Tercera jornada en el festival de cine de San Sebastián, mas floja en términos generales que las dos primeras, pero con una joya que se ha convertido en nuestra favorita en la carrera por la concha de oro. 

Comenzamos el día con una de mis apuestas personales para la lucha por la concha de oro, el griego Alexandros Avranas, autor de la excelente Miss Violence (2013) y uno de esos pocos autores capaces de crear un universo turbio, frío y artificial, sin caer en el absurdo y el capricho formal. Como ya viene siendo habitual en este festival, la película ha tenido bastante mala acogida por parte de la prensa, pero en este festival se ha visto mala prensa de joyas como Enemy, Evolution, Playground o Nocturama, películas capaces de llevar al espectador al limite de sus capacidades cinéfilas y morales.

Love Me Not comienza con uno de los temas que mas polémica ha levantado en los últimos meses, la gestación subrogada. Una pareja contrata a una joven inmigrante para alquilar su vientre y así poder tener el hijo, que por problemas biológicos, no pueden tener. Pero rápidamente la película girara en una dirección que bien podría relacionarse con ese clásico del cine negro como es Double Indemnty (1944), de Billy Wilder, pero todo tapizado por esa increíblemente seca formalidad griega que tanto repele a algunos, y tanto enamora a otros, como el que escribe. Porque la película, pese a lo que dice la mayoría de las criticas, está increíblemente comprimida y contenida en cuanto a su lenguaje, evitando cualquier lugar común con la cámara, y narrando como lo hacen los auténticos autores, con coherencia, y precisión. Desde el alejamiento moral de la cámara durante prácticamente toda la película (apenas vemos primeros planos) hasta las divisiones por encuadres de sus protagonistas, -que rara vez comparten cuadro- la película nos marca y enmarca como seres humanos a la hora de verla.

Porque Avranas separa el metraje en una parte bastante violenta, con otra en la que apenas percibimos ningún comportamiento agresivo. ¿Pero realmente, no es tan violenta porque no la vemos, o porque no lo es?  Personalmente creo que ahí está la clave de la película, en los que no vemos. En como en esta sociedad solo nos preocupamos de lo visible, de lo físico, pero no hablamos de la violencia que ejercemos a través de la fuerza, del poder. Esa violencia que se permite el lujo de contratar a una mujer como un animal para parir, que parece invisible para muchos, si la comparamos con la violencia puramente física. Avranas recoge en apenas 99 minutos, todo el espectro más cruel de una sociedad corrompida desde la base, donde todos tienen una careta por cara, donde cada uno juega las cartas que tiene sin importarle las reglas, y donde finalmente, se impone la esencia fundamental del ser humano contemporáneo, el puro egoísmo. Si se llevará algún premio es algo con lo que solo se puede teorizar, pero si yo formarse parte del jurado, ya estaría defendiendo a muerte esta película, porque es lo mejor que se ha presentado en la competición hasta el momento de lejos.

Alexandros Avranas

Alexandros Avranas

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Después de Avranas tocaba darse una vuelta por una producción chilena, española y francesa. Vaya combinación. Princesita es la historia de una niña que forma parte de una secta en la que todos viven en paz y armonía. La película al principio sorprende por su formalidad, con unos planos extraordinariamente bellos, que bien podrían recordar a un Lubezki en estado de gracia a manos de Terrence Malick, todo ello al servicio de la idealización de su protagonista, que ve su mundo como lo mas bello que existe. Esa fotografía irá perdiendo el brillo a lo largo del metraje, hasta el punto de saturarse a unos niveles casi asfixiantes, en una clara progresión hasta el desenlace de su historia. Este aspecto, unido a una narrativa visual que se apoya en voces en off, y un uso bastante frecuente de cámaras lentas y mucho movimiento de cámara, da como resultado una cinta absolutamente deliciosa de disfrutar a nivel visual, que con una historia bastante solidad -de la que prefiero no hablar por no desvelar nada – y cuyo único pero, a titulo personal, es que no sea un poquito mas ambigua, pero al igual que con Love Me Not, estamos ante una película muy especial, y la mejor en su sección hasta el momento, Nuevos Directores.

Y finalizamos el tercer día con el documental marino Wonders of the sea,  narrado por Arnold Schwarzernegger en 3d, una pieza que mas allá de la peculiaridad y curiosidad de su formato en tres dimensiones, y algún que otro momento de deleite visual, personalmente no me aporta nada como espectador.

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