Hoy, en cine Tonalá, se proyectará Paila, cortometraje ganador a mejor guion y mejor actor en la última entrega del Festival de cortos de Bogotá, Bogoshorts, que se celebró el pasado diciembre. Hablamos con el director y productor.

En Colombia la carne se fríe en la paila, pero el corto de Duván Duque no tiene nada que ver con eso. Sí tiene que ver, en cambio, con la expresión popular que se refiere a una situación que ha llegado al peor escenario imaginable.

Tuve la oportunidad de sentarme a hablar un rato con Duván, quien dirigió, y escribió el corto, y con Martín Rocha, el productor. No tuve que hacerles ninguna pregunta. Tan pronto nos sentamos en la mesa ellos empezaron a conversar acerca del corto. Ese es uno de los grandes valores de Paila: es un corto que da de qué hablar, en gran medida porque alrededor de él confluyen una serie de tensiones tácitas que involucran a aquellos que se dedican a hacer cine en Colombia.

Paila cuenta la historia de Carlos, un joven cineasta de la clase alta bogotana que está buscando una locación para grabar un corto sobre campesinos en Colombia afectados por el TLC. Durante 25 minutos nos sumergimos en el universo íntimo de este personaje, quien tiene distintas conversaciones ingenuas con sus amigos en las que entendemos que, movido por un sentimiento de culpa por pertenecer a la clase a la que pertenece, quiere redimirse de alguna manera ante lo que el entiende como injusticia social. Dichas conversaciones demuestran al mismo tiempo el candor de Carlos, que entendemos actúa con buenas intenciones, y su ignorancia: “El personaje quiere hablar de la problemática de un campesino que ya no puede vender sus naranjas, pero la finca que le van a prestar para rodar el corto queda en Tabio, y su mejor amigo le hace caer en cuenta de que en Tabio no hay naranjas”, dice Duván.

MARTIN ROCHA

MARTIN ROCHA Productor del corto “Paila” en Bogoshort.

Yo nunca había querido producir pero quise meterle la plata porque me vi ahí y a todas las personas que yo conocía. Eso es algo que uno rara vez se atreve a hacer porque nadie quiere mirarse a sí mismo, ni que lo vean. Pero cuando los cineastas ven el corto se ríen porque se identifican con las dificultades que tiene Carlos para hacer el corto.

–  Martin Rocha

“La idea surgió en el festival de Cartagena del año pasado, donde todas las noches tuve muchas conversaciones acerca de cortos que iba a hacer y que nunca hice. Uno habla y habla y al final no hace nada porque está cómodo en el lugar en el que está”.

Una de las cosas que más me llamo la atención cuando fui a ver la proyección de los cortos nominados fue que la mayoría de ellos había tenido la ayuda de una gran variedad de estímulos para ser realizados, mientras que al final del corto de Duván aparecía únicamente el logo de una productora muy joven llamada El Cajón. Al respecto de esto Martín me dijo: “Nosotros fuimos el corto que tenía menos recursos, todo el mundo se ganó distintas convocatorias. Había muchos cortos entre 70 y 100 millones. Nosotros hicimos cálculos. Si hubiéramos pagado la mano de obra, nuestro corto habría costado 120 millones, pero logramos hacerlo con 8 millones que salieron del bolsillo de Duván y yo. El corto es una crítica a la manera de hacer cine en Colombia. La mayoría de los cineastas en Colombia son gente acomodada, porque hacer cine es caro”. Duván añadió: “Para llegar a dirigir o a producir usted tiene que pasar muchos años sin ganar plata. Cuando nos preguntaron que de dónde habíamos sacado los recursos para hacer el corto la gente interpretó con recelo que la plata nos la habían dado nuestros papás. Lo cierto es que nosotros trabajamos en publicidad para hacer cine, ese es nuestro modelo de negocio”.

Duván y Martín supieron que el corto había sido recibido por el público de maneras muy diversas. A algunas personas les gustó mucho y otras lo sintieron como una ofensa: “Debajo de la trama hay un comentario sobre la manera de hacer cine en Colombia: acá estamos obsesionados con hacer un cine del otro. Al ser un país tan desigual, los realizadores buscan darle la voz a los oprimidos. Sin embargo, muchas veces esos intentos caen en perversiones. En Paila quise tocar el tema desde la otra perspectiva, desde lo que vivimos nosotros los realizadores al sumergirnos en esa búsqueda por la redención y la hipocresía que necesariamente acompaña ese proceso”.

En Colombia la carne se frita en la paila, pero el corto de Duván Duque no tiene nada que ver con eso. Sí tiene que ver, en cambio, con la expresión popular que se refiere a una situación que ha llegado al peor escenario imaginable.

PAILA CORTOMETRAJE COLOMBIANO

En efecto, muchos de los cortos nominados, al contrario del de Duván, que estaba lleno de diálogos, eran silenciosos y contemplativos: “Estamos obsesionados con un cine silencioso de corte europeo; queremos hablar del otro pero no tenemos un actor profesional que lo pueda reflejar, por eso utilizamos actores naturales”. Evidentemente no hay una sola manera apropiada de hacer cine, ni un manual para representar al otro, pero Paila resulta muy fresco al tratar el tema con una buena dosis de cinismo y humor logrando des-solemnizar un asunto que ciertamente es espinoso. “Yo nunca había querido producir pero quise meterle la plata porque me vi ahí y a todas las personas que yo conocía. Eso es algo que uno rara vez se atreve a hacer porque nadie quiere mirarse a sí mismo, ni que lo vean. Pero cuando los cineastas ven el corto se ríen porque se identifican con las dificultades que tiene Carlos para hacer el corto”, dice Martín. Tan es así que entre risas Duván y Martín recuerdan que muchos de los integrantes del crew (incluido Martín) se presentaron al casting para hacer el papel de Carlos. “Yo escribí mi corto pensando en mi lado paila. Pensé el personaje pensándome a mí: es ingenuo, forjado por sus circunstancias y quiere hacer el corto en busca de alguna redención moral”, dice Duván. “No tuve mucha dificultad para escribir el guion. Muchas de las conversaciones las había tenido con mis amigos. Además de eso, Carlos Carvajal, el actor que interpreta a Carlos, aportó mucho, pues además de ser actor es director, realizador y trabaja en publicidad, igual que yo”.

Esta cercanía con de Duván con el personaje desde el momento en el que concibió el corto se ve reflejada en el producto final. Allí se ve la valentía de mostrar los aspectos menos loables de un ser humano.

Paila cuenta la historia de Carlos, un joven cineasta perteneciente a la clase alta bogotana que esta buscando una locación para grabar un corto sobre campesinos en Colombia afectados por el TLC. Durante 25 minutos nos sumergimos en el universo íntimo de este personaje, quien tiene distintas conversaciones ingenuas con sus amigos en las que entendemos que, movido por un sentimiento de culpa por pertenecer a la clase a la que pertenece, quiere redimirse de alguna manera ante lo que el entiende como injusticia social.

PAILA CORTOMETRAJE COLOMBIANO

Paila (2016) ganó dos premios en el festival de cortos Bogoshorts, uno a mejor guion y otro a mejor actor. En este cortometraje se toca el tema álgido de la representación del otro en el cine colombiano. Paila actualiza una problemática que se viene repensando desde Agarrando pueblo, al poner de manifiesto las tensiones que afloran a la hora de hacer cine y la gran responsabilidad ética que entraña el oficio. Con una buena dosis de cinismo y humor, este corto vislumbra varias dificultades que tienen los realizadores colombianos, y también denuncia la ligereza con la que muchas veces se tratan temas que requieren cuidado.

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