En entrevista con The End, Terry Gilliam nos cuenta curiosidades de su carrera y de rodajes de películas como Brazil, El imaginario mundo del doctor Parnassus y Teorema zero, entre otras.

Terry Gilliam, norteamericano de nacimiento, pero británico de ciudadanía, es uno de los iconos del cine barroco y absurdo de los últimos treinta años. No fue llamado a las armas por la guerra de Vietnam, sino que desertó para refugiarse en Inglaterra, en donde en pocos años montó el grupo de los Monty Python. Sin embargo, su carrera empezó a crecer verdaderamente hasta 1969, cuando junto a los mismos miembros del grupo (Eric Idle, Terry Jones, Michael Palin, John Cleese, Graham Chapman) lanzó Monty Pythons Flying Circus, una exitosa serie de televisión británica de cuatro temporadas y cuarenta y cinco episodios.

Gilliam empezó dirigiendo producciones más ligeras como Los caballeros de la mesa cuadrada (Monty Python and the Holy Grail, 1975) y Bandidos del tiempo (Time Bandits, 1981). Después hizo películas más complejas y fascinantes como Brazil (1985), considerada como una de sus obras maestras; El rey pescador (The Fisher King, 1991);  Doce monos (Twelve Monkeys, 1995); Tideland (2005); El secreto de los hermanos Grimm (The Grimm Brothers, 2005) y El imaginario mundo del doctor Parnassus (The imaginarium of doctor Parnassus, 2009).

Director surrealista y políticamente incorrecto, Terry Gilliam es hoy uno de los cineastas más valorados en el mundo del cine fantástico, capaz de crear películas visualmente excepcionales y espectaculares. Después de El imaginario mundo del doctor Parnassus y un breve paréntesis de dos cortometrajes (The Legend of Hallowdega y The Wholly Family), Gilliam volvió a las cámaras con un nuevo largometraje: Teorema zero (The Zero Theorem, 2013), protagonizado por Christoph Waltz, Matt Damon, Tilda Swinton, Mélanie Thierry y David Thewlis.

Sus orígenes en el mundo de la animación

Al principio de su carrera estaba enfocado sobre todo en las animaciones. ¿Cuáles fueron sus inspiraciones iniciales y por qué en un punto de su carrera dejó la animación a un lado?
Mi principal inspiración fue Stan Vanderbeek, un director independiente americano, que en los sesenta realizó una animación muy divertida creando una especie de collage con pedazos de papeles recortados, fotografiados en stop-motion.  Todo nació por casualidad cuando en Inglaterra conocí al productor Humphrey Barclay. Él era un dibujante amateur y como le gustaron mucho mis dibujos, me involucró en un espectáculo en el que él participaba como caricaturista.

Después me propuso hacer una película de animación porque tenía mucho material con el que no sabía qué hacer. Entonces me dio cuatrocientos libras y dos semanas para encontrarle un sentido. Usé la idea de los recortes de papeles y Humprey incluyó la animación en el espectáculo. Nadie había visto nunca nada igual. Desde este momento me convertí en un animador, sin darme cuenta, bastante conocido. Dejé la animación porque dejó de ser mi gran aspiración. Al principio me divertí muchísimo, pero yo quería ser director.   

Al ser animador y a la vez dibujante, ¿utiliza la herramienta del storyboard para sus películas?
Antes sí, de manera muy detallada, pero ahora mucho menos. Después de tantas experiencias, soy mucho más libre y seguro. Antes, sobre todo los actores se sentían forzados a respetar los dibujos que yo hacía. Ahora los utilizo principalmente para las escenas que necesitan efectos especialmente complejos.

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Gilliam y los géneros cinematográficos

Sus películas tienen un estilo muy reconocible y son fáciles de clasificar en géneros específicos.  ¿Esto obedece a una decisión personal?
Sinceramente nunca he buscado clasificar mis películas. Simplemente materializo mis ideas sin estar pensando mucho. Todas ellas están basadas en una mezcla de realidad, imaginación, fantasía y locura. Esto es lo que de verdad me interesa, así que siempre evito encasillarme en algún tipo de categoría o género específico. Sería una cosa terrible si lo hiciera (se ríe).

Cronenberg ha definido Tideland como  una película de “terror poético”. ¿Nunca pensó en realizar una verdadera película de terror?
En verdad no me gusta mucho el género de terror, me asusta demasiado (se ríe). Sin embargo, hay algunas películas de terror muy bellas y bien hechas. Por ejemplo el trabajo del director coreano Park Chan-wook: Oldboy (2003) o Thirst (2009), que es fantástica, es una película muy inteligente. A pesar de tratar temas clásicos como el asunto de los vampiros, es realmente increíble.

Tideland, de Terry Gilliam

Tideland, de Terry Gilliam

Gilliam y sus actores

Ha trabajado con actores excepcionales: Robert De Niro, Sean Connery, Robin Williams, Bruce Willis, Brad Pitt, Johnny Depp, Jeff Bridges, Matt Damon, Heath Ledger. ¿Alguno de ellos le pidió abiertamente actuar en alguna de tus películas?
En verdad pasó con Brad Pitt en Doce monos. Recuerdo que él vino a Londres y estaba particularmente interesado en la película, sobre todo después de saber que Bruce Willis era parte del reparto. Al principio no pensaba que Brad era adecuado para el rol de Jeffrey Goines. Era un personaje muy nervioso, loco, con una manera de hablar incomprensible. Solo bastó con quitarle los cigarrillos para que lo hiciera bien (se ríe). No, en serio, tengo que admitir que hizo un trabajo increíble.

Doce monos, Terry Gilliam, Brad Pitt, Bruce Willis

Fotograma de Doce Monos, de Terry Gilliam

¿Hubo alguno al que se sintiera más atado?
A Johnny Depp. Trabajar con él fue una experiencia excepcional. Usualmente soy muy exigente y atento cuando tengo que elegir un actor. Siempre prefiero gente con la que sea divertido y agradable hacerlo.

La complejidad de sus rodajes

Durante el rodaje de El imaginario mundo del doctor Parnassus pasó la terrible tragedia de Heath Ledger. ¿Quién lo ayudó y quién lo convenció de terminar el rodaje?
Fue una noticia terrible. Ya habíamos rodado el 40% de la película y yo decidí abandonar el proyecto porque no podíamos terminarla. Mi hija Amy, que era una de las productoras, y Nicola Pecorini, el director de fotografía y mi  fiel colaborador, insistieron y no me lo permitieron.  Tuve que ser increíblemente pragmático después de la muerte de Heath. No fue fácil. Al final decidimos utilizar tres actores para reemplazarlo, porque la historia lo permitía. Afortunadamente todo salió bien.

El imaginario mundo del doctor Parnassus, Terry Gilliam

El imaginario mundo del doctor Parnassus, de Terry Gilliam

En el 2001 empezó a grabar The man who killed Don Quixote con Johnny Depp, pero tuvo que interrumpir el rodaje a los pocos días. ¿Hay alguna novedad de este proyecto?
Dejé de proporcionar noticias sobre esta película, sobretodo por buena suerte. Cuando tenga la plata para terminarla, porque sé que la conseguiré, lo haré saber (se ríe). De todos modos es un problema de un presupuesto de 25 millones de dólares, que es una cifra importante. En Hollywood desde esta oreja no quieren escuchar.  

Lost in la Mancha Terry Gilliam

Lost in la Mancha, documental del rodaje de The man who killed Don Quixote

¿Es verdad que durante el rodaje de Brazil estaba tan estresado que perdió temporalmente la movilidad de las piernas?
Me había vuelto catatónico. Estaba en cama porque no podía moverme. La causa fue el enorme estrés que sufrí al tener que rodar por nueve meses. Estaba totalmente agotado. Fue como si mi cuerpo en un punto me dijera:¡Ya no más!” Pensaba que nunca iba a poder terminar la película.

¿Qué tipo de experiencias fueron sus últimos cortometrajes: The Legend of Hallowdega y The Wholly Family, este último grabado en Italia con actores italianos y ganador del European Film Award en Berlín?

Han sido experiencias divertidas. En ambos casos fue una manera de hacer algo distinto a proyectos grandes y agotadores, teniendo la mente ocupada al mismo tiempo en otras cosas. Es mucho más fácil grabar cortometrajes, porque no hay preproducciones tan largas y se pueden hacer en pocos días. Igual tuve muchísima libertad. Me dieron carta blanca, incluso en el guión, que escribí muy velozmente. No descarto la oportunidad de hacer algo parecido en el futuro.

Teorema Zero, lo último de Gilliam

Después de muchos años, The Zero Theorem finalmente se está estrenando. ¿Cómo nació este proyecto?
Hace algunos años el  productor Dick Zanuck me propuso este guión porque quería que yo trabajara un tema muy interesante. Meses después, por desgracia, falleció. A pesar de eso, empecé a hablar con el hijo de Dean que es el productor principal de la película. En esa época estaba ocupado con Parnassus, así que no podía dedicarle mucho tiempo a The Zero Theorem.

Más adelante tuve la posibilidad de grabar los dos cortos, pero ante los problemas de Don Quijote, sentí la necesidad de volver a hacer un largo. Grabamos en Bucarest en octubre, utilizando las medidas del presupuesto establecido años atrás.

El guión parece muy interesante
Siempre me ha gustado y siempre consideré que The Zero Theorem era un proyecto muy interesante. También es muy divertido. Además cuando en el reparto tienes a  Matt Damon y a Christoph Waltz todo es más fácil.

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Editado por Daniela Reyes. 

 

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