Repasamos las claves sonaras de la ultima película de Terrence Malick, la apasionante Song to Song

Como hemos visto en las anteriores entregas de Terrence Malick, el amor es un estado visual en el que los actores interiorizan con gestos espontáneos, sonrisas internas y parpadeos destellantes la conexión con la luz, el constante contacto con la tierra y los sentimientos más profundos del ser humano. Este retrato del amor hace que los adultos se comporten como niños entrando en un juego de ‘gracia’ donde se llega a olvidar la complejidad que aborda el mundo de la madurez y nos envía a una especie de ingenuidad infantil.

Poemas en movimiento o el amor lírico de Malick

Fotograma de la película Song to Song de Terrence Malick, Dir. Fotografía: Emmanuel Lubezki, 2017.

En cámara nos encontramos como es costumbre con el maravilloso trabajo de Emmanuel ‘El Chivo’ Lubezki, ésta se posa entre las reuniones estridentes y las salas de concierto atascadas de la escena musical de Autin Texas. La línea con la que se ven atravesados los personajes de Song to song revela una madurez actoral de todo el casting; Mara, Gosling, Fassbender, y Portman logran establecer conceptos de improvisación y un grado de perspectiva no muy común en pantallas hollywoodenses. Esto les permite trabajar con una libertad (casi que absoluta) las sensaciones de cada espacio fílmico.

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La cronología compleja (como acostumbra Malick) resulta casi imposible de desenredar, es claro que el metraje cobra un valor simbólico más profundo con su estructura no lineal; pero esta discontinuidad, – evidenciada desde los peinados de Rooney Mara hasta el cambio en las casas que la misma cuida – no le permite al espectador unir coherentemente los sentimientos dados. Y a pesar de la confusión cronológica, esta hazaña representa un virtuosismo de sensibilidad y complejidad cristalina. La lógica de esto obedece no sólo a una imposición creativa, sino que permite conectarse con la narrativa en forma de poemas en movimiento, los cuales cobran vida a través de las voces en off y la banda sonora.

Fotograma de la película Song to Song de Terrence Malick, Dir. Fotografía: Emmanuel Lubezki, 2017.

Situándose en el movimiento de producción musical de Austin Texas, Song to Song abarca una gran variedad musical, donde evidenciamos rap alternativo, post punk, rock, folk, indie pop etc. Este enorme compendio de géneros musicales resuena en la película como línea de transición entre los sentidos y emociones que se propone cada escena, nos lleva de un estado casi glorioso a un caos frenético en pocos minutos. A pesar de la remezcla de géneros, la película se siente unificada desde lo sonoro, pues el sonido no funciona como simple acompañamiento, sino que éste refuerza los elementos narrativos, rompiendo las tradiciones del diseño sonoro clásico y así, se le otorga una reinterpretación de las canciones dadas.

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La puntuación sonora que se puede evidenciar en la película consiste en extracciones de sonidos ambientes de la naturaleza poetizados a través de composiciones clásicas de Handel, Debussy y Saint Saëns. Esta mezcla de belleza e infelicidad les permite a los actores hablar más, reírse, y entregar diferentes registros de voces; independientemente del gusto o la crítica que merezca la película, el trabajo en la captura y el diseño sonoro es indiscutiblemente maravilloso.

Fotograma de la película Song to Song de Terrence Malick, Dir. Fotografía: Emmanuel Lubezki, 2017.

En el casting del largometraje se unen varios músicos representándose a sí mismos en función de la autenticidad a la escena musical de festivales contemporáneos – South by Southwest, the Austin City Limits Festival y el Fun Fun Fun Fest – Los cameos de Iggy Pop, Patti Smith, Alan Palomo de Neon Indian, Lykke Li, Florence Welch, la banda Black Lips como la agrupación de Faye (Rooney Mara), etc., se consolidan como personajes de un mundo real externo ante la idea de los desafíos que deben enfrentar los artistas en la carrera musical; con maravillosos diálogos tras los escenarios y conciertos de los mismos, estas situaciones plantean los objetivos de los protagonistas de una manera más sincera y casi documentalista pues, la constante interacción de los músicos con Faye y BV establece la propia experiencia alejada de un diálogo ficcionado.

Fotograma de la película Song to Song de Terrence Malick, Dir. Fotografía: Emmanuel Lubezki, 2017.

Terrence Malick se ha preocupado por establecer en sus películas un signo de autor, y, en este enorme y ambicioso lienzo de esta película se despliegan revelaciones de diferentes facetas humanas, donde la música las unifica y se evidencia como una sonorización de los sentimientos y pesadumbres de los personajes.

Contando con 49 canciones, el soundtrack del filme nos acerca a una experiencia manifiesta de la música en nuestras vidas. Definitivamente la música nos permite tener una expansión con el universo que nos rodea, y en Song to song se representa a la vida como un largo concierto que dispara canción a canción.

Puedes escuchar la banda sonora AQUI

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