Juntas, filme realizado por Laura Martínez Duque y Nadina Marquisio, es un documental sobre el amor, la memoria, el recuerdo y el viaje interior, en torno a las primeras mujeres homosexuales en casarse por ley en Latinoamérica.

Norma Castillo y Ramona Arévalo (Cachita, de cariño) fueron las primeras mujeres en Latinoamérica en casarse por ley, esto por supuesto después de dar una gran lucha durante todas sus vidas. Laura Martínez Duque, paisa, y Nadina Marquisio, bonaerense, se conocieron estudiando cine en la Universidad del Cine, se hicieron amigas, y después fueron pareja durante un tiempo. Mientras esto pasaba tuvieron la oportunidad de conocer a Norma y a Cachita,  antes de que ellas se casaran y se volvieran “famosas”. Esto quiere decir que ellas estaban genuinamente interesadas en sus vidas antes de que hicieran historia al casarse. Artículos como este  dan cuenta de una manera muy estéril los hechos legales que rodearon ese suceso, pero parece ser que a la perspectiva periodística, con sus maneras de contar las cosas le queda grande explicar la magnitud y las minucias del amor entre dos personas.

Por eso Laura y Nadina les propusieron a Norma y Cachita que volvieran a la costa atlántica, lugar en el que se conocieron,  vivieron durante muchos años y al que no habían podido regresar. El objetivo de Laura y Nadina en su documental Juntas fue entonces desde el principio acercarse de una manera afectiva a la historia de Norma y Cachita. Juntas no es un documental informativo, es el resultado de una búsqueda de cinco años de dos cineastas en medio de un proceso orgánico e intuitivo; es una obra evocadora donde las imágenes están en diálogo con el sonido y con la música. Cuando los personajes hablan casi nunca están en las imágenes, lo que se ve son otras imágenes tratadas plásticamente desde el momento del registro (juegos de zooms, por ejemplo) y en el montaje (uso de la cámara lenta, videos invertidos). Eso detona otros sentidos en el espectador. Juntas es un documental que a través del dispositivo del viaje, del desplazamiento físico, propone la revisión del viaje interior. El montaje  emula el funcionamiento de la memoria; es decir, no es lineal, es rizomático, es múltiple, es dislocado.

Siento que hubiera sido muy fácil caer en la tentación de hacer un documental lleno de entrevistas a Norma y Cachita, quizás con una cantidad de historias de vida invaluables, pero la apuesta de Laura y Nadina fue otra y definitivamente puedo decir que fue la mejor posible. Tuve la oportunidad de hablar con estas dos mujeres y preguntarles acerca de su proceso; lo que sigue es el resultado de esa conversación:

“¿Cómo podemos hablar de la homosexualidad, cómo podemos hablar del deseo, cómo podemos hablar del cuerpo femenino sin caer en el cliché? Si bien sabíamos que no queríamos hacer un documento informativo, tampoco queríamos caer en la estética de cierto cine de temática gay, queríamos salirnos de esas categorías y finalmente hacer una búsqueda estética y afectiva propia. Nuestro principal desafío fue el de cómo mostrar un viaje interior”.

Nadina Marquisio

  • ¿Cómo conocieron a estos personajes?

Laura Martínez (LM). Estábamos un domingo viendo televisión y vimos la noticia del primer centro de jubilados gay de Buenos Aires. Nos pareció fascinante y decidimos ir a ver de qué se trataba. Cuando fuimos nos dijeron que habláramos con Norma Castillo porque ella era la presidenta. Cuando ella supo que yo era colombiana me contó que había vivido mucho tiempo en Colombia; nos invitó a la casa, nos hizo buñuelos y café y nos presentó a su pareja Cachita. Siempre que las veíamos nos hablaban de Colombia, de su vida allá, un lugar donde habían pasado tanto tiempo y no habían podido volver. En ese momento Nadina y yo éramos pareja y por ese motivo empezó una amistad entre parejas entre generaciones, y al rato ellas se casaron. Al casarse se convierten en una figura mediática y ahí fue que empezamos a desarrollar la historia del documental. Teniendo en cuenta que el periodismo había agotado el formato de entrevista decidimos utilizar el recurso del viaje de vuelta a Colombia. Ellas se morían por volver y pudimos hacer el viaje gracias a que nos ganamos un estímulo de Proimágenes.

Nadina Marquisio (NM). Cuando ya decidimos enfocarnos en la historia de ellas estuvimos un año filmando en la casa hasta que conseguimos los fondos. Fue muy bonito porque teníamos un vínculo muy fortalecido. Fue hermoso cuando pisamos Colombia porque se había establecido entre nosotras cuatro algo muy lindo. Creo que eso nos sirvió mucho a nosotras para filmar otro tipo de momentos, otro tipo de gestos en el viaje, porque había una cercanía y una confianza. Todo ese tiempo de filmar la espera en Buenos Aires, de filmar, qué se yo, a Cachita lavando los platos, a Norma haciendo sus cuadros, sirvieron para que en el momento del viaje, que por naturaleza es desplazamiento y movimiento y rapidez, pudiera yo estar con la cámara encima de ellas sin molestarlas. Por lo que supone el viaje y por la personalidad de ellas se formó una muy linda relación entre la cámara y ellas.

Juntas

Norma Castillo y Ramona Arévalo, las primeras mujeres homosexuales en casarse por ley en Latinoamérica

  • ¿Ustedes tenían un guión o esperaban hacer una filmación más orgánica? 

L M. Teníamos un par de disparadores pensados, pero finalmente en el viaje terminó ganando el azar. Tuvimos que estar muy atentas sin ser invasivas, porque nunca sabíamos qué podía pasar. Teníamos unos recorridos planteados, pero esos dispositivos terminaron cediendo ante la contingencia y la emoción.

N M. Lo único que habíamos planteado era el recorrido entre pueblo y pueblo y las fechas. Eso de alguna manera fue el único derrotero. Pero el día a día suponía ver qué podía pasar. Por ejemplo, llegamos a Taganga, el lugar donde ellas solían vacacionar, donde se escapaban a tener sus fines de semana de amor. Cuando llegamos empezamos a conocer gente y eso terminó determinando nuestra búsqueda. Allá lo de ellas se nos agotó más rápido de lo que pensábamos, pero aparecieron otras cosas, muchas de las cuales no están en la peli, pero está implícito en el ejercicio de filmar.

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  • La pareja es muy icónica e importante históricamente, en qué momento viene la decisión de desmarcarse de eso y llevarlo hacia un tratamiento de la imagen con una intención más poética?

NM. En realidad esa fue la idea desde el principio. Al ver cómo los medios cubrían esa historia, nuestra mirada estuvo enfocada en otros temas. ¿Cómo podemos hablar de la homosexualidad, cómo podemos hablar del deseo, cómo podemos hablar del cuerpo femenino sin caer en el cliché? Si bien sabíamos que no queríamos hacer un documento informativo, tampoco queríamos caer en la estética de cierto cine de temática gay, queríamos salirnos de esas categorías y finalmente hacer una búsqueda estética y afectiva propia. Nuestro principal desafío fue el de cómo mostrar un viaje interior. Finalmente no solamente ellas dos sino que también nosotras dos estuvimos viviendo un viaje en el que fue muy importante la contemplación, la memoria, el recuerdo, que intentamos condensar en la forma del documental.

LM. Fue en el montaje cuando empezamos a descubrir otros recursos formales y nos dimos cuenta de que teníamos que involucrarnos afectivamente de otra manera con el material.

Juntas
  • En términos de fotografía hay muchos planos en los que primero se ve una imagen abstracta y luego, cuando la cámara se aleja, se transforma en una imagen reconocible. ¿Cómo llegaste a esas imágenes?

NM. En realidad todo eso vino por intuición. El hacer cámara en documental propone ese desafío. Uno puede prever alguna u otra cosa, pero o se nubla el día o el día está muy brillante y eso te puede dar destellos, reflejos diferentes. Entonces uno tiene que estar muy despierto para ver y para sentir. En realidad no es algo que yo haga conscientemente, es mi manera de acercarme al mundo. Claramente ese tipo de juegos formales y lumínicos me fascinan.

  • En el momento del encuentro con las amigas que no ven hace años no se ven esas imágenes, nos enteramos de eso por el sonido, ¿en qué momento tomaron esta decisión?

NM. Esa es una de las escenas a las que les tengo mas cariño porque de alguna manera u otra habla de esto del viaje interior que estábamos hablando. El tema de la carretera. Esto nació con la intención de jugar, el montaje es un juego. La idea era ver qué pasaba al mezclar esta carretera con ese cúmulo de voces que se enredan. Ese plano está ralentizado, está vuelto para atrás, está vuelto para adelante, se vuelve a repetir y así es un poco como funciona la memoria.

Juntas
  • ¿La música del documental la hicieron antes o después de tener el documental cortado?

NM. Con Laura decimos que el montaje es muy musical. A veces nos emocionan más los sonidos y ciertos ritmos que la misma imagen. Estuvimos dos años y algo montando la película y el primer corte no tenía tanta música, era más registro directo, pero no quedamos conformes. Entonces empezamos a trabajar más en la composición de la música para empezar a darle otra forma a la peli, y lentamente se fue abriendo a través de un nuevo diseño sonoro. Hubo mucho diálogo entre la imagen y la música, nos sentábamos y cogíamos fragmentos específicos y les agregábamos sonidos. Fuimos muy detallistas con respecto a esto.

  • Qué tensiones sintieron cuando estuvieron allá?

LM. Uno presupone que la costa es más machista, pero uno puede encontrar cierto tipo de prejuicio y homofobia en cualquier parte. Lo que pasó en la costa es que estuvimos en lugares donde ellas habían vivido con personas que las conocían y eran amigas. Hubo una recepción muy linda, la gente se había enterado por los medios que ellas se habían casado y todos estaban dichosos de verlas. Cuando uno las ve a ellas en su cotidianidad, ves un amor y una ternura que yo creo que desarma cualquier tipo de prejuicio. Ellas en la costa tuvieron un bar gay en su momento, y siempre estuvieron muy adelante, con humor, con frescura, y  eso también se devolvió. Las tensiones son las que podés sentir en Buenos Aires siendo gay, en Bogotá siendo gay, en Estonia siendo gay. Y si tengo que hablar puntualmente de la costa, tuvimos una recepción muy diferente, el pueblo estaba muy volcado a la película y la gente estaba siendo testigo de una historia de amor.

Por ese lado lo más violento fue el debate del congreso en Bogotá, eso fue lo mas violento y eso fue como decir “mira lo que está pasando en la capital, mira lo que piensa la gente que nos gobierna”. Lo escuchamos completo y fue tremendo oír todas esas cosas, y ahí había gente de todo el país.

Juntas

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