“Proteger al ciudadano donde la Ley ya no puede” era la máxima de muchas series de acción norteamericanas de los años 80, con sus héroes de pelo en pecho.

Mc Giver

Esa era una máxima bien aplicada por quienes serían la inspiración para muchos niños y jóvenes de la época.

-¿Qué quieres ser cuando grande?

-Quiero ser Hannibal Smith.

-¿Te gusta esa camioneta?

-No, me gusta más la de Colt Seavers, la de Los Magníficos o el Ferrari de Magnum.

Cuando era niño, alguna vez hice un mini arco hecho con gancho mariposa y una bandita elástica (para disparar lápices), también hice un dardo con papel de cuaderno, palillos y un alfiler… ya con eso me creía McGyver.

¿Quién es toda esa gente? ¿Son gente? (Porque con esos nombres no parece que se hablara de personas). Ya se habló de los protectores del inocente que actuaban a la sombra de la noche en Los 80 y sus vigilantes, ahora hablemos de estos, que no tienen miedo de mostrar la cara, que no se protegen con un casco o a través de un vidrio oscuro, de estos que visten de colores, sonríen mientras trabajan como una orquesta de merengue y que no le tienen miedo al sol.

Los Magníficos (The A-Team)The A team

Fugitivos bonachones con todas las habilidades militares, echando todo el plomo del mundo y en cinco temporadas no se cargaron ni un muerto. Ellos son cuatro militares estadounidenses, veteranos de la Guerra de Vietnam, acusados por un crimen que no cometieron. Escaparon de prisión, se escondieron y empezaron a ganarse la vida como “soldados de fortuna” (mercenarios, sin la oscura connotación). Ellos eran el Coronel “Hannibal” Smith (George Peppard), el líder, estratega, el cerebro; el “loco” Murdock (Dwight Schultz), capitán, piloto experto de combate, el elemento más inestable mentalmente del grupo pero muy confiable en la parte logística; el Teniente Peck o “Faz” (Dirk Benedict), el que conseguía todo por medio de la trampa, teniendo a su favor en muchos casos el ser el galán del equipo con su peinado perfecto y bronceado casi naranja (muy popular desde esos tiempos en las partes cálidas del Oeste de Estados Unidos), y por último la fuerza bruta, los músculos, el que tumbaba las puertas y mandaba a volar a cualquiera con solo una bofetada, el Sargento Mario Baracus (Mr. T).

Un tema oscuro (en el mundo real), tratado con un tono casi infantil, resultó ser una formula bastante exitosa para esta serie que tendía a llevar una misma estructura en todos los capítulos (aunque esa rutina tenía sus respiros con episodios ligeramente cargados de drama) y que se convirtió en un verdadero clásico que sorprendentemente es conocido también por las nuevas generaciones, así sea solo por referencia. En 2010 incluso se hizo una película adaptada al tiempo actual que no tuvo el éxito esperado.

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Profesión peligro (The Fall Guy)

La GMC Sierra Classic 4×4, un de las camionetas más populares de la época, pero no tenía que ver con traquetos, esmeralderos o prestamistas, sino con el cazarrecompensas más famoso de la televisión en los 80: Colt Seavers. El tipo es un doble de acción de Hollywood y en sus “ratos libres” trabaja como cazarrecompensas. Muchos puños, persecuciones en carro y su GMC saltando más absurdamente que el mismo “Thumbler” del Batman de la saga de Nolan: suficiente para que los niños de ese tiempo no parpadeáramos.

Al igual que Los Magníficos, manejaba un tono inocente, la mayoría de veces cargado de humor, sus escenas de acción eran bastante intensas y esto hacía prescindible la necesidad de violencia explícita. Aunque tuvo gran impacto en la audiencia de la época, hoy en día no es muy recordada y Lee Majors, quien interpertó a Colt Seavers, es más recordado realmente por su papel de Steve Austin en Six Million Dollar Man (El Hombre Nuclear) de la década anterior (1973-1978).

Misión Secreta (Cover up)

Esta serie es la responsable de que yo conozca una de las canciones que me han gustado en mi vida, que he escuchado un millón de veces y que puedo escuchar otro millón más como si fuera la primera vez. Se trata de “Holding out for a hero” de Bonnie Tyler, suena en el intro y fue el gancho que me atrapó (así como en The Walking Dead me atraparon con el tráiler en el que suena “The Sun Ain’t Gonna Shine Anymore” de The Walker Brothers). Misión Secreta cuenta la historia de una fotógrafa, Dani Reynolds, interpretada por Jennifer O’Neill, quien tras la muerte de su marido se entera de que este trabajaba como agente para la CIA y contrata los servicios de un marine para dar con los responsables de su muerte. El jefe de su difunto marido le ofrece trabajo a ambos y se vinculan como equipo.

Además del tema principal, la serie es altamente recordada (a pesar de tener una sola temporada) por un curioso y trágico incidente: Jon-Erik Hexum, quién interpretaba a Mac Harper, el primer protagonista masculino (el marine contratado por Dani Reynolds), en un descanso en el set de grabación disparó en su sien una pistola de utilería; el estallido empujó parte del cráneo contra el cerebro y eso provocó hemorragia masiva. Hexum apareció en siete capítulos de la serie y su personaje al interior de la misma murió durante una misión, dando paso a un nuevo actor y un nuevo personaje: Tony Hamilton, interpretando a Jack Striker, un agente que inmediatamente después de la muerte de Harper es convocado a completar la dupla.

El ingrediente estrella de Misión Secreta fue el atractivo físico de sus personajes principales y su dinámica centrada en el suspenso. Sus escenas de acción no eran muy afortunadas y se quedaban solo en la intención, lo que deja ver que estaba dirigida a un público más adulto. Aun así, lograba ser entretenida y el destino hizo lo suyo para que fuera considerada también un clásico.

McGyver

McGyver ¡El gran McGyver! Si no lo creen así pregúntenle a Patty y Selma Bouvier (de Los Simpson). El joven Angus McGyver las atrapó a ellas con su “sex appeal” y al resto con su ingenio, su rapidez mental, sus habilidades físicas y su navaja del ejército suizo.

Se trata de un agente de la Fundación Phoenix, una institución secreta de seguridad del gobierno de lo Estados Unidos, quién lleva a cabo misiones sin usar armas. Solo con sus conocimientos en ingeniería, física y química logra salir adelante y escapar de todos los peligros que su trabajo le trae. Por principio se niega a usar armas de fuego (aunque en el episodio piloto y en el intro de la serie se le puede ver usando un fusil). McGyver va en contra de la violencia y es quizá por eso que mis papás también lo adoraban y me dejaban verlo con toda la confianza los sábados en la tarde.

Cuando se trataba de hablar de otros países y otras culturas caía en el viejo vicio norteamericano del estereotipo (¡No sabremos los latinos del tema!), pero aparte eso, son muchas las fortalezas que hicieron de esta serie un clásico de clásicos: una sólida documentación científica y de ingeniería para las escenas que lo exigían, escenas de acción que mostraban bastante trabajo, efectos visuales cuidadosos (por lo menos ara la época), música incidental para la intensidad de cada episodio y argumento dinámico suficiente para mantenerse fuerte durante siete temporadas y seguir vigente.

Esta es solo una pequeña parte, la más recordada, la más sobresaliente de un universo de series de aventuras y acción que nos marcaron a quienes vivimos una muy buena infancia, adolescencia o desempleo en la década de los ochenta, pegados al televisor en vez de hacer algo productivo. Nos dieron emociones, risas e inspiración para ser valientes, explotar el ingenio para resolver problemas y para querer defender a los débiles (afortunadamente no para vestirnos o peinarnos); por eso a quienes los conocimos en su tiempo nos quedarán en la memoria los héroes, los vigilantes de los 80.

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