¿El arte contemporáneo ha borrado cualquier manifestación artística que recuerda el oficio del pintor de pincel y caballete? Una mirada crítica que va desde La fuente, de Marcel Duchamp, hasta las férreas críticas de Avelina Léster.

Por Nelson Moncada

Los artistas siempre estamos buscando un lenguaje que nos permita expresar o decir lo que queremos; es por ello que en medio de la experimentación vamos encontrando elementos que enriquezcan esa búsqueda y nos permitan compactar dicho lenguaje.

Recuerdo el año de 1996, cuando estaba pintando en el taller de la Academia de Bellas Artes de Cúcuta. Era una réplica del Artista Norteamericano Edward Hopper, Cape Cod Afternoon, 1936; oil on canvas .

Arte

Cape Cod Afternoon, 1936; oil on canvas – Edward Hopper

y recuerdo cuando el Maestro Carlos Cormane, quien era mi profesor de pintura, se me acercó y me dijo al oído:

“Esa ventanita que estás pintando es la ventanita que tenemos todos los artistas, por la cual vemos el mundo diferente a como lo ven los demás; no permitas que se cierre nunca”

Y se fue.

Esas palabras se quedaron grabadas en mí, y es lo que he estado intentando hacer desde entonces; sin embargo, hoy sigo mirando por esa ventanita todo lo que ocurre en el “nuevo arte”…, el mundo del arte contemporáneo.

Claro está que existen cientos de artistas que solo pueden mirar por la rendija de la ventanita lo que ocurre, sin entrar al cubo blanco, puesto que los tiempos han cambiado, al igual que las tradiciones, las maneras de hacer y ver el arte y, por supuesto, el negocio.

En la película Basquiat (1996), del director Julian Schnabel, vemos cómo al artista le tocaba mirar por la rendija de la puerta de la galería mientras Warhol recibía aplausos, besos y felicitaciones por su trabajo. Creo que en ese momento, Basquiat pensaba en la preocupación de no sentirse adentro.

Tal vez le intereseHONRARÁS A TU ESPOSA DE CARL THEODOR DREYER

Pero remontémonos al año de 1917 y recordemos al gestor del nuevo arte, quien se encargó de revaluar o replantear el arte tradicional, desde el momento en que envió un orinal de porcelana a participar en una exposición en Nueva York y lo tituló: La fuente (1917). (foto)

Arte

La fuente (1917), Marcel Duchamp

Desde ese instante, el orinal perdió su función y se convirtió en obra de arte, ya que estaba dentro de una galería y, a pesar de que han pasado 130 años desde el nacimiento de Marcel Duchamp, aún no lo superamos.

Su influencia ha sido tal que aún todo gira en torno a él. Las galerías actuales aceptan artistas que reflejen en su obra una influencia basada en los principios del arte dada, movimiento al cual perteneció Duchamp, y el arte convencional fue mandado a recoger. La pintura tradicional, la escultura tradicional y el dibujo tradicional fueron remplazados por nuevas formas de expresión, siendo rechazadas éstas de salones de arte y galerías que entraron en la movida de lo que se conoce como arte contemporáneo, el cual es la consecuencia del arte conceptual, que se inició con los ready-mades de Marcel Duchamp.  Desde ese entonces, las nuevas generaciones de artistas han propuesto como arte cosas que eran impensables; un ejemplo de ello, es la obra titulada: Merda dartista, de Piero Manzoni.

Arte

Merda d’artista, de Piero Manzoni

quien presenta una serie de latas selladas, que aparentemente contienen sus excrementos y traen unas etiquetas con la información sobre el contenido; las firmó en la parte superior, a manera de obra de arte, y comenzaron a venderse por lo que valían: 30 gramos de oro de esa época.

Seguro le interesará: THE LAST COMMAND DE JOSEF VON STERNBERG

Ahora los artistas presentan como arte objetos que poseen sus propios fluidos, preservativos usados, llantas de auto, troncos de madera, piedras arrumadas o, como ocurrió en ARCOmadrid, un vaso con agua, que tenía un precio estimado de 20.000 euros, lo que hacía valioso era el certificado que entregaba el artista, el cual recogía las especificaciones de montaje e instalación del vaso.

Vale la pena aclarar, que existen artistas contemporáneos de todo tipo. Los hay facilistas y banales, serios y profundos; sin embargo, la idea es venderlo todo.

Del negocio se lucran galeristas, artistas, curadores, críticos, comisionistas, academias de arte y museos.

Las instituciones que convocan a salones de artistas contratan curadores que, por lo general, buscan propuestas que estén relacionadas con la movida de lo contemporáneo, y para nadie es un secreto que en esta movida existen las “roscas”  entre artistas y curadores, lo cual le hace mucho daño a los premios que se otorgan, pues en algunos casos gana el amigo de los curadores, y los demás artistas, que también tenían propuestas serias, ven cómo se esfuma ese sueño de figurar y de mostrar su trabajo.

Siempre he pensado que esas convocatorias deberían contratar jurados internacionales que sean imparciales a la hora de otorgar un premio. Solo así, dejaríamos atrás el tráfico de influencias en el arte, por el bien del arte.

(Disculpas, si es que soy demasiado iluso).

Ahora bien, en todo este conglomerado de situaciones, los artistas tradicionales, de pincel y caballete, de cincel y porra, de barro y espátula, de lápiz y papel, han intentado alzar su voz contra el establishment, que ha cerrado sus puertas para ellos; sin embargo, ha aparecido una mujer de carácter fuerte, palabras punzantes y con un discurso contundente y radical; me refiero a la Señora Avelina Lésper.

Arte

Avelina Lésper

Sé que a los amigos contemporáneos, este nombre les produce náuseas y malestar estomacal, sin embargo, a esta Mexicana, crítica de arte, “esto le vale madres”. Ella se ha convertido en la voz de los que no tienen voz, el dedo en la llaga, la cuchilla en la piedra, y ella solita se ha enfrentado al monstruo gigante del arte de nuestra época. Controversial y sin pelos en la lengua, ha despotricado de artistas y sus obras, del negocio, de la marca o del movimiento artístico y lo ha llamado “estilo contemporáneo”.

Visitó Colombia en el marco de la Feria Internacional del libro del año 2016. Aquí vino y se agarró con todo el mundo, o no recuerdo si fue al revés, todo el mundo se agarró con ella. Ese día, el auditorio de Corferias, donde ella estaba lanzando su libro El fraude del arte contemporáneo, estaba a reventar, y los únicos que aplaudían eran los pintores, puesto que los demás asistentes, eran galerístas, críticos, curadores, coleccionistas y artistas contemporáneos y, entre ellos, el maestro Antonio Caro, quien se salió de las ropas cuando vino la ronda de preguntas;  una chica levantó la mano y le preguntó a Avelina qué opinaba sobre la obra de Joseph Beuys, y Avelina respondió: “él es un farsante”. En ese momento, Antonio Caro empezó a gritar: farsante usted, farsante usted, farsante, farsante y se acabó la conferencia, y “la bruja” como la llaman, solo se sonrió, pues ya había hecho la tarea.

Arte

Joseph Beuys. Germain 1921 – 1986. Das Erdtelephon (The earth Telephone)

En Colombia, la guerra es total: duchampistas contra avelinos y viceversa por Facebook, twiter, blogs, portales de internet y hasta en persona, los odios vienen y van, los madrazos vienen y van, puesto que unos defienden el negocio del cual hacen parte, sustentando la tesis del concepto, antes que el objeto, y los otros, defienden la técnica, el oficio, la tradición, el saber dibujar, el saber pintar, antes que escribir y sustentar por medio de la palabra sus creaciones, como lo hacen los postmodernos.

Según Avelina, “si hay que explicar una obra para que el espectador entienda, es porque eso no es arte. La obra se defiende solita”.

En Colombia, uno de los artistas influyentes en la pintura tradicional, considerado neorrealista, ha alzado su voz de protesta y ha defendido las tesis de Avelina Lésper. Les hablo del Maestro Darío Ortiz, que ha publicado un texto crítico en el portal Esfera Pública, titulado: La soledad de Avelina Lésper, el cual ha suscitado 22 opiniones y más de 66.ooo consultas.

Arte

El harem, Darío Ortiz

Otro de los pintores que ha alzado su voz de protesta, es el Mexicano Gustavo Rico Navarro, que también publicó un amplio texto en Esfera Pública, El jacque de Avelina, el cual también controvierte el arte de la actualidad y amplía el espectro de la discusión; tanto así que vale la pena leer hasta los comentarios al final del texto. (FOTO las 3 gracias)

Arte

Las tres gracias, Gustavo Rico

Al parecer, la idea del arte contemporáneo es borrar de tajo cualquier manifestación artística que nos recuerde el oficio del buen pintor de pincel y caballete, puesto que ya existen los nuevos medios, y el artista contemporáneo puede reproducir imágenes que sean vendibles, comercializables, sin tanto oficio, sin tanta técnica, un tanto más facilistas y, si se puede, más efímeras.

Artistas como Damian Hirts o Jeff Koons tienen estudios en los que trabajan 150 ayudantes para cada uno, quienes al final son los que hacen las obras y el artista pone la idea, dirige el trabajo, pone su nombre y su prestigio para que sean vendidas o subastadas.

La reproducción en masa está inundando y asfixiando el mercado; cualquier cosa hoy puede ser arte, siempre y cuando esté en un Museo o Galería que lo respalde, sin olvidarnos del curador, ficha importante en todo este andamiaje, pues es quien valida lo que se está exhibiendo.

En todo caso, este tema no ha acabado y habrá que seguir avanti, al igual que muchos……..¡¡¡ con la preocupación de no sentirse adentro !!!

 

No se pierda Una rosa en el cielo, homenaje que Nelson Moncada rinde a su madre recién fallecida, en el Museo de Arte Moderno Ramírez Villamizar, en Pamplona, Norte de Santander.

THE END MAGAZINE

About The Author

NELSON MONCADA

Artista Plástico y visual. Desarrolla sus estudios en el Instituto de Cultura y Bellas Artes de Norte de Santander. Ha participado en exposiciones colectivas e individuales, tanto en Colombia como en el exterior, siendo Nueva York, la Ciudad en la cual ha realizado proyectos tan importantes como THE AMERICAN DREAM, e Individualmente erótico. Ha trabajado en cortometrajes como ANDO WARHOL y LA GUERRA DEL ZENTAVO AL VERRÉS. Actualmente, trabaja en el proyecto que se titula: UNA ROSA EN EL CIELO, en honor a su Madre, recientemente fallecida, el cual será exhibido el 1 de noviembre de 2017 en el Museo de Arte Moderno Ramírez Villamizar, de la Ciudad de Pamplona.