Segundo día de Pukkelpop, y vaya día. Repasamos algunas de las mejores actuaciones que he podido disfrutar en mi vida, de la mano de London Grammar, The Shins, Boys Noize, Sampha, The Flaming Lips, Tove Lo, Clark, Perfume Genius, Parov Stelar, o Elbow.

Camping Relax +. Pukkelpop 2017.

Camping Relax +. Pukkelpop 2017.

Si la noche anterior había dormido 5 horas y media, esta debería dar las gracias si ha llegado a las cuatro. Estuvo lloviendo moderadamente a lo largo de la primera jornada, lo suficiente para que mi tienda de campaña se impregnase de una rica humedad, y claro, esto unido a un frió inhumano del camping, y una mala planificación en cuanto a vestuario se refiere, es una combinación letal para el que escribe. Si alguna vez vais a Pukkelpop, no olvidéis llevar el jersey de la abuela, pantalones de esquimal y sobre todo, saco de dormir. Porque por la noche rasca que no veas.

Camping Relax +. Pukkelpop 2017.

Camping Relax +. Pukkelpop 2017.

Con todo esto, me sentía extrañamente ligero y para nada cansado. Puede que a raíz de esto decidiese irme al festival sin mochila y sin móvil. Total libertad e ignorancia de cara a la jornada. Decidiría sobre la marcha que ver en función de como sonaba lo que estuviese viendo.

Camping Relax +. Pukkelpop 2017.

Camping Relax +. Pukkelpop 2017.

Parecia que iba a llover, asi que me llevé mi querido chubasquero festivalero, un pantalon corto y debajo de estos, unos leggins que a parte de dar calor me daban un aspecto de bailarin de los años 70 de la URSS. Pero no pasa nada, en estos sitios ir hortera puntua a tu favor.

Press Lounge

Press Lounge. Pukkelpop 2017.

Press Lounge. Pukkelpop 2017.

Lo primero que hice al llegar al recinto fue buscar la zona de prensa. Pensé que allí habría ordenadores para escribir la crónica, pero nada oye, que la zona de prensa no era mas que una bonita y aclimatada zona en la que descansar, comer platos gourmet y beber apartado del resto de la gente. El paraíso para algunos, pero una decepción para mi.

Press Lounge. Pukkelpop 2017.

Press Lounge. Pukkelpop 2017.

Oh Wonder

Pukkelpop 2017. Dia 2. Y la lluvia trajo a las estrellas

Oh Wonder en Pukkelpop 2017. Fotografia de Philippe Denayer

Relativamente cerca de la zona de prensa está el escenario grande. Veo que está finalizando la actuación de Oh Wonder, un dúo que suena de maravilla, pero a los que la lluvia les está jugando una mala pasada. Cada vez llueve más, y para cuando su concierto acaba, el diluvio es importante. Me fascinan los belgas que van en manga corta y pantalón corto, sin importarle la lluvia. Yo mientras, voy mas tapado que una musulmana camino de la carpa Dance Hall, donde Tove Lo iba a inaugurar mi primera actuación completa del día.

Tove Lo

Pukkelpop 2017. Dia 2. Y la lluvia trajo a las estrellas

Tove Lo en Pukkelpop 2017. Fotografia de Jokko

Diluvio = Carpa abarrotada, da igual quien actué, lo fundamental es no mojarse. Como ya os dije ayer, lo importante cuando uno ve la carpa llena es irse al lado contrario donde está toda la gente, e intentar entrar por ahí. Aunque había mucha gente por fuera, tenia la certeza de que dentro se estaría bien, y vaya si se estaba. Seguí a unas chicas belgas, – que en materia de colarse, son cinturón negro – y en un momento ya estaba en mitad de la carpa, con muchísimo espacio para moverme y disfrutar del concierto. Sobre el escenario está la sueca Ebba Tove Elsa Nilsson, uno de los nombres que más lo está rompiendo en el dance hall actual. Su música parece el nexo perfecto entre cualquier actuación de eurovisión y los buenos tiempos de Robyn, y en un par de años ha cosechado una serie de notables hits, como True Disaster, Cool, Girl o Habits.

La banda que la acompaña suena como un tiro, callando bocas a los que puedan acusar a este tipo de actuaciones de playback. Tove Lo se mueve en el escenario como una serpiente, repitiendo todos los clichés de lo que se supone, es un baile erótico. Movimientos lentos de cadera, manos a sus partes y como no, mostrar sus tetas al público – otra vez- durante Talking Body, lo que le ganó una mayor ovación que la que se llevaron ayer The XX. Parece que ha hecho de este gesto un signo, y es algo que hace en todos sus conciertos, aunque parece que los allí presentes  no lo sabían, ante las caras de incredulidad de gran parte del público.

La actuación fue divertida, aunque bien es cierto que pelín monótona. Sus temas tienden a repetir el mismo tempo una y otra vez, y se echa en falta algún tema mucho más explosivo. Pero bueno, al menos no me mojé bajo la lluvia.

Clark

Pukkelpop 2017. Dia 2. Y la lluvia trajo a las estrellas

Clark en Pukkelpop 2017. Fotografia de Jens

Despues de Tove Lo apetecía algo un poco más matemático, más intenso, más complejo. Tuve la oportunidad de ver a Clark en el pasado Sonar, y fue como una especie de revulsivo en mi cerebro, una piedra de toque que me activó de cara al resto del día. Ir a un festival solo puede parecer un palo, más aun si vas a festivales donde hay un gran componente de baile, fiesta y drogas. En este entorno, soltarte o dejarse llevar, sin el apoyo de tu pareja, amigos o compañeros imaginarios, es complicado. Pero Clark creó un espacio tridimensional en el que me diese igual quien estaba a mi alrededor. Y en Pukkelpop lo volvió a hacer.

Pukkelpop 2017. Dia 2. Y la lluvia trajo a las estrellas

Clark en Pukkelpop 2017. Fotografia de Jens

Con dos bailarines, luces estroboscópicas y una calidad sonora lejos de toda duda, Clark volvió a activarme y recordarme que aun quedaba muchísimo festival. Su música es densa, variable, sorprendente y sobre todo, preciosa. El concierto de Clark era como meterse en un agujero de gusano, y contemplar el abismo, pero bailando. Era como un chute de nostalgia y tristeza pero bañado con un riquísimo aroma a esperanza. Abstracción, seria la mejor forma de definir esto. Y conciertazo, también.

The Shins

Pukkelpop 2017. Dia 2. Y la lluvia trajo a las estrellas

The Shins en Pukkelpop 2017. Fotografia de Jeroen

Como ya dije en la previa del festival, es muy difícil ver a estos tíos por Europa, y aun más por España -que es donde yo vivo- así que tocaba ir a verlos si o si. No es que sea un fanático de su música, pero siempre me han parecido un referente dentro de estas bandas poperas con sonido amable, como Belle & Sebastian, The New Pornographers o incluso The Magnetic Fields. Tenían preparada una escenografía sesentera, que iba a juego con la estética de su ultimo álbum, Heartworms, motivo principal de su gira, pero por suerte, casi anecdótico en el setlist.

“Cuando hemos llegado aquí, estaba lloviendo mucho, y nos habíamos alegrado de poder tocar en una carpa, pero justo cuando ha comenzado el concierto, ha dejado de llover. Bueno, no pasa nada”, bromeaba James Mercer, líder de la banda y un tipo con una habilidad extraordinaria para llevar como dios manda una boina. Ya habían tocando en Pukkelpop con anterioridad, y nos recordaron lo a gusto que estaban en este festival, algo que numerosas bandas repitieron durante todo el certamen.

Pukkelpop 2017. Dia 2. Y la lluvia trajo a las estrellas

The Shins en Pukkelpop 2017. Fotografia de Jeroen

Por suerte para mi, un tipo que se iba a desvirgar con ellos en directo, los americanos decidieron dar un recital de grandes éxitos, y solo presentaron tres excelentes temas de su ultimo trabajo, Half a Million, Name for You y Painting a Hole, pero el resto del concierto fue para clásicos de la banda como Australia, Simple Song, New Slang y un arrebatador final con Sleeping Lessons. Había una bonita comunión entre público y banda, y realmente se notaba que se lo estaban pasando bien ahí arriba, tocando para nosotros. En directo todas las canciones tenían pequeñas variaciones respecto a los discos, y ganaban un tono mucho mas rockero que les sentaba de muerte. El público bailaba de una forma tímida, cursi y en algunos casos hasta adorable. The Shins era pura felicidad, una felicidad enérgica, vibrante y llena de poder, que me hacia plantearme si alguna vez había visto algún concierto mejor que este de cualquier banda popera. Y llegué a la conclusión de que no.

Perfume Genius

Pukkelpop 2017. Dia 2. Y la lluvia trajo a las estrellas

Perfume Genius en Pukkelpop 2017. Fotografia de Philippe Denayer

Tenia ganas de volver a ver a este señor en directo, aunque miedo me daba que fuese en un festival. Su propuesta en el pasado era muy intima, aunque esto parece que ha cambiado. Ahora se pasea por el escenario revoloteando, como un Bowie wannabe, y sinceramente, no se le da nada mal. El problema es que daba la impresión de que todo el público se había concentrado en este concierto no sabia muy bien por qué. Me gusta Perfume Genius, pero más en su faceta de chico triste al piano, que cuando se lanza a una vertiente de estrella underground. Queen, Grid u Otherside son temas que rompen con esa homogeneidad y dan un poco de garra y furia al americano, pero cuando las vi en directo me daba a impresión de no encajar con su propuesta. Todo sonaba muy artificial, y el publico así lo percibía. Era como estar viendo a un tipo que vive dentro de su papel, que se cree su papel, y que se gusta demasiado, pero al público le daba igual. Y al final esto se paga. De lo mas flojo del día.

The Flaming Lips

The Flaming Lips en Pukkelpop 2017. Fotografia de Jens

Nunca me llevaron de pequeño al circo, algo que agradezco. No soy muy de payasos ni confeti, o lo que es lo mismo, no soy muy de The Flaming Lips. ¿Pero que coño, por que no darles una oportunidad? Tenia un hueco hasta el siguiente concierto y me metí en el centro de la carpa para ver que preparaba Wayne Coyne y cía. Medio concierto aguanté.

Entiendo que a la gente le guste el confeti, los globitos y las luces de colores, pero no le veo mucho sentido si se usan para camuflar una música plana, aburrida e insustancial como con la que arrancaron el concierto. Parecía que en cada nuevo tema el grupo tenia que enseñarte un nuevo truco, desde una especie de transformer gigante rosa, a un caballo mecánico que se movía entre el publico, pasando por la famosa bola transparente en la que Coyne se mete cuando versiona Space Oddity de David Bowie, probablemente el mejor tema que sonó en todo el concierto que tuve la oportunidad de ver.

The Flaming Lips en Pukkelpop 2017. Fotografia de Britt

Desde luego, no son mi rollo.

London Grammar

Pukkelpop 2017. Dia 2. Y la lluvia trajo a las estrellas

London Grammar en Pukkelpop 2017. Fotografia de Stijn Van Minnebruggen

Otros que no pisan España ni a punta de pistola, y no se porqué. London Grammar son como la unión perfecta entre Florence + The Machine y The XX, aunque a estos últimos, les pegaron un buen repaso en este festival. Porque London Grammar se comió el escenario grande de arriba a abajo. Hannah, Dot y Dan se presentaban en Pukkelpop para presentar su segundo trabajo, un infravalorado y excelente Truth is a Beautiful Thing.

“Antes de nada, tengo que pediros perdón por a lluvia. Siempre que actuamos en algún sitio, traemos la lluvia con nosotros”, nos decía una risueña Hannah Reid, poco antes de dar esa misa religiosa a sus feligreses. Hay que estar sordo para no ver que esa chica tiene una voz única, pero lo que realmente sorprende de verla en directo es la facilidad con la que modula sus cuerdas vocales, como quien corta mantequilla por la mañana. Sobre el escenario, Hannah huye de cualquier actitud de diva. Viene abrigada con un feisimo polar, y da un sorbo a su te entre canción y cancion. Por su parte, Dan y Dot, los maestros en la sombra, marcan el tempo minimalista y casi invisible por el que la voz de Reid se deslizada. Y cuando todo está perfectamente engrasado, como es este grupo, acababa pasando que las emociones se pone a unos limites insospechados desde el minuto 1.

Pukkelpop 2017. Dia 2. Y la lluvia trajo a las estrellas

London Grammar en Pukkelpop 2017. Fotografia de Ann Katrien Van De Velde

Porque pocas veces me he sentido más pequeño ante un concierto. Con tan solo dos discos en su haber, los británicos ya tienen joyas como Hey Now, Big Picture, Rooting For You,Wasting My Young Tears, o incluso una versión de Nightcall, de Kavinsky. Como os podréis imaginar, el silencio es otro instrumento más en esta banda, ese que el público supo respetar en prácticamente todo el concierto, y que fue metiéndose dentro de nosotros, a medida que la noche teñía el escenario grande y cerraba el concierto con una prodigiosa Hell to the Liars, lagrimas en Strong y un final de cabeza de cartel con Metal & Dust. Y eso que solo están empezando.

Interludio

Elbow en Pukkelpop 2017. Fotografia de Ann Katrien Van De Velde

Me acerqué un ratito a ver a Elbow, pero como de costumbre, la lluvia había hecho que todo el público se refugiase en la carpa como judíos en el holocausto, así que me salí del recinto a por una Vicky Burger, pero para mi desgracia, ya no quedaban. Decidí ir a por algo típico belga, y me dieron una especie de bollo con una salchicha y mayonesa para mojar. El invento estaba bien, aunque lo mejor fue poder aprovechar para hablar un poco con gente de la zona. Los belgas son mas abiertos de lo que uno podría pensar, y te hacían sentir mucho más integrado en el festival que otras nacionalidades que se las dan de “divertidos e integradores”.

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Sampha

Sampha en Pukkelpop 2017. Fotografia de Jayne

Me lo perdí en el Primavera, y no sabia que iba a encontrarme. Habia leído por ahí que con el formato con el que giraba actualmente, Sampha perdía mucho potencial en directo. No se que concierto habrá visto el que dijo esa afirmación, pero desde luego no el mismo que yo.

Porque yo asistí a una fiesta de soul electrónico, a un desmadre del ritmo y la elegancia que no es nada común en la música actual. Muchos suelen alabar la voz de Sampha, cuando realmente su secreto está en el tempo. Ese que se cocina a fuego lento, con pequeñas subidas vocales y armónicas que pelean de tu a tu contra la base rítmica de la canción. Algo que me gusta de este festival especialmente, es que el público es muy diferente de un concierto a otro. El de Sampha no se parecía en nada a ninguno con el que hubiese compartido un momento en el festival. Era gente más joven de lo normal, más educada de lo normal y con muchas ganas de ver a este artista en concreto. Bailaban, saltaban y sobre todo aplaudían. Dejaban a Sampha y su banda que nos deleitasen con Under, Take Me Inside, o esa increíble Plastic 100C.

Teníamos la sensación de estar ante un virtuoso, un grande de esos que se ocultan en espacios pequeños y reducidos, solo para aquellos que quieren indagar, que necesitan conocer. Y el deleite musical incluía desde percusiones a 8 manos -los cuatro rodeando una batería- hasta outros que se alargaban hasta un exceso propio del jazz, donde la improvisación era la autentica protagonista del juego. Al final, otro concierto memorable que me llevo para mi recuerdo, y no se ni cuantos van ya en este festival.

Boys Noize

Boys Noize en Pukkelpop 2017. Fotografia de Philippe Denayer

Cuando creía que The Shins había dado el mejor concierto pop de mi vida, London Grammar había roto la realidad, y Sampha se consolidaba como el tipo mas talentoso al otro lado del Missisipi, aparece este loco alemán para dar el mejor concierto de música electrónica que he presenciado en mi vida. Iba preparado, y conocía su temario, pero es que no me esperaba que esa etiqueta de Techno Punk con la que le definen algunos fuese a brillar tanto. Fue una batalla campal de principio a fin, y es que tras un electrónico y acojonante comienzo con Overthrow, rápidamente se formo un gigante Mosh Pit en el centro de la carpa Dance Hall al que me lancé de lleno. Aquí no se premiaba el choque, aquí el que la rompía se ponía a bailar en el centro de la pista, saltaba junto a sus nuevos hermanos postizos y movía los pies a medida que las luces estroboscópicas se apoderaban de tu sistema locomotriz.

El alemán dio un repaso a toda su carrera con Cerebral, Got It, Waves o & Down, aunque llegó un momento en el que no tenia ni idea de que estaba sonando, y esa sensación me encantaba. Perdí mi reloj -y recordad que no llevaba móvil- en una especie de fiebre de remixes y mashups de sus propios temas, y aunque estuve como un desgraciado buscándolo durante medio minuto, acepté que nuestra relación había acabado y decidí liberarme como nunca. Eso fue Boys Noize. Una liberación, una patada los complejos o a cualquier tipo de sensación negativa. La música era agresiva, pero la sensación que provocaba era agradable, placentera. Y el publico se aplaudía a si mismo, sabiendo que era una parte clave de toda la experiencia. El propio Boys Noize lo sabia, y su cara de incredulidad al final no hacia más que confirmarlo. Él, nosotros, y cualquiera que lo hubiese vivido, sabia que esto era irrepetible, perfecto, y por desgracia, limitado. Vaya locura.

Boys Noize en Pukkelpop 2017. Fotografia de Jokko

Parov Stelar

Parov Stelar en Pukkelpop 2017. Fotografia de Philippe Denayer

Después de los ritmos agresivos de Boys Noize, quizás Parov Stelar no era lo que más apeteciese. Podría decirse que en terreno de electrónica, no puede haber cosas más opuestas, aunque por suerte, Parov Stelar no es solo electrónica. Mas bien es como la típica orquesta de pueblo pero a un nivel musical galáctico, donde las trompetas y el saxo brillan por encima de las guitarras o los bajos. Mientra me voy acercando al escenario grande llega a mi un sonido propio de la mítica cantina de Star Wars, ese sonido característico de Parov Stelar que automáticamente nos recuerda a parajes que hemos vivido a través del cine. Cuando escuchas a Parov Stelar, tienes una sensación de deja vu constante, de pensar que eso ya lo has escuchado en otra parte. Pero no, es suyo, único, propio. Y jodidamente divertido.

En Bélgica los adoran, y aunque fuesen las 02:00 e hiciera un frió de mil demonios, la gente estaba ahí, moviendo el cucu hasta que la banda quisiese. El sonido era tan bueno, que incluso detrás de la torre de sonido sonaba mejor que en las primeras filas de muchos festivales, así que decidí quedarme ahí, con espacio para maniobrar. Habia muy buen rollo en el ambiente, y un grupo de chicas me animó a unirme a su corro de baile, en el que entré haciendo el baile del gallo, con una ejecución 10/10, digna del mejor bailarín checoslovaco de la actualidad.

Parov Stelar en Pukkelpop 2017. Fotografia de Davy

Por desgracia todo lo bueno acaba, y el concierto de Parov Stelar se me hizo extremadamente corto. Al finalizar este, ya solo quedaba arrastrarse por alguna carpa a ver que pinchaban. Sorprendemente, en Pukkelpop siempre hay cosas buenas sonando, vayas donde vayas, pero tenia un gran recuerdo de este día y quería terminarlo por todo lo alto, siendo el rey de Bélgica en un circulo de baile. Y ojito con mañana, que es el día grande de festival.

THE END MAGAZINE