Si en la primera jornada de esta edición del Festival de Cine de San Sebastián, ya contamos con notables películas como Alanis o The Square, en este segundo día la buena racha ha continuado, y solo la ambiciosa producción vasca Handia ha impedido el pleno. 

Comenzabamos el día con lo nuevo de Manuel Martin Cuenca, El autor, una cinta que nos narra la historia de Álvaro, un escritor sin talento, obsesionado y en plena crisis creativa. Todos sus textos son falsos y vacíos, aunque esto cambiara a raíz de su decisión de cambiar de piso. Álvaro, -interpretado brillantemente por Javier Gutierrez-, encontrará en este nuevo edificio una fuente de inspiración real, que regalará al espectador algunos de los momentos más divertidos hasta el momento en el festival. Porque el autor es una película divertida, ágil, y plagada de humor negro, pero sin renunciar por ello a una deliciosa carga meta-narrativa sobre el proceso de escritura, el artista, y el mundo que le rodea. Cuenca, que regresaba a la competición tras Caníbal (2013), nos regala en efecto, otra historia sobre canibalismo. Sobre el de un escritor y sus circunstancias, sobre el apasionante y frustrante mundo de la hoja en blanco, y enmarcando todo esto de refilón, en una Sevilla de crisis económica, problemas laborales y estupidez generalizada. Una maravillosa forma de empezar el día.

san sebastian, el autor

Poster oficial de la cinta española El autor

Después de Martín Cuenca, nos fuimos corriendo a los cines Trueba, a ver la enigmática Ni Juge, ni soumise, otra película a competición cuya sinopsis más que darnos una idea aproximada de que íbamos a ver, solo creaba más incertidumbre. Esperaba una comedia, y una comedia me encontré, pero para nada pensaba ver en mi vida algo tan negro en San Sebastián. Porque Ni juge, ni soumise, probablemente es lo más políticamente incorrecto que he visto en mucho tiempo dentro de una sala de cine. Hay que decir que a nivel formal, la película apuesta por el ya clásico estilo de falso documental, con cámara en mano, casi omnipresente, y pocos recursos a nivel lingüístico.

Toda la fuerza de la cinta recae en su discurso, a medio camino entre la critica y la parodia, entre lo cómico y lo trágico. Situada en Bruselas en pleno 2017, la cinta nos cuenta el día a día de una trabajadora social, y de sus conversaciones con algunos de sus clientes, generalmente inmigrantes acusados de diversos crímenes. Aquí vemos como se hace humor sobre la violencia de género, sobre violaciones, prostitutas muertas, necrofilia, técnicas sexuales fetichistas, racismo e incluso religiones. Y pese a que a nivel visual sea bastante limitada, la película es refrescante, interesante y sobre todo, hay que aplaudir al festival y a sus autores, -Jean Libon y Yves Hinant- por atreverse con un proyecto que se pondrá a varios colectivos en contra desde el minuto cero. Pero mientras aun exista la libertad de expresión, por suerte tendremos películas tan divertidas, que nos demuestran que si no puedes luchar contra las circunstancias, al menos riete de ellas.

Tras este prometedor arranque, aproveche para irme a comer por San Sebastián. La ciudad no es precisamente barata, pero a nivel culinario puedes disfrutar de cosas absolutamente extraordinarias, algo necesario de cara a hacer la digestión de nuestro próximo plato del menú, la ganadora del oso de oro en Berlín 2017.

Hace ya medio año que Verhoeven otorgó con el oso de Oro a la húngara On Body and Soul, una de esas cintas que solo podrían ir al festival alemán, y llevarse el premio más importante de allí. La película nos cuenta la extraña conexión entre el jefe de un matadero y la recién llegada al negocio, una joven chica con ciertos problemas psicológicos y escasas habilidades sociales. La película, como era de esperar, apuesta por ese tono seco y frío al que nos tienen acostumbradas las ultimas cintas húngaras que se han paseado por la mayoría de festivales desde hace un lustro, algo que a medida que avanza la historia, se va rompiendo poco a poco de una forma casi invisible. Porque el mayor logro de On body and soul, es llegar a conmover con los elementos mínimos de emoción. De hablarnos de una historia casi onírica e imposible desde el prisma más cotidiano y mundano posible, y recordarnos que la conexión espiritual entre individuos es mucho mas importante que la terrenal.

Había máxima expectación para Handia, lo nuevo de Garaño y Arregi, directores de la gran Loreak (2014), y una nueva opción de que el cine vasco por fin se lleve la codiciada Concha de Oro. Y me parece que este año tampoco se la van a llevar. No os engañéis, Handia no es una mala película, pero cuesta mucho asimilar que los autores de En Ochenta Días hayan cambiado de registro de una forma tan virulenta y radical. Es muy difícil apreciar su esencia en una película imponente a nivel de producción, pero sin personalidad, sin identidad. Cuando uno ve Handia, tiene la sensación de ver una película aleatoria de un director americano de encargo. Grandilocuencia, pero nada de verdad. Excesivo uso vacío de la música, y escenas impuestas para emocionar que causan indiferencia. Y en esencia, casi dos horas que se alargan de mas. Una pena.

Y cerramos el día con mi película favorita hasta el momento en el festival, Visages, Villages, de Agnes Varda. La película, -que podría considerarse mas un documental de carretera-, es una joya que nos habla de los recuerdos, el cine y la bondad humana. Junto a Jr, -un artista fotográfico- Varda recorrerá varios pueblos de Francia para fotografiar rostros y plasmar sus caras en edificios del país. Sin más. Improvisación, anécdotas de su vida y sobre todo, una humanidad de una anciana Varda que va repartiendo sabiduría y felicidad allá donde vaya. Es un documental lleno de momentos tiernos e irrepetibles, con mención especial a la visita a casa de Godard, en la que el francés decide no abrirle la puerta y esta lo califica como una rata. Sea como sea, Visages, Villages es algo así como un reality show en el que te decorarían tu edificio, pero con la gran Agnes Varda como maestra de ceremonias. La pregunta es, ¿donde hay que firmar para que rueden una temporada completa?

Y cerramos el segundo día del festival con grandísima nota. Solo Handia nos has fallado, pero las otras cuatro películas han tenido un nivel notable e incluso sobresaliente en algunos puntos. Ahora a dormir cinco horas y cargar pilas para el día cinco, al que añadiremos una esencia griega a nuestro palmares final.

Antes de que te marches:  BÖRG VS. MCENROE: FURIA Y CAÍDA

THE END MAGAZINE