La última propuesta de Jim Jarmusch es un viaje filosófico entre la depresión y la felicidad, un juego de referentes entre la cotidianidad y la extrañeza.

Paterson (2016), la última entrega de Jim Jarmusch, es la oda que le hace el director neoyorkino al poeta neojerseita William Carlos Williams y su libro Paterson (1946- 1958)La historia cuenta la cotidianidad de Paterson (Adam Driver), un conductor de bus tocayo a su ciudad que usa su tiempo libre para escribir poesía en un cuaderno personal, pasar el tiempo con su chica, pasear al perro y tomar cerveza en un bar del barrio. Toda la “cinta” es una declaración estética y podría decirse filosófica sobre el arte, la poesía, el cine y la vida. La intención detrás de Paterson, al igual que en la poesía de Williams, es la de hablar de la belleza en las pequeñas cosas, de la ruptura silenciosa de la cotidianidad en el sueño de vida americano, tan ingenuo y deprimente a la vez. ¿O será esta la felicidad?

Paterson

Estructura

Jarmusch, a manera de tributo, emula a Williams desnaturalizando el lenguaje cotidiano. Se acerca a `el distanciamiento brechtiano’ para cumplir su objetivo, enajenándonos de la más común y holgazana cotidianidad al inmiscuirnos en ella. Con actuaciones que buscan evidenciar la ilusión, personajes que aparecen arbitrariamente, puestas en escena que enrarecen la realidad, sucesos que, desde códigos narrativos, nos dan falsos indicios hacia sub-tramas sin resolución, señales que no obedecen a ningún objetivo más que a la subjetividad del personaje principal y la carencia de un objetivo en su propia vida, Jim quiere despertarnos del letargo que muchos encontramos cuando vamos a la sala de cine. El efecto sin duda va a ser el opuesto en varios de los espectadores, que serán lanzados a un estado catatónico hasta que se prendan las luces de la sala.

La película de una hora y cincuenta y ocho minutos está dividida en ocho días, de lunes a lunes de una semana laboral, todos iguales, aunque todos con sus particularidades. Él, Paterson, cumple su deber como ciudadano ejemplar y busca tiempo para escribir bonitos poemas sobre las cosas simples y los grandes sentimientos. Su rutina empieza todos los días cuando despierta junto a su esposa Laura (Golshifteh Farahani). Ellos hacen una pareja ejemplar. Si bien no se sugiere que tengan una vida sexual, se tratan muy cariñosamente cada mañana. Paterson va a trabajar. Ya en su asiento de conductor, mientras espera a su supervisor, empieza un poema en su cuaderno. A Paterson le gusta escuchar las conversaciones de sus pasajeros mientras conduce. Mientras tanto, ella se queda en casa pintando cortinas, paredes, vestidos, marcos y todo lo que encuentra. También hace cupcakes que vende en la feria del fin de semana y aprende a tocar la guitarra al tiempo que sueña con ser una exitosa cantante country. Es tan optimista e ingenua que ni piensa en su hastío. (sospeché que el personaje tomaba Prozac). Antes de volver a casa, Paterson se sienta en el parque que tiene vista a su cascada favorita. Escribe otro poco. Llega a su casa y Laura se emociona de verlo. Comen, saca al perro de Laura, que lo odia, lo amarra frente a su bar favorito, bebe cervezas y habla con el barman. Comienza un nuevo día.

” La verdadera pasión del siglo XX es la servidumbre” Albert Camus, El Hombre Rebelde

Paterson

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Hablar sobre si me gustó o no esta película no sería lo apropiado debido a su búsqueda estética (aún cuándo no es ni cerca su trabajo más experimental), pero sí creo que es necesario tratar de juzgarla por lo que pretende. A mi parecer, Paterson incurre en uno de los “delitos” más comunes de la “obra intelectual”. Pretende educar, entretener y despertar al espectador hablando de la “clase media”, de sus rutinas, de sus pequeños sueños y problemas. Rompe la estructura aristotélica del héroe, quien no tiene un objetivo que realizar, nos enajena del mundo que estamos viendo, intelectualiza la sensibilidad y lo “cotidiano” y termina convirtiéndose en un acertijo mental donde tenemos que buscarle el sentido a la película con un personaje que ya parece tener todo resuelto. El público al que está dirigido es un público selecto, haciendo que la película sea elitista en sí misma.  Cierto es que muchos se habrán conmovido sin saber nada sobre el modernismo anglo-americano, sin haber leído nunca a Thoreau, Camus, Baudelaire o el mismo Williams (entre una gran lista de autores que aparecen la película); pero la verdad es que el filme está lleno de guiños académicos que hacen entendible casi sólo si el espectador tiene relación con el mundo de las artes y la historia de las mismas. Hay que saber algo de teatro y de pintura, de cine y de literatura para entender los juegos por los que pretende llevarnos.

Si bien choca la ironía que existe entre la simpleza de lo que quiere ser retratado con la forma de hacerlo, sin duda es un respiro ver algo diferente salir de Estados Unidos (mucho del cine independiente gringo es muy cercano a las guías de Hollywood y al cine comercial europeo), pero también puede ser sofocante la interminable lista de referentes que van apareciendo a lo largo del guión, los personajes famosos que aparecen haciendo cameos, los interminables guiños a los teóricos y los diálogos que muchas veces se sienten como máximas del guionista, ayudando a desnaturalizar más esta ficción, alejándonos de la identificación con los personajes y abriendo la brecha con el espectador: El mensaje es lo que encontré realmente desconcertante.

El Mensaje

Esta es una entrega optimista sobre la sociedad estadounidense y su modelo económico y cultural, la mera aceptación del estancamiento personal como una realización metafísica del hombre políticamente correcto. Nos enseña (en el mejor de los casos) a ser individuos absortos en el sistema, introvertidos, perdidos en la vacuidad de los pequeños detalles y las pequeñas evocaciones, la alienación espiritual. El individuo humilde y talentoso, sensible y sumiso.

Al final no queda ni la fuerza de Brecht, ni la simpleza de Williams.

John Cassavetes, otro grande del cine independiente Norte Americano:EL CINE COMO LA VIDA MISMA

 Agradezco a Juan Afanador por sus palabras sobre la poesía estadounidense.

 

Paterson: la ironía de lo simple
Los criterios son puramente subjetivos
Arte77%
Originalidad77%
Actuaciones50%
Sentimiento después de la Película75%
Visión88%
Sentimiento durante la película50%
Lo Simple
  • Los poemas de Ron Padgett
  • El sentimiento de ensoñación
  • El grado de experimentación narrativo
Lo Irónico
  • El conformismo subyacente
  • El personaje (Laura) y la actuación de Golshifteh Farahani
  • La pomposidad de su retórica
75%Criterios Posibles
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THE END MAGAZINE

About The Author

ESTEBAN CONGOTE
COLABORADOR

Artista plástico con estudios en el Instituto Universitario Nacional de Artes de Argentina y en la Universidad Jorge Tadeo Lozano. Graduado en estudios de cine en The Prague Film School. Actualmente se dedica a sus pinturas, y trabaja como guionista, director y director de fotografía en el medio audiovisual.

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