Por regla los padres quieren siempre lo mejor para sus preciados retoñitos. Sin embargo, cuando estos últimos son superdotados la razón en esa búsqueda se puede nublar al proyectar en ellos las frustraciones y ambiciones de los adultos.

No han pasado más de cinco minutos en Un Don Excepcional y ya sabemos cómo viven Mary (McKenna Grace) y su tío Frank (Chris Evans) en un suburbio de alguna ciudad en La Florida; un par de minutos después vemos aparecer a Roberta (Octavia Spencer) afanada por la sobrina de Frank. En su primera clase con la profesora Bonnie (Jenny Slate) vemos una demostración de las capacidades poco comunes de Mary. Con brío, el director Marc Webb —el de la divertida (500) Días Juntos, 2009— nos lleva a saber que Mary es una niña nacida en el seno de una familia de académicos, heredera por el lado materno de ciertas habilidades matemáticas excepcionales. Esta revelación da paso a la aparición de la abuela Evelyn (Lindsay Duncan), y con ello se tensa el arco dramático de esta historia escrita por el guionista Tom Flynn.

“Personalmente, esto [Un Don Excepcional] es mucho más de mi resorte. Películas que hablan sobre asuntos familiares”. —Chris Evans

En esta dramedia familiar el conflicto corre por cuenta del enfrentamiento entre Frank y Evelyn por cuanto tienen ideas disímiles sobre el futuro de Mary. Aires de Kramer vs. Kramer (1979) —Dustin Hoffman, Meryl Streep— y I’m Sam (2008) —Sean Penn, Dakota Fanning— llegan a la memoria de narraciones donde los niños son un botín. Nada nuevo bajo el sol. Entonces tenemos dos posturas: la de Frank, según alega por el pedido de Diane la mamá de Mary, que quiere un ambiente en la que la niña pueda desarrollarse más como una persona del común que como una genio; por el contrario, la de Evelyn, la abuela recién aparecida siete años después de enterarse de los dotes de la nieta, que quiere que esta pueda desplegar todo su potencial en matemáticas con los implicados sacrificios sociales que ello conlleva.

Particularmente no le reclamo originalidad en el tema y sí en su desarrollo por cuanto resulta manipulador. Me explico, es claro que los directores nos manipulan porque  vemos el mundo que ellos deciden mostrarnos: nos guían la mirada. Acá con manipular significo el mal uso de los sentimientos que se involucran cuando hay niños en disputa. Por eso mismo Un Don Excepcional no deja de ser una historia que conmueva, pero mal contada.

Un Don Excepcional

McKenna Grace, Chris Evans, Lindsay Duncan en Un Don Excepcional

“Las familias llegan en todo tipo de formas, tamaños, colores … y la gente tiene su idea de familia perfecta: papá, mamá, perro, gato, dinero … pero eso no significa que sea la [familia] perfecta para ti en muchas ocaciones”. — McKenna Grace

Evelyn es la abuela, matemática retirada por hacerse madre, que proyecta sus propias frustraciones y ex ambiciones profesionales en esta nieta superdotada. Frank es un ex profesor de lógica y filosofía que por increíble que parezca hoy funge de reparador de botes. Ya metidos en el meollo del asunto, huelga decir que el director hace un filme sentimentaloide donde en últimas enfrentamos al dinero contra el amor, por un lado, y la libertad contra la ambición, del otro. En ese empalago Lindsay Duncan, McKenna Grace y el Chris Evans, realizan unas caracterizaciones creíbles y emocionan dentro de esos personajes dotados con la suficiente capacidad intelectual de separar lo personal del problema que los enfrentan—Frank y Evelyn en plena disputa judicial, continúan con delicadas formas y tratos que se esperan de las personas con sus orígenes y alta educación—. Igual se puede decir de Bonnie y Roberta en sus secundarios.

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Un Don Excepcional

Janny Slate en Un Don Excepcional

Sin embargo, y allende de lo fríos que puedan lucir para los de a pie, nuestros protagonistas son expuestos en forma maniquea, o buenos o malos, sin lo grisáceo propio del ser humano. Aunque cuenta con un par de líneas de diálogo chispeantes, y entendiendo que Un Don Excepcional está dirigida a ser una película familiar; no deja de hacer un flaco favor a los jóvenes espectadores cuando se presentan este tipo de caracterizaciones caricaturescas.

Quizás por querer jugar con lo intelectual de estos académicos, que hablan correctamente y con franqueza de sus pretensiones, es que el filme no logra conectar con un público que busque una tensión más acorde a la vida real. Este gazapo es reclamable al guion y, por supuesto, al director. Y ese asunto también contagia tanto a la fotografía como a la banda sonora por cuando se sienten herramientas desaprovechadas al tratar de subirle el volumen a un vínculo real del espectador con la película. Los planos enteros, medios en algunas ocasiones, más de corte documental que de ficción emotiva son acompañados por una musicalización de la cuál apenas se podría recordar alguna tonada. Sin llegar a dramón terrible, el señor Webb pudo haber utilizado mejor las herramientas del lenguaje cinematográfico para construir  mejor el discurso de su comedia.

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Un Don Excepcional

McKenna Grace & Chris Evans en Un Don Excepcional

Y la premura, mencionada para entrar en el conflicto, es un defecto al llegar al desenlace. Se resuelve todo tan fácil, se llega tan repentinamente a un final feliz donde todos quedan contentos, que entonces se llega a dudar de la expuesta inteligencia de Frank, y de todo el discurso que el personaje hubo levantando en Un Don Excepcional.  ¿Paradójico? No, si hablamos de querer ver esas contradicciones desde el principio en Frank, y no como un extraño arrebato de un tipo que aparecía sin fisuras aparentes más cerca de Captain America que de un profesor de lógica y filosofía. Un sujeto que parecía tener todo tan bien armado que decidió dejar la academia, y la seguridad económica que ello representaba, por irse a La Florida a darle una vida común a una niña que en su momento no sabía si tenía o no las cualidades de su madre y abuela.

Mainstream en lo propuesto, independiente en los recursos, el creador, el mismo de The Amazing Spider-man I y II, pospone la oportunidad de volver a contar una historia diciente, y decepciona a los que estábamos esperando algo más cercano a lo hecho en 2009 con (500) Días Juntos.

 

Curiosidades:

  1. McKenna Grace es alérgica a los gatos;
  2. Octavia Spencer y Chris Evans habían trabajado juntos en Snowpiercer;
  3. Marc Webb y Chris Evans han trabajado en el universo Marvel el uno como director de The Amazing Spiderman y el otro como el Captain America.

 

Un Don Excepcional o el placer de la anónima normalidad
Abuela y tío se enfrentan por la custodia de una niña con habilidades superiores en matemáticas.
Historia50%
Actuaciones65%
Dirección40%
Arte70%
Música50%
Fotografía40%
Puntos fuertes
  • Chévere ver al Captain America hacerlo bien en un rol dramático.
  • McKenna Grace lleva muy bien su apellido.
  • El tema central: las decisiones de los adultos y su impacto en el mundo infantil.
Puntos débiles
  • La musicalización pasa desapercibida en la película.
  • La historia es salomónica y por ello pierde verosimilitud y potencia.
  • Sin estridencias y dentro de lo cerebrales los personajes son maniqueos.
53%Overall Score
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THE END MAGAZINE

About The Author

JUAN CARLOS LEMUS
EDITOR RESEÑAS Y DOSSIER

Soy un colombiano que cada vez entiende peor el porqué de nuestro top of mind: Shakira y el perico. Mas entender no es compartir. Y menos aceptar. Ingeniero por confusión, MBA por necesidad, filósofo, mountain biker y amigo de curiosidad. La que me hizo melómano, lector y cinéfilo. La que trajo las ganas de probar el mundo. Así se llega a un par de cosas que dejan a los sentidos disfrutar, como escribir tratando de no perder la elegancia en ello.

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