El más reciente filme de Martin Provost —el director francés de Séraphine, 2008— cuenta con la participación de mi abuela hermosa Catherine Deneuve y Catherine Frot en un dramedia que sin aspavientos es trasversalizado, sin perderse en subtramas, por el amor y la esperanza adolescente; las relaciones de pareja y el desaliento adultos, y la política y los valores franceses.

Béatrice (Deneuve) sufre de una enfermedad terminal que no logra amilanarle. Ella sigue siendo una mujer libre, vital, atrevida y disoluta que come y bebe como camionero, que juega al póker mientras fuma como tahúr. Béatrice es la arquetípica vida libertina que ha fascinado tanto a novelistas y cineastas como a los seguidores de revistas del corazón. Sin embargo, ostentar ese estilo de vida tienen un costo humano alto, y Claire (Frot) es una de esas monedas de cambio, y su antítesis vital. Claire es una partera hija de un examante de Béatrice que optó por el suicidio cuando esta le dejó. Béatrice está cerrando el libro y anda alivianando su conciencia, ella quiere hacer las paces. Más Claire es reticente y no sabe cómo recibirlas. Esa es la premisa en la que se basa Dos Mujeres, fuera de competición en Berlín 2017, y con la que Martin Provost sigue su carrera como autor presentando protagónicos femeninos de orígenes modestos, tenaces y modelos de vida digna.

Dos Mujeres

Claire es una mujer centrada, adulta, toda compromiso, trabajo y dedicación. Una madre soltera de Simon, un hijo tardoadolescente enamorado que la hará, más pronto de lo esperado, abuela. Sus otros afanes vitales deambulan entre el futuro de la pequeña clínica de partos y su trabajo dentro de ella; y su naciente relación con Paul (Olivier Gourmet, Jean-Marc en Dos Días, una Noche, de los Dardenne en 2014). Ella es entrega y desinterés. En la otra esquina está Béatrice, una mujer infantil, egoísta, que por ello ha escapado de cualquier compromiso con los demás. Defectos del carácter que le han dejado con un buen saldo de deudas que piden ser atendidas con afán. En un estilo muy parecido a los Dardenne, con menos aspiración y menos drama, Provost nos hace los primeros planos narrativos de estas dos protagonistas que se deben un cierre menos brusco como el que se dieron, por cuenta de la partida de Béatrice, hace treinta años. ¿Cómo ver a este par de mujeres? Y cómo no entenderlas. La visión de la otredad, de lo que hemos definido como contrario, acercarnos a él hasta que no podemos ver en sus ojos. En ese reflejo donde el manido “ellos son como nosotros” se hace a la superficie. Y crecemos todos como individuos de vida social.

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¿Dos Mujeres o la misma?

¿Es Béatrice un reflejo de la misma Catherine Deneuve? Me suena un poco así cuando en muchas ocasiones vemos la explotación de su nombre, pero no de sus capacidades. Para mi gracia, Provost usa a Deneuve como se debe, poniéndola a trabajar. Ella paga el favor al desenvolverse en piloto automático —sin ser crítica y sí alabanza— en un papel que se sabe de memoria. Catherine Frot hace lo suyo, se pone a la altura y encarga a la contenida Claire, a la ahora enamorada de Paul, a la preocupada por el futuro de su trabajo y el componente ético: el dilema de irse a un lugar más grande, “una fábrica de bebés” y asegurar el sustento, o quedarse en lo pequeño pero más humano aunque se vaya a cerrar.

Dos Mujeres

Catherine Deneuve en una escena de Dos Mujeres

Dos Mujeres

Catherine Frot en Dos Mujeres

Yves Cape, el director de fotografía, hace que su trabajo se vea fácil. La iluminación natural, los paisajes abiertos, el cielo azul, junto a los planos medios le quitan el peso al drama, y ayudan de esa manera a que el guion permanezca en su simpleza durante todo el metraje. Lo mismo acontece con la música incidental a cargo de Grégoire Hetzel que acompaña más que resalta lo que el director quiere contarnos. Y allí me atrevo a un reclamo cuando siento que el film da más vueltas buscando congraciarse con lo mostrado que desarrollando personajes y situaciones. Porque la premisa inicial de la historia hubiese dado para más acción al enfrentar a estas dos mujeres: la bribona contra la de carácter y tener una gran película. Además, la situación de su hijo tiene cuerda para ser tensionada, igual el tema laboral de Claire.

¿Le faltó ambición o trabajo al director? Difícil saberlo, pero mejor me quedo con la inocencia y basado en las formas usa, de manual, entiendo entonces que Provost hace un trabajo como en un primer plano al que se le cuelan elementos del exterior sin más. Como la misma Claire y su futuro profesional en cuanto que prefiere lo pequeño. Como su hijo que prefiere nadar y estar con su novia a pensar en el futuro como médico, o su novio camionero siempre con esa cara amable y bonachona. Lo simple, lo básico. Y entre tanto al director francés se le van colando temas mayores que le quedan a uno, como tarea para la casa. A la distancia, y sin que nos distraiga de la idea principal del filme, el autor consigue discursar sobre lo político, integración de los migrantes, los valores franceses, el amor, las relaciones de pareja, el perdón y el nuevo “mercado” laboral europeo como ejemplo del fracaso del proyecto moderno cuando la técnica viene desplazando al hombre para mal. Me quedo, pues, con una pequeña gran película, que con lo contrario.

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Por demás vale agradecerle al director el respeto debido a Catherine Deneuve. Ella cuyo nombre está escrito en molde en el cine, y que últimamente había sido usado para atraer y no para desarrollarla como profesional. Porque aunque este no sea un trabajo trascendente, la gran dama del cine francés ha quedado para la posteridad en trabajos como Les Parapluies de Cherbourg (1964) de Demy, Repulsion (1965) de Polanski —la tipificación de la falsa femme fatale—, Belle de Jour de Buñuel (1967). Varda, Truffaut, de Oliveira, Ruiz, ayer; Garrel, Von Trier, Ozon, Desplechin, y ahora Provost, la han sabido ocupar más que como letras en el cartel.

Dos Mujeres

Catherine Deneuve

 

Dos Mujeres: ¿cómo perdonar el pasado?
Dos mujeres se encuentran después de 30 años después de que una le causó daño a la otra.
Dirección45%
Guion60%
Actuaciones75%
Música60%
Fotografía70%
Arte65%
Puntos Fuertes
  • Las actuaciones de las protagonistas
  • La premisa inicial de la narración
  • La visión de la función del perdón
Puntos Débiles
  • El desarrolo del guion deja asuntos como anecdotas
  • Falta de ambición del director
63%Overall Score
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