La segunda jornada del Primavera Sound 2017 tuvo la mejor programación que recuerdo en los últimos cuatro años que he podido visitarlo. Llore, reí, me emocioné, bailé y perdí 3 kilos en el intento. Una intensisima segunda jornada que prepara todo para el fin de fiesta mañana con Arcade Fire, Skepta o una de las sorpresa finales del festival, HAIM.

Kepa Junkera y los hermanos Cubero

Kepa Junkera y los hermanos Cubero en el Primavera Sound. Fotografía de Nuria Rius

Que gusto da empezar el día en el auditori. Es sin duda el mejor escenario de todo el festival, el que disfruta de las mejores condiciones acústicas y sobre todo, el mas cómodo. Y empezar el segundo día, después de la tralla de ayer, sentadito, y en primera fila, era un plato mas que apetecible, y mas si en ese menú estaba gente de la categoría de Kepa Junkera y los hermanos Cubero. Subieron primero al escenario los Cubero, que interpretaron un tema propio para dar paso a Kepa Junkera, que hizo lo mismo junto a sus dos compañeras. La idea era sencilla, mostrar que entre la música folklorica vasca y las guitarras de la Alcarria no hay tanta diferencia. Que la música se puede fusionar y dejar a un lado las diferencias para crear composiciones únicas. Y así fue, un show precioso que poco a poco se fue llenando, en el que la guitarra brillaba a la misma altura que la txalaparta, donde no faltó baile folklorico y una sonora ovación al final, con todo el publico de pie, festejando una de esas actuaciones tan especiales que solo puedes ver en festivales como este. Creo que pocas veces me han dolido las manos de aplaudir tanto.

Phurpa

Phurpa en el Primavera Sound 2017. Fotografía de Eric Pamies

Siguiendo en el auditorio, nos quedamos a ver a Phurpa, uno de esos proyectos a los que cualquier curioso de la música quiere -y debe- acudir. Es difícil definir lo que este trió tibetano de la Rusia mas ambigua hace sobre el escenario, pero intentaremos trasladaros la experiencia. Sobre un escenario completamente a oscuras, tres hombres encapuchados, con túnicas negras y descalzos, se sientan en una posición casi ritual, se quitan las capuchas con solemnidad, se colocan una diadema con micro y auriculares y finalmente se vuelven a colocar el gorro. Lo siguiente fueron 50 minutos de sonidos guturales que te apuntalaban el cerebro como una dosis de ondas binaurales muy potentes. En Phurpa había dos opciones, indignarte, irte a los cinco minutos del comienzo y decir que “eso no es música”, o cerrar los ojos y dejarte llevar por el trance que nos ofrecían. Nosotros optamos por la segunda vía, y joder, vaya viaje. Lo mas parecido que he vivido en mi vida en directo, y con los que se les suele comparar generalmente, es Sunn O))), y es que esta banda, mas que ninguna otra que haya visto o veré en esta edición, es de esas cosas que solo tiene sentido disfrutarlas en directo.

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The Magnetic Fields

The Magnetic Fields en el Primavera Sound 2017. Fotografía de Nuria Rius

Llegaba uno de los conciertos mas especiales de este año. Stephin Merrit venia a presentar su reciente trabajo, el 50 Songs Memoir, ese gigantesco álbum de cincuenta temas, en el que cada uno representa un año de su vida. Estaba nervioso, contento, excitado y asustado, por fin iba a poder ver a una de mis bandas favoritas  en un exclusivo show que jamas se volverá a repetir. El viernes tocarían las primeras veinticinco canciones, y el sábado las otras veinticinco. Conseguí ponerme bien cerca, en tercera fila, donde podía ver perfectamente en precioso decorado que simulaba una casa llena de objetos de la vida de Stephin y de los propios The Magnetic Fields. Estaba todo a punto. Y el show comenzó. Sobre el escenario siete músicos y mas de cien instrumentos distintos para deleitarnos durante un set que jamas olvidaré. Stephin nos iba contando anécdotas de su vida, que servían como introducción a los temas que tocaría después. Su clásico humor absurdo, irónico y hasta surrealista resultaba deliciosamente perverso cuando las letras de las canciones despegaban a través de unos vídeos que proyectaban sobre el escenario, vídeos de nuevo tan absurdos y minimanilistas como graciosos, que dotaban a algunos temas de varias lecturas. No fueron pocas las veces que las lagrimas llegaron a mis ojos, y no necesariamente por temas como A Cat Called Dionysus tuviesen una profunda carga emocional, simplemente el hecho de estar presenciando a una de los grupos que mas tiempo te ha acompañado a lo largo de tu vida, a poco mas de tres metros de ti,  en un show tan hermoso, y con unos músicos de tanto nivel, eran motivo mas que suficiente. Aun me cuesta contenerme mientras escribo esto.

The XX

The XX en el Primavera Sound. Fotografía de Eric Pamies

Con la caída a ultima hora de Frank Ocean, la responsabilidad de encabezar el festival el viernes recaía en ellos. Tuve que salir corriendo de The Magnetic Fields para ir a pillar sitio, pero eso ya estaba hasta arriba cuando llegué, así que me tocó colocarme más lejos de lo que me hubiese gustado, y eso, me jodió el concierto. Porque el sonido, mas allá del primer corralito de separación del publico, era bastante bajo, y a mi lado había gente con ganas de hablar demasiado alto. Comenzaron con Say Something Loving, y a la segunda ya lanzaron uno de sus temas bandera, Crystalised. Cuando empezó a sonar Islands, tuve que salirme de donde estaba, porque eso era insoportable, la gente que hablaba y el sonido bajo era una combinación letal, y ahora tocaba lo mas dificil, escapar de la marabunta de gente y buscar un sitio donde la gente estuviese mas tranquila. Literalmente tardé cuatro temas en conseguirlo, y cuando por fin encontré un lugar donde quedarme a mover los pies, ya iban por Performance, la pieza que abría el camino a la que probablemente es mi canción favorita de ellos, Infinity. El juego de voces de Romy y Oliver bajo la tutela y los dedos de Jamie se empezaron a deslizar entre el publico, con esas suaves melodías llenas de contrastes delicados y nostálgicos, que en esta gira derivan en rabia a modo de beats letales y bailables. The XX se han vuelto mas divertidos, pero no han perdido la sutileza ni el componente intimo que les hacia especiales.  A partir de aqui ya pude disfrutar del concierto, y se puede afirmar sin miedo a represalias que estuvieron a la altura como cabezas de cartel del día. VCR, Fiction, Shelter ganaban en directo un cuerpo y presencia que te invadia de una forma inexplicable, y que culminaba con ese gran himno compuesto por Jamie, Loud Places.

El publico se vino arriba y coreaban el I feel music in your heights como si estuviéramos ante la segunda venida de Cristo. A mi lado la gente bailaba, sonreía y coreaba un himno generacional que cerraba el set antes del bis, un bis que vino con la divertida On Hold, la iconica -y canción que les lanzó al estrellato – Intro y por supuesto, Angels, tema en el que antes de empezar veiamos a Oliver casi llorando, emocionado por tocar ante uno de los festivales que les ha visto crecer, y en palabras de el mismo, uno de sus festivales favoritos.

Run the Jewels

Run the Jewels en el Primavera Sound 2017. Fotografia de Sergio Albert

The XX estuvieron de notable, pero no voy a mentiros, todo el numerito de tener que salirme del concierto y reubicarme me trastocó bastante la experiencia, así que andaba un poco desanimado. Pero esto cambio cuando empezó a sonar el We are the champions de Queen por los altavoces del escenario Mango, para presenciar la entrada al escenario de esas dos bestias descomunales que son Killer Mike y El – P. Creo que no seria injusto decir que Run The Jewels fueron la mejor actuación de todo el día, y eso tiene mucho merito cuando el nivel estaba altísimo. Una ristra de himnos incontestable como Legend Has It, Talk to Me o Call Ticketron solo fue parada por un inoportuno corte de luz que nos dejó sin show durante cerca de diez minutos. Para ese momento Blockbuster Night Part 1 ya había comenzado y el pogo formado en el lado izquierdo del escenario era salvaje. Se respiraba una camaradería inusual entre un publico que descargaba adrenalina a través del puño y la pistola que representan sus discos. No faltaron las pullas a Donald Trump, Frank Ocean y la reivindicación multicultural, pero todo eso queda en un segundo plano cuando estos tipos hacen gritar a media audiencia las consignas de Lie, Cheat, Steal, se marcan Down antes del bis y acaban con la homónima Run The Jewels para cerrar. Estos tipos no necesitan de piruetas visuales para romper moldes. Les vale con sus voces, unos beats demoledores y un carisma que llega desde Barcelona hasta Belgrado. Ojalá todos los años cerrasen ellos el festival.

Front 242

Front 242 en el Primavera Sound 2017. Fotografía de Sergio Albert

Que me había venido demasiado arriba con Run The Jewels era un hecho, y la única forma de que la maquinaria no se oxidase era yendo a por mas tralla bailable. Front 242 son unos belgas que en plena época del bakalao le metían zapatilla a todo lo que pillaban, y esto era algo que a esa hora, y en ese momento de la noche, era una guerra en la que quería entrar. Aquí no hubo sutilezas ni minimalismos a lo Jamie XX, aquí solo había bajos directos, melodías machaconas  y una vibra en el ambiente que se contagiaba por momentos. La gente saltaba con una música que parecía del Mortal Kombat, y es que había que estar muy muerto para que tus pies no despegasen del suelo cada 0,759 segundos.  Siempre me ha llamado la atención todo el movimiento de la música industrial electrónica, del movimiento rave y de toda su evolución a lo largo de finales de los 80 y 90. Para alguien nacido en el 93, tener aunque fuera 50 minutos con  clásicos como Welcomo to Paradise, Headhunter o Religion, fue poco menos que una experiencia religiosa.

https://www.youtube.com/watch?v=XS30BC3D5WM

Flying Lotus

Y tocaba cerrar el día. No es que no viera ni un concierto malo, es que el nivel estaba siendo altísimo. Para que os hagáis una idea, The XX -y los problemas con el publico- fueron el peor momento del día, y aun así hablamos de un concierto que llegó al notable. Así que nos fuimos al Rayban a ver como cerraba el maestro Coltrane. No fueron pocos los temazos que fueron saliendo hasta las gradas del Rayban, desde covers Final Fantasy VII o Ghost in the Shell, hasta una maravilla de Twin Peaks, que hizo levantar al publico prácticamente al comienzo del concierto. Unos visuales poderosisimos, una calidad de sonido apabullante -los mejores bajos de toda la edición- y un ritmo endiablado fueron el colofón para el cierre con Wesley’s Theory de Kendrick Lamar, y por supuesto, EL TEMA con mayúsculas, Never Catch Me, esa colaboración con el propio Kendrick Lamar que para un gran numero de medios fue la mejor canción de todo 2015.

Todo lo bueno acaba, y este Viernes fue sin duda el mejor día que recuerdo en un Primavera Sound. El relevo generacional de bandas como The XX, la apuesta negra por parte de Run the Jewels y Flying Lotus, la tralla de Front 242, y el auditori, con la mejor programación que le recuerdo en años, fueron un regalo para los oídos, los pies y los espectadores. Tenia una pulsera cuantificadora, que los días que mas me muevo me marca 13.000 pasos. Cuando llegaba a casa este día me marcaba 39.000. Gracias Primavera.

THE END MAGAZINE