Con motivo de su participaciA?nA�en la competiciA?nA�del prA?ximoA�festival de Venecia, repasamos la carrera de Andrew Haigh, una de las jA?venes promesas del cine britA?nico actual y mA?ximoA�aspirante al LeA?nA�de Oro.A�

Si en los A?ltimos aA�os ha emergido un nombre con fuerza dentro del panorama cinA�filo inglA�s, ese es Andrew Haigh.

Andrew Haigh : La joya britA?nica del momento

Andrew Haigh

Como es costumbre, su carrera cinematogrA?fica comienza en el mundo del cortometraje, donde destaca en 2003 con Oil, un tA�tulo que sirve de precedente para lanzarse a su primer largometraje en 2009, Greek Pete.

Aunque fuese una pelA�cula no muy reconocida por el circuito festivalero, en Greek Pete ya se ven algunos de los elementos fundamentales de su cine, y es que Andrew Haigh podrA�a ser nombrado como uno de los mayores maestros a la hora de hablar de relaciones amorosas en el cine actual.A�

La pelA�cula a��rodada con un presupuesto A�nfimoa�� aprovecha sus limitaciones para hacer de ellas su punto fuerte. A?QuA� hacer cuando no tienes dinero? Mostrar la realidad de una forma frA�a, cruda, intentando apelar a lo que no queremos ver en nuestro dA�a a dA�a. Y eso es lo que ocurre exactamente en Greek Pete, una pelA�cula que nos mete de lleno en la industria sexual, donde actores y personas reales conviven en una cinta en la que nunca sabemos hasta quA� punto lo que vemos es ficciA?n o no. No se trata de crear un falso documental, sino de difuminar los lA�mites de la realidad y la ficciA?n para crear una pelA�cula grotesca, sucia y, sobre todo, impactante.

No era de sorprender que con esto en mente, Haigh rodase su primera gran joya, Weekend (2011), pelA�cula que lo pone en el mapa y se convierte en una de las mejores cintas que trata abiertamente una relaciA?n homosexual entre dos chicos en la frA�a Gran BretaA�a. Weekend de entrada sorprende por la naturalidad y des-dramatizaciA?n de su historia -y personajes-, por conseguir que conviva en una textura amarga y gris una pequeA�a chispa de amor, pero un amor en los tiempos que corren, algo que, para Haigh, es de todo menos esperanzador.

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La historia comienza un viernes por la noche, cuando Russell sale de fiesta con sus amigos heterosexuales. Tiene una buena relaciA?n con ellos, pero es evidente que se ve desplazado ante la manifestaciA?n de amor de varias parejas que le rodean. Decide irse por su cuenta y entrar en un bar gay, donde conoce a Glen, un chico por el que empieza a sentir emociones mucho mA?s intensas que las de un simple rollo de una noche. A partir de aquA�, toda la pelA�cula se centra en el resto del finde, y cA?mo la pareja evoluciona desde ser unos desconocidos a sentir cosas el uno por el otro.

A?Pero quA� tiene de especial esta pelA�cula? El planteamiento no es que sea el colmo de la originalidad, pero sA� su forma de abordar el tema. Con una cA?mara en mano, casi omnipresente, Haigh nos mete de lleno en el nA?cleo de toda la acciA?n. Somos como un amigo de Russell que observa de principio a fin la relaciA?n, reflejA?ndonos en la pelA�cula en mA?s de una ocasiA?n, pero sin poder hacer nada para advertirle de sus equivocaciones. Es muy curioso cA?mo muchas veces vemos de forma completamente clara que es bueno para una persona o no si esa persona aparece a travA�s de una pantalla, mientras que en nuestro dA�a a dA�a, buscamos justificar cosas injustificables en nombre del a�?amora�?.

Pero no solo la cA?mara en mano crea cercanA�a. El distanciamiento que hace Haigh (moral y visual) de los personajes, se plasma en una escala en la que rara vez vemos primeros planos, donde los encuadres son feistas y huyen de cualquier tipo de belleza y perfecciA?n propia de las grandes comedias romA?nticas americanas. AquA� lo que se quiere mostrar es como un pobre desgraciado, que vive en un apartamento de mierda, se siente solo, y se ilusiona con dejar de estarlo. Da igual si es gay o no, porque Haigh consigue llegar a travA�s de un nicho muy concreto a algo tan universal como es el amor. Weekend se te mete dentro como un cuchillo helado, y es de esas pelA�culas que pasan de la ternura al sabor mA?s amargado de todo en cuestiA?n de minutos. Una cinta para romA?nticos, pero de los de verdad.

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Su A�xito en festivales como SXSW, MilA?n o Londres con Weekend, le abrieron las puertas para que empezase a A�participar en proyectos televisivos, como Looking (2014), de la HBO;A�pero vamos a centrarnos en su A?ltima pelA�cula hasta la fecha, y el mejor trabajo de su filmografA�a.

AA�o 2015. En la Berlinale aparece un tal Andrew Haigh en la competiciA?n oficial. Viene a presentar 45 years, una pelA�cula que comparte muchos elementos con su anterior filme, Weekend. El primero de ellos, y el mA?s evidente, el volver a centrar toda la historia en una relaciA?n de pareja, salvo que en este caso lo aborda exactamente al revA�s. No busca contar el inicio a��y el fina�� de una, sino que pretende ahondar en el final de una relaciA?n heterosexual que ha durado mA?s de 45 aA�os.

Charlotte Rampling y Tom Courtenay dan vida a esta adorable y triste pareja perdida en Inglaterra. De nuevo Haigh coge el friA? y gris paraje britA?nico como metA?fora del estado emocional de sus personajes. En 45 Years, ambos preparan el terreno para una bonita fiesta en la que conmemoran los 45 aA�os que llevan casados, pero esta fiesta, y la llegada de una carta al domicilio, serA?n el detonante para que Kate (Charlotte Rampling) empiece a cuestionarse acerca de lo que ha sido su relaciA?n.

45 Years es la mejor pelA�cula de Haigh, no solo porque demuestre una madurez a la hora de definir a sus personajes o los elementos que le rodean, sino por la exquisita planificaciA?n y formalidad con la que lo cuenta. Desde personajes que hablan literalmente con las paredes, hasta espacios que literalmente devoran a sus protagonistas;A�45 Years es un artefacto que te va consumiendo poco a poco, quizA?s de una forma mucho mA?s perturbadora que Weekend,A�porque aquA� se pone en jaque si toda tu vida ha sido una mentira, si un dA�a puedes despertar y dudar absolutamente de todo lo que has construido junto a una persona que, pensabas, era tu alma gemela.

La actuaciA?n de esta pareja es de las mejores que he visto en este siglo, y muestra de ello fue el Oso de Plata que se llevaron ambos en 2015. Haigh se confirma como un gran director de actores, y un genio absoluto en la dilataciA?n temporal. Al igual que en Weekend, el britA?nico usa una nueva estructura de segmentaciA?n de tiempo a��en este caso dA�asa�� para mostrar cA?mo en menos de una semana el ser humano puede pasar del cariA�o y el amor a la duda mA?s horrorosa.

45 Years es una pelA�cula dura, de esas que como te pille un dA�a malo, te hunde. Pero es un exquisito trabajo a todos los niveles que componen una pelA�cula, desde su minimalista uso del sonido, hasta la contenida y seca fotografA�a. Es su pelA�cula mA?s equilibrada y, por tanto, su mejor pelA�cula hasta la fecha. Haigh nos muestra que en esto del sufrimiento da igual si eres un joven sin dinero, gay y perdido en medio del Reino Unido o una pareja jubilada, heterosexual y con cierta comodidad econA?mica. En materia de sufrir a��por amora�� no hay clases sociales.

A?Y ahora quA�? Pues ahora se presenta a la CompeticiA?n Oficial de Venecia con Lean on Pete (2017), una pelA�cula en la que contarA? con muchos mA?s medios que sus anteriores largometrajes, un reparto estelar a��Buscemi y Sevigny, entre otrosa�� y un giro en la temA?tica que venia abordando con anterioridad.

SegA?n la sinopsis, “Charlie Thompson, un chico de quince aA�os que es abandonado a su suerte por su padre, emprende junto a un caballo de carreras robado un peligroso viaje en busca de su tA�a, de la cual no tiene noticias desde hace tiempo, y un nuevo hogar”.

Realmente parece que no veremos esta vez una pelA�cula centrada en las relaciones amorosas de dos personajes, pero sA� que veremos un profundo drama familiar con varias aristas narrativas. Una evoluciA?n muy interesante a�� y necesariaa�� para Haigh, del que no me extraA�arA�a nada, que acabase llevA?ndose un premio imporante en el Festival de Venecia 2017.

THE END MAGAZINE