En entrevista con The End, la cineasta Daniela Reyes, conocida como Pin Mic, habla sobre su documental del 2014 Villas del Progreso, nombre de un condominio para población de escasos recursos. A través de la voz de uno de sus habitantes, Luz Marina González, el filme describe la vida de la comunidad que habita en ese conjunto residencial y los misterios que encarna.

En el 2014, Daniela Reyes dirigió, junto con la realizadora Alejandra Vanegas, el documental Villas del Progreso, que narra la historia de Luz Marina González, mujer chocoana que a los 15 años decide buscar un mejor futuro en Bogotá. Esta madre cabeza de hogar, con siete hijos, encontró una alternativa de vivienda en el condominio Villas del Progreso, en la localidad de Bosa, proyecto de la Corporación San Isidro, que destina la totalidad de los excedentes de los ingresos del Colegio Anglo Americano en la construcción de viviendas para familias de extrema pobreza.

Aunque a Luz Marina, como a los demás habitantes del condominio, se les prometió que la vivienda con el tiempo sería de su propiedad. Ya han pasado cuatro años sin que esto ocurra; la corporación, sin fundamento alguno, no ha concretado el proceso de compraventa. El documental se centra entonces en el modo de vida que lleva esta madre cabeza de hogar, así como la incertidumbre que siente de si continuar su proceso en el condominio o buscar otras alternativas de vida.

El documental reflexiona sobre el verdadero sentido del progreso con de iniciativas como la de este condominio, que parece tener el aspecto más de una prisión que el de un conjunto residencial para personas menos favorecidas.

¿En qué consideras que radica la vigencia del documental Villas del Progreso?

Me parece que ya está acabando su vida en festivales y pronto planeo liberarlo en internet para que tenga más alcance para otras personas. Hasta el momento solo se ha visto en contextos de festivales y circuitos alternativos, que son nichos muy pequeños. El tema del documental sí sigue vigente: la situación en condominios como Villas del Progreso es un problema que existe desde hace mucho tiempo y que no se acaba. Todavía me hablo con Luz Marina, la protagonista, y, a pesar de que la película ya se acabó, ella sigue viviendo el problema. Y, como ella, muchas personas están en esa situación.

En Villas del Progreso a Luz Marina nunca se le ve por fuera. El documental muestra el “afuera”, solo a través de rejas, y una de las únicas escenas que ocurren en el exterior es en el patio del condominio que, como presos, los inquilinos están obligados a limpiar. ¿Qué crimen están purgando las personas que viven en Villas del Progreso? ¿Por qué están obligados a vivir ahí?

Pensamos la idea de encerramiento porque Luz Marina estaba en una situación de la que era muy difícil salir y todos se sentían, de alguna forma, amarrados a estar ahí. El condominio Villas del Progreso es financiado por un colegio y funciona como si fuera una obra de caridad: el proyecto, dicen, ayuda a conseguirle vivienda a las familias más pobres de Bogotá. Las personas que van a vivir ahí pagan un arriendo muy bajito y se quedan porque es la opción más barata que encuentran; además, les prometen que después de pagar arriendo por un tiempo la casa se queda para ellos.

Muchos de los habitantes del condominio son desplazados o vienen de vivir en la calle y se quedan porque les da miedo tener que vivir en un lugar mucho peor. Luz Marina dice que siempre los mantienen ahí atrapados con la esperanza de que va a ser mejor, pero en realidad esta idea de obra de caridad es ambigua: ¿por qué les imponen tantas reglas?, ¿por qué las privaciones de la libertad?, ¿por qué los ilusionan con que esa va a ser su casa?, ¿cuál es la idea del progreso si esto que se supone que es progresar es así? Esta pregunta queda abierta. Por eso el documental no se sale del conjunto, y lo que se ve de afuera siempre es a través de las rejas. Es una estructura cíclica y al final nos quedamos adentro porque no podemos salir, porque ellos no pueden salir.

Villas del Progreso

Foto: Mario Acevedo

Lo que uno siente es que hay un misterio por resolver, pero que no queda resuelto, ¿cuál es la identidad del carcelario?, ¿se soluciona el misterio?

No lo sabemos, no lo supimos. Intentamos investigar cómo funcionaba Villas del Progreso para incluirlo en el documental. Llamamos a la corporación diciendo que estábamos haciendo un trabajo de estadística de la Universidad Nacional y que estábamos haciendo una investigación. No les dijimos que estábamos haciendo un documental porque eso podía meter en problemas a Luz Marina; de hecho siempre tuvimos que grabar en secreto.

En cine muchas veces hay que pedir permisos para grabar, pero cuando estábamos haciendo este documental nos dimos cuenta de que si no lo hacíamos a escondidas, no lo íbamos a poder hacer. Y yo tenía que hacerlo. En todo caso la corporación nos dio muchas excusas y nunca nos quisieron dar una cita. Lo único que encontramos fueron demandas por sospechas de que la corporación se robaba la plata y no la usaba para construir más viviendas, que es lo que supuestamente debía hacer. En realidad, se inventan reglas y ponen multas para robarles a los habitantes.

¿Cómo es esa comunidad que se forma en Villas del Progreso, que pareciera funcionar como una especie de cárcel?

Hay una suerte de jerarquía. Se van rotando los jefes por torres. Su trabajo es hacer cumplir las reglas, estar pendientes de quién no salió a hacer el aseo, cobrarles las multas y tocar la puerta para que salgan a limpiar. Cuando nos vieron grabando, creían que éramos de la corporación y que estábamos ahí para certificar que sí estuvieran limpiando. Creo que hay una verdad de fondo, pero no la encontramos. La gran pregunta que no pudimos resolver es ¿qué es lo que pasa con esas casas, por qué no se las pueden dar como han prometido?

Villas del Progreso

A pesar de que Luz Marina es una víctima de desplazamiento, el documental no la retrata como víctima sino como heroína. ¿Qué mérito crees que tienes como codirectora del documental por retratarla de esa manera?

Que Luz Marina tenga una personalidad tan maravillosa y sea tan fuerte y luchadora obviamente no me lo inventé yo, eso es mérito de ella. Como realizadora, bien habría podido victimizarla, mostrarla débil, pero ni yo ni nadie en mi equipo de trabajo quisimos hacer eso, porque todos la admiramos. Al principio todos actuaban cuando estaban frente a la cámara, incluso Luz Marina. Yo hablaba con ella de lo que pasaba y luego, cuando la grababa, decía algo diferente. En mi experiencia, la gente nunca es como sería si no tuviera una cámara en frente.

Uno como documentalista no puede influir tanto en la realidad porque deja de ser documental y puede volverse problemático en sentido ético, porque no solo estoy engañando a los espectadores sino, peor, a quienes estoy grabando

Trabajamos en construir una relación con ellos, conocerlos y que nos conocieran a nosotros. Fuimos a sus casas muchas veces para estar con ellos sin siquiera hablar del documental, a visitarlos, conocerlos, para que no fuéramos unos extraños que llegan a sacar cosas de su vida y a incomodarlos. Sin eso, pensar en llegar y grabar una escena como la de la madrugada en la que se están despertando y alistandose habría sido una violación de la intimidad y un poco agresivo porque las cámaras siempre son, en cierto sentido, violentas. Uno como realizador debe trabajar por hacerlos sentir cómodos y que no sea postizo ni artificial.

Villas del Progreso

¿Cuáles son los límites de un documentalista en su libertad, crees que pueden ser asimilados a los míos, que hago entrevistas?

Uno como documentalista no puede influir tanto en la realidad porque deja de ser documental y puede volverse problemático en sentido ético, porque no solo estoy engañando a los espectadores sino, peor, a quienes estoy grabando: estaría usando a las personas para que digan algo que yo quiero y que ellos no. Es muy fácil teniendo una cámara y editando decir cosas que no pasaron. Incluso para mostrar lo que en realidad pasó es necesario construir un artificio. No te puedes casar con un guion ni con una idea porque tienes un compromiso más allá de hacer una película. Te tienes que dejar sorprender por la realidad: si las cosas no son como uno pensaba, entonces uno no lo puede mostrar así; si un personaje no quiere aparecer, no lo puedes obligar.

¿Quedaste satisfecha con el resultado de Villas del Progreso?

Siempre me quedó la pregunta de para qué sirve esta película. Luz Marina dijo algo muy lindo y fue que a ella le había gustado la experiencia porque se sintió escuchada. El documental se trata de eso: de escuchar a las personas cuando lo estás haciendo, y luego cuando se muestra, se repite el acto de escuchar en los que lo ven.

Villas del Progreso

Foto: Mario Acevedo

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Editado por Danny Arteaga Castrillón

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