Os contamos como fue la aparatosa llegada de nuestro corresponsal a Kiewit, el pequeño pueblo belga donde se celebra el Pukkelpop 2017.

Mil problemas de última hora antes de viajar, pero ahí estaba yo, levantado a las 07:00 de la mañana, habiendo dormido dos horas y haciendo la maleta a toda leche para ir al aeropuerto del Prat. Para los que no lo sepan, en la última semana ha habido una huelga del personal de seguridad del aeropuerto de Barcelona, debido a los irrisorios salarios y las malas condiciones laborales que sufrían, por lo que hice caso al consejo de mi madre, y me fui allí tres horas antes. Siempre hay que hacer caso a una madre, y mas si prepara unos canelones tan de puta madre como la mía.

Pukkelpop 2017 - The End Magazine

El holograma que emocionó a Spielberg

Me recibe en el aeropuerto un holograma que habla un perfecto catalán, y que me guía hasta el control de seguridad. En los últimos dos años y medio he cogido bastantes aviones a varios países, y puedo aseguraros que nunca he tardado menos en pasar un control de seguridad. La guardia civil era la encargada de hacer estos controles, y daba la impresión que si hubiese pasado con un medio kilo de coca, ellos mismos me la hubiesen cortado para hacer el kilo completo. Así que nada, tres horas esperando en el aeropuerto.

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¿Huelga en el Prat?

Si uno quiere ir a Pukkelpop desde fuera de Bélgica, lo más normal es coger el avión. Ahora bien, no estaría de mas que os informaseis un poquito y no hagáis como el que escribe. En Bruselas hay dos aeropuertos muy distanciados el uno del otro. En uno, el viaje hasta Kiewit incluye un tren de hora y media y llegarías al festival. Fácil. En el otro, debes coger un bus de hora y media, un tren de hora y media, y otro tren  de unos 5 minutos. ¿Adivináis a que aeropuerto fui yo, verdad?

Bruselas Charleroi (LA OPCIÓN QUE NO DEBÉIS COGER)

Si voláis con Ryanair, vais a ir a ese aeropuerto, no queda otra. Por una vez en la vida mi vuelo con Ryanair salio a tiempo, y me tocó ir en uno de sus aviones “grandes”, por lo que pude disfrutar de ese noble y gozoso arte que es el manspreading. 

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Gozoso Manspreading festivalero

El viaje desde Barcelona a Bruselas es de unas dos horas, y por supuesto, iba calentando con varios de los grupos que escucharía en los días siguientes, como The XX o Moderat. Cuando viajo suelo jugar a intentar que el despegue del avión coincida con el subidón de alguna canción, y ese honor lo tuvo la magnifica King Night, de Salem.

Ya en el aire aprovecho para leer y escuchar un podcast sobre momentos que asociamos a la música en nuestra vida. Tengo una especie de revelación divina cuando se descubre ante mi un grupo del que nunca había oído hablar en mi vida, VNV Nation. Su tema perpetual estuvo sonando en bucle durante los últimos 50 minutos de viaje, coincidiendo su final con el del aterrizaje, rozando la perfección en cuanto a sincronía espiritual de un momento tan banal como es coger un avión con Ryanair. Solo se que necesito ver esto en directo.

Y aterrizo en Charleroi. Tenia más o menos claro el itinerario de trenes y buses que debía coger gracias a San Google, pero decidí preguntar en información por eso de la calidez humana. Me informan que hay dos formas de llegar a Kiewit, y una me evita coger un tren de más, así que me acerco a la taquilla situada fuera del aeropuerto, y cojo un ticket de bus hacia Bruselas South Station (17 euros). No soy el único que tiene en sus planes ese viaje, y toca chuparse 40 minutos de cola con un sol de esos que parecen invisibles, pero que te queman la piel como cuando le das un bocado a una salchicha demasiado caliente. Me doy cuenta que en Bélgica por lo general hay bastante pachorra (lentitud), pero los ecos de Perpetual aun resuenan en mi cabeza, y mi sangre latina se apaga ante semejante chorro de endorfinas sonoras.

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Esperando el bus en el aeropuerto Charleroi

Por fin en el bus, disfruto del verde paisaje belga y de un bonito día nublado. En Barcelona no catamos esos casi ni en invierno, y el calor que había hecho en la capital catalana los días anteriores debería ser denunciable, así que respirar esa atmósfera fría y gris era como un sueño imposible de verano.

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Campos belgas

Después del viaje de hora y media me dejan en la estación de tren. Voy a preguntar al puesto de información, pero ahí no se aclara ni dios. Me sorprende mucho la falta de consideración o amabilidad del tipo que han colocado en en ese lugar privilegiado para el turista. Me dice que vaya a una puerta naranja (la entrada de oficinas) y ahí compre mi ticket para ir donde quiera. Al ver que había cola, decido acercarme a las maquinas automáticas que tienen para comprar billetes, pero eso no lo entendía ni un reputado astro-físico del MIT. Puse el cacharro en inglés, pero no me salia ninguna opción introduciendo Kiewit. Tampoco Hasselt, que seria como la gran ciudad o provincia en la que se sitúa Kiewit, así que me toca hacer cola y pillar el ticket como en los viejos tiempos. Si eres menor de 26 años, el billete pasa de costarte 16 euros a 6, lo que siempre viene bien. Consigo averiguar -aun no se como- que andén tengo que coger para llegar a mi destino, y finalmente parece que es el 7. Veo a gente de mi edad con tiendas de campaña, y veo que vamos por el bueno camino.

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Estacion de trenes Bruselas Sur

Para mi sorpresa, el tren tiene dos pisos, y me siento en el de arriba del todo. Tengo enchufes, pero por desgracia se me han abierto los pequeños botes en los que llevaba mi gel y champú, dejando estos una sospechosa marca blanca en toda mi ropa negra. Empezamos bien.

Como ya ocurre en Alemania, no viene nadie a pedirme  el billete de tren, una confianza en el ciudadano que desde luego a un español le extraña y mucho. De repente, el tren se para tras hora y 10 minutos de viaje. Esperamos más de diez minutos en el vagón, y nos dicen que si vamos a Pukkelpop, salgamos corriendo a coger otro tren. Corriendo mientras el tren se movía lentamente, estilo vagabundos tirando su mierda al vagón en marcha, conseguimos coger el tren más difícil a Pukkelpop. Fueron 5 minutos de viaje, pero la carrera pareció durar 10 minutos.

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Llegando a Pukkelpop 2017. Fotografia de Jokko

LA LLEGADA A LA TIERRA PROMETIDA

Y llego allí. Veo que Kiewit es un idílico pueblo de las afueras, con casas preciosas, barrios perfectos, limpios y llenos de césped perfectamente cortado. Familias pasean en bici, niños pequeños que parecen sacados de un anuncio de pañales corren por las aceras, y un grupo de descerebrados llenos de equipaje llegan para joderles el plan durante 4 días. A medida que vamos subiendo el pequeño camino asfaltado,  miles de banderas inundan el paisaje. Banderas de colores que recuerdan a un Woodstock del buen gustock (ba dumm tss), y que reciben por primera vez en todo el día al Sol. A mi alrededor veo gente cargada con toneladas de alcohol, tiendas de campaña, sacos de dormir, y una energía que se contagiaba. Fuera del recinto hay puestos de comida locales, mucho más baratos que los del recinto y de una calidad gastronómica sorprendente. La gente bebe fuera del recinto, y alguno empiezan ya a entrar. Yo mientras, voy al puesto de prensa a por mi acreditación, y subo la enorme cuesta para llegar a mi camping.

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Nueva portada del Workbook de inglés. Fotografia de Jokko

EL INFIERNO

En Pukkelpop hay tres campings. Camping Chill, que se encuentra literalmente en frente de la entrada del festival. La ventaja es evidente, pero la desventaja es que te comes todo el sonido de los ensayos de la mañana, y el ruido de toda la gente de por la noche, por lo que con suerte encuentras un hueco para dormir 3 horas al día.

“Aquí la clavo esta noche”. Fotografia de Jokko. Camping Chill

Luego tienes camping Relax, y camping Relax +. Realmente es el mismo camping, salvo que el Relax + tiene ciertas ventajas, como que ya tienes la tienda montada a tu llegada, o duchas cerradas de agua caliente (de vez en cuando). Para llegar a ese camping organización pone autobuses desde una parada cercana a la salida del recinto, algo que no sabia, por lo que decidí irme andando hasta el camping, cargado con la mochila y una maleta llena de sueños y kilos de ropa con manchas sospechosas.

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“Construyendo el futuro”. Fotografia de Jokko en Camping Chill

El viaje se hizo insufrible. Mas de 40 minutos andando, sin tener claro  si podría dejar mis cosas al llegar. Resulta que si quieres ir a Pukkelpop como prensa, lo más seguro es que te toque ir a Camping Relax, ya que para ir a los otros tienes que reservar -y en algunos casos pagar- con meses de antelación, porque se suelen agotar. Para hacer esos pagos, necesitas un numero que aparece en tu entrada, y a mi no me dieron la mía hasta dos días antes de empezar el festival. Tenia claro que me tocaría ir con mi propia tienda al camping Relax, pero entonces empece hablar con Frederik, el jefe de prensa del festival, y me dijo que me había conseguido un hueco en Relax + con tienda de campaña, y sin pagar. Para que os hagáis una idea, el precio mínimo en Relax + por una tienda de campaña para dos, es de 160 euros. A mi me lo dejaron todo gratis, y solo podía pensar que si los ángeles existen, deben ser belgas.

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“Menores rozando el coma etílico”. Fotografía de Jokko.

Pero si existen angeles, tambien existe un infierno, y ese fue por el que tuve que pasar cuando llegué al camping. Tras 40 minutos de largas cuestas, encuentro la entrada del camping, pero me dicen que para entrar necesitaba haber pasado por un puesto situado a la entrada. Es decir, que tendria que bajar de nuevo otra vez, con el equipaje, a por una pulserita, y subir de nuevo. Les cuento la situación, les enseño los mails que intercambie con Frederik y me dicen que bueno, que entre para hablar con los de Relax +, pero esto ya empezaba a oler mal.

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“Mientras yo sufro, otros descansan” Foto de Jokko

En camping Relax + hay un grupo de 4 chicos jóvenes, belgas, encargados de comprobar quien eres, decirte cual es tu tienda y demás. Cuando llego, les explico la situación, y me miran incrédulos. Empiezan a buscar en las listas pero no aparece mi nombre. Se ve que no tienen mucha idea de que hacer, y me dicen que el camping esta lleno, que no pueden darme otra tienda. Llevaba como 12 horas de viaje, reventado, y me estaba viendo que me iba a quedar a dormir bajo las estrellas. Me dicen que me siente y espere a ver que pasa. Pasa una hora y la situación sigue igual. Nadie sabe nada, y empiece a llegar gente preguntando por mi. Les explico la situación y se quedan tan incrédulos como yo. Frederik me había garantizado un lugar en el camping y una tienda, pero ese lugar no existía. Casi dos horas después por fin aparece un chico, y me explica la situación. Por lo visto estaba apuntado en la lista pero no por mi nombre, y por lo que la espera fue del todo innecesaria. Vaya gracia.

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Camping Relax +

Me dice que mi tienda es la 107, me da una mapa, y me la señala para que la busque. Cuando voy caminando en esa direccion, veo que la ultima tienda que hay es la 106, pero la 107 no existe. Todo parecía una broma de mal gusto, y al verme desorientado, un tipo con una hamburguesa acude en mi ayuda para buscarla. Yo solo podía mirar la hamburguesa, porque llevaría como mas de medio día sin comer, pero entre los dos encontramos una tienda con el numero 107 colocada sin orden ni sentido en medio del camping. Un tipo muy amable viene y me da un colchón hinchable para dormir, lo hinchamos rápidamente y me meto en la que seria mi nueva madriguera durante 4 días.

Mi nuevo Hogar

Para que os hagáis una idea, salí de mi casa a las 08:00 AM. Cogí mi avión a las 11:30. Llegue a Bruselas a las 13:00. Cuando por fin me tumbe sobre mi colchon eran las 21:07. Pero estaba ahi tumbado, escuchando como a lo lejos alguien tenia puesto Hero of War de Rise Against, -banda que actuaria el último día del festival- y se me empezó a olvidar todo. Hasta en el camping se respiraba una deliciosa melomania.

Lo peor de todo es que el primer dia de Pukkelpop ya hay conciertos, aunque muy inteligentemente, aprovechan para que todas las actuaciones sean de bandas o artistas nacionales, pero ya me había perdido todo lo que quería ver. No obstante, cogí el bus para bajar al recinto y al menos intentar conocerlo de cara al día siguiente, coger algo para cenar, beber, y ver un poco el ambiente.

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Entrada al Camping Relax +

Veo que hay una cola impresionante para coger el autobús que te acerca al recinto, asi que me voy a la zona vip -que viene incluida en el pase de prensa- y me recoge una furgoneta que se va saltando todas las normas de circulacion. No eres un VIP de verdad si no tienes a un chofer poniendo en riesgo su vida por ti, asi que cero quejas en ese sentido. En 5 minutos, estaba en la entrada del recinto.

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Parada VIP

Una vez en la entrada, para pasar el control de seguridad hay un arco metálico, similar al de los aeropuertos. Los de seguridad te dan un pequeño cubo transparente para que deposites tus posesiones metálicas. Un guardia me pregunta que si llevo explosivos, a lo que le contesto con un seco “no”, algo que me hace ganar mucha confianza como individuo. Una vez ya en el recinto, veo que lo tienen cortado a la mitad, y es que solo 3 escenarios de los 8 totales están funcionando. Me sorprendo al ver las magnitudes de la boiler room, una carpa con unos visuales absolutamente acojonantes, con una capacidad enorme y en la que el publico ya está cantando los temas que el dj belga de turno está pinchando.

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Boiler Room Stage – Pukkelpop 2017. Fotografía de Jokko

Me pongo a una eterna cola para comprar los tickets de comida y bebida. En Pukkelpop no se acepta dinero en el recinto, todo funciona mediante unos tickets que has de intercambiar por comida. Un ticket son 3 euros, y yo me deje unos 60 euros para conseguir 20 tickets. Pensaba que me había pasado, pero al final me quedé corto. Os aconsejo comprarlos en el camping -también los venden- ya que en el recinto tuve que chuparme una cola de mas de 40 minutos. Y eso no hay dios que lo aguante.

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Me doy un paseo por el recinto, para familiarizarme con el espacio de cara al día siguiente, que es cuando empieza el partido de verdad. Me meto un ratillo a la Boiler a mover el cucu y decido volver al camping, no sin antes cenar una hamburguesa fuera del recinto, la Vicky Burger, que por tres euros era como un oasis en medio de la nada. No dudéis en pediros una si vais por allí.

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Los ojos de la serpiente. Fotografia de Jokko

Y finaliza mi primer día, el del viaje. Muchas horas innecesarias, malos entendidos, y miedo a dormir bajo las estrellas, pero aqui estoy, en el camping, con mi tienda lista, como un marqués descansando para los mejores tres días del año. What a time to be alive!

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Camping Relax +

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About The Author

DAVID S. BLANCO
EDITOR RETRO Y MÚSICA

Para escribir antes hay que aprender a leer. Estudio como bucear en la música para sacar historias que plasmar en la pantalla, porque como bien dijo un hombre sabio, el arte es el último paso antes de disparar.

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