Aún cuando Un hombre llamado Ove, de Hannes Holm, se estrenó en Suecia en diciembre del 2015, hasta el 6 de abril de este año llegó a las salas de cine de Colombia. Esta historia, adaptación de la novela homónima de Fredrik Backman, es una reflexión sobre la muerte, el pasado y la convivencia, ha tenido gran acogida mundial, y obtuvo el Premio del Cine Europeo a la Mejor Comedia, además de la nominación al Oscar a Mejor Película Extranjera.

No siempre la muerte es una tragedia. Para algunos, por lo menos en el breve instante previo a que el cuerpo adopte la rigidez del ya no ser, puede ser un encuentro con el pasado, una recapitulación de los hechos que nos convirtieron en el ser que ahora fallece, una oportunidad incluso de reconciliarnos con el presente.

Esa fue una de las reflexiones que me dejó el filme sueco Un hombre llamado Ove (En man som heter Ove) de Hannes Holm, la historia de un viejo amargado, que todos los días ronda por su barrio, vigilando que todo esté en orden y regañando a sus vecinos por diferentes motivos. Entre su rígida rutina, intenta suicidarse varias veces, con el ánimo de hacerle compañía a su esposa recién fallecida. El filme ofrece además una narración del pasado de este hombre y de cómo se ata con su presente y su irritable forma de ser. Su carácter y sus intenciones se ven confrontadas luego al relacionarse con una nueva vecina, una mujer Iraní en estado de embarazo.

en man som heter ove - Un hombre llamado Ove

 

El ogro del barrio

La vida es una constante transformación. Las tragedias y triunfos de cada uno van moldeando el rostro, el cuerpo, la mirada y hasta la voz. En la vejez, todo esto se reúne en un solo momento, en un solo rostro, sumándole a ello el paso de saber que ya no hay tiempo suficiente para cambiar lo pasado o por lo menos olvidarlo.

Ove (Rolf Lassgård) resiste tal peso, lo arrastra consigo como si fuera su sombra y lo proyecta en su relación con los demás. Nosotros los espectadores nos topamos también con ese individuo. Con rapidez nos remontamos a alguno de esos hombres que en nuestros barrios, en esos entornos más próximos de convivencia, permanecen atentos a los movimientos de sus semejantes, como anacrónicos espías de la KGB. Nos fustigan, nos regañan, nos mandan la policía, nos señalan. Los niños les temen, acaso tendrán pesadillas con ellos. Hasta los perros olfatean ese peso del pasado, ese rencor, y arrancan a ladrar con miedo al hombre que arrastra esa cadena y mira con desprecio.

De ese modo queda planteado el inicio del filme. Ove no podría ser nadie más que uno de esos hombres, uno de esos hombres en el que nos podríamos convertir algún día. Pero luego comenzamos a adivinar su sensibilidad cuando visita a su esposa en el cementerio, y su dolor cuando ceremonioso, aún sin abandonar la rigidez de su rutina, intenta suicidarse de manera infructuosa, interrumpido por sus inoportunos vecinos.

en man som heter ove - Un hombre llamado Ove

 

Las transformaciones del pasado

Pero en ese breve momento en el que Ove se encuentra en el adormecedor espacio entre la existencia y la muerte, cuando el ayer se condensa y se convierte en un único recuerdo, la historia hace valiosas retrospecciones de la vida del viejo: su infancia, la relación con su padre, las injusticias del sistema, el amor, los aprendizajes, la felicidad, el sufrimiento, las sólidas frases sabias que perduran por siempre como rocas, lo inevitable y el presente, el maldito presente, mientras cuelga de la soga hasta que esta se rompa e interrumpe ese sueño sin juicios y sin dolor.

Lo mejor es entonces salir, meterse de nuevo en el laberinto de la rutina, que ya se conoce de memoria, para vigilar y molestar a los vecinos, a la espera de otro instante para intentar morir de nuevo y hundirse otra vez en el delicioso sueño, donde reside la mujer que ama.

Así, el filme va tejiendo el pasado de Ove hasta que nos queda a los espectadores una tela, clara y bella. El rostro del viejo, entonces, aunque todavía severo, de mirada agresiva y rígido como el barro seco, de repente se nos presenta bondadoso y hermoso. Y nos convertimos así en uno más de los personajes, sentimos lo que sienten quienes lo rodean, nos transformamos en uno de sus vecinos.

en man som heter ove - Un hombre llamado Ove

 

Conociendo a los vecinos

Bueno, es aquí cuando nos acercamos al otro elemento esencial del filme: la relación con el otro, con el prójimo, con el vecino, y la tolerancia que esto implica. Algo sucede en el comportamiento de estos personajes que al principio no notamos: la mayoría de los vecinos de Ove parecen no responder a sus arranques de ira y a sus constantes regaños. Lo toleran. Incluso lo quieren. Claro, después de conocer el pasado del viejo y la importancia de su compromiso en la construcción de la convivencia de ese barrio en el que ha vivido gran parte de su vida, entendemos el por qué de esa tolerancia.

Parvaneh (Bahar Pars) , la mujer iraní que recién se muda con su marido y su dos hijos al frente de la casa de Ove, es otro ejemplo de tal ejercicio de tolerancia. A pesar de la constante agresividad del viejo, la nueva vecina le toma casi que un aprecio inmediato. Es a través de ella cómo los espectadores descubren la verdadera bondad del protagonista, el alcance de sus actos, el sentido abnegado e instintivo de ayudar a sus semejantes.

Descubrimos entonces que Ove no es un hombre radical. A pesar de su aspecto de ultraconservador, entiende y acepta la homosexualidad, como cuando a regañadientes acoge en su hogar a un joven gay, expulsado de su casa por su padre; aún cuando todas las mañanas pelea con un gato que lo ronda en la calle, no duda en acogerlo cuando el animal se encuentra en una mala situación; cuida con nobleza a los hijos de Parvaneh, a pesar de tener las características de alguien que odia a los niños. Solemos encontrar la bondad donde menos lo esperamos.

Hasta aquí el filme nos deja entonces la lección de que la tolerancia parte de conocer al otro, que antes de usar nuestra energía para juzgar, podemos encaminarla para intentar saber quién es aquel que tanto nos irrita. Una vez lo conocemos, podemos tolerarlo más, relacionarnos mejor con él, incluso amarlo, aún cuando no compartamos su pensamiento. Al final, las relaciones humanas parten de un primer acto de tolerancia y de aceptación. Esos principios, esos lugares comunes, si se quiere, son poco aplicados en nuestra cotidianidad, y por ello permanece aún la necesidad de hacer obras como esta.

en man som heter ove - Un hombre llamado Ove

 

Una película bonita

Un hombre llamado Ove es una de esas películas a las cuales bien podemos aplicar, sin temor a parecer simplistas, el calificativo de “bonito”. Lo bonito se encuentra cuando menos se espera, cuando la sencillez logra conmover, cuando rima con algo bueno dentro de nosotros. Pero tal sensación es solo posible gracias a la estructura narrativa del filme: los saltos al pasado nos van regalando trozos de la vida del protagonista y de su esposa; dosificados y suficientes aforismos adornan con sabiduría los episodios trascendentes; la voz en off del mismo Ove cuando en sus intentos de suicidio se interna dubitativo en el sopor de la muerte va orquestando nuestras sensaciones, y el humor, que también entra de manera sutil, casi como en la vida real, ameniza la contemplación. En conclusión es una narración que con cuidado construye al personaje que nos hace sentir la historia.

El resto de personajes le dan también aliento a este filme, a pesar de sus cortas apariciones: Sonja, la esposa; el padre; el vecino amigo con quien rivalizó desde joven en el barrio y que en el presente está postrado en una silla de ruedas; el gato; el perrito negro que le ladra cada vez que se lo encuentra, y, por supuesto, la divertida y pujante Parvaneh. Sin olvidar al antagonista: el hombre de ley que pretende desalojar a su amigo por su discapacidad, y que le recuerda a Ove a alguien similar de su pasado, que fue causante de una decisiva tragedia en su vida.

En fin, este es un drama que contemplamos con una media sonrisa, de esas que se extienden solo hacia una de las mejillas. De seguro la llevaremos con nosotros varios minutos después de que ha terminado.

“Ove es un personaje increíble porque todo comienza de una manera, pero al final, depende del espectador verlo de forma diferente. Siempre lo vi como una caja, en la que encuentras una sorpresa al abrirla”.

Rolf Lassgård, actor que interpretó a Ove y ganador del  Guldbagge como Mejor Actor

CURIOSIDADES

  • Rolf Lassgård, el actor que interpretó a Ove, tenía 59 años cuando rodó la película, la misma edad del personaje.
  • El filme recaudó alrededor de 18 millones de euros en taquilla, en Suecia.
Un hombre llamado Ove: la bondad de un ogro
Esa fue una de las reflexiones que me dejó el filme sueco Un hombre llamado Ove (En man som heter Ove) de Hannes Holm, la historia de un viejo amargado, que todos los días ronda por su barrio, vigilando que todo esté en orden y regañando a sus vecinos por diferentes motivos.
CALIFICACIÓN TOTAL78%
PUNTOS FUERTES
  • Una excelente estructura narrativa.
  • La actuación de Rolf Lassgård, que interpreta a Ove, es excepcional.
  • La historia deja profundas reflexiones sobre la vida.
PUNTOS DÉBILES
  • La historia pudo haber ahondado más en algunos de los demás personajes.
  • Pudo haberse creado un conflicto más claro con el antagonista.
  • Se pudo haber aclarado mejor el conflicto entre Ove y su amigo, en relación con la marca de los carros suecos (Saab y Volvo), para los espectadores extranjeros.
78%BRA FILM
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THE END MAGAZINE