Hoy os hablamos de Sigur Rós, una de las bandas mas importantes del siglo XXI, y de la que podremos disfrutar el próximo 2 de Diciembre en Sonar Bogotá. 

Sigur Rós, el romanticismo de vanguardia

Hay que empezar reconociendo la complejidad de reseñar a Sigur Rós, pues nos encontramos ante una banda de la cual es casi imposible traducir su sonido a palabras alejadas del entusiasmo cursi; esto no se debe a la esencia de la agrupación en sí, se debe a un aura mítica que los fanáticos nos hemos empeñado en otorgarle a sus sonidos.

La banda islandesa formada desde 1994 nos ha traído en estos 23 años una estrategia de liberación creativa donde la experimentación no es gratuita, sino que ésta construye en ellos una identidad simbólica; desde cantos radicales atmosféricos en su lengua nativa, hasta letras en un lenguaje inventado de sílabas sin sentido, Sigur Rós ha rozado desde sus principios con la experimentación de los materiales musicales.

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Empezando con el álbum Von de 1997 con el que la banda se dio a conocer junto al Ágaetis byrjum de 1999, Jonsi plantea la desnaturalización de su lírica y consolida el Hopelandic: un lenguaje propio de la banda el cual trascendería las fronteras idiomáticas de la música.

Para el año 2002 lanzan el () que juega un papel importante en su discografía pues éste les permite ser escuchados en Londres y es así como su exploración musical toma una nueva dirección.

Ya para el año 2005 nos encontramos con un Sigur Rós menos oscuro, el Takk nos permite sensibilizarnos con un almizcle de dulzura para el espíritu y éste nuevo sentido se consolida propiamente en el Með suð í eyrum við spilum endalaust del 2008; en este álbum dejan de lado el estado de penumbra y sus temas empiezan a abrir paso a la luz. En el 2012 renacen con el Valtari y un año después Kjartan Sveinsson deja la banda, despidiéndose con el último trabajo discográfico.

El recorrido y transformación musical de Sigur Rós ha atravesado diferentes tentativas, en el último álbum Kveikur (2013) podemos evidenciar un cambio temporal, ya que se entremezclan voces de coros de niños, sintetizadores y sonidos atmosféricos que no se logran identificar del todo. Es así como la agrupación se adapta según el tiempo y evidencia su crecimiento musical en cada tema, dando como resultado exploraciones más arriesgadas del post-rock.

Los islandeses rodean la naturaleza de su propio sonido, se dedican a relacionar las ambientaciones oníricas regresando al espíritu del romanticismo propio del siglo XVIII; esto sin duda, logra traspasar las líneas del tiempo para lograr identificarnos en pleno siglo XXI con sus auténticas creaciones.

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En abril de este año la banda realizó dos shows en donde trabajaron junto a la Filarmónica de Los Ángeles, esto les permitió experimentar nuevos sonidos y dar paso a una unificación donde se evidenciaron como parte de un todo mucho más grande, Sigur Rós tuvo una estrategia para manejar esto y permitirle al oyente una atmósfera fuera de lo convencional.

La banda asegura encontrarse sorprendida por la permanencia y el nivel de éxito que han llegado a tener, sobre todo cuando son conscientes que su estética radical de nonpop y sus letras en idioma que pocos pueden entender llega al público para transformarse en una conexión de sensibilidad auditiva.

En su actual gira Nordor Og Nidur (Paseo por el infierno), Sigur Rós llega desde tierras lejanas a Colombia en el marco del Sonar Bogotá 2017 el próximo 2 de diciembre en el Hipódromo de los Andes en la ciudad de Bogotá. De esta manera es notable como la banda ha logrado romper el molde de su género musical y traspasar los límites populares. Abrir este espacio de vanguardia tecnológica y absoluta modernidad con tan legendaria banda, indica una transformación de público con el paso del tiempo. 

Sigur Rós, el romanticismo de vanguardia

Fotografia de Atlantide

Como es bien sabido, la banda islandesa se caracteriza por puestas en escenas complejas donde se encuentran divisiones de estilo; pueden variar desde lo clásico hasta una energía estrambótica acompañada por un juego de luces avasalladoras. Este 2 de diciembre podemos esperar un Sigur Rós que es fiel a sus raíces sonoras, no en vano, estas últimas melodías siguen oscilando desde el intimismo hasta lo expansivo. Nos encontramos ante una banda que ha centrado todos sus esfuerzos en construir auténticos monumentos sonoros.

Sigur Rós, el romanticismo de vanguardia

Fotografia de Filippo L’Astorina

Esperamos con ansias poder ser parte de este universo de complejidad y experimentación musical, sin dudas, esta banda es imparable y podemos estar seguros de una entrega absoluta en el escenario con espacios auditivos mayúsculos de los cuales será imposible escapar.

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