Nominada a los premios EMMYS por quinto año consecutivo, House of Cards continúa posicionándose como una de las series más emblemáticas de Netflix en los últimos años. Su aguda crítica política ejemplifica a la perfección el turbio panorama político mundial actual.

De cara a la presentación de los premios EMMYS el 17 de septiembre de 2017 a cargo del presentador Stephen Colbert en el Microsoft Theater de la ciudad de Los Ángeles, y con la lista de nominados ya publicada, podemos empezar a vaticinar los ganadores más propensos a destacar en la gala que se avecina. Entre los nominados hay varias series nuevas como Better Call Saul, The Crown, Stranger Things y Westworld, entre otras; pero también algunas series ya conocidas por su trayectoria, tales como Black Mirror, House of Cards, Homeland y Veep, entre otras.

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Las posibilidades están abiertas tanto para las series nuevas como para las que ya tienen un recorrido demarcado. Los elementos que las hacen únicas, y por los cuales destacan, de una u otra manera hacen que el enfrentamiento por el aclamado premio sea interesante de seguir y analizar. No obstante, dado el contexto político actual que ha florecido tras la elección de Donald Trump como el presidente número 45 de los Estados Unidos de América, los hechos expuestos en la serie House of Cards no solo se han vuelto relevantes, sino que muestran de qué manera la edificación de un nuevo país inicia con cálculos precisos, indecorosos y moralmente reprochables. House of Cards nos devela ese rostro oculto e inescrupuloso de la política que se tiende a evitar o suprimir. Una fiel réplica del sistema que rige el mundo, de costa a costa.

House of Cards es una serie tan controvertida como apetecida por críticos y seguidores alrededor del mundo, dada la profunda honestidad y crudeza con la que expone tanto a personajes como situaciones que los definen y moldean. La política, se ha sabido por siglos, es una disciplina que requiere de pocos escrúpulos y mucha capacidad de manipulación, lo cual se ve claramente reflejado en la serie a lo largo de sus cinco temporadas. Estos aspectos son los que mantienen al espectador al borde de su asiento a medida que se desenvuelven las circunstancias que dan cabida a los giros, exponiendo los motivos detrás de cada una de las decisiones tomadas por los protagonistas en el proceso.

La serie está construida en torno al carismático, maquiavélico y siniestro personaje de Frank Underwood (interpretado por Kevin Spacey), adaptado a partir del protagonista extraído de la trilogía de novelas de Francis Ewan Urquhart (House of Cards, To Play the King y The Final Cut). Frank Underwood es un político de carrera que está concentrado en llegar a lo más alto de la cadena de mando estadounidense, sin importar el daño que tenga que infligir en la gente para lograrlo. Su personalidad es fría y calculadora. Posee la capacidad de manipular los medios para alcanzar los fines que se alineen con sus intereses, con el propósito de amasar más y más poder respecto a sus adversarios y contrapartes.

Por otro lado, está Claire Underwood (interpretada por Robin Wright) quien no solo es un personaje igualmente protagónico en la serie, sino que es la esposa y mano derecha de Frank en la gran mayoría de sus planes. Claire cumple un papel fundamental en el desarrollo de la serie, pues sin ella Frank no podría conseguir un posicionamiento rápido y eficaz a la vez que sortea los diversos obstáculos que se presentan en su camino. Es ella quien aterriza a Frank cuando este se ve inmerso, y en momentos mermado, por cavilaciones infértiles. Es Claire quien se encarga de darle una solución práctica, pero certera, a los problemas más complejos que los desafían.

House of Cards

 

Dentro del intrincado juego de ajedrez que despliegan los Underwood en la serie, algunos de los personajes secundarios se destacan al momento de desempeñar con aplomo y gran convicción su papel de peones, así como otros pocos sobresalen con mayor agudeza en el elenco. Doug Stamper (interpretado por Michael Kelly) adopta el papel de mano izquierda, y fiel escudero, de Frank Underwood en casi todo momento, acompañando al protagonista desde sus más básicos inicios hasta la actualidad, en un cargo mucho más significativo. Refleja una lealtad inalterable hacia Frank, demostrando que puede sacrificar todo por serle fiel. También podemos encontrarnos con Seth Grayson (interpretado por Derek Cecil), un personaje conveniente, quien no teme traicionar a su jefe con tal de procurar una mejor posición. Empero, en su afán de posicionarse entre los tiburones, terminó sirviendo de carnada más de una vez.

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House of Cards

Con un elenco dotado tanto de un aura carismática como perversa para interpretar a cada uno de los personajes que chocan entre sí, House of Cards procura crear un ambiente caótico y cambiante, en el que el factor común de enfrentamiento es el poder. ¿Qué clase de poder? Esa es una pregunta que cada espectador debe responderse, pues el poder es una sustancia maleable, que se emplea por cada individuo de manera conveniente, con la finalidad de establecer una posición privilegiada respecto a aliados y enemigos por igual. En la serie se encuentran representadas diversas rivalidades de poderes (el económico, el político y el militar, por mencionar algunas), y cada una de esas rivalidades evidencia lo complejo que es el mundo en el que vivimos.

El gran encanto de House of Cards reside en su capacidad de transformar peleas políticas de carácter técnico, en sencillas, pero no menos intrincadas y cercanas disputas humanas entre lo correctamente moral y lo inmoral del poder y sus usos. Siendo Frank y Claire Underwood el dúo que se constituye como motor de la serie, acudiendo al impecable trabajo de los escritores, la serie posee no solo la facilidad de cautivar mediante la construcción de sus personajes, sino también desde la elaboración de diálogos que describen con aterradora precisión la naturaleza misma de la búsqueda del poder en todas sus aristas.

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