Alien: Covenant, de Ridley Scott, es tal vez la mejor película de la saga de Alien hasta el momento. Esta obra, secuela de Prometeo y la segunda entrega de una serie de precuelas de la tetralogía que inició con Alien: el octavo pasajero es más que una película de ciencia ficción, es también una incursión humana hacia la oscuridad de la esperanza.

Cada película de la saga de Alien nos muestra desde las embarcaciones espaciales una fracción de la realidad que se vive en la Tierra. Para dirigirse hacia su nave se refieren a ella cómo Madre”, demostrando así nuestra desconexión con el planeta. Hemos abandonado a nuestra madre para ir en busca de un padre que, a su vez, nos abandonó a nosotros.

En Alien: el octavo pasajero (Alien, 1979), Nostromo (homónima a la novela de Joseph Conrad, autor también de El Corazón de las Tinieblases, como su nombre lo indica, una nave minera, con una tripulación de trabajadores a sueldo, mineros cuya misión es simplemente la de la explotación de recursos, pero termina con el descubrimiento accidental de dos razas en una nave encallada en una luna inhóspita en medio del espacio. La primera es un ser antropomorfo, fosilizado y destruido de adentro hacia afuera. La segunda espera en nauseabundos huevos a hacer lo mismo con nosotros.

Alien: Covenant

Escena de Alien: Covenant

Para no alargarme con la descripción de todas las naves, saltaré en el tiempo y el espacio a Prometeo (Prometheus, 2012), que es donde Ridley Scott (el mismo director de Alien: el octavo pasajero) retoma 33 años después la saga de Alien. Después de Alien 2 (dirigida por James Cameron), tras el desastre de Alien 3 (dirigida por David Fincher), Alien: resurrección (de Jean-Pierre Jeunet) y los siguientes encuentros con Predator, Scott decidió que no podía dejar morir así la serie, que tanto prometía; creo que debemos agradecerle por esto.

Aprovecho este aparte para recordar al lector que para una comprensión ideal de Alien: Covenant es importante ver antes Prometeo, así como el epílogo de esa misma entrega (que dejo a continuación) y el prólogo de Covenant (que encontrará al final de la reseña).

Epilógo de Prometeo

Prometeo es entonces una nave científica, elegante y orgullosa, fruto del futuro capitalista de la Tierra. Tiene en la mira los sueños más altos de la humanidad: encontrar a nuestros creadores y descubrir el secreto de la inmortalidad. Entre las intrigas y choques de quienes ven el viaje como un enorme negocio y quienes lo ven como el próximo paso para la raza humana, nos enteraremos de que nuestros creadores creen (o saben) que cometieron el peor de los errores al crearnos. Claro, el peor de los errores, hasta que intentaron buscar la cura para la plaga que supone nuestra raza.

Nosotros, los humanos, no distamos tanto de los ingenieros, que nos hicieron a su imagen y semejanza. En la búsqueda por el poder hemos cometido también nosotros un grave error que se vislumbra desde la primera entrega de 1979 y ahora en Alien: Covenant se devela en su grandeza y su miseria: a lo que más deberíamos temer no es a los patógenos humanoides, diseñados por el maestro H. R. Giger (los xenomorfos), ni siquiera a nuestros creadores o ingenieros, que después de habernos creado quisieron desaparecernos de la faz del cosmos, sino a nosotros mismos.

Trailer de Alien: Covenant

Covenant es una nave con una misión más humilde que la de Prometeo, su tripulación, al igual que los primeros vikingos en zarpar hacia lo que después sería America, va en camino a un planeta inhóspito, inexplorado, con la intención de darle una nueva oportunidad a la especie humana, probablemente acosada por sus terribles decisiones, por nuestra forma parásita de existencia y, como a los vikingos, les espera la adversidad.

Esta nave tiene 10 años de diferencia con Prometeo, son de compañias diferentes y no tendrían por qué haberse cruzado. De hecho Prometeo queda destruida al final de su propia película, pero David, el robot que busca su alma (interpretado por Michael Fassbender), creación de nuestro próximo gran genio, y la doctora Elizabeth Shaw, la soñadora que vio el mapa hacia los ingenieros en garabatos prehistóricos, sobreviven y van en busca de nuestros creadores en una nave de los “ingenieros” idéntica a la nave dónde se encuentra al primer xenomorfo, en Alien: el octavo pasajero.

De no ser por una explosión de protones que toma por sorpresa a la nave Covenant mientras recarga energía, no habrían despertado sus tripulantes ni habrían escuchado el mensaje de la doctora Shaw, que los llama dulcemente, a son de música folk, a un nuevo hogar. Recordemos que fue un mensaje también el que incitó a Nostromo hacia su fatídico destino. Walter, la versión mejorada de David (pues no sueña), tiene la misión de protegerlos.

Alien Covenant de Ridley Scott Neomorph

Escena de Alien: Covenant

Los colonos encuentran una tierra que no sabían que existía, una tierra más prometedora que la que estaban buscando. Cuando aterrizan en ella descubren que hay cosechas descuidadas, signo de vida inteligente. El trigo es la primera pista que nos entregan, la esperanza de supervivencia. Pero hay otro signo que apunta en dirección opuesta: no hay rastro de fauna, ni un pájaro, ni un pez, ni una mosca, solo vida botánica. Esto permanece así hasta que nace de dentro de uno de los exploradores la pequeña criatura que ya conocemos, el xenomorfo, el monstruo humanoide sin miedo a la muerte, “cuya perfección solo se compara a su hostilidad”, como lo describe el primer robot que conocemos (el oficial científico Ash), en Alien: el octavo pasajero.

En medio de su desespero, ya conscientes de su error, viene a rescatarlos David, el carismático robot de Prometeo. David es ahora más perfecto. Entre los años que no supimos de su paradero se ha llegado a parecer cada vez más a Leonardo da Vinci, enamorado del alma y del conocimiento y en busca de una razón para existir. La creación que tenía como único objetivo llevarnos a nuestros más antiguos e improbables sueños, ahora sueña por sí misma, dibuja y compone música incesantemente, tiene obsesiones; imita lo mejor y lo peor de nosotros, con una única diferencia, él ya es inmortal, él nos ha superado.

Alien Covenant

David interpreta a Wagner en Alien: Covenant

Cuando el ser creado sobrepasa al creador

Los visos filosóficos de Alien son innegablesEn el comienzo de esta nueva entrega, David despierta, o nace, de la mano de un doctor Wayland aún joven, en un gran loft futurista, adornado apenas por un cuadro de Piero de la Francesca, que se titula Natividad; un piano donde David toca La entrada de los Dioses al Valhallay David, de Miguel Ángel (para que quepa la cabeza de esta escultura se abrió un espacio en el techo, obstaculizando su mirada profética con una pared blanca). Todo esto nos da indicios del futuro de la saga, además de demostrarnos el poder de los magnates privados en un futuro no muy lejano.

En una secuencia de sucesos que nos muestran cómo el ser creado sobrepasa a su creador, cómo el sueño de grandeza nos hunde en las tinieblas y cómo hasta los más inocentes y aquellos con los sueños más puros no son menos merecedores del destino de aquellos que, corruptos por el ansia de poder, los han lanzado hacia la oscuridad. Es aquí donde nos encontramos en la misión de la nave Covenant, que al español traduce “El Pacto” .

Alien: Covenant

En un acto de primaria rebeldía, David, al comienzo de la película, le dice a Wayland que tendrá que pensar si lo ayuda en su búsqueda, ya que él ya conoce a su propio creador y realmente no está muy impresionado. Más tarde se encontrará con su versión mejorada, Walter. La disfunción de David es, ironicamente, su capacidad de amar y su imposibilidad de morir.

El desprecio que tiene la raza de ingenieros por nosotros puede ser el desprecio que sienten por sí mismos. Verse reflejados de manera tan vulgar seguramente fue una gran decepción al igual que el terror que nos produce la amigable y fría sonrisa de los robots con aspecto humano que cuidan nuestro sueño mientras vamos en busca de lo desconocido.

Una factura impresionante que no compite con la trama

Si bien en el pasado los productores de esta saga cometieron errores como Alien vs. Predator y estuvieron a punto de sepultar una gran idea, en esta nueva entrega todo es grandioso. Su fotografía, efectos especiales, arte y diseño sonoro no compiten con la trama. De hecho, tal majestuosidad es parte indivisible del tema. El mayor sueño de la humanidad que se sume en la pesadilla.

Los paisajes hermosos acompañados por la vision terrorífica y magnánima de un futuro y un pasado que se entrecruzan en algún rincón del espacio; la inocencia de sus protagonistas frente a algo que simplemente no están preparados para entender; sus emociones humanas, con sus pequeñas competencias, sus pequeños amores, sus pequeñas pérdidas y sus pequeñas creencias, siempre recordándonos nuestro lugar en el universo, componen perfectamente esta megaproducción.

A mi parecer, de entre las sagas de ciencia ficción, esta es la mejor de todas, por su búsqueda, su arte, su profético pesimismo y por la pregunta que abre más allá de las que cierra: ¿es la inteligencia el origen de la maldad? Afortunadamente puedo adelantarles que no se espera que esta sea la última película de la serie. Si quieren conocer el destino de nuestra especie, no se pueden perder Alien: Covenant. Así los dejo con la famosa cita de Joseph Conrad, en El Corazón de las Tinieblas, dicha por quien se interna en la oscuridad buscando ser dios: “el HORROR, el HORROR!”.

Prólogo Alien: Covenant

CURIOSIDADES

1.La palabra Covenant hace referencia al pacto que el dios abrahámico hizo con los humanos para no desaparecernos de la faz de la tierra con una nueva inundación. Este pacto es más una esperanza humana que una realidad.

2. El nombre de los dos robots interpretados por Michael Fassbender, David y Walter, son un tributo a los dos productores: David Giller y Walter Hill.

3. Ridley Scott ha dicho que Covenant es la segunda de una nueva trilogía de Alien (incluyendo Prometeo), que servirán de precuela para la primera película, Alien: el octavo pasajero.

4. Ridley Scott se negó a ver Alien 3. Cuando finalmente la vio décadas después supo que tenía que retomar la secuela de Alien.

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El poema sobre el que se basa Alien: Covenant

Ozymandias

Conocí a un viajero de una tierra antigua
que dijo: «dos enormes piernas pétreas, sin su tronco
se yerguen en el desierto. A su lado, en la arena,
semihundido, yace un rostro hecho pedazos, cuyo ceño
y mueca en la boca, y desdén de frío dominio,
cuentan que su escultor comprendió bien esas pasiones
las cuales aún sobreviven, grabadas en estos inertes objetos,
a las manos que las tallaron y al corazón que las alimentó.
Y en el pedestal se leen estas palabras:
“Mi nombre es Ozymandias, rey de reyes:
¡Contemplad mis obras, poderosos, y desesperad!”
Nada queda a su lado. Alrededor de la decadencia
de estas colosales ruinas, infinitas y desnudas
se extienden, a lo lejos, las solitarias y llanas arenas»

Percy Bysshe Shelley 1818

Edición a cargo de Danny Arteaga Castrillón

 

Alien: Covenant - La distopía y el horror
Más que ciencia ficción es una incursión humana hacia la oscuridad de la esperanza.
Actuaciones90%
Fotografía90%
Efecto Especiales90%
Historia90%
Arte95%
Sonido90%
PUNTOS FUERTES
  • El arte en esta película es magnifico y espeluznante
  • Las actuaciones y los personajes son realistas a pesar de envolvernos en una historía tan diferente a nuestra cotidianidad
  • El arte de H.R Giger es respetado, estaría orgulloso de lo que se ha logrado con la tecnológia y su imaginación
PUNTOS DÉBILES
  • Para quien no conozca las anteriores peliculas de la saga esta película puede dejarlos perdidos
  • La violencia es extremadamente explicita, no apto para gente sensible a la sangre
  • La aparición de James Franco es casi nula, parece más un truco de marketing.
91%Xenomorphobia!
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