El compositor argentino Osvaldo Montes habla con The End sobre la unión entre música y cine, haciendo un recuento de su carrera profesional.

 Por: Brendan Lawler

Osvaldo Montes compositor argentino

Poniendo la imagen a bailar: entrevista con Osvaldo Montes

Osvaldo Montes es ante todo un aficionado al cine. Esto se ve no  sólo cuando el compositor argentino nos cuenta sobre su propio trabajo, sino también en la forma en la que sus ojos se iluminan cuando habla de sus películas o sus compositores favoritos. El galardonado argentino, que ha trabajado con Mercedes Sosa y compuesto música para más de cuarenta largometrajes y treinta programas de televisión, se sentó con The End Magazine para hablar de su carrera: el arte de componer música para cine. Osvaldo Montes  es conocido por haber participado en la banda sonora de Tango feroz (1993), Tango, un giro extraño (2005) y Una sombra ya pronto serás (1994).

El Osvaldo Montes del pasado

¿Cómo fue tu formación musical?

Tuve la suerte de tener una familia llena de músicos que me enseñaron acerca de la música popular de Argentina en esa época. Justamente esa música folclórica me dio una base muy importante. Luego tuve otro tipo de influencias. Me fui a vivir en París por un tiempo y trabajé con un grupo de andinos que se llaman Los Calchakis. En el año 1977 grabé mi primer disco como solista. Tiempo después me compraron una pista para un documental. Allí arranqué a trabajar para muchas series de televisión y luego para largometrajes.

¿Recuerdas la primera vez que viste tu música combinada con imágenes?

Osvaldo Montes Compositor Argentino

Osvaldo Montes, compositor argentino

Fue hace muchos años, para una obra de televisión en los 80. Era un trabajo hecho en cinta de 16mm, editado en unas mesas gigantes de montaje. La primera película fue una que se llama La guêpe (1990), que quiere decir “la avispa” y fue dirigida por un gran cineasta canadiense que se llama Gilles Carle. Fue una película que no tuvo mucho éxito, pero el trabajo fue un poco particular.

Realmente era muy emocionante imaginarte todo el proceso de composición en teclado, pasarlo a las partituras, luego la grabación en estudio con los músicos, la mezcla y después verlo por fin en la pantalla. ¡Al final termino no viendo la película sino escuchando la música! Y ahora, después de participar en 50 largometrajes, sigue siendo casi imposible para mí ver una película en la que haya  trabajado sin prestarle especial atención a la música.

Habiendo trabajado en más de 50 largometrajes, ¿sueles volver a revisar algunas de tus obras antiguas?

Sí lo hago. Es más, justamente en este momento estoy en el proceso de pasar varias de mis obras antiguas al digital. Entre ellas, el primer tema que grabé en París, en un formato de 8 pistas, que es muy difícil de manejar. Terminé digitalizándolo en en un estudio en Uruguay que de casualidad tenía la máquina. Lo volví a mezclar dejando intacto todo el material grabado, pero usando algunas herramientas más modernas y de mejor calidad.

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El Osvaldo Montes de hoy

¿Cuando escuchas esas pistas te reconoces en ellas? ¿Ves al mismo Osvaldo de hoy en día?

Me siento 100% identificado. Es más, siento cada una de las notas que toqué, cómo las hice, con qué instrumento etc. Al revivir muchas de las cosas que hice en ese momento, logro entender lo que estoy haciendo ahora.

Osvaldo Montes Compositor Argentino

¿Hay muchas diferencias en tu proceso de antes en comparación con el de hoy en día? ¿Por ejemplo alguna que tenga que ver  con el desarrollo de la tecnología?

Estoy muy agradecido con la demora de la tecnología en algunos casos, pero a la vez también aprovecho los avances. Te contaré cómo hice el primer sampler de mi vida. No existían máquinas, entonces para hacer un loop me tocó literalmente hacer un loop físico de cinta de ¼ pulgadas, cortarla pegarla, etc. Respeto mucho a la gente que sigue grabando en análogo para capturar la textura. Escucho muchos vinilos de mis primeras bandas sonoras y encuentro algo de encanto allí. Pero la verdad es que yo creo que nunca pudimos haber imaginado las opciones que nos da la tecnología hoy en día, al menos no al nivel en el que estamos.

No obstante, sigo utilizando muchos instrumentos clásicos. Acabo de terminar una banda sonora en Argentina que se llama Aires, que es un diminutivo de Buenos Aires. En esa película utilizo una cantidad de texturas de distintos instrumentos incluyendo el bandoneón, tocado en esta obra por un gran músico que se llama Walter Ríos. Esas texturas cambian la grabación totalmente porque el digital a veces sólo presenta una suerte de pared medio fría.

Hablando de tu proceso, ¿Cómo es cuando empiezas un nuevo proyecto?

El cine es diferente a la televisión. En una película tienes hora y media de historia, en cambio en una serie tienes 80 capítulos. Generalmente lo que sucede en televisión es que terminas componiendo para diferentes situaciones y para cada carácter particular de la serie. Sigues el paso de los primeros 10 capítulos y después hay un musicalizador que utiliza lo que hiciste para el resto de la serie. A veces te llaman sólo para necesidades particulares de secuencias especificas.

En el cine las dinámicas son diferentes y podemos probar varias cosas. Además hay tiempo para probar y vivir errores. También hay mucho trabajo en conjunto con el director y a veces con el montajista, que tiene un participación muy directa con el tema de la creación musical. Al comienzo me gusta leer el guión. 

 Cuando ves una partitura bien escrita o un libro, sabes ya en la tercera o cuarta página lo que pasa y cuál es el carácter. Si está bien escrita tienes la certeza de va a sonar bien. Con un guión pasa lo mismo. Si tiene peso al pasar las hojas, puedes ver y escuchar lo que lees y eso es muy alentador para mí.

Poniendo la imagen a bailar

Has vivido en muchos lugares del mundo. ¿Esto cómo ha influenciado tu música?

Ciudades como Buenos Aires son lugares que me entrenan de muchas maneras. Lo mismo me pasa en París, Canadá y  en Colombia. Con este país tengo una relación hace muchos años gracias a que tengo una casa en Providencia. Pero yo tengo un concepto de la inspiración que no es tan usual en los compositores típicos. La gente me dice: “¡Ah! Tienes una casa en Providencia, qué delicia estar allí y componer.” ¡Pero yo no compongo en Providencia! Lo que pasa es que después de ir a Madrid o a Providencia me siento a trabajar.

Lo que pude haber visto en la calle me sirve más como un disparador. Es como si un “random” de la memoria, algo que los creadores tenemos adentro, nos disparara cosas. Yo creo mucho en eso. Puede ser que a la gente no le de mucho placer esta cuestión de la inspiración vista así.

Cuando me siento a componer no es necesariamente en el momento en que estoy frente a un paisaje extraordinario. A veces sí y a veces no.

¿Como ves la industria hoy en día para los compositores?

He visto  que la gente ha tomado la iniciativa de ejercitar un poco más la relación entre música e imagen. Anteriormente, había muchos casos en que los que la gente no conocía en qué consistía el trabajo del compositor, menos en Latinoamérica. Muchos creían que el compositor era el que eligía la música para poner en la película. Y es comprensible. Debe ser lo mismo con quien se pregunta qué es un fotógrafo. Dicen:  “Qué linda imagen”, pero no saben todo el trabajo atrás de eso. Nosotros, los compositores, los directores de fotografía, los montajistas etc., somos poco reconocidos. No tenemos la popularidad de un actor o de un director.

¿A los que quieren profundizar su conocimiento acerca de la música en el cine, qué les recomiendas?

Recomiendo un ejercicio que hago en los talleres en el que alguien coge una secuencia de una película y la ven muda. Después deben volver a ver la misma escena con audio, para así entender la importancia de la música en el cine. También les recomiendo buscar en línea sobre la historia de este arte. Hay muchas cosas muy curiosas. Sólo la teoría de por qué existe la música en el cine, por ejemplo, fue una cuestión totalmente elemental y simple: el proyector hizo mucho ruido entonces a alguien se ocurrió poner un pianista al lado para taparlo. La unión entre la música y el cine es muy fuerte y hay muchas cosas así para investigar.

¿Algunas bandas sonoras favoritas que recomiendas?

La misión de Ennio Morricone, que es una banda sonora absolutamente increíble. Cinema paradiso que también es de Morricone. Azul profundo de Eric Serra. Danza con lobos de John Barry. Cualquiera de Vangelis. En fin, ¡Hay varios!

Editado por Daniela Reyes

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