Clash estrenada en Cannes el año pasado es una película realizada por un activista egipcio que vivió en carne viva los eventos de la Primavera Árabe. En dicha película se reviven los momentos más violentos de dicha revolución desde la perspectiva limitada de una furgoneta de policía. 

El poster de Clash (2016)  es muy diciente: una mujer vestida de colores señala al espectador rodeada por un montón de miembros de la policía vestidos de negro que miran de manera amenazadora. La imagen está enmarcada por un barrote negro,  lo que nos hace pensar que la mujer está señalando un lugar en el que el espectador está encerrado.

Justamente esto es lo que hace el director y activista egipcio Mohamed Diab, ponernos al interior de una furgoneta de policía durante 1 hora y 37 minutos que parecen más largos de lo que en realidad son. La acción tiene lugar a finales de junio de 2013 en El Cairo, cuando se registraron unas manifestaciones gigantescas que tenían el objetivo de exigir elecciones adelantadas en contra del presidente electo un año antes: Mohamed Morsi. Dichas manifestaciones recibieron el apoyo del ejército y  terminaron convirtiéndose en enfrentamientos violentos (prácticamente una guerra civil) contra aquellos que apoyaban a Morsi y al movimiento transnacional de los Hermanos Musulmanes, movimiento gracias al cual Morsi había llegado al poder. El clima político en Egipto en ese momento estaba en efervescencia sobre todo porque dos años antes la gente había salido a la calle exigiendo la salida de Hosni Mubarak, dictador que llevaba 30 años ejerciendo el poder.

Después de un golpe de estado propiciado por el ejército el pueblo de Egipto esperaba un cambio sustancial: “…pero nosotros sabíamos que ese no iba a ser el caso después de la primera ronda de elecciones: los ganadores fueron el pro-islamista Morsi y alguien que pertenecía al régimen de Mubarak. Estábamos atrapados entre  la espada y la pared. Esa noche lloré. Después de un año bajo la presidencia de Morsi, durante la cual el país quedó dividido, sucedió la manifestación más grande que Egipto haya visto exigiendo su renuncia y nuevas elecciones”, cuenta Diab.

Un microcosmos de la sociedad egipcia

 

En la primera secuencia de la película encontramos a dos periodistas mostrando sus credenciales y gritando desesperados ante los policías que los maltratan, les quitan sus cámaras y sin escuchar ninguna explicación, los suben y encierran en la furgoneta. Por el sudor en la cara de estos dos personajes entendemos que hace mucho calor, el interior de la furgoneta es muy reducido, las paredes de metal lucen viejas y oxidadas. A uno de los periodistas que es fotógrafo le da un repentino ataque de claustrofobia, el otro periodista grita y golpea hasta el cansancio para pedir un médico, sin recibir nunca respuesta de los policías que ya no parecen estar ahí. Son momentos realmente tensionantes.

Pero aunque creemos inicialmente que son los protagonistas de la película, no lo son. Al poco tiempo pasan al lado de la furgoneta un grupo de manifestantes en contra de Morsi, los periodistas piden ayuda, pero los manifestantes al verlos encerrados no escuchan razón sino que empiezan a tirarles piedras. Esto es motivo suficiente para que la policía los detenga y los encierre en el camión. No importará que ellos argumenten que ellos apoyan al ejército y a la policía. Entre la confusión de la guerra civil nadie confía en nadie. Dentro de este grupo de manifestantes sobresale Nagwa (interpretada por Nelly Karim) una enfermera que exige ser encerrada al ver que su esposo y su hijo han sido capturados. Su profesión como enfermera será fundamental más adelante en las difíciles situaciones que deben atravesar.

Clash

Simpatizantes de la policía siendo golpeados por policías

Naturalmente el objetivo de la policía es llevar la furgoneta hacia la cárcel para encerrar a los detenidos, pero las manifestaciones son tan álgidas que no pueden hacerlo y tienen que enfrentarse con un grupo muy grande de simpatizantes de los Hermanos Musulmanes. Finalmente después de una larga confrontación, que nosotros como espectadores solo podemos ver desde las pequeñas ventanas de barrotes del interior de la furgoneta, los policías terminan capturando a un grupo de manifestantes. Es así como dentro de la furgoneta termina formándose un microcosmos de la sociedad egipcia de clase media-baja: por un lado los revolucionarios, por el otro los miembros de la Hermandad Musulmana, junto a ellos unos simpatizantes de la Hermandad Musulmana que no son miembros y finalmente personajes neutrales como los periodistas o un indigente que termina involucrado en las manifestaciones porque le mataron a su perro. No todos los que están en el camión son adultos, también hay niños y viejos.

Lea también: FENCES

Violencia no estetizada

La premisa de la película es genial: en un espacio reducido terminan reunidas por accidente las distintas partes de un conflicto. Sin embargo, hay algo acerca de la estructura de la película que es profundamente desorientador, nunca se sabe que va a suceder. Además de eso uno no termina por simpatizar con ninguno de los casi 20 personajes que están dentro de la furgoneta. No conocemos la interioridad de ninguno de los personajes, cada uno es esbozado rápidamente y algunas veces es difícil entender su rol. Creo que en gran parte esto se debe a que uno como espectador outsider se le escapan minucias de las tensiones sociales en juego. Para un espectador que desconoce la historia reciente de Egipto es muy posible que la película sea desconcertante por momentos, ya que los personajes que están dentro de la furgoneta nunca llegan a hablar en ningún momento de sus desacuerdos. La violencia que se infligen unos a otros termina por ser la protagonista del relato.

Clash

Acabando los conflictos a punta de agua

Otro aspecto desconcertante a mi modo de ver es el tono humorístico de algunas secuencias: algunos personajes crean un distanciamiento muy fuerte con respecto a otros que tienen un tono más dramático. En el caso de esta película el uso del humor parece ir en contra de su premisa inicial, esto es, la descripción cruda de unos hechos violentos y confusos en los que los bandos en determinados momentos ni siquiera importan.

Contrario a lo que se pensaría, y a pesar de suceder en una sola locación tan reducida, la película no tiene una puesta en escena teatral. Gracias a un ingenioso y dinámico uso de la cámara siempre vemos encuadres distintos del mismo lugar. Además de esto la cámara puede ver lo que sucede a lo lejos por las ventanas de la furgoneta, y en ocasiones por la puerta que a veces está completamente abierta vigilada claramente por muchos policías. Otro aspecto sorpresivo que le añade dinamismo a la imagen es el uso de la luz: dependiendo de donde esté la furgoneta y de la hora del día, las fuentes de luz van cambiando dramáticamente haciendo que los personajes estén iluminados siempre de formas distintas.

Clash

Una manifestación pacífica que terminó en guerra civil

Cairo 678 fue estrenada en Egipto unas semanas antes de la revolución en el 2011. Yo hice parte de ese movimiento y quise hacer una película al respecto, pero en los últimos cinco años las cosas han cambiado tan rápido que cada idea que empezábamos a escribir se volvía obsoleta con el tiempo. Después de los eventos del 2013 mi hermano Khaled y yo discutimos la idea de Clash, a él se le ocurrió. Nos pusimos a trabajar buscando ideas, pensando cuál era la mejor forma de hablar de lo que estaba pasando en Egipto. Desde el 2013 las partes involucradas en el conflicto han sido siempre las mismas: los revolucionarios, los Hermanos Musulmanes y el ejército. Irónicamente el único tema relevante que pudimos encontrar en esta revolución fue su fracaso”, dice Mohamed Diab.

Tal vez este sea el aspecto más interesante de la película y quizás a esto se deba su estructura fragmentada y confusa, de pronto por este motivo la película tiene un final abierto y pesimista: porque es la representación de una revolución fallida. La metáfora que utiliza Diab a lo largo del relato es lo suficientemente clara: un niño y una niña dentro de la furgoneta juegan triqui sin saber contra quién están jugando, cada uno va poniendo o un círculo o una equis esperando a que la otra mano invisible responda; hacia el final se ve que la cuadrícula ha sido completada, pero ninguno de los dos ha ganado el juego.

Curiosidades:

  1. Clash de Mohamed Diab fue estrenada en la sección de “una cierta mirada” (un certain regard) del Festival de Cannes del 2016. Algunos críticos llamaron a esta sección “film camp” por la gran cantidad de películas en las que la violencia era el tema principal .
  2. Al grabar una escena de una manifestación en un puente, muchos de los que pasaban por ahí salieron corriendo porque creyeron que se trataba de una manifestación de verdad.
  3. Por la falta de una industria del stunt, en las acciones muchos extras salieron heridos porque estaban peleando de verdad.

Lea también: CANNES 70: GANADORES DE UN CERTAIN REGARD 

 

 

 

Clash: una revolución fracasada
Casi veinte personas son capturadas y encerradas en una furgoneta de policía, y van a tener problemas entre ellos a causa de sus posiciones ideológicas.
Historia90%
Actuaciones 75%
Direccion 75%
Arte 80%
Música 75%
Fotografía 90%
PUNTOS FUERTES
  • Es una película actual e históricamente relevante.
  • La fotografía es magistral.
  • Es una película arriesgada y tensionante.
PUNTOS DÉBILES
  • El contrapunto entre el drama y el humor no le va bien.
  • Algunos personajes sobran por estar mal construidos.
  • Hacia el final algunas acciones resultan repetitivas.
81%Tensionante
Reader Rating: (0 Votes)
0%
THE END MAGAZINE