Luego de su éxito cinematográfico “Mommy”, el director regresa, con actores comerciales y una obra tan personal, que se torna algo impersonal.

Ahí estaba, luego de 10 años, bueno, 12 para ser exactos…”. Aquel regreso a casa, como la profecía del hijo pródigo, la historia se repite, Louise, Gaspard Ulliel, Yves Saint Laurent (2014), vuelve con un terrible secreto, su posible muerte. Pero como dice el título de la canción “The Home Is Where The Hurt Is”, de Camille, este drama abre con prólogo musical, la nueva película del franco canadiense Xavier Dolan, Juste La Fin Du Monde (2016). La idea, la cual cayó sobre sus regazo gracias a su coestrella Anne Dorval, Mommy (2013), con quien trabajó en su primer proyecto, Yo Maté a Mi Madre (2009), (el cual realizó teniendo tan sólo 19 años de edad), muestra el gran desarrollo que ha alcanzado este temerario director.

Basada en la obra de teatro, escrita por Jean-Luc Lagarce, quien murió después de haberla dirigido, a los 38 años, a causa del SIDA; Dolan, regresa como lo hizo, Mike Nichols, The Graduate (1967) y el dogmático Thomas Vinterberg, Festen (1998), con esta silenciosa pieza que introduce a Louise, un escritor de teatro, confrontado por un gran temor, su familia, compuesta por: La Madre, Nathalie Baye, Lawrence Anyways (2011), su hermana, Suzanne, Lea Sèydoux, La Vie d’ Adèle (2013), la cuñada y esposa de su hermano, Catherine, interpretada por Marion Cotillard, La Vie n’ Rose (2007), y Antoine, Vincent Cassel, La Haine, (1955), dan la bienvenida, a esta irregular reunión que segundo a minuto, va llenando de incertidumbre, aquellas horas, jamás vividas.

Un grupo de jovenes en una fiesta

En tiempo casi real, y con una narrativa elíptica, nublada por flashbacks, construyen las piezas incompletas de esta obra, que trata a gritos hacerse escuchar. Adaptada del teatro como Closer (2004), Carnage (2011), y la psico-sexual cinta, Tom á la Ferme, (2013), Dolan muestra sus habilidades de dramaturgo. Como un cineasta sin miedo, explora lo que desconoce sobre la vida, aquella “verdad”, que en todo su cine, se ha arriesgado a mostrar. Aceptando su destino, madura con “su primer film como hombre” y la primera vez que accede a trabajar únicamente con actores comerciales que no pertenecen a los usuales.

La estructura narrativa varía un poco de la obra de Lagarce, la cual es  abstracta, sobretodo llegando al segundo acto, cuyos diálogos fueron modificados, siento no alcanzan a personificar a cada individuo, pero más bien estallan con la mente de Dolan, que invade la sicología del personaje, haciendo que se oiga con doble sentido, que intencionalmente, o de forma accidental, crea una atmósfera manipulada, que interrumpida constantemente por gestos, miradas y ademanes,  hablan por sí solos, sin necesidad de palabras, las cuales realmente sobran, ya que no van con las acciones que prometen.

 

No puedo mentir, no me mata el reparto, su productora Nancy Grant le exigió a Dolan actores comerciales,  sin los cuales sería más difícil de ver y debido a que el director manejó close-ups, corrió con la suerte de tener a estos profesionales, los cuales ayudan a acercarnos a una verdad oculta que sabemos o sospechamos. Si, entiendo, cuesta aceptar esta nueva realidad, que antes para los gays, el closet era la casa, ahora de vuelta a ella, hay otro closet más por enfrentar, aquella oscuridad que los mete de nuevo, la inconfesable muerte.

Otro director canadiense DAVID CRONENBERG

“Para alguien es mejor estar muerto, que desaparecer por tanto tiempo”, pero lo que esconde el film, es ese gran misterio, de aquel amor tan asfixiante e impenetrable, que trata de expresarse o hacerse entender y no alcanza a  justificar la razón del porqué no puede, alienándonos, extrañamente bajo el mismo techo, que estudiado por el ojo minucioso de Dolan, dirige a estos actores muy de cerca, microscópicamente, enfocando y desenfocando, de forma orgánica, el paso a la libre improvisación de aquel claustro-homofóbico espacio conocido como el hogar, donde nada y todo sucederá.

Un joven de medio lado mirando algo

Con una dirección de arte y vestuario siempre impecable, la casa junto con los personajes, la llenan de vida con pequeños detalles, tapizados, mosaicos y cortinas floreadas, mezclados entre el azul y el marrón; con una fotografía entre claros y oscuros, separan las líneas del cielo de la tierra, que unidos a los pocos coloridos  recuerdos, el cinematógrafo Andre Turpin, con quien ha laborado antes en proyectos como (2010), Mommy (2013) y Tom at the Farm (2014), logra dar nuevamente a la imagen, aquellas múltiples tonalidades otoñales que tanto lo caracterizan, claro que; llegando al clímax, el ambiente se torna completamente amarillo, tirando a naranja, lo que crea una carga dramática de un bello y tardío adiós, el  cual gracias a la fotografía no podremos olvidar.

Aunque la película sí pareciera sacada del film ¿Quién Le Teme A Virginia Wolf? (1966), El director lo niega profundamente y dado que los personajes caen en los estereotipos de los que le cuesta tanto huir, siendo Cassel otra vez un temperamental e intolerante, Cottillard callada y sumisa y Seydoux dominante, pero sentimental,  predisponen las acciones que sin mucha sorpresa no logran cautivar, contrario a Ulliel y Baye, que me parece tienen una fragancia con la cual impregnan las escenas, con la viva imagen de lo que deben ser los personajes en la obra de Lagarce.

“Que cualquiera pueda ver el teatro en el film, podría importarme menos”.

“Me encantaría ver la vieja casa”. En cuanto a los elementos más relevantes, los relojes, y hasta el humo, ya sea del exterior que proviene de fábricas y mofles de carros o del tabaco en el hogar, (que todos pretenden haber dejado), intoxican la escena de este guión de 80 páginas, que da un total aproximadamente de unos 95 minutos, rodado en 35 m.m., empaña con lágrimas este desafortunado reencuentro y melancólico viaje hacia el pasado que termina sin éxito, tras las expectativas de una familia, que nunca pareció serlo. Que como la película Krisha (2015), se deja llevar por el melodrama haciendo de esta experiencia, algo incómoda de ver, lo que deja de ser, “especial” y se convierte en algo ciertamente, “banal”.

En cuanto al soundtrack, , “I Miss You” de Blink 182, “Dragostea Din Tei” de O-zone, “Genesis” de Grimes y “Natural Blues” de Moby, ayudan a transmitir un recuerdo hacia el pasado que sólo aquellos que como yo, pertenecientes  a esta generación, podrán sentirse identificados. Contrario a Les Amours Imaginaires (2010), que cargada de energía, cautiva con ritmos que se yuxtaponen junto con la imagen, inmortalizándola. Por otro lado, la musicalización hecha por el compositor Gabriel Yared, a partir de interludios, crea preguntas retóricas del comportamiento de cada uno, que separa la mentira, de la mirada que nunca miente.

La edición, que se complicó un poco debido a las largas escenas, fue lo que lo inspiró a seguir con el proyecto que al terminar Mommy (2013), tomó esta dirección; logrando en su trabajo, una gran complicidad que se une por la prueba, el error y una mirada directa al corazón, que trata sobre lo que no está dicho, pero sobre todo, lo que es verdaderamente importante para aquellos, que puedan ver en el final simbólico de esta película, que a veces escapar del manicomio, como en “One Flew Over The Cuckoos Nest”, es imposible, cuando la cinta no tiene ninguna redención, lo que para algunos va a chocar.

Siendo esta, la película de la que parece estar más orgulloso, por la que recibió El Gran Prix el año pasado en el Festival de Cannes (2016), para los fanáticos de Dolan, como yo, que lo amamos incondicionalmente, y preferimos las películas que el estelariza y no debido a su apuesto físico, pero a su inteligencia visual, la cual como el cine prolífico de Almodóvar o Won Kar Wai, podrán ver más allá los defectos y ver en esta obra, que no es Sólo el Fin del Mundo.

 

Curiosidades: Fue escogida y presentada por Canadá para la categoría a mejor película extranjera en los Oscars 2017.

 

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Juste La Fin du Monde – El Silencio de Xavier Dolan
El nuevo film del director franco-canadiense Xavier Dolan, llega a tocar con gran fuerza a la puerta, pero deja impotente al salir de ésta.
CALIFICACIÓN TOTAL60%
Puntos Fuertes
  • La adaptación del guión fue un reto para Dolan, que aunque ya había adaptado una obra de teatro antes, no muy seguro de que esta fuera a dar resultado, se arriesgó para innovar un estilo visual.
  • La cinta la cual tuvo un período de 20 días de rodaje, fue filmada toda en Canadá y con actores franceses, lo que creó cierto grado de familiaridad a la hora de rodar.
  • La banda sonora la cual siempre tiene presente en sus películas narra junto al score de Gabriel Yared, la penosa travesía de un hombre que no le queda más por vivir que aquel pasado momento.
Puntos Debiles
  • Siendo la obra de Lagorce cero cinematográfica, Dolan alcanza a llenarla con capas visuales, música y las actuaciones de estos actores, que atraen a simple vista pero dejan esperando más.
  • Las repeticiones, en cuanto a valor de plano y movimientos de cámara, saturan la imagen que de forma rítmica trata de incorporarse a la perdida acción de algunos de los personajes.
  • La película, la cual tiene una duración de 95 min, se estanca en un limbo narrativo del que apenas se logra escapar con vida.
60%Overall Score
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