecanismo de defensa. ¡Te hablo fuerte para que no te acerques! La violencia no es sólo física, hay violencias que son más cotidianas. Con Los nadie queríamos obviamente que los personajes usaran su propio lenguaje, que interiorizaran el guion. Queríamos que de alguna forma hicieran de éste algo propio y lo expresaran con una libertad absoluta, aun siguiendo unas pautas y unos objetivos claros dentro de cada escena. Pero también queríamos que los personajes tuvieran el contexto vivo y presente, y que la forma de expresarse fuera la más viva y la más sincera.

 

película Los Nadie rodaje

Los nadie son un grupo de jóvenes que han replanteado muchos conceptos que nos venden a diario como las ideas del éxito o qué es tener un futuro. Los  personajes de Los nadie logran encontrar esas respuestas en cosas simples que los hacen sentir vivos

 

Los Nadie película colombiana

 

Se ha hablado mucho de que la película tiene mucho material autográfico. ¿Cuénteme sobre la realidad de estas comunas y barrios de Medellín?

JSM: Medellín ha tenido un cambio importante para toda la gente que lo habita y es una ciudad de muchos contrastes. Tiene zonas en las que se puede vivir tranquilamente. Pero para nosotros, como jóvenes que vivimos en Medellín, se nos volvió muy normal entender que esa violencia está ahí y que si no haces las cosas bien te puedes enfrentar a ella de forma directa. Es un poco absurdo pero es así. Crecimos con eso y sabemos que no te puedes meter por ciertas calles, no puedes hacer ciertas cosas y tienes que tener cuidado. Esto se volvió como algo inherente a un método de supervivencia en la ciudad. En Medellín hay una tensa calma. Es una ciudad apartemente muy tranquila pero tiene unos poderes que la manejan y que en cualquier momento pueden llegar a romperse y generar unas dinámicas de violencia que siguen ahí latentes. Entonces rodar la película fue enfrentarse a eso y entender muy bien la ciudad, que eso existe y que no es una mentira. La gente de los barrios marginales no se está inventando nada: los barrios tienen un dueño y tienen una forma de moverse y de existir. Me quise ir de Medellín porque no quería ser un sospechoso por el simple hecho de andar en una moto. Medellín ha tenido varias oleadas, y uno podría hacer un mapa de cómo esos cambios generan periodos de violencia y paz.

 

Se dice que las películas que tienen bajo presupuesto se hacen en blanco y negro para ocultar algunos errores de edición. ¿Fue este el caso de Los nadie?

JSM: Hacer la película en blanco y negro fue una decisión deliberada. Si la hubiéramos querido hacer a color no hubiera quedado mal porque la película se grabó con muy buenos equipos. La decisión de hacer la película en blanco y negro se planteó desde el guion y se discutió muchísimo con el equipo de dirección de arte y fotografía. Se discutió sobre el impacto que el blanco y negro iba a generar sobre muchos detalles de los personajes y decidimos asumir ese enfoque porque sentíamos que la atmósfera que queríamos representar era esa. La pre-producción se hizo en blanco y negro, el casting se hizo en blanco y negro. Hay locaciones que en color funcionan muy bien pero en blanco y negro no funcionan para nada. Todo fue pensado así. Si ves la película a color, se ve horrible porque nada combina. La directora de arte pensó todo en escalas de grises.  Nos quitamos el chip del color y, mientras rodábamos, trabajamos con un pre-set para a ver todas las imágenes en blanco y negro y la iluminación se hizo para el blanco y negro.

AA: Cuando estábamos haciendo la película empezaron a salir muchas películas en blanco y negro de cineastas jóvenes, no sólo acá en Colombia, sino también internacionales. Eso nos pareció interesante porque esta no era la única película en blanco y negro, y nos ayudó a que la audiencia lo aceptara de una forma más natural. A la gente, después de ver la película, se le olvida si es en blanco y negro o a color. Simplemente recuerda la historia que pasó frente a sus ojos.

Nosotros en realidad no queríamos hacer una película sobre las confrontaciones de una ciudad o sobre sus dinámicas violentas. Esta película es sobre las personas que, dentro de esos contextos, pueden encontrar algo de vida, algo de amor

¿Cuál fue la reacción del público en Venecia?

JSM: Es inexplicable que la película pueda llegarle a tanta gente. Obviamente nos llena de alegría, pero también hicimos el ejercicio de preguntarnos qué hizo que el público se conectara con la historia. Con Los nadie logramos encontrar emociones humanas y universales en personajes cotidianos. Una persona triste o una persona enamorada que, independiente de quién sea, cómo piensa, cómo se vista o qué estilo de música escucha logra trascender. Logramos ir más allá del contexto o la barrera idiomática, el público siente que hay algo humano ahí, un sentimiento vivo de tristeza, de alegría, de amor o desamor. La mayoría de los integrantes del jurado del Festival Internacional de Venecia son señores adultos. Nosotros pensamos que esta película era para un público más joven que pudiera llegar a identificarse con la película. Así que ver que estos señores sintieran muchas cosas con la película fue algo muy interesante que nos puso a reflexionar y que nos tomó tiempo digerir.

¿Qué proyectos que vienen?

JSM: Ahora estamos en la pre-producción de un corto que también tenemos con el Fondo de Desarrollo Cinematográfico (FDC).  El corto se llama Tierra mojada y es una historia que habla de una familia que queda en medio de un proyecto hidroeléctrico. Cuenta los últimos días de esta familia antes del desalojo. El otro proyecto se llama La roya, es el hongo que le da al café, y habla de la juventud en el campo y de el choque que hay entre lo rural y lo urbano. Está visto a través de los ojos de un joven que es el único de su generación que decide quedarse en el campo trabajándolo. La historia es como un reencuentro agradable pero también agridulce con sus amigos que regresan de la ciudad después de haber estudiado y trabajado.

 

Los nadie fotos de escena

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