En entrevista con The End, el realizador colombiano Juan Camilo Villarreal, que recientemente estrenó Los Corredor, primera miniserie transmitida por WhatsApp, habla sobre su experiencia como director, tanto en la realización de cortometrajes, el trabajo en televisión y en el campo publicitario.

Juan Camilo Villarreal en el rodaje de ‘Los Corredor’

Desde el cortometraje Habitación 302 (2006), el director colombiano Juan Camilo Villarreal ha mostrado una evolución constante como realizador cinematográfico y como artista en general. Desde cortos propios, como Rookie (2009), hasta producciones pagas por instituciones públicas y por marcas de la talla de Lego y Móvil Delvac.

Dos de sus trabajos más recientes han llamado la atención de la audiencia nacional, los cuales, a pesar de enfocarse en públicos específicos, están hechos para que cualquiera los pueda disfrutar. El primero es la serie Científico por un día, que consta de 12 capítulos y que fue reconocido el pasado 27 de julio con el premio TAL (Reconocimiento a lo mejor de la Televisión Pública de America Latina) en la categoría de Mejor Serie Educativa. Mientras que el segundo, Los Corredor, es una serie cómica, que se dirigía principalmente a los transportadores del país y los invitaba a asistir al Gran Premio Nacional Mobil Delvac 30 Años, y cuyo humor y trama lograron expandirse más allá del gremio transportador para convertirse en una miniserie colombiana, la primera en utilizar WhatsApp como medio de difusión.

  • ¿En qué momento de su vida decidió iniciar con el cine como carrera?

En la universidad, cuando estaba cursando Artes Visuales en la Javeriana, me decidí por lo audiovisual ciento por ciento. Al inicio yo quería ser artista plástico y contemplé ser pintor (probablemente retome esa iniciativa en unos años), pero fue cuando inicié el proceso de crear videos cuando me sentí más a gusto, porque vinculaba casi todas las artes.

Mi primer trabajo cinematográfico fue Habitación 302 (2006), protagonizado por Anderson Ballesteros. Este corto fue el resultado de mi tesis y participó en festivales;  tuvo cierto reconocimiento en su momento.

  • Cuéntenos sobre la serie que acaba de ganar el premio TAL 2017 en la categoría de Mejor serie educativa: Científico por un día. ¿Cómo llegó a trabajar en ese proyecto y por qué cree que ganó el premio?

Científico por un día es el resultado de la necesidad de Colciencias de acercar la ciencia a una generación específica: los millennials. La producción de ese proyecto ya se había adjudicado a la productora La Buena Estrella S.A.S., encabezada por Andrés Lopera, y, después de una selección entre varios directores me escogieron a mí. Yo empecé a trabajar en un formato y una estructura atractiva, que hiciera amable el discurso científico para que fuera fácilmente entendible por el público general en Colombia.

Fue un rodaje extenuante, más de mes y medio de grabación. El resultado es un formato de 15 minutos que se transmite por el canal Señal Colombia y se puede ver en Facebook. Aprendimos mucho porque jugamos a crear algo innovador en el sentido de usar el sitcom (comedia de situación), la animación y el documental; es decir, combinamos varios géneros para hacerlo lo más atractivo posible. También recurrimos al humor por medio de los protagonistas para llegar de forma más efectiva al público objetivo.

  • ¿Cuál es el aspecto que más ha cambiado o mejorado en usted como director, desde su corto Habitación 302 hasta sus trabajos más recientes?

Trabajar más en las relaciones con las cabezas de equipo, y, sobre todo, anticiparse a los hechos. Durante los rodajes uno tiene que solucionar problemas constantemente, y eso lo va volviendo a uno mucho más hábil e incluso se desarrolla la capacidad de prever inconvenientes.

Juan Camilo Villarreal con el elenco de ‘Científico por un día’

  • Después de Científico por un día, otro de sus trabajos más reconocidos, Los Corredor, ha tenido como plataforma YouTube, pero su difusión principal fue por WhatsApp, ¿cómo llego a dirigir esta mininovela y por qué se transmitió por esa red social?

Luego de haber rodado Científico por un día, Andrés Lopera y yo fuimos llamados por Claudia Guerra, que es la productora general de Ochurus, que tenía el proyecto de una serie para distribuir por WhatsApp para la agencia Sancho DDB. Ellos querían arriesgarse y crear contenido diferente, alejado de lo que se producía usualmente. En la productora Ochurus nos dan las reglas del juego, que básicamente es el resultado de un análisis muy juicioso del mercado por parte de Sancho, en el que se determina con qué se identifica más el gremio de transportadores: las novelas y la aplicación WhatsApp, con la cual se comunican con sus familias y colegas, y mantienen un lazo frecuente y afectivo.

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  • ¿Ayudó, además de la dirección, a crear la historia de este proyecto?

Los Corredor tiene mucho de mi personalidad. Gran parte del humor se dio con el trabajo de los actores y la confianza que yo logré con ellos. Este proyecto fue concebido también porque yo trabajé de la mano con el guionista Andrés Lopera;  tiene tanto de mí que de hecho yo soy la voz de un personaje: El Barón Rojo.

  • ¿Cómo ha sido la experiencia de realizar sus propios proyectos y los desarrollados en el campo publicitario?

Mis proyectos son el resultado de una visión de un determinado momento de mi vida. Habitación 302 es un juego onírico de escenas y montaje que me dio una experiencia muy buena sobre los errores que cometí y las virtudes que desarrollé. Rookie básicamente representa lo que fue mi vida como bicitaxista en Londres, una etapa que generó varios cambios en mí. Después, toda la producción que he generado de televisión me ha enseñado a trabajar más rápido y a aprender a solucionar los problemas que se presenten.

En el trabajo en publicidad hay oportunidades en las que se presentan grandes retos en narrativa y que, luego, se convierten en proyectos que, a pesar de haber sido concebidos para una marca, dejan un gran aprendizaje. El oficio publicitario te genera nuevos conocimientos, al fin de cuentas te están pagando para que aprendas, y el resultado es una retroalimentación de lo que te dejan esas experiencias. De todos modos, es necesario pensar en paralelo en crear obra, porque es una válvula de escape de tensiones, de sentimientos y de vida.

  • ¿En qué proyectos personales está enfocado en la actualidad?

Actualmente estoy finalizando el cortometraje Muñeco de papeluna reflexión para entender cómo la realidad y la fantasía nos ayudan a comprender realidades ajenas, un tema que a mí siempre me ha interesado. Paralelamente, tenemos en proyecto un largometraje, que también involucra aspectos similares y recurre a a la ciencia ficción y a narrativas que rompen la linealidad.

  • ¿Cómo llegar a ser un realizador cinematográfico en Colombia?

Es un emprendimiento difícil. Lo mejor que uno puede hacer es no parar; es decir, ahora la democratización en los medios hace que producir sea mucho más asequible que en años anteriores. El consejo primordial es que si usted quiere llegar a tener un espacio dentro de la industria, tiene que creárselo y producir, porque si uno se queda esperando a que lo contraten en un sitio es muy difícil. Usted debe crear su propio universo dentro del mercado.

  • Desde su punto de vista como director y espectador, ¿qué le hace falta al cine nacional?

La principal falencia es que uno se crea menos. El asunto también radica en que hacemos películas sin analizar cuál será nuestro público objetivo. Está bien que uno cree arte para sí mismo, pero finalmente el cine es un espectáculo para el público y muchas películas le dan la espalda, incluso antes de realizarse. Se debería aplicar eso que la publicidad nos ha enseñado, que es entender a quién le estamos hablando y cuál es la mejor forma de captar su atención.

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ALEJANDRO ALARCÓN

Intentando ser escritor. Amante de las buenas historias. Amante del buen cine y en ocasiones del malo.Intentando ser realizador cinematográfico. Nunca se sabe lo suficiente de nada, por ende es mejor aprender de todo, de todo lo que nos apasiona.

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