Este es un viaje en el tiempo para repasar algunas de las series de los 80, y sus vigilantes, que marcaron a una generación y se convirtieron en referentes de la historia de la TV.

Después de la tradición setentera de series sobre situaciones y dramas familiares como Arriba y abajo, La familia Ingalls y La casa de la pradera, o de aventuras y desventuras de justicieros solitarios pero preocupados por el prójimo como El hombre nuclear, Kung fu y El hombre increíble, llegan los 80 y sus vigilantes.

¡Los 80! Todo parece ser sonidos sintéticos, peinados extravagantes, luces de colores y pisos de ajedrez. El imaginario colectivo inundado por la ilusión de un megasalto tecnológico, los viajes al espacio y los desafíos a la dimensión del  tiempo. La sociedad en general vive una superficie expectación por el futuro (que es más fantasía) muy colorida, impulsada por el desarrollo de la computación y los avances en medios de comunicación; mientras tanto en el fondo lidia las horribles y tristes secuelas de una cruel guerra de Vietnam y la tensión de la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética, con el temor de que cualquier choque directo entre las dos superpotencias desemboque en un holocausto nuclear.

Estos traumas convertidos en fantasmas fueron materia prima de las series de televisión estadounidenses de la década, y serán combatidos por justicieros secretos, protectores rebeldes, vigilantes, en su mayoría revestidos por el poder de las armas y la tecnología avanzada, para velar por los inocentes y castigar a los malvados. Algunos de estos oscuros paladines de la justicia más representativos fueron: Lobo del aire, El auto fantástico, El cóndor, Los magníficos y Automan. Este es un repaso a esas series que marcaron la década de los 80 y a una generación de televidentes en todo el mundo.

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Lobo del aire (Airwolf)

El lobo del aire

Lobo del aire es un helicóptero de combate con capacidades técnicas excepcionales (rmamento inteligente, tecnología furtiva, desarrollados equipos de aviónica, velocidad supersónica, blindaje impenetrable), diseñado y construido por el Dr. Chales Henry Moffet, pero entregado por este mismo a Libia. Stringfellow Hawke (interpretado por Jan-Michael Vincent) es un piloto que combatió en Vietnam, quien es reclutado por La Firma, una rama ultrasecreta de la CIA, para recuperar el helicóptero y llevarlo de regreso a Estados Unidos. Hawke encuentra el aparato pero en vez de entregarlo, lo esconde y promete dárselo al gobierno solo si le ayudan a encontrar a su hermano, el St. John Hawke, reportado como desaparecido en acción durante la guerra de Vietnam. Mientras completa su búsqueda, Hawke trabaja junto a La Firma en misiones secretas para el Gobierno usando el poderoso helicóptero. Coprotagonizaban Dominic Santini (encarnado por Ernest Nornigne), un veterano dueño de una empresa de aviación, amigo cercano de Hawke, quien decide ayudarlo y acompañarlo en sus misiones, y Caitlin O’Shannessy (interpretada por Jean Bruce Scott), quien después de ser rescatada en la segunda temporada se les une como piloto de apoyo.

El lobo del aire 2

En el segundo episodio de la primera temporada (“Bite of the jackal” / “La mordida del chacal”) aparece el actor colombiano Julio Medina, caracterizando al antagonista de la historia: un alto mando militar de algún país centroamericano asociado con mercenarios estadounidenses (combinación bastante común a lo largo de la serie).

Para la cuarta temporada, los derechos de la serie fueron comprados por un equipo canadiense y contaba con otros personajes, derivados del reparto original. En la mayor parte de esta última temporada fue evidente la falta de recursos que los llevó a utilizar escenas de viejos episodios.

El auto fantástico (Knight Rider)

El auto fantástico es un Pontiac Firebird Trans Am v8 dotado de una poderosa computadora con inteligencia artificial y múltiples accesorios de defensa, conducido por Michael Knight (David Hasselhoff), quién alguna vez fue Michael Long, policía honesto que fue herido de gravedad, desfigurado y dado por muerto al ser descubierto en una investigación de espionaje empresarial. La Fundación, una institución secreta del Gobierno, formada para luchar contra el crimen organizado, rescata a Michael, le da nueva identidad, nuevo rostro e introduce la computadora KITT en su Pontiac, para que este cumpla así con su venganza y luego se convierta en su punta de lanza en la lucha contra la delincuencia. La serie fue un auténtico fenómeno de la época, especialmente entre niños y adolescentes, en quienes dejaría huella tras sus cuatro temporadas al aire.

Hubo intentos de relanzar la serie en 1991 y 1994, pero fueron fallidos pues los personajes principales no aparecían, el modelo del automóvil era diferente, la historia no tenía nada que ver con el argumento ya conocido y dejaban la sensación de que carecían de la esencia de la serie original, por lo que el público las descartó inmediatamente. En 2008 se lanzó una secuela que no contó con el apoyo de los nostálgicos de los 80 y se perdió en el olvido tras una sola temporada.

El auto fantástico

Lobo del aire y El auto fantástico tuvieron la oportunidad de enfrentarse a enemigos con aparatos extraordinarios, incluso con capacidades ligeramente superiores que les significaron grandes dificultades, aunque al final, como es de esperarse, salieron siempre victoriosos.

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El cóndor (Street Hawk)

Jesse Mach (Rex Smith) era un motociclista que se unió a la policía de Los Ángeles, quién en una misión presenció el asesinato de su compañero y fue arrollado, siendo dado por muerto. Luego fue encontrado, atendido y reclutado por una rama secreta del Gobierno para combatir el crimen en la ciudad, al tiempo que le fue puesta a disposición una motocicleta con equipos de rastreo y defensa de última tecnología. Abiertamente fue manifestado que el guion fue inspirado en el de Knight Rider, viendo la gran acogida que tuvo este último, pero no corrió con la misma suerte y tan solo se rodó una temporada de trece capítulos. A pesar de esto, hoy en día se considera una serie de culto.

Automan

Walter Nebicher (Chuck Wagner) no tiene historia violenta traumática al borde de la muerte, él es un genio de la computación que trabaja para la policía. Busca servir a la comunidad a través de la institución, pero su jefe lo asigna a trabajos de escritorio, lo cual encuentra muy frustrante. Un día, para aprovechar sus habilidades en la informática, desarrolló un programa de inteligencia artificial con tecnología holográfica y dio vida a Automan, un ser capaz tanto de moverse por los sistemas y las redes como de materializarse en el mundo real con grandes capacidades físicas. Viendo estas posibilidades, Walter decide usar a su creación para empezar a luchar contra el hampa en compañía de un “Cursor”, un poliedro holográfico que es capaz de trazar y materializar objetos como armas, automóviles, helicópteros, aviones y motocicletas. Juntos formarán un equipo que lucha por la justicia, mayormente por las noches. Por extraño que parezca, solo se rodó una temporada.

Protegiendo desde las sombras

Con estos, que son solo unos ejemplos de la tendencia en las series de acción de la época, podría especularse un patrón que evidencia una crítica al corto alcance y efectividad de los organismos oficiales de seguridad, al tener límites impuestos por la ley (después se pregunta la gente por qué el paramilitarismo es tan fecundo en el planeta), fenómeno acompañado del creciente poder del crimen organizado en cualquier parte de mundo y el anhelo del ciudadano corriente de sentirse protegido con fuerza contundente, con inmediatez y el cualquier lugar… Que sus gritos de auxilio sean atendidos.

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Los 80 fueron una época de un constante bombardeo a la gente de contenido que fomentaba el miedo, pero tal vez un fruto positivo fueron estas fantasías televisivas que, como muchas otras, se permitían escapar a un mundo con esperanza: los nobles de corazón con una cuota fortuita de poder librando una eterna batalla contra la injusticia por los que no pueden, desde la clandestinidad, equilibrando la balanza en favor del bien y aunque aparecieran enemigos también poderosos, obviamente estos no iban a resultar rivales de nuestros héroes.

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