Tengan puestos los ojos en Guatemala es un documental sobre el descubrimiento del Archivo Histórico de la Policía Nacional de Guatemala. Gabriela Martínez Escobar, directora del filme, en entrevista con The End, habla sobre su experiencia en la realización y la importancia de estos archivos para la reconstrucción de la historia.

En el marco del evento Construcción de Memoria, organizado por la Unipanamericana y la Universidad Cooperativa de Colombia, en el que se pretende entender la realidad a partir de las historias que forman parte de nuestra identidad y memoria, las entidades han invitado a la Dra. Gabriela Martínez Escobar, especialista de la Universidad de Oregón en economía política en Latinoamérica y procesos de posconflicto. Gabriela, que trabaja como catedrática e investigadora en dicha universidad, ha dirigido varios documentales, entre los que se destacan Mujeres, medios y rebelión en Oaxaca y Tengan puestos los ojos en Guatemala.

Este último, que será proyectado el próximo martes 25 de julio en Cinema Tonalá de Bogota a las 10 a.m., trata sobre el descubrimiento del Archivo Historico de la Policia Nacional de Guatemala (AHPN), que contiene los registros de esta institución, desde el año 1881 hasta su disolución en 1997. Gabriela deja que sean las voces de las víctimas de la violencia, sobrevivientes y cabezas de instituciones gubernamentales del país centroamericano las que narren varios de los hechos contenidos en los documentos y el como su descubrimiento ha afectado a la sociedad y la justicia guatemalteca.

En The End aprovechamos la visita de la documentalista e investigadora, Gabriela Martínez Escobar, para conocer un poco su visión sobre la historia, más precisamente la historia latinoamericana, y de la importancia de los medios audiovisuales en la investigación y divulgación de acontecimientos clave para la transformación social.

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  • ¿Cómo inicio su carrera cinematográfica?

Yo empecé mi carrera un poco al revés, casi autoentrenandome en hacer cine cuando vivía en Perú. Comencé a hacer cine de corte etnográfico porque estudié antropología cultural en la Universidad San Antonio Abad del Cusco, en una época muy difícil. Te estoy hablando de mediados de 1986-88, en esa época en que Perú sufría una guerra interna. Entonces en las universidades públicas había mucha huelga, eran sitiadas tanto por los partidos políticos como por el ejército. Por ese tiempo decidí ir más al campo y hacer mis documentales etnográficos. Trabajé mucho con la gente indígena de la sierra de Cusco, que es donde yo he crecido.

Y luego de eso me mude a los Estados Unidos donde formalicé mis estudios en cine. Llevaba haciendo cine informal, de cierta manera, entonces ingresé a la Universidad San Francisco State. Luego continué con el doctorado en la Universidad de Oregón. Parte de mi trabajo como catedrática en la misma universidad es hacer tanto investigación, como continuar haciendo documentales. Nunca he dejado de hacer eso, porque creo que es muy importante documentar la historia de la gente, la historia de nuestros pueblos y preservar eso para las siguientes generaciones.

  • ¿Considera que el medio audiovisual aporta algo más en esas investigaciones?

Mira, no sé si aporta algo más, pero sí ofrece algo diferente, como la conexión humana cuando uno ve al otro, ya sea en pantalla grande o pantalla chica. El cerebro del ser humano funciona muy visualmente; por eso los medios audiovisuales logran transmitir algo que a veces el texto puro no logra. Por supuesto, el texto puro tiene su propia riqueza y trabaja mucho con tu propia imaginación, pero el género audiovisual puede capturar más y ayudarte a identificar emociones o tener mayor empatía con lo que presencias. Sobre todo para las nuevas generaciones, que están más conectadas con lo audiovisual que con lo puramente textual, que no deja de ser relevante; es importantísimo y hay que preservarlo.

Gabriela Martínez Escobar y Fredy Peccerelli, Director de la Fundación de Antropología Forense de Guatemala

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  • ¿Cuál es el enfoque principal del documental Tengan puestos los ojos sobre Guatemala?

En ese documental, para mí, el enfoque principal es contar la historia de este archivo (Archivo Historico de la Policía Nacional de Guatemala – AHPN). Prácticamente son 80 millones de documentos que preservan la historia entera de esta fuerza policial administrativa que a lo largo de los años ha generado, también, toda una problemática de derechos humanos, sobre todo durante la época de la guerra interna de Guatemala. 80 millones de los cuales 24 millones hablan de esta guerra, con nombres, con apellidos y circunstancias. Entonces contar la historia sobre el significado de estos documentos (lo cual es muy difícil y enorme) es una actividad casi inconcebible, en particular cómo ligar esa historia, esos documentos, a la vida de las personas y a lo que ha ocurrido en este país hermano y cómo la gente está usando hoy en día estos archivos para rescatar una memoria  y para uso administrativo, en los juicios.

  • Teniendo en cuenta que este archivo tiene más de un siglo de registros, ¿cuáles fueron los casos prioritarios en el documental?

La prioridad fue contar la parte más cruenta de la guerra que inicia a finales de los años 60, hasta cuando se firma la paz en 1996. Es en lo que el archivo se ha abocado más en los últimos años. Sin embargo, trato de llamar la atención sobre otras épocas: la fundación de la Policía Nacional, por ejemplo, o el caso del doctor norteamericano que, en los años 40 fue expulsado de Estados Unidos por experimentar con la población negra para sus estudios sobre sífilis, y que muy cínicamente se va a Guatemala para hacer experimentos con la población: soldados, personas en condición de pobreza, prostitutas, etc. En otras palabras, el archivo tiene documentaciones de todo tipo.

Es fascinante también ver cómo la ley operaba finales del siglo XIX y a lo largo del XX y cómo ellos concebían la ley. Por ejemplo, las mujeres después de las 5 de la tarde no podían estar en la calle, de lo contrario las consideraban de mal vivir y la policía tenía derecho de retenerlas. Hay mucha documentación de esa índole, que habla bastante también de la vida civil.

Alberto Fuentes Rosales, Coordinador del Archivo Histórico de la Policía Nacional de Guatemala

  • Aprovechando la proyección del documental en Bogotá, ¿por qué cree que la gente debería verlo, además del contenido mencionado?

Es un documento relevante para los latinoamericanos, y no solo los latinoamericanos, sino todas las personas, porque es nuestra historia la que allí se ve reflejada. Aunque trate sobre lo ocurrido en Guatemala, nos lleva a pensar que en nuestros países también  hay archivos de ese tipo, en los que podemos encontrar nuestra propia historia, que tenemos derecho a conocer: qué pasó con los desparecidos, con los torturados, con los asesinados. Los mecanismos son muy similares en Latinoamérica. Entonces este documental nos abre una ventana para mirarnos a nosotros mismos en otras naciones.

  • ¿Si tuviera la oportunidad de realizar un documental en Colombia sobre qué tema lo haría?

Bueno, Colombia está en una situación mucho más compleja que otros países. Ha tenido un ciclo de violencia prácticamente a lo largo de todo el siglo XX. Además, es una violencia de varios  tipos, política, de crimen organizado y civil, lo cual lo hace mucho más complicado de estudiar. No lo he pensado todavía, pero si tuviera la oportunidad de trabajar en Colombia, me interesarían abordar los temas de posconflicto: cómo la gente reflexiona y construye su historia para no repetir una época de violencia.

  • Uno de los participantes en el documental menciona que la revisión del Archivo (AHPN) es una tarea masoquista, porque es muy dura, pero necesaria para no repetir la historia.

Absolutamente, pero está en nuestras manos que las próximas generaciones tengan una mejor vida. Si en el presente aprendemos de las malas experiencias del pasado, lo ideal es que no se repitan y se construya un mejor futuro. En el caso de Colombia, por ejemplo, crear un futuro con menos violencia, sin hacerse el de la vista gorda sobre lo acontecido y olvidar, porque eso no ayudaría. Es importante conocer tu historia, por muy dolorosa que sea.

  • ¿En qué proyecto está involucrada actualmente?

Estoy trabajando en Perú ahora. Estoy interesada en el posconflicto y el rol de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, que ha sido muy criticada. Hay aspectos positivos y negativos, pero a mí lo que me interesa es saber qué impacto ha tenido, si es que ha tenido alguno, y ver cómo los jóvenes perciben estos hechos de memoria y la labor de la comisión. Como mencionaba anteriormente, estos temas son dolorosos, sobre todo si eres de la generación que ha vivido el conflicto. Para mí ha sido, por años, muy difícil trabajar en Perú. Yo creo que lo de Guatemala me ayudó a poder mirar el proceso de mi país sin sentir tanto dolor. Entonces espero que el documental ayude a los colombianos a que puedan mirarse a sí mismos y aprender de otro lugar, porque a mí me ayudó en mi proceso personal.

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ALEJANDRO ALARCÓN

Intentando ser escritor. Amante de las buenas historias. Amante del buen cine y en ocasiones del malo.Intentando ser realizador cinematográfico. Nunca se sabe lo suficiente de nada, por ende es mejor aprender de todo, de todo lo que nos apasiona.

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