Y arranca por fin Pukkelpop 2017. Repasamos las actuaciones de Cypress Hill, Denzel Curry, Vince Staples, Sigala, The XX, Enter Shikari, Omar Souleyman, Strand of Oaks, Pj Harvey, y Moderat, bajo el aroma a sal y pimienta Belga. Esto es Pukkelpop, el festival donde todo puede pasar. 

11:00AM. En mi vida me he levantado tan pronto para ir a un festival, pero en Pukkelpop a partir de las 12:00 ya hay conciertos. El frió corre por la noche en camping relax como un ciervo en una pista de patinaje artístico, y solo he podido dormir unas cinco horas y media. No pasa nada, porque mi dieta a base de Red Bull, pogos y alguna que otra vicky burger son suficientes para mantenerme al máximo durante todo el día, así que elijo un modelito de verano, me cojo mi mochila, y me largo hacia el recinto vía autobús.

Pukkelpop 2017 - The End Magazine

Ni Donald se quería perder el inicio de Pukkelpop

Una vez en el recinto, empiezo a ver los escenarios que el día anterior estaban cerrados. Aun queda una hora para Enter Shikari, primera banda marcada en la agenda, así que me dejo caer por distintos conciertos, pero ninguno me llama la atención. Decido sentarme a comer algo en una de las numerosas zonas para descansar.

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Zona de descanso en Pukkelpop. Fotografia de Jokko.

Como aun queda tiempo, me paso por la zona llamada Petit Bazaar, en la que a parte de un castillo/iglesia hinchable rosa, hay una cantidad de actividades en perfecto holandés, de las que no entiendo nada, pero que resultan interesantes de ver. Pocas veces me he sentido más Lost in translation. 

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Y tu, ¿A dónde vas?

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La creme de la creme belga

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¿Eurovision? – Fotografia de Philippe Denayer

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La holandesa errante. Fotografia de Philippe Denayer

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Que no se derrame

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La realeza belga

Poco después la cosa degenera y empieza a salir espuma por todos lados. No entiendo a estos belgas, pero se lo montan de vicio.

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La fiesta de la espuma. Fotografía de Philippe Denayer

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La fiesta de la espuma. Part II

Pero decido que el surrealismo belga es suficiente, y decido irme al escenario grande, donde me esperan unos viejos amigos.

Enter Shikari 

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Enter Shikari en Pukkelpop 2017. Fotografia de Jens

Primer concierto en Pukkelpop y primera decepción. Los ingleses tienen un directo sorprendente y contundente -más aun para unos británicos que hacen este tipo de música- pero a mi no me acabaron de convencer. Abrir un festival siempre es una papeleta complicada. El publico esta muy frió, y mas si actúas a las 3 de la tarde.  Si para colmo te dejas en el setlist el tema que todos queremos escuchar (Sorry, but you are not the winner) ya podéis imaginaros el resultado. Prefirieron centrar su repertorio sobre su ultimo trabajo, el interesante The Mindsweep (2015), y no os voy a engañar, sonaron como un tiro, perfectamente empaquetado y limpio, aunque gran culpa de esto también la tiene la calidad sonora de todos los escenario de Pukkelpop, que solo podría calificarse con una matricula de honor.

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Enter Shikari en Pukkelpop 2017. Fotografia de Jens

Pero faltó ese componente de comunión entre público y artista. En un grupo que apela tan directamente a las emociones teen angst, no puedes permitirte el lujo de limitarte a sonar bien. Tiene que haber ese sentimiento intangible de formar parte de una generación, esa generación que creció con Skins, usaba fotolog para ligar y no conocía a Pitbull. Sobró ejecución, pero faltó corazón. A posteriori me he enterado que dieron un concierto acústico secreto en el festival, el cual os dejo aquí abajo.

Sigala

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Sigala en Pukkelpop 2017. Fotografia de Julie

Enter Shikari me había descolocado la agenda, y no sabia muy bien que ver después. Pero entonces vi una horda de chicas corriendo hacia el escenario Dance Hall. No sabia que había ahí, pero parecía que se estaba cociendo algo gordo, así que decidí acercarme por un lateral. El escenario estaba a reventar, y parecía imposible entrar en la carpa. A veces uno tiene suerte en la vida, y muchas de esas veces la suerte está marcado por ese elemento mágico llamado conga. No se que tiene la conga, que cuando la gente la ve, la deja pasar. Un grupo de unos 20 belgas empezaron a entrar por delante de mis narices, y dije, esta es la mía. Me uní a ellos, y para el final del primer tema ya estaba bien metido en el centro del Dance Hall Stage.

¿Pero que hacia este Sigala, o quien es este tipo? Pues el tipico Dj que pincha temas de otros y produce algunos propios de relativa calidad.

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Sigala en Pukkelpop 2017. Fotografia de Julie

Desde luego este tipo sabe exactamente lo que se hace. Ningun purista de la electrónica elogiara su setlist, por facilón y evidente, pero tampoco voy a negaroslo, efectivo. De Smell Like Teen Spirit a Jump Around, pasando por actuaciones con invitados en directo, como en la de la gran Gimme your love, un tema en el que colabora nada mas y nada menos que con John Newman o Nile Rodgers.

Acabábamos de empezar el festival, pero el publico ya estaba entregadisimo. Esto parecía lo que sueles ver en los streamings de las carpas de Coachella, gente joven, guapa y bastante mainstream, moviendo el cucu como si fuese el fin del mundo. No faltaron los numeritos de encender a la vez las linternas del móvil, de bajarse al suelo y subir todos juntos a la vez con la explosión de un tema, o de coger a hombros a la persona que tuvieses al lado. Incomprensiblemente, yo también estaba prendado de la fiesta pop y colorista que se había formado en 20 minutos, y los pies ya no se estaban quietos en el suelo. Sigala consiguió movilizar a toda una carpa, a primera hora, y convertirse en la primera sorpresa del festival. Una sorpresa de pura diversión, directa y sin complejos.

Cypress Hill

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Cypress Hill en Pukkelpop 2017. Fotografia de Philippe Denayer

Me esperaba algo bueno, pero no tan bueno. Empezaba a llover cuando el cuarteto salio al escenario grande el Pukkelpop. Se ve que en este festival la cultura hip-hop tira bastante, y era sorprendente ver como personas de toda clase y condición bailaban una música que generalmente asociamos tanto a la cultura americana. Estábamos en 2017, Europa, y estas leyendas venían a presentarnos su colección incontestable de hits generacionales. Temas como Hits from the bong, Tequila Sunrise, Dr. Greentumb o la propia Jump Around, de House of Pain.

La gente bailaba con un Swag nunca visto en un festival, y facilitaba que el publico no tan fan de esta música, sintiese la vibra en la que todos los allí presentes nos estábamos metiendo poco a poco. Cypress Hill era puro relax, buen rollo, como estar tumbado en una hamaca mientras un mono tropical te da un masaje en los hombros. Rápidamente se empezaron a formar círculos en ambos lados del público, en los que la gente entraba a bailar y se les aplaudía como si fuesen las autenticas estrellas. Los Cypress no dejaban que nos aburriéramos, y enfrentaron a ambos lados del público a una batalla para ver que lado era el mas poderoso y podía cantar mas alto. El lado izquierdo -en el que me encontraba yo- le dio un buen repaso al derecho, al grito de “fuck that side”, y  rápidamente, esas consignas  derivaron en gritos en holandés, a los que la banda -y servidor- acudíamos incrédulos, sin entender nada.

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Cypress Hill en Pukkelpop 2017. Fotografia de Philippe Denayer

Por supuesto, luego vino el tema mayúsculo, Insane in the Brain, en el que el publico empezó a formar un pequeño pogo nada agresivo, pero lo suficientemente cálido como para activar los motores. A partir de aquí, un prodigioso solo de percusión y platos, fue el camino final para cerrar con broche de oro el concierto con (Rock) Superstar, un chute de adrenalina directo al cerebro, y que ningún doctor recomendaría sin prescripción medica. Por todo lo alto, con pies en el aire, con puños en alto y gritando como locos uno de los temas más icónicos de los americanos, finalizaba el concierto de una formación mítica, que gracias a dios,  sigue en plena forma.

Omar Souleyman

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Omar Souleyman en Pukkelpop 2017. Fotografia de Jens

Me acababa de enterar del atentado de Barcelona, -ciudad en la que resido- y me iba de cabeza a la fiesta de la música oriental en Pukkelpop. Curiosa combinación, pero cualquiera se perdía esto. Omar Souleyman es ese tipo que coge sonidos clásicos de su Siria natal y los tapiza a través de unas bases electrónicas imposibles de ignorar a nivel locomotriz. El cabrón nos tenia como cobras bailando alrededor de una flauta mágica, poniendo patas arriba el escenario Castello, probablemente el mas mágico de todo el recinto. Antes de salir, una cantidad sorprendente de gente ya estaba esperándole, coreando su nombre, y subidos a hombros incluso en las primeras filas, algo que me llamo poderosamente la atención.

Sobre el escenario, Omar deja hacer a su compañero, que dispara los tracks con su portátil, mientras él susurra en el micro versos árabes y kurdos, da palmas a su propio público, y camina con solemnidad y parsimonia. Parece que se la suda todo, y eso es algo que choca radicalmente con la música que escuchamos, pero da igual, mola demasiado. Ese bigote y esas gafas ya forman parte de un la cultura rompe-caderas.  Este señor ha ido poco a poco ganándose una fama a nivel internacional, y aunque muchos acudan a sus conciertos casi como una broma, la verdad es que a nivel musical cumple sobradamente. Es divertido, refrescante y sobre todo, de un buen rollo multicultural, que debería ser materia obligada en las escuelas.

Vince Staples 

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Vince Staples en Pukkelpop 2017. Fotografia de Jayne

De lo que más ganas tenia de ver el primer día de Pukkelpop. Tras su excelente  Summetime 06, pasando por el notable Prima Donna (2016) al interesantisimo Big Fish Theory (2017), la ascensión de Vince Staples parece imparable. Empezábamos el concierto bastante detrás, con unos asesinos bajos, que reventaban los oídos en el buen sentido. La calidad sonora de este festival está lejos de toda duda, pero no es para todos los oídos. Muchos tuvieron que recurrir a tapones, porque el arranque con Party People estaba haciendo temblar el suelo de todo el festival. La gente ya estaba bien caliente tras los conciertos anteriores, y al segundo tema, Bagbak, ya habían formado un gigantesco Mosh Pit, momento que aproveche para meterme de lleno y adelantar unas cuantas posiciones. Para cuando Vince empezó con Ascension, -su colaboración en el ultimo álbum de Gorillaz- yo ya estaba en tercera fila.

Y este inicio fue la tónica de un concierto en el que Vince Staples ya tenia una actitud de estrella. Salio solo al escenario, con pantallón gigante, en tonos cálidos, como Kendrick Lamar este año en Coachella. Prácticamente se hizo la mitad del Big Fish Theory y el Summertime 06, dejando para el final quizás sus tres temas mas icónicos, Lift Me Up, Blue Suede y Norf Norf, himnos que un salvaje público coreaba hasta hacer retumbar toda la carpa Dance Hall. La gente estaba encabritada, y si estabas en primeras filas era imposible no recibir golpes por todos lados. Pogos, empujones, y zapatillas volando, eran el panorama que este concierto de Vince Staples ofrecía. Una agresividad contenida y seca, que casi acaba en pelea cuando un tipo de casi dos metros intentó pegar a uno que con suerte llegaría al 1,60cm. Por suerte el publico estuvo atento, y  protegieron al pequeño hombre, que acabo en volandas, disputándole de tu a tu el premio de estrella absoluta al propio Vince. Una experiencia salvaje, irregular y sofocante.

Pj Harvey

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Pj Harvey en Pukkelpop 2017. Fotografia de Jens.

Quedarme hasta el final de Vince Staples hizo que cuando llegase a ver a Pj Harvey al Marquee (el segundo escenario principal del festival) fuese literalmente imposible entrar. Ahora, viendo los trucos del festival, puedo decir que fue mi mayor cagada del festival. Aunque parezca que no se puede acceder a la carpa, siempre hay sitio dentro. Es increíble como la gente se concentra por fuera, pero dentro hay mucho sitio, así que seguid mi consejo, e intentad entrar en otra ocasión. Yo no lo hice, y pude disfrutar el concierto desde fuera, tirado en el césped y viéndolo a través de una pantalla. El sonido fuera era perfecto, pero como podréis imaginaros, no es lo mismo.

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Pj Harvey en Pukkelpop 2017. Fotografia de Britt

Prácticamente centró todo el set en su ultimo trabajo, The Hope Six Demolition Project (2016), y su anterior álbum, el mundialmente alabado Let England Shake (2011). La banda no podía sonar mas perfecta, y su voz era como una especie de hechizo difícil de describir. He de decir que no soy especial fan de su último trabajo, pero todos los temas que tocó del mismo, como Chain of Keys, The Community of Hope, The Ministry of Defence, A line in the Sand o The Wheel, ganan un cuerpo en directo que solo bandas como Radiohead consiguen con sus directos. Probablemente mi momento favorito del concierto fue cuando más o menos llegando a la mitad, la señorita Harvey emergió de un silencio de medio minuto con la maravillosa In Dark Places. Parecía que poco a poco la carpa iba elevándose, hasta alcanzar un éxtasis que le regalo una sonora ovación.

Ayy Harvey, espero que nos podamos encontrar de nuevo en mejores condiciones.

Strand of Oaks

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Strand Of Oaks en Pukkelpop 2017, Fotografia de Philippe Denayer

Fueron mi gran revelación de 2014, y su álbum Heal, lanzado ese mismo año, fue uno de los discos que más quemé en aquellos bonitos meses. Especial cariño le tengo a la banda, sobre todo a su lider, Timothy Showalter, un tipo que al final de un concierto que dio en Leeds, bajó del escenario a darme un abrazo -a mi y varios asistentes-, por acudir a su concierto. Así de humilde es el bueno de Timmy, un multi instrumentista talentoso y que pone todo su corazón en las letras. En aquella época, la banda giraba con una chica a los teclados, que le daba un magia especial a temas como Shut In, o Woke Up To The Light, y sinceramente, esa magia se ha perdido.

No sonaban mal, pero ahora toda la fuerza caía en las seis cuerdas, y las melodías resultaban mucho mas simplonas y planas. Al igual que Enter Shikari – y alguna que otra banda – decidieron dar un concierto acústico sorpresa, del que sospecho, probablemente fue mucho más especial que el que yo presencie. Una pena.

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Strand of Oaks, concierto acustico en Pukkelpop 2017. Fotografia de Jokko.

INTERLUDIO

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Interpol en Pukkelpop 2017. Fotografia de Jens

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Aproveché para dejarme caer por Interpol, pero duré dos temas. Nunca han sido de mi agrado, y ni su directo me hizo cambiar de opinión. Mi idea era hacer tiempo hasta el concierto de Mura Masa, pero cuando llegué a la carpa Dance Hall, eso estaba literalmente a reventar, y ningún truco de curtido festivalero valió para poder entrar. Una pena, porque a esa hora lo que mas apetecía eran enchufarse en vena esos ritmos bailongos. Así que aproveché para cogerme unas patatas fritas (6 euros) y un Red Bull (3 euros) de cara al siguiente concierto, que prometía emociones fuertes.

Denzel Curry

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Denzel Curry en Pukkelpop 2017. Fotografia de Jeroen

Nunca había estado en un concierto así. Era mi primer concierto en The Lift, probablemente la carpa más pequeña del recinto, pero un lugar que contaba con una peculiaridad increíble : el suelo botaba. Como lo oís. Los de la organización habían colocado unas tarimas encima del suelo, que al saltar sobre ellas, hacían la función de cama elástica. Si la peña no estaba ya suficientemente on fire por el concierto de Curry, imaginaros esto. ¿Pero quien es este tal Denzel Curry? Pues uno de los máximos abanderados del Cloud Rap americano actual, y quizás estáis hartos de oír este tema por la la red.

Cuando llegué al escenario, Curry ya había comenzado el show, pero no me costó avanzar hasta las primeras filas del concierto. La gente se apartaba a mi paso y me dejaba pasar muy amablemente. Yo no sabia por qué, aunque en cuanto me puse a 5 metros del escenario, lo entendí completamente. Aquí parecía que a alguno lo iban a sacar con los pies por delante, y no es una exageración. Hacia un calor insufrible, el suelo flotante no hacia mas que incentivar la agresividad con la que los presentes chocábamos entre nosotros, y el ambiente de absoluta anarquía se podía masticar a lo largo y ancho de la carpa. Mientras, Curry a lo suyo, disparando tracks directos y descomunales, que unidos a su prodigiosa habilidad para rimar, daban como resultado esa sensación de estar perdidos en algún lugar oculto de una película de Harmony Korine. Se oían disparos por todos lados, el publico saltaba al escenario y volvía a lanzarse al respetable, mientras que un tipo subido en un cubo de basura, en mitad el publico, bailaba con un swag -y equilibrio- poco común en este lado del mundo.

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Denzel Curry en Pukkelpop 2017. Fotografia de Jeroen

Está claro que los temas de Curry son puro 2016, himnos generacionales de ese género al que algunos calificarían como trap. Su música no es precisamente mayoritaria, pero aglutinaba a un público variado, con ganas de bailar, sudar y dejar claro que por qué Pukkelpop es un gran festival : Por esconder dentro de carpas universos completamente únicos y distintos entre si.

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Denzel Curry en Pukkelpop 2017. Fotografia de Jeroen

Moderat

Moderat en Pukkelpop 2017. Fotografia de

Moderat en Pukkelpop 2017. Fotografia de Stijn Van Minnebruggen

Después de la misa de Curry, tocaba otra ceremonia religiosa, la de esos maestros de la electrónica conocidos como Moderat. Ya pude disfrutar de ellos en el pasado Sonar, y es que estos señores no fallan. Cada actuación que les veo es más potente que la anterior, más mágica, más llena de matices. De el rompe watios que es New Error a la intima y preciosista balada que es Damage Done, pasando por el increíble tornado que es Rusty Nails, estos señores hicieron brillar la carpa Marquee como pocas veces brilló a lo largo de todo el festival. “Íbamos a dejar de girar, pero nos han llamado para tocar en Pukkelpop, y haremos una pequeña excepción antes de acabar la gira”, nos comentaban a los afortunados que estábamos en ese espacio reducido.

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Moderat en Pukkelpop 2017. Fotografia de Ann Katrien Van De Velde

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He de decir que mis ganas de ver a The XX hicieron que abandonase el concierto a la mitad, y junto con lo de Pj Harvey que he comentado más arriba, es una de las mayores espinas clavadas que me llevo de este festival. Perderme un concierto prodigioso, en el que estaba gozando como nunca, por una nueva decepción del trió británico.

The XX

Moderat en Pukkelpop 2017. Fotografia de

The XX en Pukkelpop 2017. Fotografia de Jokko

No puede ser que un cabeza de cartel no llegue a tocar ni una hora y 15 minutos de concierto. Ya ocurrió en el Primavera algo que volvió a pasar aquí. A la banda le dan hora y media para tocar, y no solo empiezan con 10 minutos de retraso, sino que acaban casi con quince de adelanto. Es decir, que The XX, el gran headliner de esta edición, nos regaló un setlist de poco más de una hora, algo que llevan repitiendo a lo largo y ancho de toda su gira. Me molesta que toquen poco, pero más me molesta que comiencen tarde deliberadamente para intentar ocupar el espacio que viene marcado en los horarios del festival. Este tipo de cosas hacen que te pierdas artistas que quieres ver, como fue mi caso, que tuve que abandonar Moderat antes de tiempo para no perderme el inicio de ellos. A New error, como dirían los alemanes.

The XX en Pukkelpop 2017. Fotografia de Jokko

Jamie XX en Pukkelpop 2017. Fotografia de Jokko

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A diferencia del Primavera, aquí comenzaron con Intro y Crystalised, y lo primero que me llamó la atención fue la reacción del público. Animaban, pero después de ver como vivían ciertos conciertos del día, me esperaba mucho más. Un público que corease temas, o que fuese mismamente más respetuoso. Debo de tener algún gafe con este grupo, porque se repite mi maldición del Primavera. Voy con tiempo para tener una buena posición, cerca del escenario, y se me plantan al lado unos individuos que lo ultimo que les interesa es ver el concierto. Hice lo mismo que en Barcelona, salirme a la cuarta canción y ponerme a un lateral, con lo que la inmersión musical es mucho menos profunda.

The XX en Pukkelpop 2017. Fotografia de Jokko

Publico en The XX. Fotografia de Jokko

Con estos antecedentes, muy bueno tendria que ser el concierto para no decepcionarme. Y no lo fue. Romy, Oliver y Jamie volvieron a calcar la actuación que ya les había visto con anterioridad, sonaron limpios y elegantes, pero a mi no me aportaron absolutamente nada nuevo. Probablemente el mejor momento del concierto, fue cuando decidieron erosionar su propio tema I Dare You en una versión a piano, mucho mas intima, y preciosista.

Para ellos era muy especial tocar en Pukkelpop, tanto que Jamie empezó a llorar como un niño pequeño al final del tercer tema, Say Something Loving. Probablemente sea porque en 2013, el festival apostó por ellos como cabezas de cartel, por encima incluso de una leyenda como Neil Young. Puede que porque sientan una comunión con su público, o porque simplemente les gusta Bélgica, algo que ya añadió el propio Jamie. Y si la velada era especial de por sí, se volvió aun más especial cuando pasadas las 12 de la noche, nos enteramos que era el cumpleaños de Romy. Jamie en ese momento, arengando al público, y poniéndose de rodillas, le cantó el cumpleaños feliz a su amiga y compañera de banda.

El concierto siguió, perfecto y frió. Limpio, y previsible. Solo la grandeza en las partes electrónicas de Jamie (el gran genio del grupo) daban un poco de color a una banda que pese a cumplir sobradamente en directo, cada vez me causa mas indiferencia. Y eso que me considero una fanático de sus discos. 

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