La ultima jornada del Sonar estuvo marcada por las actuaciones más técnicas y más humanas. Desde Nosaj Thing y Daito Manabe hasta Bejo y Nico Muhly. 

Nico Muhly

Hoy ya si, vinimos bien prontito para pillar sitio en el Sonar Complex, esa sala de cine donde se realizan alguno de los conciertos más interesantes -y en unas condiciones inmejorables-, de toda la edición. Decíamos el otro día que es curioso como en un festival de acusada temática electrónica, cualquier artista que se sale de la tónica dominante, es sobrevalorado por el público, que ansía nuevos sonidos y nuevas formas. Esto es lo que me pasó un poco con Muhly. Lejos de los samplers endiablados y los bajos a todo trapo del día anterior, Nico nos ofrecía un show intimo al piano. No obstante, al segundo tema se le unieron colegas al sintetizador o diversos instrumentos de cuerda -entre ellos el gran Valgeir Sigurdsson- para deleitarnos con composiciones mucho más complejas que las que ofrece como solista. A mi personalmente- y esto me jode decirlo-me dejo bastante frió. Cierto es que su música no llega rápidamente al fondo como la de compositores contemporáneos de la talla de Max Richter o Nils Frahm, pero en ningún momento conseguí conectar con la propuesta. Todo me resultaba de una perfección técnica tan absoluta, que no fui capaz de asimilarlo.

C. Tangana

Pasar de un artista neoclasico, a Tangana, “el Drake” español. Tócatelas. Personalmente no me gusta su trabajo en estudio, pero en directo el tío se desenvolvía con una naturalidad que me hacia replantearme todo. De toda esta hornada de artistas callejeros que ha salido en los últimos años en España, es probablemente el más respetado a nivel individual, y en su concierto vi muy bien por qué. Personalidad, conexión con el publico y sobre todo, mucha presencia en un escenario para crear una buena onda entre el publico que se hacia visible y palpable desde el primer tema. No es que fuera una actuación memorable ni mucho menos, pero si un buen concierto de un tipo por el que no daba ni un duro.

Bejo

Paren rotativas. Pocas veces he ido a un concierto sin saber que voy a encontrarme. Generalmente busco setlist, veo vídeos en Youtube de directos o incluso pregunto a amigos o investigo en foros de internet en caso de duda extrema, pero no se, algo me atraía hasta este bolo sin saber muy bien por qué. Quizás el hecho de que Bejo es probablemente el artista que mejores vídeos se curra de todo el panorama español, o quizás porque sus colaboraciones con Locoplaya me parecían la bomba. Pero allí estábamos, en el escenario mas pequeño del festival, dispuesto a ver la actuación mas grande de todo el Sonar 2017.

Os pondré en situación. Bejo sale al escenario vestido con un peto y  una cesta de picnic llena de caramelos, que lanza al publico mientras le hace corear Missisipis, el coro de uno de sus principales temas. Su compañero en los platos, Dj Pimp, empieza a fardar de control manual, marcándose unos solos a los pads que dejaría en pañales al mismísimo Araabmuzik. O sea, que el tipo literalmente empezó a aporrear con los codos los pads de percusión y eso sonaba de la hostia. Llevábamos dos temas y ya estábamos calientes, pero Bejo, que sabe muy bien controlar al publico, decide parar el concierto para darnos una sorpresa. Dj Pimp coge la guitarra y Bejo se pone a hacer versiones de Beatbox de Seven Nation Army o Walk This Way, y como podéis imaginaros, no nos lo podíamos creer. Habíamos ido a un concierto de rap y nos estaban lloviendo los caramelos, había versiones de beatbox imposibles, solos en los pads y mangos volando cuando en efecto, Bejo cantó mango.

Pero Bejo tenia otro as bajo la manga, que era traerse a sus colegas de la isla del hierro. Locoplaya aparecieron en el escenario y ahi el concierto ya se rompio del todo. Como si de unos De la Soul surrealistas se tratase, subieron al escenario a cantar su magnifica Crazy, o ¿Que dice la juventud?

Mientras el publico coreaba y bailaba los temas como los nazis gritaban las consignas del partido, los Locoplaya cogían unos taburetes que habían puesto en el escenario para agitarlos salvajemente, demostrando que Ikea puede patrocinar cualquier espectáculo modesto. Y como no, Mucho, el tema mas cachondo -e imposible de cantar- de Bejo, vino acompañado de salto del canario al público, con el que estuvo cantando el tema hasta su final. Solo había pasado media hora, y a mi esto me había llenado como hora y media de un cabeza de cartel. Pero aun quedaba la fiesta final. Bejo hizo que todo el publico besase el suelo para subir en catarsis colectiva mientras sonaba esto :

Y muchos pensareis, ¿Esta es la mejor actuación de todo el Sonar? ¿Un freak con sus amigos? ¿En serio? Pues si, y os diré por qué. En una era donde leds violentos y música a todo trapo inundan día a día los espectáculos, y camuflan -en muchos casos- bajo esa espectacularidad, espectáculos bastante flojos, que un tipo con sus amigos, caramelos, mangos al aire y taburetes, te monte la fiesta que montaron estos tipos esa tarde, es realmente admirable. Bejo, -a parte de sorprenderme lo buen rapeador que era en directo, y sus finas y afiladas bases-, demostró tener algo que muchos no tienen : un gran sentido del espectáculo.

Nosaj Thing + Daito Manabe

Después de lo más humano pasamos a lo más artificial. Ya os hablamos de la instalación de Manabe en SonarPlanta, pero aquí venia acompañado de Nosaj Thing, y esto había que verlo si o si. No sabia muy bien que encontrarme. Soy un conocido fan de la música de Nosaj Thing, pero para nada me esperaba el espectáculo visual que me encontré allí. Sobre el escenario, el dúo anteriormente citado, era recreado en tiempo real en un espacio digital. Os lo explico mejor. Multitud de cámaras grababan a estos dos titanes a los platos, para posteriormente, recrearlos como avatares en un espacio digital y artificial, pero con un parecido asombroso a lo real. Manabe y Nosaj Thing convirtieron el SonarHall en una especie de Matrix donde la música y los visuales eran todo uno. Lastima que hubiese un pequeño apagón que jodiese el tempo del show, porque estaba siendo facil top 3 de esta edición. 

Amnesia Scanner

Una de esas que acabas de rebote y no sabes ni como. Después de lo de Nosaj Thing, me fui a la zona de prensa a descansar. El cansancio de días anteriores empezaba a hacer mella, y aun quedaba parte de Sonar de día y todo el Sonar de noche. No obstante, la comodidad del Sonar Complex siempre da un espacio para la relajación, así que me subí a ver que hacían estos Amnesia Scanner. En la app del Sonar lo definían como “convertir el escenario en un organismo vivo, ese es el objetivo de Amnesia Scanner”, y claro, como para no ir.

Así que hice mi cola religiosamente y me senté para contemplar el espectáculo de este dúo berlinés, que subidos sobre el escenario, me ofrecieron algo que aun no he sido capaz de asimilar. Esto no era un espectáculo de luces como otro cualquiera. De verdad, que aun no se como lo hicieron, pero una especie de foco giratorio iluminaba la sala, principalmente con colores blancos y rojos, mientras que en tu cabeza se producía algún tipo de conexión que no soy capaz de comprender. Hubo cierto momento en el que parecí entrar en una especie de trance casi místico, perdiendo la mirada en un rojo que perdía su condición lumínica para adquirir un valor mucho mas espiritual. La música podría ser machacona y violenta, pero las luces conseguían atraer nuestra atención como polillas, y esa simbiosis, de casi hipnosis mientras una música te aladra la cabeza, es algo que a lo único que me recuerda haber vivido en directo es un nombre mayúsculo, Fuck Buttons.

Desde luego que este espectáculo, junto con el de Nosaj Thing y Arca, han sido de los mas especiales de este año. Actuaciones del futuro en el presente. Robots, humanoides y tecnología dándose la mano para sorprender.

Sohn

Que te fiche el sello 4AD debe ser muestra directa de calidad. Un sello con bandas como Cocteau Twins, Dead Can Dance o The National, no puede estar equivocado. Gran espectaculo el que nos dio Christopher Michael Taylor, un tipo cuyo techo parece no tener limites. Ya pude disfrutar de el hace unos años en directo, pero el rodaje de estos ultimos años le ha convertido en un capitan firme de esas melodias pop tieras y endiabladamente bailables. Como si fuese el blanco perfecto entre The Weeknd y Miguel, Sohn ha conseguido que la sensualidad de su musica sea contagiosa, y por como vimos al publico recibirla, incluso pegajosa. Gran alegria.

Fat Freddys Drop

La gran decepción de la noche. Y debió ser solo personal, porque yo veía al publico disfrutar y pasárselo bien, pero a mi esa mezcla de ska, funk y trompetas a todo trapo no acabó de convencerme. Me gusta su música, y por eso esperaba bastante de los neozelandeses, pero todo me sonaba como una bola de sonidos idénticos durante una hora. Ni siquiera divertidos me parecieron. Pero bueno, no se puede tener todo.

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Nick Hook

Estaba en la zona de prensa descansado, y a mis orejas llegaron unas voces que conocía y quería. Killer Mike y El-P empezaron a hacer retumbar el Sonar, pero Run The Jewels se habían quedado en su casa. ¿Quien podría ser? Pues quien si no, Nick Hook. Colaborador de los ya citados RTJ, Azealia Banks, Action Bronson o Hudson Mohawke entre muchos otros, el norteamericano vino a poner patas arriba el Sonar y de paso, salvar la noche. Nick Hook nos pinchó exactamente lo que queríamos, desde Kendrick Lamar, Future, Young Thug o Travis Scott, hasta clasicazos como Stereo Love. Pocas veces he disfrutado tanto de un Dj set, y para mi, ocupó el slot de Clams Casino el día anterior. El Slot de los grandes e infravalorados. 

Justice

Hasta reventar estaba eso para ver a el nombre más grande del cartel de esta edición. Los franceses no pisaban España desde 2012, y había ganas y miedo a partes iguales. Ganas por volverles a ver, miedo por ver si volvían a hacer lo mismo que en su anterior gira. Me encanta Justice, pero sus directos de 2012 eran puro garraron, una suma de subidas y bajadas al mas puro estilo David Guetta, y sinceramente, a estos señores hay que exigirles mucho mas. El concierto comenzó y el sonido era apabullante, pero el publico no iba a poner las cosas faciles. Practicamente todos los que tenia a mi alrededor estaban de espaldas al escenario, varios hablando a gritos y algunos con actitud bastante agresiva. Decidí cambiarme de sitio pero todo seguía igual. Los franceses por su parte, aunque mejor que la gira de 2012, estaban bastante lejos de la de 2008, que fue en la que parecía que estos señores podían estar a la altura de incluso Daft Punk. Pero no, Justice no son Daft Punk, y su directo a los quince minutos ya empezó a resultar monótono, así que decidí salirme, e ir a ver a De La Soul. 

EL ROBO

Y se acabó mi noche amigos. Cuando salia de Justice para ver al trió de reparos americano, me di cuenta que me faltaba la cartera. Me la habían robado en el concierto de los franceses, así que fui al punto de información a reclamar. Por lo visto a bastante gente le habían robado la cartera, e incluso una chica vino a comentar que le habían robado en el mismo concierto un Iphone 7 en la puta cara. Es una vergüenza que esto pase en un festival, y una putada para el que le roban. Rápidamente tuve que anular las tarjetas de crédito (lo que me llevo mas de media hora gracias a la eficiencia de ciertas trabajadoras) y esperar cerca de hora y media a ver si encontraban mi cartera. Imaginaros la situación. Sin tarjetas, sin DNI, sin dinero y sin abono transporte. Fuera de Barcelona. Tuve la suerte de tener monedas sueltas en la mochila, lo suficiente para coger el metro, y volver a casa. Pero vaya final de noche.

THE END MAGAZINE