Toca decir adiós. La que ha sido la mejor edición del Primavera Sound que he podido disfrutar a lo largo de mi vida, ha puesto un broche de oro a la mejor semana del año. Actuaciones como The Magnetic Fields, Death Grips o Phurpa se quedaran siempre en mi retina, y lo único que queda es recoger y recapitular todo antes  de que la resaca y la tristeza nos invada de lleno.

The Magnetic Fields

Iba acojonado. El día anterior Merrit dio un concierto único, precioso, lleno de sentimiento e intimismo, pero había oído a mucha gente decir que el sábado irían al auditorio a verlos. No pasaría nada si mi alarma hubiese sonado, si el metro hubiese funcionado como debía o si el tiempo no fuese tan cabrón como suele serlo. Pero ahí estaba, a poco menos de treinta minutos del comienzo del concierto, subiendo la rampa del Forum y rezando porque aun quedasen entradas. A veces peco de ser un poco hipocondríaco, por eso cuando llegué a la taquilla y vi que aun quedaba un buen taco, me sentí un afortunado gilipollas.

Pero lo importante era poder ver la segunda parte del 50 songs memoir, una parte que para mi era bastante mas floja que en la primera, pero todo eso cambio en cuanto Merrit retomó todo donde lo había dejado el día anterior. Nos habíamos quedado en el año 91, justo cuando Merrit acababa de cumplir 26 años, y los temas tiernos de su infancia, los mas “rebeldes” de su adolescencia y los mas divertidos de su post-adolescencia daban paso a una rista de canciones mucho mas complejas, tiernas y dolorosas. Algunas estaban cargadas de esa profunda carga irónica que contrasta con melodías casi épicas, como Be True To Your Bar, pero era imposible no emocionarse. Emocionarse ante preciosidades como Ghosts of The Marathon Dancers, emocionarse ante la belleza y la técnica de unos músicos increíbles, pero sobre todo, emocionarse porque esto se acababa. Habíamos estado durante tres horas encerrados en una pequeña habitación con Stephin Merrit, conociendo un poquito mas de su vida (ficcionada o no, da igual), y esto llegaba a su fin. Como en el día anterior, las lagrimas volvieron a correr sin saber muy bien porqué. Quizás por estar ante algo irrepetible, que sentías como se desvanecía, como las fotos de la penúltima canción con la que cerraba el concierto, I Wish I had Pictures, canción que aprovechaba para presentar uno a uno a los miembros de la banda que le acompañaban, algunos viejos conocidos para los fans, y otros, nuevos miembros de un talento inusitado.

Tras este momento, quedaba respirar profundamente y prepararse para lo peor, los acordes de Somebody’s Fetish, el tema que se localiza en 2015, que conmemora sus 50 años y que cierra el setlist y el concierto. Antes de esto, el líder del grupo aprovechó para presentarse como Stephin, y añadió, que él, a diferencia del resto de sus compañeros, “solo” cantará. Solo. Gracias por ese “solo”, Stephin. Te estaré toda la vida agradecido solo por ese “solo”.

Junun featuring Shye Ben Tzur & The Rajasthan Express

Uno de los proyectos más interesantes que se presentaron en el pasado festival Le guess who, fue esta mezcla imposible entre Shye Ben Tzur -un conocido y exitoso músico israelí-, y  The Rajasthan Express, una formación india con más de 20 músicos dispuestos a crear unas composiciones inmortales, marcianas y sobre todo, únicas. No es que estuviesen en mi agenda, pero a veces el Primavera -y cualquier festival que se precie-, te guarda estas pequeñas joyas para los que tenemos que matar el tiempo hasta la siguiente actuación, así que me planté en las gradas del Rayban con granizado en mano, y disfruté de un espectáculo maravilloso. Veía a familias con sus hijos pequeños bailando abajo, y gente de cualquier raza o etnia moviendo las caderas ante los ritmos prodigiosos de esta armada de músicos. Probablemente todo lo que os diga suene a cliché, pero el sonido de oriente medio, -o al menos, ese que desde occidente solemos imaginarnos que pertenece a ellos-, brillaba con mezclas electrónicas propias de las 04:00 AM, con una elegancia y una capacidad para la atracción motora, que pocas veces he presenciado en mi vida. Había que estar muy muerto para que los pies no se movieran solos, o para que tu cabeza no se elevase en grados poco comunes a esas horas de la tarde. Porque si de algo no tengo dudas, es que esta banda estaba en el momento perfecto en el lugar preciso. En el mejor escenario del festival y a las 6 de la tarde, rompiendo barreras culturales y creando una comunión con con el publico muy especial. Geniales.

Rosalía & Refree

Estaba en nuestra lista de bandas que no podíais perderos en esta edición, y fue una de las artistas que nos brindo una maravillosa entrevista de cara al propio festival, así que había que estar allí si o si. Su disco Los Ángeles (2017) es una pieza única, de eso no hay duda, y de sus actuaciones en directo ya me habían comentado maravillas, así que solo quedaba sentarse en el auditorio a esperar lo mejor. Pero Rosalía parece empeñada en no ofrecernos nunca lo mejor, a ella solo le vale la excelencia. Difícil explicar un concierto así, donde una cantaora y un guitarrista de primer nivel, se envuelven en un escenario oscuro para hablarnos de la muerte, del dolor y de lo intangible, en forma de armonías rabiosas. Raúl aporreaba la guitarra y Rosalía cosía las cuerdas rotas. Eran la misma persona, cada uno tocando un instrumento. Podríamos afirmar, que si la voz es un instrumento, y posiblemente , es el mas difícil de tocar, Rosalía es sin duda la mejor artista que ha pisado el Forum en 2017. Las lagrimas vuelven a correr cuando Nos quedamos solitos sale por sus labios, y su contenido te devasta. Su voz escala uno a uno los asientos del auditorio, y la gente no puede más que dejarse llevar y emocionarse, en el sentido más amplio de la palabra. De Plata es un tema que te invade de una energía difícil de canalizar, y deja el paso para el cierre con I See a Darkness, una pieza en la que el publico extranjero se mira sorprendido, al ver que “la chica” también canta en inglés. Da igual en que idioma cante, el flow se le cae al suelo y el publico lo sabe. No es de extrañar que por eso se lleve la mayor ovación de todo el festival, con todo el auditorio de pie, aplaudiendo, mirando a ese dúo mágico que acaba de convertir ese espacio en un lugar etéreo y perdido dentro de nosotros mismos. La veíamos emocionada, y eso se confirmó cuando nos dijo “Al entrar y ver a tanta gente me he emocionado mucho, casi me da algo”. Eso es exactamente lo que nos hiciste sentir a todos nosotros Rosalía. Gracias.

Joey Purp

Después de darte un atracón, siempre está bien un postrecito, y que mejor que el yogurín de Joey Purp. En este Primavera he aprendido a cogerle el gusto al hip hop y sus derivados, y Joey Purp era como el plato perfecto para un domingo muy intenso. Así que me planté en el escenario Pitchfork, -medio vació- y con una clara tendencia a favor del publico femenino. Todo ventajas. Comienza el concierto y un tipo que parece sacado de un cruce entre Scary Movie y Macaulay Culkin, empieza a disparar con su Mac unos beats bastante potentes. El concierto podría haber sido solo eso, y no habría estado mal, pero al segundo tema salio EL HOMBRE, Joey Purp. No tener un LP completo aún, te obliga a estas cosas, a tener que tirar de temas de otros, a alargar intros o a charlar de más con el publico. Joey Purp hizo todo esto, pero le salio extrañamente bien. Aunque apenas tenga canciones propias, parece tener un sello propio e inconfundible. Girls, Mexican Coke, We don’t know how to stop o Irie Trill Vibes son temas que dejan ver que aquí hay calité. No seria extraño que dentro de tres años vuelva al Primavera en un escenario mucho mas grande, y siempre podremos decir eso de “le vimos cuando nadie le conocía”. En cualquier caso, consiguió coger la peor hora del día (hora de cenar, final de Champions, Van Morrison y Angel Olsen en otros escenarios) y llenar poco a poco un escenario que al final parecía Coachella. Uno de los jóvenes descubrimientos que nos llevamos este año.

Arcade Fire

Eran el nombre más grande del cartel, y quizás eso decepcionaba. Hace tres años tuve la oportunidad de verles en el mismo escenario y a la misma hora, y todo era muy distinto. Venían a presentar el Reflektor (2013),  y el hype que había o el nivel de producción del espectáculo que ofrecían nada tenia que ver con lo que nos íbamos a encontrar en esta ocasión. Sabemos que van a sacar nuevo album, pero hasta hace unos días no había lanzado ni el single, y eso era algo preocupante. No sabíamos que espectáculo iban a ofrecer, pero daba igual, nos plantamos allí. No es que fuera nuestra opción principal de ese día, pero no había nada realmente interesante que compitiese contra ellos en esa franja horaria, así que lo intentamos. Estuvimos una hora esperando rodeados de un publico exclusivamente norteamericano. Canadienses, estadounidenses y muy buen rollo (buena onda) que rápidamente se nos contagio. Salieron al escenario con su característica épica, y rápidamente, le dieron la vuelta a todo. Empezaron con Wake Up, tema con el generalmente acaban los concierto, y rápidamente llegamos a la conclusión que esta banda se ha tomado muy a pecho todo el rollo unexpected del festival. El concierto fue avanzando, el publico coreaba y bailaba los temas, y los hits salían como balas de un cañón japones. Fue un concierto especial, pues tocaron temas que hacia años que no les escuchábamos en directo, como Intervention y sobre todo, Neon Bible (la ultima vez fue en 2008) o In the Backseat (desde 2010). Pero lo cierto es que aunque el concierto fuera bueno, y yo me lo pasase mejor que cuando les vi en 2014, notaba algo raro. La banda estaba seria y fría con el publico, y todo ese componente épico de hace años se perdió. Fue un concierto interesante, muy importante para una generación que ha crecido venerando los temas de una banda que podría compararse fácilmente con Radiohad u Oasis a nivel de iconos generacionales, pero que no ofreció ese punto épico que esperas de los canadienses. No me malinterpretéis, fue un buen concierto, puede que muy bueno, pero no fue esa experiencia mística que otras bandas nos han ofrecido durante estos tres últimos días. Y eso es algo que decepciona viniendo de ellos.

Skepta

Después de que Miguel me callase la boca, y  Run The Jewels la rompiese como nunca, tocaba cerrar con Skepta. A estas alturas de festival, con una actuación y poco más para irme a casa a llorar porque lo bueno se acababa, poco me importaba ya la música. Solo quería vivir la experiencia de la forma mas intensa posible, y Skepta era la mejor opción posible. Rápidamente se formó el pogo mas grande del festival, al que la gente iba entrando de la única forma posible : bailando. Esto a ratos parecía un videoclip de Madonna, había gente que bailaba de un modo muy profesional, y los demás lo sabíamos ver, y demostrar en forma de referencia y aplausos. Pero cuando los temas cargados de la mala leche y las subidas de beats no aptas para todo el mundo retumbaban por los altavoces, el pogo dejaba de ser amable, y se convertía en una batalla campal donde el polvo se te metía hasta en la cornea. Yo acabé literalmente lleno de mierda, pero me daba igual, estaba acabando el festival y había que saltar, corear estribillos tan maravillosos como Shutdown y bailar hasta que sangrasen los pies. Otro momentazo donde la emoción pudo a la razón, y donde un artista que musicalmente no era de mi agrado, consiguió llegarme muy dentro.

HAIM

Eran la gran sorpresa del sábado, la banda unexpected, y aunque ya lo sabíamos desde hace días -los chivatazos de gente que saben- no acabábamos de verlo claro. Ya había visto a HAIM en directo hace tres años en este mismo festival, y me pareció una banda muy decepcionante. Alguien las calificó como “el EDM del rock”, y no podía estar mas de acuerdo. Pero había que cerrar el día en el Rayban, y joder, por qué no acercarme. Así que eso hice, y de verdad, no me lo podía creer. No se quienes eran esas tres chicas que había sobre el escenario, pero no eran las hermanas Haim que yo recuerdo. Sobre el escenario había tres chicas que tocaban cada instrumento con una precisión casi quirúrgica. Era increíble el sonido tan limpio que sacaban, la pureza de sus melodías y sobre todo, re descubrir temas tan impresionantes como Falling, The Wire o Wan’t You Back. No se que me ha pasado a mi, o que les ha pasado a ellas en estos tres años, pero la comunión fue perfecta. No se me ocurría un cierre más bonito o más perfecto para esta edición. Nos contaba una de las hermanas, que en esa misma edición de 2014, pudieron ver a Darkside en ese escenario, el Rayban, y que recordaban como habían pensado que les encantaría poder tocar alguna vez allí. Tres años después aparecieron por sorpresa, para dar un concierto tierno, divertido, y que les sitúa con un futuro más que prometedor, porque la ascensión de estas chicas parece imparable. Como final, nos mostraron su ultima nueva joya, Right Now, un precioso tema que termina con las tres  aporreando una batería en la que sus seis brazos parecían pertenecer a una especie de pulpo con un talento y buen gusto inusitado. Apuesta personal : Cabezas de cartel de Primavera Sound 2020.

Mannequin Pussy 

Mannequin Pussy en el Primavera Sound 2017. Fotografia de Alba Ruperez

Había sido tan bonito todo, que yo ya me quería ir, pero hay que ser profesionales, y salir del recinto antes de las 04:00 AM está prohibido, así que me acerqué a ver cuanto ruido hacían los americanos. Y debo decir que de ruido iban bien, y que los primeros temas eran una delicia, un rock directo pero sin caer en lo simple, algo que ocurrió a partir del cuarto tema, en el que para que os hagáis una idea, todos los temas empezaron a durar como un minuto y no eran más que una repetición de romper baquetas, rasgar guitarras y gritar al mar. Como anécdota estuvieron bien estos Mannequin Pussy, pero rápidamente acabaron convirtiéndose en una banda vulgar, sin renunciar, eso si, a una buena ejecución. Porque los tipos hicieron sonar al escenario pitchfork (el que peor sonido tiene de lejos) sorprendentemente bien. Y eso se merece una mención positiva, por muy repetitiva que acabase siendo su propuesta.

Y se acabó todo. Nos quedamos al clásico cierre final de Dj coco, pero cuando sonó The Love is in the air decidimos que ese seria nuestro tema para acabar el final, y huimos. Por fin tuvimos metro, pero entre unas cosas y otras, no llegamos a casa hasta las 09:00 de la mañana. Habrá un articulo final para analizar todo, pero lo único que puedo deciros ahora mismo, es que esta ha sido la mejor edición del Primavera Sound que he vivido. Y creedme, decir eso es algo realmente difícil.

THE END MAGAZINE