Con mucho nerviosismo los enviados a Cannes discutieron sobre los filmes que se presentarán en competencia por la Palma de Oro de esta septuagésima edición del Festival Internacional de Cine. No hubo consenso,  afortunadamente no se dieron en la jeta. Este es el resultado.

Cada año se suele decir lo mismo: hay grandes nombres en Cannes. Desde luego que los hay, pero cuando alguno se molesta en seguir el certamen más de dos o tres años consecutivos se da cuenta de que aunque la sección oficial se construye prácticamente sola, merced a los filmes que acaban de salir de una sala de montaje apenas una semana antes de su exhibición, lo cierto es que no siempre estos autores cumplen las expectativas que prometen. Y no se dice esto por ser ave de mal agüero, nada más lejos, pero sí para no perder la perspectiva. Porque es fácil hacerlo entre tantos autores. Fue parte de la sensación general que imperó el año pasado, y aunque uno no debe dejar vencerse por el pesimismo, si debe ir con tiento. Aún con todo, eso no impide que esperemos con ansias algunas propuestas muy concretas. Jugar a ser un Oráculo no es tarea fácil, más si se debe hacer entre varios. Este año tenemos autores muy sólidos, como Lanthimos que a la postre se está labrando una carrera envidiable; o como las adiciones de última hora, el mismo Roman Polanski. Sin más dilación, estas son algunas de las propuestas que más captarán nuestra atención durante el inminente Festival de Cannes.

Lo que piensa Gonzalo

Gonzalo es nuestro gigante, y no solo por sus comentarios

You Were Never Really Here – Lynne Ramsay

Con 31 años Lynne Ramsay ganó el BAFTA al recién llegado más prometedor con su debut Ratcatcher. Con Movern Callar pisó Cannes por primera vez llevándose el Premio de la Juventud. Y, nueve años más tarde, con Tenemos que hablar de Kevin consiguió llevar a Tilda Swinton a los Globos de Oro por tercera vez y ser incluida en la Competición Oficial de la Croissette en la misma edición en la que Lars Von Trier acabaría siendo etiquetado como ‘Persona Non Grata’, y Terrence Malick conquistaría la Palma de Oro por El Árbol de la Vida. No es una trayectoria para tomársela a la ligera, y más cuando se es una mujer directora en una industria que hasta ayer estaba dominaba por hombres y que ha visto cómo poco a poco ha debido ir cediendo su dictatorial hegemonía en pos de una mayor apertura y reconocimiento al trabajo de directoras a las que muchas veces se olvida o no se quiere ver. Tal puede ser el caso de Ramsay, que con su anterior película, adaptación de una novela de Lionel Shriver, abordaba el delicado tema de la maternidad mal entendida, de la educación basada en una violencia pasiva constante, absorbida casi a sorbos invisibles, pero tan tan pequeña que casi parece no percibirse para acabar cristalizando en una rabia estremecedora e injustificable. Un tema difícil de tratar en su complejidad pero Ramsay supo llevar a la pantalla con una mirada de apariencia fría (no en vano Tilda Swinton bordaba su personaje) como poderosa. Ahora, regresa cinco años después con otra adaptación novelística, esta vez de Jonathan Ames, cuyas mayores bazas son el talento de su directora y su actor principal, un Joaquin Phoenix que siempre es garantía. A buen seguro que la aparente rutina de su argumento, un veterano de guerra que quiere salvar a una joven de una red de tráfico de blancas estará llevado con mano maestra gracias al demostrado buen hacer de Lynne Ramsay.

The Killing of a Sacred Deer – Yorgos Lanthimos

Lo decíamos en la intro y volvemos a repetirnos, Yorgos Lanthimos se está labrando una filmografía envidiable, valiente, original, extraña y muy polarizada en cuanto a las reacciones que despierta. Para algunos es un excéntrico incapaz de emocionar en su intelectualismo, y para otros, entre los que me incluyo, un director brutalmente excitante con una mirada irónica muy afilada, sutil y divertidísima en su cinismo. Pienso especialmente en The Lobster y por supuesto también en Canino, su particular mito de la caverna de Platón y algo menos en Alps. Hollywood ha puesto su mirada en él, y se nota viendo el plantel de intérpretes a los que ha podido acceder en sus últimas producciones. De la elegancia anglosajona de Farrell y Weisz, a una revitalizada Nicole Kidman o la presencia confirmada de Emma Stone en su próximo filme, sin obviar por supuesto sorpresas del calado de Alicia Silverstone, de la que no puedo esperar a ver qué es capaz de sacar de Lanthimos de ella en The Killing of a Sacred Deer. También tenemos las palabras de Farrell calentando al personal a través de Indiewire, donde afirmó que éste filme haría que The Lobster “Parezca una película de niños”, afirmación que viene a confirmar lo que ya intuimos. Y es que Lanthimos no parece haberse doblegado a la delicada moralidad americana y seguirá afilando su cuchillo fílmico como mejor sabe hacerlo, utilizando el cine como espejo, uno tan despiadado como brillante o incómodo.

Wonderstruck – Todd Haynes (la unánime)

Nadie sabe nunca qué esperar exactamente de Todd Haynes. Tan pronto es capaz de entregar megalomanías como Velvet Goldmine o I’m not there, a obras de fuerte calado pictórico como Lejos del Cielo o la misma Carol, obras estas últimas muy deudoras de la pintura de Edward Hooper, y a pesar de su aparente distancia, son obras totalmente personales, con decisiones narrativas que pueden ir del mayor de los clasicismos a la ruptura consciente. Es un cineasta polifacético, capaz de construir cada una de sus películas de manera única, sabiendo lo que justo lo que necesitan para acercarse a esa visión tan difícil de alcanzar en la cabeza de un director. Muchos nos quedamos con el corazón encogido ante esa última mirada de Carol/Cate Blanchett, y aún lo seguimos estando. Demasiado enamorados de Rooney Mara como para pasar página a algo tan diferente, pero al mismo tiempo hay ansias, curiosidad e ilusión por ver cómo ha abordado Haynes la empresa de dirigir Wonderstruck, una película basada en una novela visual de Brian Selznick (autor también de La invención de Hugo Cabret) cuya mitad de su metraje será completamente muda. La razón cabe encontrarla en su sinopsis, dividida en dos historias. Por un lado, la de una niña sorda en busca de una actriz a la que admira y por otro, la de un niño cincuenta años más tarde que va en busca de su padre. Historias de encuentros y desencuentros, algo que Haynes maneja con una sensibilidad más que demostrada y contando, una vez más, con una de sus actrices fetiche, Julianne Moore en la que es su cuarta colaboración juntos tras Safe, Lejos del cielo y I’m not there. De seguro volverá a sorprendernos aunque de qué manera, es difícil saberlo; Haynes nunca ha sido proclive a dar concesiones al público y eso nos gusta.

The Meyerowitz Stories – Noah Baumbach

Baumbach es un cineasta poco agradecido. A veces es demasiado intelectual, muy cercano a las diatribas de un Woody Allen con el que se le suele comparar a menudo. Otras es demasiado cínico, tanto que roza el absurdo, como le ocurrió con Margot y la boda, una de sus películas más antipáticas con uno de los guiones más descreídos de cuantos a escrito. Nadie quería a Kidman, y no porque hiciera un mal trabajo, al contraría, clavaba el personaje, pero cuando un actor interpreta a alguien tan amargo, en el peor de los sentidos, es difícil conectar en lo que se cuenta. Con Greenberg la cosa tampoco mejoró demasiado y las oportunidades cosechadas con la interesante The Squid and the Whale empezaban a agotarse. Fue entonces cuando apareció Frances… Y algunos, entre ellos un servidor, nos enamoramos locamente de ella. Aquello tenía una explicación. El guion había sido escrito a cuatro manos entre Baumbach y la actriz Greta Gerwig (a la que se le debería dar más crédito de una vez por todas) y ésta lo hizo tan suyo que lo convirtió en parte de sí misma. Frances Ha respiraba frescura, espontaneidad y algo sorprendente, esperanza y cierto cariño, aunque fueran en torno a un personaje que en su aparente patetismo era profundamente humano. Frances se convirtió en Greta Gerwig y así a ella le pasó lo mismo e intentaron repetir jugada en el 2015 con Mistress America aunque con peor fortuna. Las intenciones se notaban y la alegre improvisación y magia que da el encuentro fortuito ya se veía demasiado sujeto a unas directrices; por el camino Baumbach parecía haber recuperado algo parecido al optimismo y en ‘Mientras seamos jóvenes’ se intuía, aunque puede que diluído por ciertas concesiones que terminaron convirtiéndola en una de sus obras más convencionales. Los retratos familiares han sido un punto fuerte en la carrera de Baumbach, aunque no parece que les tenga demasiado aprecio dada la acidez con la que los retrata y ese será a buen seguro uno de los puntos fuertes de su nueva propuesta, The Meyerowitz Stories, en torno al reencuentro de varios miembros que se reúnen para celebrar la obra artística del cabeza de familia. Ben Stiller repite por tercera vez con el director, y se les une Emma Thompson y Dustin Hoffman, dos razones más de peso para quedarse junto a un guion que, esperemos, esté a la altura de alguno de sus momentos más inspirados.

Based on a True Storie – Roman Polanski

Posiblemente una de las propuestas que más tengo de ver en la Croissette de este año. Pude adentrarme en el mundo de Delphine de Vigan, la escritora en cuya obra se basa la película, el año pasado, cuando me leí de un tirón dos de sus novelas. Por un lado una titulada Nadie quiere la noche, en torno al suicidio de su madre; y por otro, Basado en una Historia Real, que ahora Roman Polanski ha decidido llevar a cine. Tenía mis dudas cuando leí que la novela iba a ser adaptada, y es que el mundo de la escritora es fuertemente autobiográfico. Todas sus obras están repletas de ella misma, de aquello que teme, aquello que echa de menos, aquello que desea y aquello que la define, y en su última novela más que en ninguna otra. El juego que se establece en el libro es tan hipnótico como engañoso, pues la propia autora dibuja a un personaje, escritora como ella, que ha conocido el éxito gracias a un libro que hablaba sobre su familia poniéndola frente a una mujer, de idéntica apariencia pero más atractiva y natural, haciendo gala de aquello de lo que ella misma carece. El propio lector pone en entredicho constantemente aquello que se le cuenta, pues no en vano la novela se titula Basada en hechos reales y se reflexiona constantemente sobre la naturaleza de qué es auténtico en una ficción. El libro mismo acaba erigiéndose en un rompecabezas y hay cierta lectura metatextual con la realidad que puede perderse en una adaptación a cine dirigida por alguien ajeno a las implicaciones personales que se intuían en el manuscrito. Eso sí, estamos hablando de Polanski y es ahí donde toda la fe debe depositarse, en esas ocasiones en las que ha demostrado ser capaz de conseguir lo imposible y arriesgarse a la auto-reflexión en filmes tan definitorios e complejos como Le Locataire, 1976, donde él mismo ejercía de protagonista. Siento profunda curiosidad por saber cómo enfocará las múltiples capas del libro evitando caer en el morbo fácil al que ya han apelado las primeras imágenes de la película, pues no es el centro de la historia. Hay elementos de sobra para confiar en una buena película y si encima tenemos a Eva Green y Emmanuelle Segnier en pantalla, el temor debería quedar erradicado.

Lo que piensa Juan

Juan Carlos Lemus

Juan ha sido nuestros oídos y ojos en Cannes desde el 2015

A él se le dio por hacer este video:

 

 

https://www.youtube.com/watch?v=z4_mhR4IBUU

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