JerA?nimo Bosch, conocido como el Bosco, pintor holandA�s que plasmA? una serie de imA?genes para muchos aun indescifrables, una visualizaciA?n del infierno tan macabra como compleja, inquietante y terrorA�fica en la que incluso en la actualidad cuesta imaginar que se concibiese algo asA�. El cine, despuA�s de mA?s de 100 aA�os de historia, ha intentado mostrar de diferentes maneras los mA?s oscuros recovecos del abismo sin llegar a alcanzar la esencia de maldad que el Bosco imprimA�a en sus cuadros. De una manera directa o indirecta, puede que inconsciente en muchos autores, el pintor ha influido en el cine de terror y, principalmente, en nuestras mA?s inconfesables pesadillas.

El jardA�n de las delicias, El carro de heno o El juicio final son algunas de esas pinturas que dejan una extraA�a sensaciA?n a todo aquel que las presencia, como si su autor hubiese estado deambulando por el infierno y nuestras pesadillas para poder esgrimir su obra.

Para algunos eran sencillas representaciones burlescas y fantA?sticas, sin mA?s importancia que la de unos dibujos grotescos sin ninguna intenciA?n. En Italia se denominA? a sus dibujos como a�?Grillia�? (la cabeza llena de grillos) dando a entender su arte como algo inofensivo. No fue hasta el siglo XX que se comenzA? a tomar en serio su obra, obteniendo de cada cuadro un mensaje cada vez mA?s profundo, comparA?ndolo con DalA� y denominA?ndolo como un surrealista en el siglo XV.

A continuaciA?n veremos como algunas escenas vistas en el celuloide tienen un pequeA�o reflejo en la obra del artista holandA�s.

Mesa de los 7 pecados capitales.

En torno a 1485 El Bosco creA? Mesa de los siete pecados capitales y las cuatro postrimetrA�as en la que ofrece una explicaciA?n de las posibilidades de salvaciA?n y de la culpa existencial de la humanidad. Las imA?genes de los pecados capitales se distribuyen radialmente en un cA�rculo que simboliza el ojo de dios y donde puede leerse la frase a�?Cave, cave deus videta�? (Cuidado, cuidado; Dios ve). David Fincher reflejA? en su thriller Seven (Se7en, 1995) la necedad humana a partir de los 7 pecados capitales y en los que un despiadado asesino se ve obligado a castigar a todos aquellos que cometen dichos pecados sin ninguna impunidad, es capaz de observar y ver a todos, como el mismA�simo dios recreado en la pintura de El Bosco en el centro del dibujo.

Al igual que en el film de Fincher, ese asesino es el centro del relato, el ojo que todo lo ve y es capaz de castigar a los pecadores. Encima y debajo de la imagen de Mesa de los sietea�� hay dos cartelas en las que se seA�ala: a�?Porque esa gente ha perdido el juicio y carece de inteligencia. Si fueran sensatos entenderA�an estas cosas, comprenderA�an la suerte que les esperaa�? y a�?Les ocultarA� mi rostro, para ver en quA� terminana�?. Una falta de inteligencia que SebastiA?n Brant dejarA�a reflejada en su obra a�?La nave de los locosa�? en la que se ridiculiza al ser humano y en la que el pintor se inspirA? para una obra de mismo nombre que el libro de Brant.

En las esquinas de La mesa de los sietea�� se encuentran cuatro cA�rculos que representan la muerte, el juicio final, el cielo y el infierno, pasos por los que pasarA? cada ser humano. El cA�rculo de la esquina inferior izquierda representa el infierno y donde varios hombres son torturados por demonios. Una de las torturas recuerda al relato de Allan Poe El pA�ndulo y la muerte, en la que un hombre es condenado a morir por un sofisticado artilugio que sostiene una enorme cuchilla que va oscilando y bajando poco a poco hacia su vientre para cortarlo por la mitad, cuento de terror llevado al cine por Roger Corman y escrita por Richard Matheson.

En la extracciA?n de la piedra un cirujano extrae un objeto de la cabeza de un hombre atado a una silla. El supuesto cirujano tiene un embudo sobre la cabeza que se supone simboliza un engaA�o y la monja un libro considerado como una enciclopedia para charlatanes. La extracciA?n de la piedra en aquella A�poca simbolizaba la cura de la estupidez, al retirar la piedra de la necedad.

Pintura de El Bosco

ExtracciA?n de la piedra de la locura

El sA�ptimo arte tambiA�n ha usado una a�?tA�cnicaa�? similar para curar de ciertos padecimientos. A Jack Nicholson se le termina aplicando una lobotomA�a para curarle de su enfermedad mental en Alguien volA? sobre el nido del cuco (One flew over the cuckooa��s nest, Milos Forman, 1975). Misma soluciA?n aplicada por el Hannibal de Ridley Scott, en la que el famoso psiquiatra extrae a un anestesiado Ray Liotta un trozo de cerebro con el fin de curarle de su estupidez, aunque mA?s bien sus propA?sitos son algo mA?s despiadados. Misma curaciA?n aplicada en la instituciA?n mental de Shutter Island (Shutter Island, Martin Scorsese, 2010).

La muerte del avaro, un anciano en su lecho de muerte, entrega un saco de monedas de oro a un demonio, la muerte y los demonios estA?n presentes a su alrededor mientras un A?ngel intenta velarlo y salvarle de los infiernos, algo difA�cil al llevar la avaricia, uno de los pecados capitales, hasta las A?ltimas consecuencias.

Pintura de El Bosco.

Muerte de un avaro

Tema inspirado con total seguridad en a�?Ars moriendia�? (El arte de morir), manual que describe cA?mo los demonios se acercan a la cama de un moribundo y un A?ngel le consuela y reconforta en su agonA�a. En este libro es el A?ngel quien triunfa, en la imagen de El Bosco es dudosa esta victoria de los cielos. Una lucha eterna entre cielo e infierno que el cine ha reflejado de muchas maneras siendo la mA?s famosa el exorcismo. Una de las obras magnas del cine de terror es El exorcista (The Exorcist, William Friedkin, 1973) en la que un cura lucha por salvar el alma de una pobre niA�a invadida por el demonio. Una lucha recreada de forma mA?s cercana a la fantasA�a en Constantine, creada por el guionista de novelas grA?ficas Alan Moore, o Hellboy, de Mike Mignola.

QuizA?s el tema mA?s oscuro y predilecto de la religiA?n sea el de El juicio final, un tema abordado por todas las artes, principalmente por el cine e imaginado por El Bosco en un trA�ptico llamado de igual manera. Prepararse para este dA�a era una preocupaciA?n primordial de la iglesia medieval. SerA? el dA�a en el que los muertos se levantarA?n de sus tumbas y en el cual vendrA? Cristo por segunda vez. El Bosco reflejA? como pocos ese temor del hombre hacia una fecha inminente en su trA�ptico El juicio final.

El bosco

El juicio final

La diferencia entre el cuadro del autor holandA�s y otras creaciones similares es la del A�nfasis con la que representa el tormento de los condenados, aniquilados por el fuego segA?n el a�?Dies iraea�? (DA�a de la ira, dA�a en el que el mundo se disuelve en ardientes cenizas) e influenciado por el Apocalipsis de San Juan. La tierra no podrA? diferenciarse del infierno. Pocos subgA�neros son tan fructA�feros hoy dA�a como el del zombie, en el que los muertos vuelven a la vida y condenan a la humanidad a la extinciA?n, dando de una manera implA�cita un carA?cter religioso a estas pelA�culas.

En un fragmento de un trA�ptico perdido sobre El juicio final, cuya autenticidad es dudosa para algunos, puede apreciarse cA?mo los muertos salen de sus tumbas. Esta representaciA?n estA? muy lejos de la que el cine ha concebido en la actualidad, dotA?ndola de un aspecto mA?s terrorA�fico, teniendo como claros ejemplos los muertos vivientes o a�?caminantesa�? de la serie de televisiA?n The Walking Dead, creada por Robert Kirkman, o los infectados de Rec ([A�REC], Jaume BalaguerA? y Paco Plaza, 2007) y 28 dA�as despuA�s (28 Days Later, Danny Boyle, 2002). Los orA�genes de este subgA�nero se acercan mA?s al concepto de El Bosco; muertos que salen de sus tumbas, si bien estas primeras producciones acudA�an a una temA?tica vudA? para explicar el porquA� algunos volvA�an del mundo de los muertos. La legiA?n de los hombres sin alma (White Zombie, Victor Halperin, 1932) o Yo anduve con un zombie (I Walked with a Zombie, Jacques Tourner,1943) son los mA?ximos exponentes, renovados en 1968 por George A. Romero en La noche de los muertos vivientes (Night of the Living Dead, 1968) dando el aspecto y carA?cter actual.

Esa concepciA?n del infierno que vemos en El juicio final tiene tambiA�n su origen en la literatura. El Infierno de Dante influyA? a varias generaciones de artistas italianos y pudo dejar huella en el pintor. Los dibujos de los seres que pueblan el infierno ya formaban parte del imaginario popular aunque nunca fueron reflejados con tanto detalle.

El Bosco

El paraiso terrenal, La ascensiA?n al Empireo, La caA�da de los condenados, El infierno.

En las cuatro tablas sobre la representaciA?n del mA?s allA? estA? representado el proceso de salvaciA?n y la condena del hombre al infierno. Su segunda tabla, Ascenso al paraA�so celestial, refleja la entrada en el mA?s allA? de una forma muy extendida. Una potente luz guA�a y sirve de entrada al cielo a todos los que tienen la oportunidad de acceder a A�l. Esto recuerda mucho a la pelA�cula Poltergeist: fenA?menos extraA�os (Poltergeist, Tob Hooper, 1982), en la que la frase A?Coraline, corre hacia la luz! Nos recuerda a esta singular tabla, siendo la luz el lugar que guA�a hacia la salvaciA?n. En la tercera tabla, La caA�da de los condenados, los demonios tiran de los pecadores hacia el infierno, como le sucede a la protagonista de ArrA?strame al infierno (Drag Me to Hell, Sam Raimi, 2009) en la escena final al cumplirse su maldiciA?n. La cuarta y A?ltima tabla representa El infierno donde vemos en un primer plano un alma con actitud pensativa, abatida por el remordimiento. Condenado no solo a sufrir los castigos de los demonios sino a recordar para siempre cada uno de sus pecados. En el episodio 10 de la primera temporada de la serie The Twilight Zone,A�creada por Rod Serling, un hombre es condenado a revivir una y otra vez su A?ltimo dA�a en el mundo a bordo de un buque britA?nico. Serling se inspirA? en la leyenda de El holandA�s Errante y en el poema Balada del viejo marinero de Samuel Coleridge.

Resulta curioso cA?mo no solo lo infernal desde un punto de vista religioso tiene cabida en las imA?genes de El Bosco y su influencia. En la esquina inferior izquierda de Muerte del condenado podemos ver una criatura similar a una araA�a que recuerda mucho al extraA�o monstruo creado por Hans Ruedi Giger y que vimos por primera vez en Alien, el octavo pasajero (Alien, Ridley Scott, 1979) cuya misiA?n era poner su semilla en un huA�sped.

El Bosco influenciando a Alien

Detalle Muerte del condenado

SegA?n El bosco, el pecado y la locura es inherente al ser humano y nuestro destino es el fuego del infierno. Esta idea se ve representada en El carro de heno, el cual es arrastrado por demonios hacia el infierno sin que nadie se percate de ello. Nadie tiene en cuenta las leyes de dios ni el destino que les espera. El carro es un vehA�culo para viajar al infierno, el heno representa el materialismo absurdo, la avaricia, la inexplicable necesidad de poseer.

El bosco

El carro de heno

Encima del carro vemos, entre otros, un demonio azul. El heno tambiA�n implicaba falsedad y el color azul se atribuA�a al engaA�o, entendiendo pues que el diablo utiliza lo material para llevar a la perdiciA?n al hombre. En el sA�ptimo arte, la necesidad de amasar fortunas tambiA�n han dado lugar a maldiciones arrastrando a sus protagonistas a un futuro de condenaciA?n eterna. En la primera parte de Piratas del Caribe (Pirates of the Caribbean: The Curse of the black Pearl, 2003) el CapitA?n barbossa y sus secuaces son castigados por una maldiciA?n al intentar robar oro azteca. La momia, llevada al cine en diversas ocasiones, desde Karl Freund en 1932, Terence Fisher o por Carlos Aured, representa este tipo de maldiciones por culpa de la codicia y la ambiciA?n. En las cintas de exorcismos es habitual que el demonio intente engaA�ar de diversas formas a aquellos que intentan salvar a los poseA�dos, repitiendo frases o mandando mensajes de familiares fallecidos.

La obra mA?s famosa de este peculiar artista es, sin lugar a dudas, El jardA�n de las delicias. En su parte central, cargada de referentes sexuales como las frutos mordisqueados sirven como metA?foras de A?rganos sexuales al igual que los hombres cabalgando, peces como sA�mbolos fA?licos, jA?venes que recogen fruta siendo un eufemismo del acto sexual. Se llegA? a especular con la pertenencia del pintor a la secta a�? Hermandad del espA�ritu librea�? y que la tabla central de esta obra era un elogio a las prA?cticas religiosas de la secta en lugar de una condena a la sensualidad desenfrenada, teorA�a desechada hoy dA�a.

TrA�ptico El Bosco

El jardA�n de las delicias

La parte mA?s interesante es el lateral derecho en la que vuelve a representar El infierno. En la parte inferior derecha podemos observar un monstruo con cabeza de pA?jaro que engulle almas para defecarlas en una especie de orinal transparente con forma de huevo, el cual recuerda a las vainas de las que salA�an los nuevos hombres o mujeres, muertos de toda condiciA?n humana y convertidos en seres de otro planeta en La invasiA?n de los ladrones de cuerpos (Invasion of the Body Snatchers, Don Siegel, 1956). A la izquierda observamos un demonio tocando una trompeta de la que sale un sonido atronador. En Casi humanos (Almost Human, Joe Begos, 2013), un joven diabA?licamente trasformado emite un sonido que deja a sus vA�ctimas extasiadas. El ser de otro planeta de La cosa (The Thing, John Carpenter, 1982) emite igualmente un sonido demoniaco al ser entregado a las llamas, como si ese fuego lo condenase al mismA�simo infierno. Un poco mA?s abajo se aprecia una mujer obligada a observase en las nalgas de un diablo, el cual se convierte en un espejo en el que se refleja su belleza, al igual que el espejo de la madrastra de Blancanieves (Snow White and the Seven Dwarfs, David Hands, 1937). Al fondo del mismo postigo el cuadro se convierte mA?s oscuro y tenebroso aA?n, una multitud de demonios trabajan incesantemente en diversas construcciones alumbradas por el fuego del averno, al igual que los orcos trabajaban para Saruman en la trilogA�a El seA�or de los anillos (The Lord of the Rings, Peter Jackson, 2001).

Detalles pintura El Bosco

Detalles El jardA�n de las delicias

 

El Bosco reflejA? el mundo cargado de peligros en El peregrino. Un hombre se enfrenta no solo a la maldad humana, sino tambiA�n a los peligros a los que se enfrenta su alma inmortal. Tanto en el hombre viajante dibujado en los postigos del trA�ptico El carro de heno como en El peregrino, donde vemos al mismo personaje algo mA?s viejo y maltrecho, los peligros no dejan de acechar al hombre. El caminante de Paul Naschy refleja la vida de un peregrino que se deja vencer por el mal, siendo este en realidad el mismA�simo Lucifer, que roba, mata o viola a su antojo, llevando a la perdiciA?n a todos los que se cruzan en su camino.

El Bosco

El peregrino

Como en La mesa de los siete pecados capitales, en el que el ojo de Dios actA?a como espejo que enfrenta al espectador con su propia alma, la obra de El Bosco es un espejo donde vemos reflejados nuestros peores temores, la visiA?n que queremos evitar del infierno. El cine, como su magnA�fica e indescifrable obra, es otro espejo donde vemos nuestras almas, en ocasiones cargadas de miedo y gritos de pA?nico que nunca serA?n escuchados.

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About The Author

JOSÉ Y JESÚS
COLABORADORES SIN FINAL EN EL GUION

José Mª Arroyo y Jesús Mármol son los directores de la ciber-revista de cine Sin final en el guion. Amigos desde el instituto, a veces parecen una compenetrada y violenta (a nivel cómico-intelectual) pareja de película sacada de la mente de Billy Wilder, Berlanga y Tarantino. De diferentes gustos cinematográficos, capaces de adorar a Godard, Browning, Raimi, Von Trier, Visconti, Saura, Spielberg... Para ellos el cine es una necesidad.

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