Repasamos una película que te dejará sin aliento, la coproducción hispano-colombiana Demonios tus ojos, del español Pedro Aguilera.

Tenía muchas ganas de acercarme a ver una de esas joyas que se proyectaban en la sección Made in Spain del festival de cine de San Sebastián, y aunque me tuve que pegar una carrera inhumana para poder llegar a tiempo, y me tocó sentarme en primera fila de una sala llena, he de decir que el esfuerzo mereció la pena.

Afiche del filme Demonios tus ojos, dirigido por el español Pedro Aguilera

Porque Demonios tus ojos es una de esas películas necesarias en pleno 2017. Generalmente en los festivales de cine vemos distintas narrativas y distintas formas, pero rara vez estas se ponen al servicio de una historia tan contemporánea como esta. Demonios tus ojos es la historia de Oliver, un director de cine cercano a los cuarenta años que vive en Estados Unidos junto a su pareja, Karen. Visionando pornografía un día en su casa, ve un video que le hace plantearse volver a España, y ahí es donde transcurre todo el metraje de la película.

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La narrativa avanza hasta que conocemos a su hermana, una chica por la que Oliver siente una relación mucho más intensa que el mero cariño familiar, y esto derivará en un perverso juego de espionaje, manipulación y morbo, al que juegan los personajes con los cuales el espectador es plenamente partícipe durante los 95 minutos de metraje.

La película, rodada en formato 1,33 y con una fotografía luminosa y vestuarios llenos de vida y color, es un feroz retrato de como la contaminación audiovisual a la que nos vemos sometidos día a día ha terminado por hacernos inmunes a prácticamente todo, y solo estímulos cada vez más extremos son capaces de hacernos sentir algo. La pérdida de la inocencia a través de lo audiovisual es un juego erótico en el que Oliver se apoya para llenar un vacío que lo consume por dentro, y por el que hará todo lo que sea necesario para sentirse completo.

La película ofrece distintas lecturas a varios niveles, desde un simbólico – antropológico hasta el puramente carnal, vengativo y puramente instintivo. Valientemente, Aguilera no juzga a sus personajes, simplemente los muestra como son, y deja esa responsabilidad en el espectador. Para ello, se apoya en una contenida planificación y elementos mínimos de escenarios y atrezzo, demostrando que no hacen falta grandes medios para contar grandes historias.

Demonios tus ojos podría recordar en cierto punto a esa nueva ola de directores griegos, pero aquí sin embargo, encontramos una humanidad y dualidad en sus personajes que le da muchísima más profundidad que a sus colegas de las islas. Y esa profundidad, surgida casi por arte de magia, en una historia en primer término de dos personajes, es lo que hace de esta coproducción hispano-colombiana una de las mejores películas de este festival.

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