La pintura funciona a partir de los matices de color, la fotografía, con los de luz, y el cine, con una sucesión de fotos que crea un vivo reflejo de lo que vemos. Claro que, cuando las tres corrientes artísticas se unen, hay que ver para creer. Y así como al despertar, no se puede diferenciar entre el sueño y la realidad. El séptimo arte ha llegado a separarse un poco de lo plástico y se ha camuflado como un camaleón, creando un mundo ambiguo donde ya no se sabe lo que es documental o ficción. Un ejemplo perfecto de esto es la trilogía que hoy nos ocupa, PARAÍSO (2012-2013), del director y guionista austriaco Ulrich Seidl, uno de los autores europeos mas importantes de este siglo.

Ulrich Seidl - El austriaco que salio del hielo

Ulrich Seidl

En Paraíso: Amor (2012), Teresa (Margarethe Tiesel) ,una madre soltera de la ciudad de Austria, viaja a Kenia de vacaciones en busca de una conexión sentimental. Para su sorpresa, se encuentra con la triste noción que en lugares como estos, el amor cuesta caro. En la continuación, Paraíso: Fe (2012), Anna María (Maria Hofstätter), una hermana misionera de Viena, es puesta a prueba cuando su esposo Musulmán regresa a casa, sólo para darse cuenta que su mujer está comprometida con Dios. En el cierre de la triologia, Paraíso: Esperanza (2013), una adolescente, Melanie (Melanie Lenz), es enviada a un campamento para bajar de peso y, en su lucha por hacerlo, se enamora de un hombre mayor de edad que muestra interés por ella. El director pretendía que la película fuera una sola, pero esto hubiera resultado algo exhaustivo, ya que su visión se apega tanto a la realidad que sería insoportable de ver, lo que resume el punto de sus obras.

La sociedad de Ulrich está compuesta por los feos, marginados, obesos, discapacitados, pobres y ancianos que se aferran a sus deseos por lograr lo inalcanzable

Y aunque la forma de exhibición no haya sido la planeada – un total de 5 horas y media – el film fue separado, pero sin lugar a dudas es uno sólo. Desde el principio, siempre atrapado por una singular estética visual, y manteniendo una perspectiva frontal en sus documentales, largometrajes y cortos,  siempre lleva al sujeto a ser punto de fuga central en el encuadre, misma técnica de composición utilizada por Stanley Kubrick en la mayoría de sus películas. Incorporando una expresión artística conocida como el Tableaux Vivant o Cuadro Viviente, Ulrich marca una tendencia que existe desde el siglo XIX ,que se desarrollaba en salones burgueses e involucraba a un grupo de actores o modelos a posar quietos de forma escénica, recreando una obra pictórica. Este método ya utilizado por maestros del cine como Luis Buñuel en su película Viridiana (1961) cuando nos enfrenta cara a cara con la última cena. O al inverso, Kurosawa con Sueños (1990), al hacernos caminar por el alucinante y pintoresco arte de Van Gogh. Seidl, le ha dado otro acercamiento, nos envuelve en un mundo de ensueño, donde se puede ver la influencia de como la pintura, la fotografía y el cine, están ligados a la vida misma.

Su singular uso de la puesta en escena crea imágenes llenas de armonía, donde rige una meticulosa intervención sobre la composición en un mundo a punto de descomponerse. En los tres episodios, los personajes entran y salen tras puertas, hacen extensas filas y son programados para funcionar bajo los mismos parámetros de como se domestica a un perro, como bien lo demostró en el documental Amor Animal (1996); y en su primer largometraje de ficción, Días de Perro (2001). El estilo visual de Seidl nos somete a una rigurosa prueba diaria de repeticiones en la vida de cada personaje, al igual que Jaques Tati lo hacía con su mundo. Este director muestra que toda esta perfección que se puede ver, esconde alguna belleza, la imperfección del ser humano. La sociedad de Ulrich está compuesta por los feos, marginados, obesos, discapacitados, pobres y ancianos que se aferran a sus deseos por lograr lo inalcanzable. Aunque como audiencia cuestionamos las decisiones morales de lo que vemos, el director no pretende exponer a la humanidad para ser fuertemente juzgada, sino lo contrario. Los retrata sin ningún tapujo porque quiere que veamos y no echemos la mirada hacia otro lado, al hacerlo, nos está revelando una realidad a la que tememos. Convirtiendo el cine de este genio, en un espejo, que retrata lo inhumano y retorcido de uno mismo.

Las victimas en las películas de Seidl somos nosotros mismos, al atrevernos a verlas por completo.

La simetría dentro de la asimetría, así maquina la cabeza de este director, que conecta todas y cada una de estas historias con arcos narrativos que se repiten en la vida de cada personaje. En Amor, es la búsqueda de la felicidad, lo que lleva a la Fe, o el encuentro con uno mismo, que conlleva a la Esperanza, que termina en desesperanza. Estas tres partes, co-escritas con su esposa Veronika Franz, quien ha trabajado en otros guiones junto a él. Recientemente hizo su debut cinematográfico al dirigir la perturbadora Buenas Noches Mamá (2014) junto a Severin Fiala y producida por el mismo Seidl. Al igual que La Trilogía de los Colores de Krzysztof Kieślowski, los tres personajes de la historia se conocen, pero de forma menos accidental, ya que en Trois Coleurs la bandera de Francia representa la libertad, igualdad y fraternidad, que separados por género: drama, comedia y romance; brindan un tono cromático emocional a cada film. Paraíso es un sólo género: drama, cargado de humor cínico, donde todo resulta exactamente igual.Las victimas en las películas de Seidl somos nosotros mismos, al atrevernos a verlas por completo. Sin importar la raza, físico, condición económica o género, Ulrich se centra en los alienados, aquellos seres que la sociedad quiere tapar por antinaturales. Pero ante los ojos del director no hay santos ni pecadores, todos somos un arma de doble filo en busca de intereses personales que, aunque a veces chocantes, nos trae más cerca de nuestra humanidad, sin importar que sea blanco, negro, hombre, mujer, joven, mayor o incapacitado. Bajo el lente nihilista de este austriaco, nadie se salva.

Ulrich Seidl - El austriaco que salio del hielo

Safari – Ulrich Seidl

Antes de Gaspar Noé con Love (2015) y Lars Von Trier con Nymphomaniac I y II (2014-2015), este provocador voyerista fue de los pioneros en dirigir escenas de sexo no simuladas. Los actores de Ulrich, la mayoría de veces, no saben lo que les espera. Al no tener que aprenderse un guion, el director trabaja con la improvisación y sin censura alguna. La dirección es manejada por separado, de manera que los diálogos fluyen naturalmente, tomando un look de documental y no de película.

Lee también:El venado: A veces lo chistoso no solamente es chistoso

Las tres partes exponen al mundo el turismo sexual. Cómo unas mujeres solteras pretenden conseguir la felicidad a través de una figura masculina, ya sean africanos, Dios, o algún amor prohibido. A la hora de rodar, a este director le gusta tener un contacto cercano con la piel, rompiendo con los parámetros al mostrar lo bello en lo grotesco, y aunque los tres personajes no hagan escenas de desnudos, no puede haber la más mínima duda que este sadomasoquista los llevará hasta lo más extremo.Werner Herzog comentó que “jamás había visto tan cerca al infierno” como con Ulrich Seidl”, y Michael Haneke, en el buen sentido de la palabra describió las películas como un “calcetín sucio”. En estas se puede ver la naturaleza del ser humano que, igual a la del animal, es dominar y sobrevivir. Y esto, ya tratado antes en otros films del ahora como: Canino (2009) del director Yorgos Lanthimos y Amores Perros (2000) de Alejandro González Igñaritu, nos demuestra la gran influencia que otros han tenido de este misántropo, como muchos lo califican, que no es más que un humanista.

Documentar la vida, no el teatro, convierte estas tres historias en una inquietante atmósfera, desolada, donde estos personajes deambulan sin ningún destino en este gran vacío, lo cual se puede palpar en la pantalla.

Los personajes de Seidl en esta trilogía son interpretados, algunos por actores profesionales – con los que siempre ha trabajado -, y otros naturales; pero es sorprendente el resultado que saca de estos últimos. En su pasado documental En el Sótano (2014), el cual fue duramente criticado al tener un personaje de ficción, una mujer que colecciona pequeñas muñecas de bebes en tamaño real, la cinta se adentra en las partes más escondidas de Viena, espacios donde fetiches, deseos, juegos, morbos e ideologías se cumplen. Este realista, pesimista y pornógrafo social, sólo quiere hacer del cine una experiencia visceral, donde los actos humanos pasan a lo surreal. Al no haber más verdad que la ficción en un mundo manipulado por este maestro de la intimidad, del sexo y lo corporal, no existe un término medio en su vocabulario. O te entregas a lo que ves o lo odias, pero ya será demasiado tarde para nuestra conciencia manchada por los actos perversos que este hombre logra desatar en sus docu-films. Somos fieles cómplices de la hipocresía, corrupción, maltrato y odio que hemos presenciado.

Unidos por ciclos que se repiten en la vida de madre, hermana e hija, a este director le gusta rodar de forma lineal, lo que le da un control a la narrativa. Las tres mujeres en cada capítulo tienen que enfrentarse con las tentaciones del día a día y las tres son brutalmente decepcionadas. En cada película, en algún punto, nuestra mirada no soporta los extenuantes momentos de lucha contra estas adversidades. La dinámica sexual de estas mujeres con hombres son iguales a los actos de cortejo animal, que ya sea a la fuerza o consentido, Ulrich logra captar todo, menos sensualidad. Los fotogramas de desnudos se congelan, creando retratos que hacen reminiscencia a las pinturas eróticas de Lucien Freud, quien detalla lo corporal, lo sexual y lo surreal en un sólo encuadre, sin ayuda de ningún maquillaje.

Ulrich Seidl – El austriaco que salio del hielo

Paraiso – Ulrich Seidl

Claro que este lado siniestro de la condición humana, de ser rebajado y consumido por la malicia y la decadencia, se había visto en otro film, el cual funciona como ante-parte de la trilogía. Su segunda película de ficción Import/Export (2007), muestra a los seres humanos como mercancía, viajando de este a oeste y soportando condiciones extremas que atentan contra la integridad humana. Filmar en Ucrania y en Austria no fue tarea fácil, pero al rodar tipo documental, las condiciones del clima y los problemas sociales ayudaron. Logrando mostrar a la Europa Oriental en locaciones reales, oficinas de empleos, hospitales geriátricos y cabinas de sexo.La mayoría de las tomas en interiores son frías y estériles, mientras que afuera todo es el Paraíso prometido, a menos que caiga la noche.

El término bíblico de PARADISE, que promete la felicidad por siempre, es explotado por la industria del turismo al vender un escape a otro lugar, un escape a lo carnal pero sobretodo, un escape de uno mismo que no se aleja nada del colonialismo europeo que ha existido siempre y es expuesto y criticado en Paraíso: Amor. Las demás locaciones situadas en Austria, se enfocan en los inusuales trabajos de la clase media alta, ya sea la prostitución masculina solicitada por mujeres burguesas, conocidas en Kenia como Sugar Mamas, o una Wanderin Madonna que labora puerta a puerta, convirtiendo las almas de pecadores hacia la cristiandad. La tercera parte tiene una locación más inusual y un tratamiento diferente. El corazón de Seidl se sensibilizó al cerrarla, no con la debilidad por lo carnal, sino por su principio, el amor.

Documentar la vida, no el teatro, convierte estas tres historias en una inquietante atmósfera, desolada, donde estos personajes deambulan sin ningún destino en este gran vacío, lo cual se puede palpar en la pantalla. En toda la trayectoria de este cineasta de 60 años, ha logrado sobrepasar los límites que separan lo real de la ficción, lo bello de lo feo, y lo malo de lo bueno, creando un universo que se une de manera invisible a todas sus obras, las cuales, puedo considerar son el anti-cine de los últimos tiempos.

THE END MAGAZINE