Adult Swim, dentro de su repertorio de series para adultos, nos ha traído desde 2013 las aventuras de Rick, un científico alcohólico, y Morty, su nieto, un adolescente apocado en busca de identidad. Juntos viajan por el universo de esta y otra infinidad de realidades, resolviendo problemas en unos y causándolos en otros.

Rick y Morty matan a los Simpson.

Rick y Morty matan a los Simpson. Adult Swim.

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Hoy día nada de lo que existe bajo el concepto de “animación para adultos” escandaliza al más moralista de los religiosos, por más gráfico e inapropiado que se muestre. Lo que allí se ve es tan común, que llega a ser como hablar de comedia romántica o suspenso. Hace aproximadamente veinticinco años las primeras manifestaciones de este tipo de entretenimiento audiovisual estaban compuestas por series como Los Simpson y Beavis & Butthead (tan solo el nombre, yo sé), que dentro del bulto de series cuadriculadas de la familia tradicional y juventudes ansiosas por construir mundo mostraban una realidad no tan bonita ni positiva… lo que resultaba escandaloso en grado máximo.

Scary Terry, el Ffreddy Krueger de RYM.

Scary Terry, el Freddy Krueger de Rick y Morty.

La animación para adultos creció y se rebeló tanto que un padre de familia borrachín, sucio e ignorante o un par de jóvenes borrachos, perezosos y sin ninguna proyección en la vida no resultaron ya tan entretenidos y se degradaron al nivel de coyotes inventores tratando de cazar aves rápidas en el desierto. Ahora hay contenido sexual explícito y lenguaje soez como en South Park o violencia gráfica como en Happy Tree Friends (lo terrible es ver jóvenes que los reconocen como de una infancia muy lejana). Hoy día hay contenido “inapropiado” para todos los gustos, pero Rick y Morty cuenta dos puntos ganadores que lo destacan:

Referencias:

Rick y Morty en sí es todo un compendio de referencias, principalmente de ciencia ficción y en un menor grado musicales. Empezando porque en esencia los protagonistas son en sí mismos una referencia directa al doctor Emmet Brown (Doc) y a Marty McFly de Volver al futuro. De principio a fin, por su parte, en la posibilidad de viajar a una infinidad de universos paralelos donde hay diferentes versiones de cada persona se puede reconocer la referencia a The One (El único), película protagonizada por Jet Li en 2001. Hay muchas más referencias divertidas y también actuales como la de la saga de La purga, pero esta serie no se limita al cine y la televisión; también toca el arte universal, celebridades de reconocimiento mundial y hasta al rock británico de los setenta, particularmente Pink Floyd y The Beatles.

Arte homenaje a su principal referencia: Volver al futuro.

Arte homenaje a su principal referencia: Volver al futuro.

Temas “serios”:

A pesar de su lenguaje inapropiado y de su rudeza visual, algo que considero una fortaleza del programa es la capacidad de manejar con ligereza y a la vez profundidad temas “serios” y cotidianos en campos que antiguamente las series no se atrevían a explorar, como las enfermedades de la sociedad norteamericana, la política y la religión.

Asuntos como estos son tratados a lo largo de las tres temporadas de una manera un poco curiosa, es decir, con su cinismo y violencia característicos, pero con un cierto cuidado que hasta me atrevo a decir dejan “bonitas” reflexiones. Quienes nos detenemos en estos temas podemos decir que se ha inventado un nuevo lenguaje para cuestionarnos sobre los problemas de la humanidad (otros dirían “moraleja en una asquerosa jerga visual”). Lenguaje que por supuesto no es para todo el mundo, pues el grueso de la gente tiende a ver y juzgar muy superficial y cómodamente.

Rick y Morty, haciendo un "pacífico saludo de paz" a seres de un infraverso.

Rick y Morty haciendo un “pacífico saludo de paz” a seres de un infraverso.

Sí, más que fan quiero verme como un promotor de este particular método de reflexión para éstas juventudes psicópatas de ahora, que además bien sirve de diversión y esparcimiento para nosotros los ya no tan jóvenes, que tenemos el privilegio de contar con una mente abierta (soy consciente de cómo el término se ha prostituido), capaz de darle a cada cosa su lugar.

Desde el final de la primera temporada hasta lo que va de la tercera, paralelamente a las aventuras del tímido Morty y su déspota abuelo Rick, se ha venido presentando de manera continua un seguimiento a los problemas familiares, como la disputa de poderes y respeto que causan en el matrimonio el machismo, los egos profesionales y problemas como el desempleo, que caminando de la mano con el absurdo de cada episodio, nunca pierden su horizonte y van desarrollándose de manera muy adulta.

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Puedo estar incurriendo en el pecado de sobrevalorar la serie, pero veo un inmenso poder educativo en ella, muy por encima de cualquiera de las series biográficas o de ficción histórica que se quedan en el entretenimiento y que son críticas solo en la medida en que lo permite el canal que las emite y que la mente primitiva de la gente tolera… Más de uno entra en shock cuando se presentan un científico alcohólico que desprecia a la humanidad y su nieto, un adolescente con problemas de autoestima y seguridad en sí mismos, viviendo aventuras en otras realidades por el tedio de vivir en un mundo en degradación y ser parte de una triste sociedad esclava de los afectos y necesidad de atención. Sin ningún, reparo en este universo tan lleno de criaturas vivientes inteligentes, el humano es mostrado como un ser inferior, totalmente emocional y que rinde un culto al dinero y al pene.

Todos los Rick del multiverso (Ref. The One 2001)

Todos los Rick del multiverso (Ref. The One 2001)

¿He mencionado dobles referencias como Freddy Krueger en la misma aventura o referencias globales como el compacto de todas las películas de acción de los ochenta en “Pickle Rick“? Bueno, pues es una razón más para adorar la serie: sueltos o combinados, el show presenta una variedad de fenómenos de entretenimiento, en su gran mayoría (99%) clásicos, lo que es un alivio para quienes vivimos tristes por la falta de creatividad y poca virtud del entretenimiento contemporáneo; tiempos de música básica, sintética reciclada, de manos de algún personaje extravagante y vulgar, ícono de lo “callejero”, los mismos tiempos de remakes, reboots, precuelas, secuelas y spin offs en el cine.

Si usted no es hipersensible frente a los contenidos y se atreve a vivir las aventuras de 20 minutos (c/u) de estos personajes, puede llevarse una grata sorpresa, lo puedo decir por experiencia propia; hasta terapéutico me ha resultado el dejarme contagiar de la fiebre de Rick y Morty, al grado de querer dar un sentido abrazo y un discurso público de agradecimiento a quien me presentó el show. Bueno, exagero, nadie merece tanto.

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